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Si estás pensando en emprender, es crucial que te hagas las preguntas correctas para asegurar el éxito de tu proyecto. Lanzar un negocio sin una meditación profunda puede llevar al fracaso. Este artículo te guiará a través de las preguntas esenciales que debes responder antes de dar el gran paso.

1. Viabilidad Personal y Profesional

1. ¿Soy viable como empresario?

Lo primero es cuestionarte: ¿Soy yo viable para la idea? Muchos expertos coinciden en que el perfil del emprendedor y del equipo influye más en el éxito que la idea en sí. Hay que hacer un autoexamen honesto y preguntarte: ¿Tengo las capacidades y habilidades necesarias para llevar a cabo mi proyecto? ¿Quiero desarrollar mi carrera profesional como empresario?

2. ¿Estoy dispuesto a dormir muy poco los próximos años?

Debes saber si eres el primer convencido de tu proyecto. Sin mucha energía personal, las ideas de negocio no triunfan. Si buscas seguridad y comodidad personal, mejor no te metas a emprender, porque las iniciativas empresariales implican no dormir bastantes noches. Entonces, ¿estás dispuesto a pasar penalidades?

3. ¿Tengo experiencia en el sector?

No es imprescindible, pero ayuda. La mayoría de ideas surgen en el entorno del empresario.

4. ¿En qué consiste mi idea de negocio?

Para poner en marcha una empresa es fundamental tener clara la idea de negocio y conocer la materia. Tienes que describir con exactitud el servicio que vas a ofrecer. Analizar para qué y para quién está pensado y por qué iba a ser valorado por los clientes potenciales.

2. Análisis del Mercado y la Competencia

5. ¿Cuáles son tus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades?

Las iniciales de estas cuatro palabras forman el acrónimo DAFO, un recurso imprescindible para analizar la viabilidad de una idea de negocio. Consiste en trasladar al papel la evaluación de los puntos fuertes y débiles de la empresa para ver cuál es la estrategia más adecuada para poner en marcha el negocio.

6. Mi producto o servicio, ¿cubre una necesidad de mercado o busco crearla?

Llega el momento de estudiar el público al que vamos a dirigirnos. Claro que, en este último caso, conviene no perder el norte: No es fácil despertar un nuevo interés en los consumidores a escala planetaria, y mucho menos para una empresa de reducida dimensión.

7. ¿Cuál es el mercado potencial al que me dirijo?

Para saber si un producto o servicio es vendible o asumible por el público, hay que acudir a una herramienta indispensable de investigación: el análisis de mercado. Se trata de averiguar si existen clientes dispuestos a pagar por lo que vas a ofrecer. También hay que analizar cómo es el sector donde voy a competir y cómo va a evolucionar los próximos años.

8. ¿Cómo es mi cliente objetivo?

Buscamos el retrato robot de nuestro público objetivo, con la mayor cantidad de detalles posibles. Hay dos ideas muy importantes que hay que retener. En primer lugar, que es muy beneficioso tener identificado a nuestros clientes para poder planificar los ingresos estimados, la tasa de aceptación del negocio… Y, en segundo, que el público, como el mercado, evoluciona.

9. ¿Es el momento adecuado para lanzar mi idea?

Lo mejor es montar la empresa haciéndola coincidir en el tiempo con tendencias favorables. Tampoco hay que despreciar la importancia de la suerte. Es uno de los factores que más puede influir en el éxito o fracaso de un negocio.

10. ¿Existen competidores en el mercado?

Como hemos visto, la respuesta más probable a esta pregunta es sí. Y lo siguiente que debo plantearme es: ¿Quiénes son? ¿Cuáles son las ineficiencias que veo en sus servicios y qué pretendo mejorar? Al igual que hemos hecho un retrato robot de nuestros clientes, ahora tenemos que hacerlo de nuestros competidores.

11. ¿Cómo son y cuáles son sus estrategias de venta?

El análisis de la competencia es una tarea que con un poco de tiempo e imaginación puede hacer perfectamente el emprendedor. Observa el tipo de cliente que tienen tus competidores. Conviértete en comprador ficticio para ver sus estrategias de atención al cliente, de venta, etc.

12. ¿Cuáles son mis ventajas competitivas?

El análisis de la competencia que debes realizar tiene un doble objetivo: demostrar que las supuestas ventajas competitivas de tu idea de negocio son reales y descubrir alguna más. En este punto, quizás te surja una duda: ¿Qué ocurre si no tengo ventajas competitivas?

¿Cómo realizar un Análisis FODA? | Estructura, Estrategias y Proceso de elaboración

3. Aspectos Técnicos y Financieros

13. ¿Qué necesidades técnicas y financieras requiero?

A partir de este punto, empieza a pasar de la idea a la empresa. Muchos emprendedores tienen ideas fantásticas pero que son inviables técnica y económicamente. ¿Qué tecnología necesito para producir mi producto o servicio? ¿Cuánto personal tengo que contratar para desarrollar el negocio? ¿Qué parte de la cadena de valor puedo subcontratar? ¿Necesito alguna licencia? ¿Cuánto dinero me hace falta para empezar?

14. ¿Cuáles van a ser mis ingresos y mis gastos?

Toca hacer cuentas, o lo que es igual, plasmar todo lo anterior en un plan financiero con una previsión de los ingresos y gastos necesarios para que la empresa sea rentable.

15. ¿Demuestran los números que el negocio es rentable?

Hemos visto que los emprendedores suelen engañar al papel a la hora de hacer las previsiones económicas de su empresa. En primer lugar, la creencia de que falseando los números se consigue más fácilmente financiación no es cierta. Ningún banco o inversor va a sorprenderse porque el plan financiero de una empresa salga negativo el primer año.

4. Evolución y Futuro del Negocio

16. ¿Es una idea con capacidad de evolucionar?

A lo largo de este análisis hemos recordado varias veces que las empresas, como la sociedad, deben evolucionar. Tenemos que estar seguros de que nuestro negocio puede seguir siendo rentable si las circunstancias cambian y buscar todas las posibilidades de obtener dinero.

17. ¿Tiene mi idea opciones de viabilidad en el futuro?

¿Qué va a ser de mi empresa dentro de 10 años? Esto es lo que debes tener en mente al analizar la viabilidad de tu idea. La empresa BP, por ejemplo, es hoy día uno de los mayores productores de energía solar. ¿Por qué ha experimentado tan sorprendente evolución? La ventaja para las pequeñas empresas es que son mucho más flexibles para adaptarse a los cambios.

Tabla Resumen de Preguntas Clave

Área Pregunta Clave
Personal ¿Soy viable como empresario?
Mercado ¿Cubre mi producto una necesidad real?
Competencia ¿Cuáles son mis ventajas competitivas?
Finanzas ¿Es rentable mi negocio?
Futuro ¿Puede evolucionar mi idea?

18. Alternativas si el negocio fracasa

Bueno, ha llegado el momento. Tienes todos los cabos atados y sólo queda cruzar los dedos para que las cosas se desarrollen según lo previsto. Pero, ¿qué hacemos si no es así? Pongámonos en lo peor: tu oficina se ha convertido en el ático de 13 Rue del Percebe y las deudas se te acumulan. La primera opción será intentar reconducir la situación. Si las cosas no funcionan, puedes intentar vender tu negocio. En cualquier caso, intenta evitar estas situaciones tan desagradables anticipándote a las dificultades y conservando siempre un fondo de maniobra por si llegan las épocas de vacas flacas.