Seleccionar página

Maternar y emprender son dos facetas que, aunque desafiantes, pueden coexistir armoniosamente. Si tu trabajo es una parte importante de tu vida, es casi inevitable sentirte culpable, especialmente con la gente que te rodea y con aquellos a los que estás quitando espacio y tiempo de estar contigo porque eliges dedicárselo a tu trabajo. Y, a veces, el espejo en el que más duele mirarse es el de tus hijos.

La culpa: Un monstruo de mil cabezas

La culpa materna es un monstruo de mil cabezas. Nadie te enseña a ser madre y empresaria al mismo tiempo, tampoco hay nadie que te enseñe a ser madre, ni a ser empresaria. No hay manual. Solo hay preguntas, dudas, y una certeza: lo estás haciendo lo mejor que puedes.

El mito de la supermujer

Nos han vendido la imagen de la supermujer: esa que puede con todo, que nunca se despeina, que lleva a los niños al cole, asiste a reuniones, cocina sano, hace ejercicio y, por supuesto, tiene éxito en su negocio. La realidad es que, detrás de cada “lo logré” en Instagram, hay días de cansancio, lágrimas, cenas improvisadas, reuniones canceladas y una sensación constante de estar llegando tarde a todo.

Trabajar para ti misma te absorbe, tanto a nivel físico (tiempo y energía) como mental. Si no lo detienes, sigue absorbiendo espacio y energía. La idea de ponerte límites a ti misma se impone poco a poco, pero nunca lo suficientemente rápido.

Tips para equilibrar el emprendimiento y la familia

El negocio como extensión de ti

Cuando eres madre y emprendedora, tu negocio no es solo una fuente de ingresos: es una extensión de ti. Es tu tercer hijo, el que no duerme nunca, el que pide atención a deshoras, el que te obliga a crecer, a reinventarte, a fracasar y volver a empezar. Pero, a diferencia de tus hijos, tu negocio no te abraza al final del día, no te dice “te quiero” con la boca llena de galletas ecológicas. Y, a veces, esa diferencia duele.

Emprender puede ser una maravilla y hacer mucho por tu autoestima, tu curiosidad, tu resiliencia, tu economía, tu libertad, tu amor propio, tu creatividad… también puede convertirse en una condena. Solo depende de ti. Recuerda que también serás tu jefa en ese departamento.

El equilibrio imposible (y por qué está bien que sea así)

Nos pasamos la vida buscando el equilibrio perfecto, como si fuera una receta secreta que alguien olvidó dejarnos en la nevera. Pero la verdad es que el equilibrio es dinámico, cambiante, y muchas veces inalcanzable. Hay días en los que tu negocio te necesita más, y otros en los que tus hijos te reclaman entera. Porque maternar y emprender no es una línea recta, es una danza constante entre el deseo de crecer y la necesidad de cuidar.

Cuanto más inoculada tengas la creencia de que eres lo que haces y de que vales por lo que tienes o por lo que consigues, más difícil te será despegarte del trabajo, con más compulsividad te entregarás a él.

Yo me di cuenta de que tenía este problema cuando me fijé en que lo primero que le preguntaba a alguien que acababa de conocer era “¿a qué te dedicas, en qué trabajas?”. Esa era mi medida para todo y todos. Sin esa información me parecían incompletos, no podía entender quiénes eran.

La relación contigo misma

Llegamos a pensar que lo único importante es el amor de los demás, la calidad de las relaciones. Se nos olvida siempre que la única relación que una debería cuidar por encima de todas es la propia. De ahí, florece todo el resto con naturalidad, sin esfuerzo. El negocio o el trabajo, también. No esperes tener una relación perfecta contigo misma para hacer cosas, iniciar negocios, relaciones, proponer actividades, lo que sea. Nunca nadie tiene una relación perfecta consigo misma.

En tu relación contigo misma nace la raíz de lo que te rodea, y lo que te rodea incluye lo que vas a crear. Es sencillo: si de verdad sale de ti, será como tú.

El dilema de las redes sociales

Aquí y ahora solo puedo estar haciendo una cosa. En el presente solo cabe una acción cada vez. El multitasking es un mito. ¿Qué voy a elegir hacer: mirar o grabar, vivir o mostrar cómo vivo? Si me detengo a postear, ya no estoy aquí, conmigo. Postear es pensar en los demás, pensar en el negocio, pensar en la necesidad de ser vista.

Las redes informan, entretienen, son (in)útiles, te mantienen al día con tus contactos, te hacen sentir conectada(?), te desinforman, te angustian, te hacen perder el tiempo, te impiden hablar realmente con tus amigos, te mantienen sola y aislada.

Lo peor: cuando las usas para el trabajo, también te engañan. Te hacen sentir productiva cuando en realidad te alejan de lo que querías hacer en primer lugar, aquello por lo que empezaste tu negocio, la actividad que realmente te llenaba. Es un bosque plagado de trampas.

¿Y si no hay una sola manera de hacerlo bien?

No tiene por qué haber un solo camino profesional por persona, no tiene por qué ser todo tan limitado y poco generoso. Hay quien disfruta con el cambio y con el descubrimiento continuo de nuevas formas de enriquecerse (por dentro y por fuera, de forma equilibrada) y para quien saltar de actividad en actividad es lo más estimulante. Para otros, sin embargo, se va configurando poco a poco un mapa en el que el territorio se hace cada vez más pequeño y ajustado. Encuentran que su sitio está en un pequeño trozo de tierra.

Lo que parece una prisión para los primeros, es un universo a explorar para los segundos. Todo depende de la perspectiva. Siéntate largas horas en el suelo del bosque a observar un solo centímetro cuadrado. Lleva contigo un microscopio. Luego otro más potente. No te lo acabarás ni en doscientas vidas.

El nivel de profundidad al que puedes llegar es inabarcable, y la cantidad de descubrimientos que puedes hacer, infinita. ¿Quién dice que lo uno es mejor que lo otro? No hay respuesta universal: tú eliges en qué punto del mapa y con qué extensión de terreno a explorar te sientes cómoda.

Consejos para madres emprendedoras que no buscan la perfección

Aquí tienes algunos consejos prácticos para madres emprendedoras:

  • Pon límites claros entre el tiempo de trabajo y el de familia, aunque a veces se desdibujen.
  • Aprende a pedir ayuda: nadie espera que puedas con todo tú sola.
  • No te compares: cada maternidad y cada emprendimiento es único.
  • Recuerda que el equilibrio es un proceso, no un destino.
  • Celebra los pequeños logros, incluso cuando parezcan insignificantes.
  • Prioriza tu bienestar: una madre feliz es el mejor ejemplo para sus hijos.
  • Permítete fallar y volver a empezar, las veces que haga falta (esto también es un buen ejemplo para tus hijos).

¿Van a tener que ir a terapia nuestros hijos por nuestra relación con el trabajo?

Quizá sí. Quizá no. Quizá lo más importante no sea la cantidad de horas que pasaste con ellos, sino la calidad de tu presencia cuando estuviste. Quizá lo que recordarán será tu ejemplo de resiliencia, de pasión, de búsqueda. Quizá, al final, maternar y emprender no sea una cuestión de tiempo, sino de autenticidad.

Abraza la imperfección y fluye

Maternar y emprender es, en realidad, un arte imperfecto. Un proceso de ensayo y error, de búsqueda constante, de amor y de dudas. No hay fórmulas mágicas ni caminos rectos. Solo la certeza de que, al final del día, lo único que importa es que lo hiciste a tu manera. Que fuiste valiente. Que elegiste vivir todas tus facetas, aunque a veces el mundo te diga que no se puede.

Y si alguna vez dudas, recuerda: no tienes que demostrar nada a nadie y solo tienes esta vida.

Ejemplos inspiradores de madres emprendedoras

En internet te encontrarás muchas historias de mujeres valientes que por un motivo u otro decidieron emprender un negocio siendo madre. Todas tienen una “verdad” que contar; su verdad, porque la verdad de ser madre emprendedora depende de varios factores como edad de tus hijos; apoyo de tu pareja; apoyo de tu ambiente familiar, tu situación personal y económica y otros factores. Todas tenemos nuestra verdad de lo fácil o difícil que llegó a ser emprender siendo mamá.

Aquí tienes algunos ejemplos:

  • Sonia Catalán: Madre de tres, decidió reinventarse en el sector inmobiliario, encontrando la libertad necesaria para equilibrar trabajo y vida personal.
  • Pilar Moriano: Creó su propio negocio de artesanía, joyas y accesorios, demostrando que es posible trabajar desde casa y seguir las pasiones.
  • Claudia Riva: Fundó Nannyfy tras darse cuenta de la dificultad de encontrar niñeras confiables, creando un marketplace para conectar padres y niñeras.

Fases para emprender siendo madre

Es fundamental entender que el camino del emprendimiento, especialmente siendo madre, se divide en fases. Aquí te presento las tres fases clave:

  1. Fase de Ilusión y Motivación:

    Esta es una fase muy interesante y necesaria porque la ilusión va cargada de motivación y la motivación conlleva implícita la acción, encuentra el motivo que te lleve a la acción y serás imparable. Mi sueño: acercar hasta Alicante, aquí en España, las formaciones de PNL, Coaching, Inteligencia Emocional, Mindfulness etc. Quería traer hasta mi tierra todo aquello que tuviera que ver con el desarrollo profesional y el crecimiento personal. Otro de los elementos fundamentales que me motivaba muchísimo, es que todo lo que estaba aprendiendo podía transmitírselo a mis niños. Quería que desde bien pequeños crecieran con unas creencias que les potenciaran, aprendieran la importancia de gestionar sus emociones, reconocieran su identidad, descubrieran cuáles son sus talentos, entrenaran su mente para vivir una vida plena y un largo etcétera.

  2. Fase Dura:

    Esta fue una dura etapa para mí. Empecé a asistir a eventos, presentarme a gente explicándole lo que hacía, recorrí ayuntamientos, agencias de desarrollo local, asociaciones de emprendedores y empresarios. En esta fase todo era nuevo para mí, tenía que estar en modo aprendizaje, saliendo continuamente de la zona de confort. Recuerdo pensar: “no puedo lanzar un negocio, cuidar como yo quiero a mis hijos, atender las tareas de casa, comida, colegio, situaciones familiares etc. Esto es demasiado para mí”. Un día después de dejar a los niños en el colegio, volvía caminando a casa y desesperada y frustrada por que habían pasado muchos meses y los resultados no llegaban, me preguntaba: “Dios mío, universo si alguien me está escuchando por ahí arriba, indicarme qué más puedo hacer para sacar este proyecto adelante». Sino tiene que ser, si no lo voy a conseguir, mandadme una señal porque no sé si voy a poder aguantar más frustración”. Y sabéis que, una vocecita en mi interior me decía: “Mª Jesús demuéstrale a la vida que eres merecedora de esto que ansías y la vida te lo dará”.

  3. Fase de Recompensa:

    En esta fase has aprendido a organizarte mucho mejor, eres más productiva, tomas mejores decisiones, ves con más claridad, llegan a tu mente ideas más creativas. Enhorabuena, has llevado tu negocio al siguiente nivel. En esta fase has demostrado a Dios, al universo, a ti misma que eres capaz, que tu y tus hijos os lo merecéis, has ampliado mucho tu zona de confort y es hora de regodearse con los resultados.

Consejos adicionales para el éxito

Para ayudarte aún más en tu camino como madre emprendedora, aquí tienes algunos consejos adicionales:

  • Identifica tus pasiones y habilidades: ¿Qué te motiva hacer? ¿En qué áreas destacas?
  • Investiga el mercado: Antes de lanzarte a emprender, investiga si hay demanda para tu producto o servicio.
  • Crea un plan de negocios: Un plan de negocios sólido te ayudará a visualizar tus objetivos y el camino para alcanzarlos.
  • Establece límites: Es importante establecer límites claros entre el trabajo, la vida familiar y el autocuidado.
  • Busca apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda.

Opciones de negocios flexibles

Cuando eres mujer emprendedora y madre, es importante elegir un negocio que se adapte a tu estilo de vida y te permita conciliar tus responsabilidades familiares y personales, con el trabajo.

  • Servicios de consultoría: si tienes experiencia en un campo específico, considera ofrecer servicios de consultoría en línea.
  • Blogging o vlogging: si te apasiona un tema en particular, considera comenzar un blog o un canal de YouTube.
  • Negocio de cuidado infantil en casa: si te encanta cuidar niños y tienes espacio en tu hogar, puedes abrir un negocio de cuidado infantil en casa.

Recuerda que ser mamá y emprendedora es un camino complicado, sin duda, pero también increíblemente gratificante. Con determinación, planificación y apoyo, puedes alcanzar tus objetivos empresariales mientras disfrutas plenamente de la maternidad.

Tabla de Contenido

Sección Descripción
¿Se puede ser madre y emprender? Explora la posibilidad de equilibrar la maternidad y el emprendimiento.
Ventajas de emprender siendo madre Descubre los beneficios de ser madre y emprendedora.
¿Cómo emprender siendo madre? Pasos para iniciar un negocio siendo madre.
Consejos para ser madre y emprendedora Recomendaciones para gestionar ambas tareas con éxito.