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La historia de Antonio Martínez es un relato de esfuerzo, ambición y éxito. Desde sus humildes comienzos, logró construir una carrera impresionante, dejando una huella imborrable en el mundo empresarial. A continuación, exploraremos los aspectos más destacados de su vida y trayectoria.

El Palmeral de Elche, ciudad natal de Antonio Martínez Maciá.

Primeros Años y Formación

Antonio Martínez Maciá nació en Elche el 12 de diciembre de 1909, en la calle Nueva San Antonio. Hijo de un barbero, desde niño ayudó en el negocio familiar. La familia se trasladó a Torrellano cuando su padre fue contratado como barbero y practicante, ganando una peseta al día. Tras la muerte de su madre en 1924, regresaron a Elche, donde su padre compró una barbería en la Puerta de Orihuela.

Aunque no pudo asistir a la escuela de manera regular, Antonio siempre tuvo una gran afición por el aprendizaje. Asistió a clases de maestros particulares y desarrolló un gran interés por la escritura y el dibujo. A pesar de las dificultades económicas, su familia siempre priorizó su educación.

Inicios en el Mundo Laboral

A los 15 años, Antonio se hizo cargo de la barbería familiar. Con tres sillones de mimbre, logró atraer a una clientela fiel gracias a su carácter y habilidad. En 1943, dejó la barbería para emprender un nuevo negocio: una fábrica de suelas de alpargatas, un producto muy demandado en la época.

Su espíritu emprendedor lo llevó a montar y cerrar varias "fabriquetas" de calzado. También trabajó como agente de seguros en la Mutua Unión Patronal desde 1974 hasta su jubilación. Su capacidad para adaptarse a diferentes sectores y su visión para los negocios fueron clave para su éxito.

Contribuciones a la Comunidad

Además de su actividad empresarial, Antonio Martínez fue un miembro activo de la comunidad. Durante 19 años, fue vicepresidente de la Asamblea Local de Cruz Roja, directivo del Elche C.F., fundador del Club Lambretta de Elche, directivo de la Asociación Local de Lucha contra el Cáncer, del grupo coral "Dama de Elche", de la Sociedad Venida de la Virgen y de la Orden de los Caballeros de la Dama.

Sin embargo, donde más destacó fue en la Peña Madridista Ilicitana, de la que fue presidente y fundador durante varias décadas. Organizó numerosos actos culturales en la ciudad y fuera de ella, llevando el nombre de Elche y la figura de la Dama a todos los rincones del mundo. Aseguraba haber repartido casi 50.000 bustos de la dama.

Carretillas Mayor. Empresas de Valladolid. La8 Valladolid

Reconocimientos y Distinciones

A lo largo de su vida, Antonio Martínez recibió numerosos reconocimientos y distinciones, entre ellas:

  • Presidente de honor de la Coral Crevillentina
  • Socio de honor del Club de Leones de Elche
  • Dátil d'Or de la Asociación de Informadores de Elche
  • Fester Major de las fiestas de Elche
  • Emblema de oro de las Hogueras de San Juan de Alicante
  • Emblema de oro del Ayuntamiento de Crevillente
  • Insignia de oro y brillantes del Real Madrid
  • Caballero de la orden de San Antón de Orihuela
  • Doctor del Museo Perico Chicote de Madrid
  • Miembro permanente y laureado del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid
  • Caballero del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia
  • Caballero del Corpus Christi de Toledo
  • Medalla al mérito civil en oro y brillantes

Además, una plaza de la ciudad lleva su nombre, y fue nombrado hijo predilecto de Elche en 1996.

Vida Personal y Legado

En 1937, Antonio se casó con Fina Martínez, con quien tuvo dos hijos: José y Francisca. Su vida familiar fue un pilar fundamental en su trayectoria. Su dedicación a su comunidad y su pasión por Elche lo convirtieron en un referente para las generaciones futuras.

Antonio Martínez Maciá falleció el 13 de julio de 1990. Su legado perdura como ejemplo de esfuerzo, perseverancia y amor por su ciudad. Su historia es una inspiración para todos aquellos que sueñan con construir un futuro mejor.

Antonio Martínez fue vicepresidente de la Asamblea Local de Cruz Roja durante 19 años.

Carretillas Mayor: Un Ejemplo de Emprendimiento

José Antonio Martínez Suárez, hijo de Antonio Martínez, es el fundador de Carretillas Mayor. Con 78 años de edad, sigue al pie del cañón en la que es la empresa de su vida. Un negocio que empezó de forma muy modesta hace ya 40 años y que a día de hoy puede presumir de ser una empresa totalmente consolidada en el sector.

Todo empezó cuando de chaval comenzó a trabajar en un taller de mecánica, una profesión que a él ya le llamaba la atención, y allí durante cinco años estuvo como aprendiz. A finales de los 50 eran tiempos difíciles, tal y como recuerda, y por ello se vio en la necesidad de emigrar a Alemania, país al que viajó con un contrato oficial para trabajar en Correos.

Una vez completado el ciclo profesional en Alemania, José Antonio regresó a España, concretamente a Palencia, donde cumpliría con el servicio militar. Poco a poco se le fueron presentado diversas oportunidades para ascender laboralmente y José Antonio demostró una vez más que aquello que se propone lo consigue, pues sacó plaza de conductor de carretilla, más tarde de conductor de tráiler y, por último, plaza como responsable de transporte de la FASA.

Fue en Renault donde conoció bien el mundo de la carretilla elevadora”, apunta. Por ello en la Navidad de 1979, él y su amigo Joaquín Ordáx, decidieron poner la primera piedra de lo que sería Carretillas Mayor. Entre ambos compraron una carretilla elevadora con la que realizaban diversos trabajos de descarga de camiones para empresas que no disponían de estos vehículos.

Llegó un momento en el que Joaquín se desligó de la empresa, aunque Martínez recalca que la amistad entre ambos siempre se ha mantenido. De hecho, a día de hoy -dice- siguen pasando buenos momentos juntos. Los primeros siete años de vida de Carretillas Mayor, José Antonio tuvo que compaginar su trabajo en Renault con este nuevo proyecto, pero llegó un momento que era tal la carga de trabajo que, aprovechando las bajas incentivadas que planteó la factoría de vehículos, José Antonio se desligó de ésta e invirtió la indemnización recibida en seguir creciendo en su propio negocio.

El negocio continuó creciendo como la espuma. Se contrató a más gente, con casi 70 personas en plantilla, y siguió aumentando el volumen de carretillas hasta las 800, ofreciendo ya la posibilidad de alquilarlas. “En ese momento estábamos desbordados y decidimos que era el momento de construir unas nuevas instalaciones en la A-62, donde nos ubicamos actualmente. Fue un esfuerzo grandísimo”.

Este cambio de ubicación se produjo en 2007, momento en el que el país atravesaba una crisis económica y para Carretillas Mayor fueron cuatro años negativos. En 2012 llegaron los años de recuperación, con presencia en diversas empresas de Valladolid, Madrid, Sevilla, Barcelona, Cantabria, incluso Eslovenia.

Como Carretillas Mayor es una empresa que apuesta por seguir avanzando, recientemente acaba de abrir una nueva delegación en el municipio palentino de Aguilar de Campoo.