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El liderazgo es esencial para las organizaciones, influyendo en el clima laboral, la motivación, el compromiso y el desempeño de las personas que la integran. Para facilitar esta adaptación, existen diferentes modelos y herramientas que permiten identificar y evaluar los distintos estilos de liderazgo y sus efectos en las organizaciones.

La Rejilla de Dirección (Managerial Grid) es un enfoque propuesto por Robert Blake y Jane Mouton en la década de los 60, diseñado como ayuda para definir el estilo de dirección. Este modelo, que fue uno de los más influyentes, proporcionó el fundamento para el desarrollo de enfoques de liderazgo más elaborados.

Este modelo se utiliza frecuentemente como una técnica de capacitación directiva. La Matriz de Blake & Mouton fue creada por los psicólogos Robert Blake y Jane Mouton en 1964, basándose en las investigaciones previas de Kurt Lewin y otros sobre los estilos de liderazgo.

Los estilos para ejercer el liderazgo se producen entre los ejes de dos coordenadas: el interés por las personas y el interés de la tarea, de los objetivos. Este es el modelo gerencial de rejilla (o grid, en inglés), desarrollado por Robert R. Blake and Jane Mouton en 1964, psicólogo y matemática respectivamente.

La intersección de estas dos dimensiones, la consideración sobre las personas y la atención a la tarea/objetivos, y su graduación en nueve puntos, obtiene como resultado una rejilla que ayuda a identificar el estilo de liderazgo en una organización.

Estas dos dimensiones se denominan: orientación hacia la producción y orientación hacia las personas respectivamente. Blake y Mouton, representaron estas dos dimensiones mediante una cuadrícula, formando un sistema de coordenadas en el que cada eje tiene 9 puntos, y donde: 1, indica el interés más bajo; y 9, el grado de interés más alto. Cada una de las 81 casillas resultantes caracteriza las diferentes combinaciones en la intensidad de la orientación en las dos dimensiones.

Esta taxonomía sirve para analizar las tareas de liderazgo. Se trata de un modelo teórico en el que se definen arquetipos, pero que no tienen por qué darse en puridad en una misma persona. No existe el mejor estilo de liderazgo para todas las situaciones. La Rejilla de Dirección le permitirá comprender cuál es su estilo predominante. En cualquier caso, un estilo centrado fuertemente tanto en la tarea como en las personas suele ser un buen enfoque con carácter general.

Rejilla de Blake & Mouton – Grid gerencial.

Los Cinco Estilos de Liderazgo de Blake y Mouton

Entre una personalidad más complaciente y otra ausente hay toda una paleta de matices en los que situar un estilo de liderazgo.

A continuación, se describen los cinco estilos principales identificados por Blake y Mouton:

1. Liderazgo Empobrecido (Estilo 1.1)

El líder muestra un bajo interés tanto por las personas como por la producción. Representa la mínima preocupación, tanto por los resultados como por las personas. No se puede llamar propiamente dirección.

El directivo no ejerce apenas influencia en la configuración de la actividad laboral/profesional de su grupo de trabajo, ni en las relaciones humanas, esto es, en la satisfacción de las otras necesidades implicadas. Tampoco procura la cohesión del grupo. Sigue la línea de la menor resistencia. No se interesa ni por la eficacia ni por las personas. Si surgen dificultades, desaparece.

Este líder es ineficaz. No tiene ni un gran respeto por la creación de sistemas para la realización del trabajo, ni para la creación de un ambiente de trabajo satisfactorio y motivador.

  • Evita tomar decisiones.
  • Delega la responsabilidad.
  • Se limita a cumplir con lo mínimo indispensable.

2. Liderazgo Permisivo o Country Club (Estilo 1.9)

El primer tipo sería el que denomina “estilo de club de campo”. Quien asume este tipo de liderazgo prioriza el bienestar del equipo sobre las tareas. Existe mucho compromiso con las personas, pero menos con los objetivos de la empresa.

Caracterizado por una preocupación débil hacia los resultados y máxima hacia las relaciones humanas. El interés se centra más en satisfacer los motivos personales de los miembros del equipo y su satisfacción mediante la actividad laboral. El grupo y su armonía se convierten en objetivos prioritarios en sí mismos.

En este estilo de la Rejilla de Dirección de Blake y Mouton, la atmósfera de trabajo es amistosa y distendida. Cuando surgen dificultades se recurre a la buena voluntad de todos y al espíritu de comprensión. Los conflictos se evitan o, en su caso, se superan amistosamente. En la práctica, al directivo no le gusta mandar.

Quien adopta este tipo de liderazgo espera que este buen clima produzca directamente un buen nivel de desempeño y se consigan, de esta manera, cumplir con los objetivos.

  • Muestra un alto interés por las personas y un bajo interés por la producción.
  • Busca crear un ambiente agradable y armonioso.
  • Evita los conflictos y las presiones.

3. Liderazgo Autoritario o de Tarea (Estilo 9.1)

En el otro extremo en cuanto al eje que gradúa la consideración de las personas estaría el modelo “produce o perece”. Un jefe de estas características recurre a presiones, incluso castigos, y tensiona al personal para que se consigan los objetivos marcados. Las personas son el medio de llevar a cabo la tarea, sin que tengan importancia las condiciones en las que se produce.

Supone una orientación de máxima intensidad hacia los resultados y mínima a las personas. Se acentúan fuertemnete los intereses hacia la producción. El jefe asume su función directiva apoyándose en su rango jerárquico. El personal a su cargo recibe instrucciones sobre la tarea a realizar, siendo la obediencia su característica principal. Este estilo supone un tipo de dirección autoritario.

De este modo, el principio a seguir por el directivo es rendimiento. Pero no le interesan en absoluto las relaciones interpersonales, ya que pueden perturbar la buena marcha del trabajo. Las personas sólo son medios para conseguir un fin. Las relaciones humanas se basan en la autoridad y la obediencia.

  • Muestra un alto interés por la producción y un bajo interés por las personas.
  • Busca alcanzar los resultados a toda costa.
  • Impone su autoridad, controlando el trabajo y exigiendo el cumplimiento de las normas.

4. Liderazgo Intermedio o del Equilibrio (Estilo 5.5)

En el centro de esta rejilla estaría el estilo de mando “a mitad de camino”. Aquella persona que ejerce sus funciones de liderazgo con falta de ambición. Sería una actitud que admite una preocupación por el logro de objetivos, pero sin un compromiso profundo.

Caracterizado por intentar equilibrar ambos intereses, por las personas y por los resultados, lo que representa una preocupación moderada por los mismos. No se apuesta definitivamente por ninguno de esos intereses, estando este planteamiento guiado por la necesidad de seguridad, al no comprometerse ni asumir riesgos. Es un estilo conservador, tendente a aplicar soluciones de compromiso.

El directivo no se decide ni por el castigo ni por el reconocimiento a sus subordinados. Por el lado de las personas puede decirse que éstas proporcionan la cortada necesaria para diluir responsabilidad que corresponde al mando.

  • Muestra un interés moderado tanto por las personas como por la producción.
  • Busca un compromiso entre los objetivos de la organización y las necesidades individuales.
  • Negocia y busca soluciones aceptables para ambas partes.

5. Liderazgo Participativo o del Equipo (Estilo 9.9)

Por último, el modelo ideal, el que consigue el máximo en cuanto a compromiso, tanto con la tarea como con las personas, este es el liderazgo de equipo. También está orientado firmemente a la estrategia, lo que produce por un lado buenos resultados en cuanto al desempeño y la productividad como altos niveles de satisfacción.

Máxima preocupación tanto por los resultados como por las relaciones humanas. Esta dirección, en la que se consideran tanto los intereses por la producción como los intereses por los motivos de las personas, comporta un grado considerable de compatibilidad entre los objetivos del personal y de la organización. Es el tipo ideal en la Rejilla de Dirección.

Blake y Mouton exponen firmemente que el estilo (9.9) es el más efectivo. En sus análisis encontraron que mejora la productividad y genera alta satisfacción en las personas. Se caracteriza por capacidad de empeño y entusiasmo unida a un acentuado interés por las personas.

  • Muestra un alto interés tanto por las personas como por la producción.
  • Busca integrar los objetivos organizacionales con las necesidades individuales.
  • Fomenta la participación, la colaboración, la confianza y el desarrollo del equipo.

No obstante, este modelo también reconoce que el estilo óptimo de liderazgo puede variar según el tipo de tarea, el nivel de madurez del equipo y el entorno organizacional.

Estilo de Liderazgo Interés por las Personas Interés por la Producción Características
Empobrecido (1.1) Bajo Bajo Evita la responsabilidad, mínimo esfuerzo.
Country Club (1.9) Alto Bajo Prioriza las relaciones, ambiente relajado.
Autoritario (9.1) Bajo Alto Control estricto, enfocado en resultados.
Intermedio (5.5) Moderado Moderado Busca equilibrio, compromiso limitado.
Participativo (9.9) Alto Alto Fomenta la colaboración, alta satisfacción.

La Rejilla de Dirección de Blake y Mouton ayuda a analizar el propio estilo de dirección.