Hoy nos adentraremos en un debate tan antiguo como fascinante en el mundo del emprendimiento: ¿El emprendedor nace o se hace? Es un tema recurrente, casi místico, que aflora en muchas conversaciones, se ha tratado hasta la saciedad, sin embargo, nos resistimos a aportar un nuevo punto de vista: ¿qué es ser emprendedor? ¿Qué gen o cromosoma determina quién es o no emprendedor? ¿La inquietud, el interés, la capacidad de sorprenderse es algo hereditario?
Este interrogante ha capturado la atención de expertos durante años. Los defensores de la teoría del "emprendedor nato" argumentan que ciertas características, como el liderazgo, la creatividad y la capacidad para asumir riesgos, son cualidades innatas. Por otro lado, algunos creen en el poder del aprendizaje y la experiencia, argumentando que, aunque algunas personas pueden tener tendencias empresariales naturales, estas habilidades también pueden ser adquiridas.
La realidad es que la mayoría de los emprendedores son probablemente una mezcla de ambos. Primero, es importante aclarar que no existe evidencia científica que sugiera que el emprendimiento esté determinado genéticamente. Sin embargo, esto no significa que algunos no estén más predispuestos que otros a convertirse en emprendedores exitosos.
Sin duda no somos tabulas rasas, cada uno venimos con unas cartas genéticas que nos facilitan o nos dificultan la adaptación al medio emprendedor.
La Genética y el Entorno en el Emprendimiento
Pero, ¿cualquiera puede ser emprendedor? Técnicamente sí, solamente hace falta ir a la Seguridad Social y darse de alta como autónomo. Pero conseguir sacar adelante un proyecto con garantías es algo mucho más complicado. Lo cierto es que el resultado de quiénes somos depende mucho menos de nosotros de lo que nos gustaría. Pero vayamos a la base de lo que nos construye como seres humanos.
En primer lugar, tenemos que hablar de genética. Los seres humanos tenemos aproximadamente 20.000 genes que codifican en mayor o menor medida las capacidades que nos facilitan o nos dificultan la vida a la hora de emprender. Por ejemplo, si queremos saber qué influencia tiene la genética en la inteligencia general, mediremos mediante tests esta aptitud en un grupo grande de mellizos y gemelos. Si la diferencia es más pequeña en el grupo que comparte el 100% de la carga genética que en el grupo que comparte de media el 50%, podemos asumir que la genética tiene un papel fundamental.
Katherin Harden Page, directora del laboratorio de Genética Conductual del Desarrollo de la Universidad de Texas, analizó los datos del estudio de Polderman para algunas medidas interesantes para este artículo y concluyó que la influencia de los genes en la inteligencia general de un adulto se estiman en en torno a un 80%. Además, esta influencia ya se manifiesta a edades muy tempranas, en torno a los dos años.
Pero, ¿los genes son determinantes? La respuesta es un rotundo no. La genética sólo es una predisposición. El contexto y la interacción con este son la otra gran cara de la moneda de lo que nos construye como personas. A nivel de emprendimiento es fácil pensar en que nacer en una familia que tiene negocios nos facilita el acceso a información que hace que sea más fácil poner en marcha nuestros proyectos. Es lógico entender que acudir a una prestigiosa universidad nos pone en contacto con personas con nuestras mismas inquietudes que, años más tarde, se pueden convertir en amigos, socios o consultores.
Papageorge y Thom publicaron un estudio en 2020 en el que evaluaron la influencia del medio y de la genética en el éxito académico. Para ello utilizaron lo que se denomina índices poligénicos, modelos para tratar de predecir en qué medida cada una de las combinaciones genéticas influye en un determinado rasgo. Los resultados fueron demoledores. Pensemos en el ambiente como el suelo en el que crece una planta. Si tiene los suficientes nutrientes los genes se manifestarán y habrá diferencias en los fenotipos de las mismas, pero si carece de ellos las plantas se igualarán a la baja.
En 2007, se publicó un estudio en la revista Nature en el que Nelsos y sus colaboradores evaluaron los cocientes intelectuales de los niños que habían sido adoptados frente a los que habían crecido en dichos hospicios. En la misma línea, hay ciertas experiencias al inicio de la vida que tienen un impacto en el desarrollo y funcionamiento de la corteza frontal. A su vez, ciertas experiencias en la adolescencia también pueden marcar un punto de inflexión en el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro, como por ejemplo la inestabilidad social en este periodo (Breach, Moench, & Wellman 2019). Pero también padecer ciertos trastornos mentales afectan al funcionamiento óptimo de las áreas frontales del cerebro. Por poner ejemplos de algunos estudios: la depresión (Belleau, Treadway, & Pizzagalli 2019), el trastorno de estrés post traumático (Mah, Szabuniewicz & Fiocco 2016), la anorexia nerviosa (Alfano y colaboradores 2020), la bulimia nerviosa (Donnelly y colaboradores 2018), la dependencia del alcohol (Shields, C. N., & Gremel, C. M.
La idea de que el entorno de una persona, especialmente durante la infancia, juega un papel crucial en su desarrollo como emprendedor es significativa. El ecosistema en el que crecemos - lo que observamos en nuestros padres, la influencia de nuestros amigos, la educación que recibimos - moldea en gran medida nuestras actitudes, valores y, en última instancia, nuestras aspiraciones. Sin embargo, el emprendimiento también es un conjunto de habilidades y actitudes que se pueden desarrollar y cultivar.
Virtudes como la capacidad de soportar adversidades, la paciencia, la visión a largo plazo, el esfuerzo, la tenacidad, la ambición y la búsqueda del éxito son fundamentales para cualquier emprendedor. La dopamina del éxito, un término que se refiere a la satisfacción emocional derivada de lograr un objetivo, es un potente motivador. Además, la meritocracia, la capacidad de aprender continuamente, la curiosidad, la valentía y la competitividad personal son cualidades que se pueden desarrollar. Por otro lado, el deseo de ser dueño de tu futuro y propietario de tus sueños es un impulso profundo que puede ser tanto innato como cultivado.
Estadísticas sobre emprendimiento en España
En 2023, según los datos del informe elaborado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM España), el 13,5% de la población adulta en España está llevando a cabo actividades de emprendimiento, más o menos la mitad de ellos se corresponden con proyectos de menos de tres años y medio y la otra mitad a proyectos consolidados. Pero, además, según datos de Eurostat y un informe de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), el 61,5% de las empresas creadas en España no superan los cinco años de vida, y un 25,7% de las nuevas empresas en España desaparecen en el primer año de su creación.
| Indicador | Porcentaje |
|---|---|
| Población adulta en actividades de emprendimiento | 13.5% |
| Empresas que no superan los cinco años de vida | 61.5% |
| Nuevas empresas que desaparecen en el primer año | 25.7% |
Factores Adicionales que Influyen en el Desarrollo Emprendedor
Emprender es un reto constante: es enfrentarse a problemas nuevos cada día en un entorno que cambia cada vez con más rapidez. Es una aventura para la que debemos contar con muchos recursos en la mochila. Que vayamos más o menos preparados para el camino que tenemos delante depende en gran medida de cuestiones que no elegimos. El emprendedor nace con una predisposición, y el ambiente la cincela. A algunos emprendedores ya «se les vé venir» desde su infancia e incluso en su juventud empiezan a tener una actitud emprendedora 100%, aunque eso sí, a pequeña escala.
Según los datos de los estudios científicos podríamos afirmar que el emprendedor por un lado nace y por otro lo hacen. Si dos gemelos genéticamente idénticos tienen la misma familia, van al mismo colegio y crecen en el mismo barrio, lo esperable es que obtengan los mismos resultados. En este caso el coeficiente de libre albedrío sería 0. Un coeficiente de libre albedrío de 1 sería el equivalente a que las diferencias en las puntuaciones entre hermanos iguales que han crecido juntos son similares a las diferencias entre dos personas que no comparten ni genética ni ambiente. Siempre habrá un día que uno de los dos hermanos se ponga enfermo y no vaya a la escuela. Estos pequeños cambios pueden suponer diferencias más o menos pequeñas en diferentes variables.
Por ejemplo, cuando medimos las diferencias de altura entre gemelos el coeficiente de libre albedrío es de 0,15. Todos sabemos que de padres altos, niños altos. Si están en un ambiente en el que se les proporciona una correcta alimentación, los gemelos tenderán a tener más o menos la misma altura. Pero es que el coeficiente para los ingresos durante 20 años es de 0,4, más o menos la misma probabilidad de desarrollar una depresión.
Nos gustó escuchar a Marc Vidal en una de sus charlas, y su experiencia de cómo siendo un joven viajó a París, se quedó sin dinero y decidió ayudar a un grupo de músicos callejeros a mejorar su estrategia de venta, a encontrar a su público objetivo, a rentabilizar sus tarjetas de transporte y en definitiva a plantear su Plan de Negocio. Según este ejemplo, no lleva a pensar que la actitud emprendedora es algo genético, o lo tienen o no lo tienes. Pero, realmente el perfil emprendedor se crea mediante la unión de experiencias, capacidades, habilidades y actitudes. La vida no consiste en descubrir quién es uno, sino en decidir y crear lo que se quiere llegar a ser.
En el mundo del emprendimiento, vemos una mezcla de individuos. Algunos parecen haber nacido con un instinto empresarial, mientras que otros se han formado a través de experiencias y educación. La pregunta de si los emprendedores nacen o se hacen puede no tener una respuesta definitiva. Es probable que sea una combinación de ambos: algunas personas nacen con ciertas predisposiciones que los hacen aptos para el emprendimiento, mientras que otras adquieren y desarrollan estas habilidades a lo largo de su vida.
En el mundo de la empresa, tienes que disponer de determinadas habilidades para poder desarrollar con garantías tu trabajo, si tus capacidades te permiten destacar en un área mejor, es más conveniente ser una persona equilibrada por encima de un portento en parcelas concretas. “Al principio, las superestrellas de la abogacía, los genios de las matemáticas y los empresarios del software parecen situarse fuera de la experiencia ordinaria. Pero no lo están. Son producto de su historia y de su comunidad, de las oportunidades que tuvieron y la herencia recibida. Su éxito no es excepcional ni misterioso. De todos los procesos de emprendimiento el menos interesante y el más volátil es el relacionado con el autoempleo. El empresario nace, además se hace y necesita unas dosis de equilibrio mental, capacidad agonística y generación de endorfinas algo superiores a la media.
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Programas para Jóvenes Emprendedores
Es necesario contar con la base de una licenciatura o ingeniería y completar después esos conocimientos con formación adicional para poner en marcha una empresa? Aunque este es el camino más habitual, hay otra hoja de ruta posible: si existe una buena idea para llevar a cabo se puede empezar cuanto antes, pero contando con toda la ayuda y formación posibles para hacerlo.
Programas en USA desde la Educación Secundaria
Al menos en Estados Unidos parecen creer que la respuesta es sí. Allí hay programas para emprendedores a los que se pueden acceder en la etapa de la educación secundaria, en la fase de High School o de instituto. Este tipo de programas no solo se valoran en función de su objetivo final, sino también como una herramienta de aprendizaje que puede complementar de forma óptima un currículo escolar. Los promotores de estas iniciativas de formación piensan que son útiles para mejorar habilidades relacionadas con el pensamiento y con el lenguaje. La inmersión en el proceso teórico de creación de una empresa también fomenta la creatividad así como la capacidad de buscar y procesar datos. Su parte práctica se apoya en el trabajo en equipo, la habilidad para hablar en público y la capacidad de acometer la resolución de diversos problemas, aspectos estos importantes en casi cualquier ámbito de la vida.
De la mano del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) surge LaunchX, un programa de verano destinado a alumnos de High School. En su formulario de inscripción para la edición de 2021 dejan muy claros algunos puntos de interés. Entre ellos destaca que los asistentes desarrollarán una startup real, que tendrán a su disposición el conocimiento de expertos de la industria y trabajarán en un proyecto de fabricación de productos reales, solventando en el proceso cuantos problemas pongan en riesgo la viabilidad de la futura empresa. Cada alumno estará arropado por un equipo de mentores que le ayudarán a desarrollar una idea innovadora que pueda llevarse a cabo de forma factible.
La segunda opción es Leangap. Destinada, igual que en el caso anterior, a estudiantes de secundaria en un formato de campus inmersivo de verano. En su web nos cuentan que el programa ayuda a los estudiantes a desarrollar sus ideas desde el concepto hasta el lanzamiento, con clientes y usuarios reales. Cuentan con un panel de mentores que destacan por haber sido, o ser, emprendedores. Aunque no le restan importancia a la planificación piensan que lo importante es “la acción”, así que sin duda apuestan por un enfoque eminentemente práctico. Lo más curioso de este programa es que ha sido creado por Eddy Zhing, un emprendedor que creó, y posteriormente vendió, su propia empresa de wearables con tan solo 16 años. A buen seguro conoce muy bien los pasos que hay que dar para crear una startup desde cero.
Programas para Jóvenes Emprendedores en España
Quizás en España este tipo de iniciativas quedan fuera de la enseñanza formal o reglada, pero no todas. Desde Startupxplore nos recuerdan que la Ley de Emprendedores de 2013 exhortaba a fomentar el impulso emprendedor en los jóvenes. Y que las leyes educativas desde la LOMCE, algo que mantiene la actual LOMLOE, consideran obligatorio el fomento del emprendimiento social y empresarial en los alumnos, tanto con un tratamiento específico como de forma transversal en todas las materias.
La Fundación Créate ha trabajado con alumnos de colegios e institutos de Madrid y otras comunidades. Cuentan con diversos programas destinados a educación primaria, educación secundaria y bachillerato que conjugan trabajo en el aula, visitas a escuelas de negocios y participación en un evento de innovación educativa y talento emprendedor juvenil: Drawing ED. Dos de los programas plantean la creación de un proyecto por parte de los alumnos y en uno de los casos su contenido se puede trabajar en la asignatura Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial de la ESO.
En el mismo artículo de Startupxplore os podéis informar de otras acciones de formación interesante, como el Taller de emprendedores, del portal Madrid.org, para fomentar la innovación en niños de 10 a 15 años, del programa educativo Chiquiemprendedores, de la Escuela de Ciencia, o del programa Iniciador Kids, para chicos de 8 a 14 años, creado por la Fundación Iniciador.
Como idea de la emprendedora Raquel López, nace en Jerez de la Frontera la plataforma EpicKids Lab para niños de 5 a 18 años, que toma como base la tecnología y el juego, según explica Raquel López, se les forma en venta y negociación e incluso les dan nociones sobre programación y tecnología para que desarrollen sus propias webs o apps.
También es interesante el proyecto Empresa Joven Europea, gestado desde la Escuela de Emprendedores de La Palma. Es un programa educativo pensado para 3º y 4º de ESO, bachillerato y ciclos formativos de grado medio y superior en el que se propone al alumnado crear y gestionar su propia mini-empresa en régimen de cooperativa. Se establecerán relaciones comerciales con mini-empresas de otras comunidades autónomas o países para importar y vender productos que se comercializarán en el mercado local. Los responsables del proyecto consideran que los estudiantes adquieren competencias de muy diversos tipos: comunicación lingüística, matemáticas, competencias digitales y artísticas, y desarrollo de la autonomía personal, entre otras.
