El tema del liderazgo en los centros educativos ha cobrado gran relevancia en los últimos años. Su investigación e importancia radica en que el liderazgo es una de las principales variables que inciden en un mejor desempeño en los centros de enseñanza y del sistema de educación en general (OCDE, 2008). Es necesario conocer qué es el liderazgo y cuáles son los diferentes estilos de liderazgo empleados en el mundo educativo.
El primer concepto es el de “liderazgo” que se puede definir según Leithwood et al. (2006) como la influencia que ejercen las personas sobre otras. Lograr un entorno de trabajo propicio para todo el equipo docente es un factor clave a la hora de conseguir que todo el claustro participe activamente y se implique en la consecución de los objetivos. Para ello, es importante que todos los miembros se sientan valorados y que se tomen en cuenta tanto sus opiniones como su labor.
En UNIR te contamos qué es el liderazgo distribuido y de qué manera se pueden beneficiar de su aplicación los centros educativos.
Seminario "Colaboración docente y liderazgo distribuido. Hacia una nueva escuela”_parte2
La Evolución del Concepto de Liderazgo
El concepto de liderazgo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, dando lugar a una percepción completamente diferente en la actualidad. Un buen líder debe reunir, entre otras, las siguientes características: ser empático, respetuoso, dialogante, dinámico, responsable, carismático y resolutivo. Cada vez más, los líderes -sobre todo en el ámbito educativo- necesitan el apoyo del equipo docente para hallar soluciones a las necesidades que presentan las comunidades educativas de los centros que dirigen.
Un buen líder debe reunir las siguientes características:
- Ser empático
- Ser respetuoso
- Ser dialogante
- Ser dinámico
- Ser responsable
- Ser carismático
- Ser resolutivo
Además de los anteriores estilos, otros autores han planteado el estilo adaptativo que permite al profesor adaptarse a las diferentes situaciones con el objetivo de ofrecer una respuesta educativa lo más adaptado a las necesidades del alumno (Gutiérrez, 2019).
Tras las entrevistas con los centros educativos, se hace necesario que el liderazgo sea una cuestión compartida con el equipo directivo, y no debe recaer en solamente la dirección.
Liderazgo Distribuido: Una Herramienta Analítica
El liderazgo distribuido o compartido es una herramienta analítica basada más en las relaciones que en las acciones individuales (Bennet, 2003). Al aprovechar e integrar las fortalezas de cada uno de los docentes, así como sus capacidades y competencias, se conseguirá formar un buen equipo multidisciplinar que permitirá al equipo directivo distribuir las tareas en función de las aptitudes de cada miembro, logrando así mejorar la productividad, la efectividad y el trabajo en equipo, creando una dinámica de conjunto basada en la confianza y el apoyo de los distintos miembros del equipo docente.
Si se entiende el liderazgo no como un conjunto de responsabilidades que recaen sobre una sola persona o sobre el equipo directivo, sino como una función necesaria y basada en las aportaciones, el esfuerzo y el trabajo de todos los miembros del claustro, así como si se fundamenta el funcionamiento del centro en la escucha, el diálogo y el consenso, lograremos evitar implantar una jerarquía de poder. Un personalismo y aislamiento docente que provoque una escasa participación en la toma de decisiones, coartando su proactividad y generando relaciones conflictivas entre los maestros.
El liderazgo distribuido implica:
- Conocer bien las emociones.
- Ejercer un papel crítico.
- Definir las necesidades de la escuela.
- Asignar responsabilidades a los miembros del claustro con las capacidades y aptitudes necesarias para poder llevar a cabo un trabajo en equipo dinámico basado en la toma de decisiones compartida y creando oportunidades de desarrollo.
Los miembros del equipo se sentirán líderes de un proyecto conjunto experimentando así en toda su profundidad el concepto de liderazgo compartido, a la vez que toman conciencia de que su actitud emocional será lo que determine cómo de positiva será su participación en dicho proyecto conforme se impliquen en él.
El liderazgo distribuido debe, por tanto, fomentar la horizontalidad en las relaciones de las personas que lo comparten sin perder de vista la diversidad de estas para conseguir un cambio en la organización que favorezca el aprendizaje de los alumnos y la transformación progresiva de la escuela.
Cómo Implicar al Claustro
El apoyo de todo el equipo es imprescindible para la persona que lidera el claustro de un centro educativo. Lograrlo depende de una serie de competencias por parte del líder, como ser emocionalmente inteligente y saber potenciar las capacidades y aptitudes de cada uno de los miembros tanto de manera individual como parte de un equipo para ponerlas al servicio de la educación y del proyecto común.
El ejercicio del liderazgo por parte del profesorado contribuye al rendimiento escolar, y, por ende, a mejorar el rendimiento global del personal y su bienestar.
Estilos de Liderazgo
En segundo lugar, se destaca el liderazgo transformacional, donde el docente a través de su pasión por la enseñanza intenta crear el mismo entusiasmo para el aprendizaje en sus estudiantes, lo cual requiere un alto nivel de sacrificio y esfuerzo por parte del profesorado. Autores como García-Martínez y Cerdas-Montano (2020) afirman que este estilo debe tomarse como un eje dinamizador dentro de la dimensión pedagógica. Otros como Pérez-Torralba et al. El docente intenta a través de su pasión por la enseñanza crear el mismo entusiasmo en sus estudiantes para el aprendizaje. Este estilo se centra en generar un clima positivo de aprendizaje, mejorando así la cultura del rendimiento escolar.
Estrategias para el Desarrollo de Líderes Transformacionales
Por ello, desde la formación permanente y a través de las asesorías de referencia hay que diseñar actividades formativas que potencien estrategias básicas para formar a líderes que transformen su centro y su equipo humano, teniendo en cuenta que todo cambio hacia la mejora debe ir vinculado al logro del éxito educativo de todo el alumnado del centro. Por ello, hay que definir un tipo de liderazgo capaz de conseguir alianzas para el cambio y lograr un buen clima de trabajo en el centro educativo, un liderazgo que TRANSFORME.
Algunas de las estrategias para formar a líderes son:
- Comunicación efectiva: Basada en asertividad, empatía, escucha activa, lenguaje proactivo y preguntas poderosas.
- Estimulación intelectual: Incentivar la creatividad, la reflexión y la colaboración positiva.
- Influencia y motivación: Ser un modelo a seguir para inspirar y motivar al equipo, fomentando un sentido de pertenencia.
Desde el Centro de Profesorado se debe establecer un itinerario formativo diseñado para el desarrollo de estas estrategias encaminadas a la formación del líder transformacional, consiguiendo que en ese centro haya:
- Un profesorado implicado con su propio desarrollo profesional.
- La implicación de las familias en el proceso educativo.
- Una buena organización de los recursos.
Características de los Líderes Transformacionales
El liderazgo no depende únicamente de las características personales del individuo, ya que también juega un papel importante el entorno y las características del equipo humano. El liderazgo transformacional en los centros educativos es eficaz e indispensable para aumentar la eficiencia y la equidad de la educación, y es la asesoría de formación la que debe realizar una práctica reflexiva para partir de las necesidades específicas de ese centro y proponer una formación en liderazgo transformacional, tratando de fomentar técnicas que ayuden a desarrollar las características que todo líder debería tener para TRANSFORMAR su centro y el equipo humano.
Estas características que se reconocen en los líderes transformacionales son, según Hurtado, M.A. (2019):
- Ponen su talento al servicio de otros.
- Se empoderan y empoderan a su equipo.
- Inspiran y mueven a la acción.
- Trabajan por un propósito mayor.
- Les apasiona la transformación y el desarrollo.
- Son curiosos y escuchan.
- Son dueños de sí mismos.
La Importancia de (Re)definir las Responsabilidades del Liderazgo Escolar
La OCDE, tras realizar un estudio sobre liderazgo escolar en diversos países en 2009, ha identificado cuatro importantes ejes de actuación que, considerados en conjunto, pueden mejorar la práctica del liderazgo escolar. Estas áreas ponen el énfasis en la necesidad de: (Re)definir las responsabilidades del liderazgo escolar, concentrándose en funciones que pueden mejorar los resultados escolares. Es importante que las responsabilidades fundamentales de los líderes escolares se definan y delimiten con claridad. Las responsabilidades de liderazgo escolar deben definirse mediante la comprensión de las prácticas que tienen mayor probabilidad de mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
Distribuir el liderazgo escolar, comprometiendo y reconociendo una participación más amplia en los equipos de liderazgo. Distribuir el liderazgo entre diferentes personas de un mismo equipo puede ayudar a superar los desafíos y mejorar la eficacia escolar.
Desarrollar habilidades para un liderazgo escolar eficaz. Los líderes escolares necesitan formación específica para responder al aumento de funciones y responsabilidades. Las estrategias deben centrarse en el desarrollo y fortalecimiento de las habilidades relacionadas con la mejora de los resultados escolares y dar margen para la contextualización.
Hacer del liderazgo escolar una profesión más atractiva. Las organizaciones profesionales de líderes escolares brindan un foro para el diálogo, el intercambio de conocimientos y la divulgación de las prácticas más eficientes entre los profesionales y entre estos y los responsables de política educativa. Es poco probable que los cambios tengan éxito, a menos que los líderes escolares participen de manera activa en su desarrollo e implementación.
Son muchos los autores que hablan de liderazgo, pero destacaría que, en la mayoría de teorías e investigación del liderazgo, se expresa que existen tantas definiciones de liderazgo como personas hayan pensado en dicho concepto. Todas ellas suelen coincidir en una idea similar: la de la influencia ejercida por una persona sobre los demás con el fin de alcanzar una meta propuesta.
Tras una amplia investigación, Leithwood, Harris y Hopkins (2008), determinan cómo el liderazgo ejerce una influencia indirecta en el aprendizaje y en los resultados del alumnado, a través de su incidencia en las capacidades, motivaciones y condiciones de trabajo del profesorado, que a su vez modifican las prácticas educativas.
Por otro lado, Covey (1998) plantea el liderazgo centrado en varios aspectos relacionados con la transformación interna del ser humano. El líder educativo se convierte en la persona que, con condiciones específicas, orienta al profesorado, al alumnado, familias y personal directamente implicado en la escuela, en la búsqueda de mejorar la calidad educativa, un adecuado clima de relaciones personales y una cultura organizacional.
Por ello se hace necesaria la formación del profesorado en estrategias para desarrollar el liderazgo transformacional en aquellos equipos directivos que lo demanden, pero previamente la asesoría debería realizar un profundo análisis sobre las características del grupo, con el fin de identificar el estilo de liderazgo más eficaz o de mayor utilidad en cada centro educativo.
En cualquier institución debe haber una formación de los líderes, con o sin cargo, en la que se aproveche el potencial de cada miembro del equipo y el que se favorezca la formación y la ayuda a cada miembro en aquellas cuestiones o problemas que se le puedan plantear en el desarrollo de su tarea profesional.
Se trataría de formar en el modelo del liderazgo transformacional, basado en un estilo directivo y organizativo en el que se propicien buenas relaciones de comunicación en cualquier dirección dentro de los centros o de las organizaciones, y en el que la toma de decisiones tenga un carácter colectivo dentro de la propia institución y de la normativa vigente en cada caso.
Desde los Centros de Profesorado estamos detectando que en la actualidad a los centros les cuesta adaptarse a los cambios vertiginosos en los que estamos viviendo en la actualidad.
La situación vivida tras el confinamiento ha llevado a crear un contexto de digitalización en el ámbito laboral y educativo, de ahí que se plantea un nuevo modelo de liderazgo, que se adapte, que se transforme ante los cambios y que consiga transformar los miembros de su centro, desde la compresión específica de su contexto para poder actuar con los recursos existentes.
Las direcciones de los centros educativos, en la mayoría de los casos, son asumidas por imposición o por propuestas de los servicios de inspección, y en otros casos se presentan por proyectos que, a veces, distan mucho del contexto en el que se van a desarrollar.
Las personas que acceden a la dirección deben realizar una formación que los acredite en el desarrollo de la función directiva, pero algunos aspectos sobre estrategias para desarrollar el liderazgo de forma positiva y con fines de transformación y potencialidad de los miembros, a veces, es olvidada y se da por supuesto que esta competencia es intrínseca a la persona que opta al cargo.
