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La franquicia es un sistema de comercialización de productos, servicios o tecnología, basado en una colaboración estrecha y continuada entre empresas legal y financieramente distintas e independientes: el franquiciador y sus franquiciados individuales. El franquiciador concede a sus franquiciados individuales el derecho e impone la obligación de llevar un negocio de conformidad con su concepto.

En la actualidad, este sistema de negocio mueve más de 13.000 millones de euros en España y supone más del 10% de la actividad del comercio minorista. La franquicia está presente en unos 60 sectores de actividad, en algunos de los cuales, como el de tintorería, mensajería, paquetería, moda o fast food, su presencia es abrumadora. Los franquiciadores se están convirtiendo así en uno de los elementos más dinámicos en lo que respecta a generación de empresas y creación de empleo en todo el mundo.

La franquicia es un sistema de creación de negocios que se basa en dos pilares principalmente: la marca y el saber-hacer. Un negocio en franquicia es, ante todo, un negocio con éxito probado en el que el franquiciador aporta y facilita todos sus conocimientos y su saber hacer al franquiciado, y le hace partícipe de experiencias comunes a la red, que están teniendo éxito.

Para que una actividad pueda franquiciarse, es necesario que dicha actividad requiera un método o sistema operativo determinado e identificable, y que éste sea transmisible a terceros. Junto a ello, un aspirante a franquiciador deberá sentirse plenamente dispuesto a transmitir y a ceder a terceros la experiencia empresarial que haya podido acumular, ya que de lo contrario se niegan los conocimientos que configuran el "saber-hacer" de la empresa.

Antes de poner en marcha un proyecto de franquicia es conveniente cerciorarse de que se reúnen los requisitos mínimos imprescindibles que permitan afrontar el futuro desarrollo desde una posición sólida. Una de las claves fundamentales consiste en franquiciar sólo aquellos negocios que hayan demostrado su éxito previo.

¿Cómo elijo la franquicia adecuada para mí?

Tipos de Franquicia

En base al criterio que se utilice podemos distinguir distintos tipos de franquicias. El contrato de franquicia se da en un ámbito geográfico determinado y bajo ciertas condiciones.

  • Franquicia comercial: El franquiciador cede a sus franquiciados los elementos necesarios para permitir la venta de productos o la prestación de servicios al consumidor final.
  • Franquicia de servicio: El objeto del negocio es un servicio o conjunto de servicios que el franquiciado comercializa bajo una determinada metodología recibida del franquiciador.
  • Franquicia de distribución o de producto: Aquella cuyo objeto es la distribución de un producto o productos tanto si son fabricados por el franquiciador como si éste actúa como central de compras.
  • Franquicia de producción: El franquiciador produce lo que el franquiciado luego vende, siendo este último como un intermediario.
  • Franquicia mixta: Es una combinación entre la franquicia de distribución y una franquicia de servicio.
  • Franquicia múltiple.
  • Franquicia de participación accionarial: Una de las partes posee participación en el capital social de la otra.
  • Franquicia regional.
  • Franquicia maestra.
  • Franquicia córner: Tipo de franquicia mediante la cual la actividad se desarrolla en un espacio específico y diferenciado dentro de una superficie mayor (por ejemplo dentro de unos grandes almacenes).
  • Franquicia shop in shop: Es básicamente una franquicia corner en la que se recrea la decoración y el ambiente de cualquier otro establecimiento integrado en la cadena.
  • Franquicia tienda online.

¿Qué es una Franquicia Industrial?

La Franquicia Industrial es una forma de colaboración empresarial entre fabricantes. El franquiciador es poseedor de un sistema de fabricación y/o patentes exclusivas que cede a otro fabricante que los sustituye en una zona concreta.

En el caso del sector industrial, el franquiciador cede al franquiciado el derecho de fabricación de una determinada marca. También permite la comercialización de los productos que se fabriquen y los procedimientos administrativos, de venta y de gestión general. Lo más común es que no se ceda todo el proceso de producción, sino solo una parte. Mientras, el franquiciado podrá llevar a cabo la distribución en su zona asignada.

En una franquicia, el franquiciador prepara al franquiciado un completo plan de actuación para que pueda gestionar adecuadamente su establecimiento. A cambio de la seguridad, formación y apoyo de marketing que le ofrece una enseña registrada, usted debe ser capaz y estar dispuesto a ceder algo de su independencia.

Además, la disponibilidad de un establecimiento, ya sea alquilado o en propiedad, suele ser uno de los rasgos más valorados en un aspirante a franquiciado.

El Franquiciado

En primer lugar sería oportuno decir que no existe un patrón estándar sobre el perfil más adecuado para poder entrar en la franquicia. Fundamentalmente por este motivo no se puede especificar, de manera global, las condiciones idóneas para poder ser franquiciado.

Lo primero que debe hacer un franquiciado es conocerse a sí mismo y evaluar su predisposición a ser franquiciado. Saber si tiene un espíritu moldeable para asimilar la formación que se le da; si posee a la vez dinamismo, ambición y estabilidad personal; si es capaz de someterse a una disciplina o si tiene el indispensable espíritu de grupo, son criterios que un franquiciado ha de satisfacer en su conjunto.

Con anterioridad a conocer estas circunstancias usted debe dar adecuadamente los pasos y guiarse hacia el objetivo de ser franquiciado. Franquiciadores existentes: es fundamental identificar a las enseñas que buscan franquiciados. En lo que al mercado español respecta, esto suele anunciarse en publicaciones y portales de Internet especializados. Sus modelos de negocio: aunque la mayoría de propietarios de franquicias se muestran satisfechos con los éxitos obtenidos, hay quienes sufren perdidas financieras.

Aunque comprar una franquicia lleva aparejado un conjunto de aspectos a tener en cuenta, hay dos que destacan por encima de los demás y que determinan el futuro éxito o fracaso de todo negocio. El segundo es la dedicación y el esfuerzo personal que usted tendrá que estar dispuesto a aportar. Por bueno que sea el sistema de franquicia será muy difícil que este tenga éxito si usted no aporta un importante esfuerzo personal. Manejar números.

Riesgos y Consideraciones

Aunque en una red de franquicia, lo ideal sería tener una estructura en la que el riesgo se compartiera equilibradamente entre franquiciador y franquiciado. Si fracasa la cadena, el franquiciador arrastrará al franquiciado en su caída, mientras que si fracasa el franquiciado, la cadena seguirá funcionando. Desde el principio, el franquiciado asume el riesgo de que la marca fracase por razones ajenas a él. Si esto sucediera, la mayor pérdida sería el canon de entrada.

La falta de experiencia o un saber hacer no experimentado, así como la incapacidad empresarial del franquiciador son dos de las causas principales del fracaso en franquicia. Por otra parte, en la franquicia se da el intrusismo. Hay firmas oportunistas que lo único que ven en la franquicia es una oportunidad de negocio a corto plazo. Pretenden rentabilizar muy rápidamente el negocio mediante los ingresos derivados del canon de entrada.

La mala elección de los franquiciados se debe a unos bajos niveles de exigencia, a un sistema de selección incorrecto, a la falta de dedicación o de recursos necesarios para realizarlo y, en muchos casos, a la precipitación y la prisa por expandirse. La franquicia tiene como principal ventaja, en cualquier situación, la disminución del riesgo de fracaso del franquiciado, y esto gracias a una serie de aportaciones que el franquiciador realiza tanto durante la constitución y lanzamiento del negocio asociado como de forma continua durante su vida activa.

Se consideran sectores de actividad de "alto riesgo" aquellos en los que el éxito no resulta imposible, pero sí mucho más difícil, debido a su difícil penetración en el mercado y, por tanto, a la consecuente expansión en unidades franquiciadas de la cadena.

¿Cómo evitar las falsas franquicias?

Las falsas franquicias son aquellas franquicias que, aunque se anuncian como tales, no lo son, ya que no cuentan con una fórmula comercial probada, ni con centros pilotos para su experimentación. Estos supuestos franquiciadores utilizan el término "franquicia" para atraer y captar franquiciados con el único fin de lucrarse. La única forma de detectarlos es verificando, una a una, todas sus promesas.

Para ello, basta con exigirles la dirección y teléfono de, al menos, tres franquiciados de la cadena, y entrevistarse con cada uno de ellos. También es posible que una empresa pretenda vender lo que no tiene, porque la marca que pretende franquiciar no esté debidamente registrada o se encuentre embargada por algún contencioso con otra compañía.

Antes de firmar el contrato, el candidato a franquiciado debe informarse a fondo sobre el número de unidades de venta que cierran cada año, las causas y sentencias de los pleitos que ha tenido hasta la fecha, y entrevistarse con los franquiciados en litigio para contrastar sus puntos de vista.

Además, el franquiciador debe facilitar toda la información sobre aspectos tales como: nombre y domicilio social de la empresa, fecha de creación, capital social, socios, facturación, evolución, solvencia... Para verificar que es una persona física o jurídica solvente se deben pedir referencias a través del banco.

Insista en este punto y cerciórese antes de la firma de cualquier contrato o entrega de cualquier importe de que dicho registro está concedido en favor de la sociedad franquiciadora.

El Rol del Consultor de Franquicia

La Asociación Internacional de la Franquicia recomienda que el futuro franquiciado, con la ayuda de su consultor, evalúe cuidadosamente la información y el material obtenido. El franquiciado debe también estar absolutamente seguro de haber contactado con un buen número de personas que ya han comprado franquicias de la enseña que se está considerando, con las que podrá cotejar cualquier información que no le parezca lo suficientemente clara.

La función primordial de un buen consultor de franquicia, como la de cualquier otro tipo de buen consultor es orientar, asesorar y guiar a quienes precisan de su consejo para acometer una empresa de la que desconocen las mejores alternativas posibles. En definitiva, servir de apoyo hacia el éxito.