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Las definiciones acerca del patriarcado son innumerables, pero básicamente puede definirse como una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la autoridad y el liderazgo de unos pocos varones sobre el resto de la humanidad.

Así mismo, no podemos obviar que este se mantiene como consecuencia de la existencia de un conjunto de instituciones en la sociedad que se articulan para mantener y reforzar el dominio patriarcal; expresado en un orden social, económico, cultural, religioso y político que sigue determinando que las mujeres estén subordinadas a los hombres.

Feminismo y la Crítica al Patriarcado

Siguiendo a Facio, el moderno entendimiento de lo que conforma el patriarcado y su sistema de dominación, son producto de las teorías feministas; es decir, de un conjunto de saberes, valores y prácticas explicativas de las causas, formas, mecanismos, justificaciones y expresiones de la subordinación de las mujeres que buscan transformarla.

Al respecto, Alda Facio (2002) describe el feminismo como un movimiento social y político, pero también como una ideología y una teoría que parte de la toma de conciencia de las mujeres como colectivo humano subordinado, discriminado y oprimido -por el colectivo de hombres en el patriarcado- para luchar por la liberación de su sexo y sus derechos.

Así, el interés por la problemática de género es más que académico, involucra un deseo de cambio y la emergencia de un orden social y cultural en el cual el desarrollo de las potencialidades humanas esté abierto tanto a las mujeres como a los hombres.

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El Auge de los Movimientos Feministas en América Latina

La consolidación del movimiento feminista en el siglo XX puede situarse en la década de los 60, época en la cual los movimientos de mujeres comienzan a demandar no solo el reconocimiento de sus derechos, sino también, la incorporación de la perspectiva femenina en la concepción de la sociedad moderna.

Pero si queremos precisar esos movimientos en América Latina, la catedrática Lola Luna (1993) señala que desde finales de los setenta en la región se engendró un brote de movimientos sociales, entre ellos el de las mujeres.

Los movimientos sociales de las mujeres se desarrollaron de la mano de lo político, dado que históricamente su participación fue limitada y en algunos casos inexistentes. Pero al mismo tiempo que las mujeres eran excluidas del ámbito público, ese mimo patriarcado las cercaba en el espacio privado como madres y esposas, como productoras y reproductoras de la moral social.

Por ello, resulta interesante como los movimientos feministas en América Latina se han expandido hacia otros movimientos de mujeres. La situación social de las mujeres avanza con los cambios que han ocurrido en América Latina, como bien lo describe Norma Villareal (1994) ya son más las mujeres que se desplazan entre las grandes ciudades y las zonas rurales, es mayor la autonomía personal y la movilidad social; evidenciamos un mayor índice de mujeres empleadas en la economía formal, lo cual se encuentra asociado al incremento del acceso de las jóvenes a la educación.

Liderazgos Femeninos y la Ética del Cuidado

En este ensayo se problematiza la categoría de liderazgos femeninos para argumentar la posibilidad de construir liderazgos colectivos de cuidado mutuo, que subviertan las desigualdades de género vinculadas al orden simbólico binario masculino/femenino, y promuevan una ciudadanía/autonomía relacional desde la participación y la igualdad.

En principio, se estudia el orden simbólico masculino/femenino y la lógica cultural heteronormativa (Serret, 2011; Lamas, 2010, 2015). Posteriormente, se analiza la ética del cuidado (Sevenhuijsen, 2003, 2004), desgenerizándola, como alternativa en las relaciones de género y en la condición de ciudadanía.

Después, se discute en torno a los estilos de liderazgo femeninos y masculinos (Lamas, 2015) y se examinan los liderazgos postheroicos (Fletcher, 2004) y colectivos (Davis, 2016) que disienten del orden binario. Por último, se reflexiona sobre el liderazgo de mujeres en organizaciones religiosas y civiles católicas a partir de estos conceptos.

Se concluye que resignificando lo femenino, desgenerizándolo, es posible orientarnos hacia liderazgos de sujetxs y colectividades diversas que pongan en el centro la vida y las vidas de todxs.

El Patriarcado en España: Un Contexto Histórico y Moderno

El concepto de patriarcado se refiere a un sistema social en el que los hombres ejercen una posición de poder dominante en la mayoría de las esferas de la vida: desde la familia hasta la economía, la política y la cultura.

En España, el patriarcado ha estado históricamente arraigado en sus tradiciones, influenciado tanto por el peso de la religión católica como por las normas culturales y legales que durante siglos contribuyeron a la creación de un orden social en el que los hombres ocupaban un lugar dominante.

Las raíces del patriarcado en España pueden rastrearse hasta tiempos anteriores a la formación de la monarquía, con el legado de la dominación romana, visigoda y posteriormente musulmana, sistemas en los que los hombres ocupaban roles de liderazgo y autoridad. Durante los siglos posteriores, con la consolidación de la monarquía católica y la influencia de la Iglesia, se formalizó un rol de género en el que las mujeres estaban subordinadas, principalmente dedicadas a la crianza de los hijos y al mantenimiento del hogar.

El régimen de Francisco Franco, que gobernó España desde 1939 hasta 1975, supuso un refuerzo notable del patriarcado. Con la llegada de la democracia en 1975 y la muerte de Franco, España experimentó una transformación política y social sin precedentes. La nueva Constitución de 1978 estableció la igualdad entre hombres y mujeres como un derecho fundamental, sentando las bases para que las mujeres tuvieran acceso a los mismos derechos y oportunidades que los hombres.

Tabla comparativa de la evolución del patriarcado en España

Periodo Histórico Características del Patriarcado Avances hacia la Igualdad
Dominación Romana a Monarquía Católica Roles de liderazgo y autoridad exclusivos para hombres. Subordinación femenina en el hogar. -
Régimen Franquista (1939-1975) Refuerzo de leyes y normas que limitan los derechos de las mujeres, relegándolas al ámbito doméstico. -
Transición Democrática (1975-) Constitución de 1978 establece la igualdad. Reformas legales para el acceso de las mujeres a la política y economía. Leyes de divorcio y planificación familiar. Mayor participación política y económica de las mujeres.
Siglo XXI Persistencia de la cultura patriarcal y brecha salarial. Leyes contra la violencia de género y la discriminación. Activismo feminista y concienciación social.

Mandatos del Patriarcado y su Impacto en la Salud Mental Masculina

La cultura hegemónica impone una serie de exigencias a los hombres que configuran nuestra identidad, comportamiento y relaciones sociales. Estos mandatos nos otorgan privilegios sobre las mujeres y otras identidades de género. Pero también nos limitan, generando tensiones y contradicciones internas.

Desde la infancia, los hombres son educados para ocultar el dolor, la vulnerabilidad y la sensibilidad. Esto es así porque expresar emociones es visto como «femenino» y, por lo tanto, indeseable. Por lo tanto, emociones como tristeza, vulnerabilidad y miedo se consideran un signo de debilidad. Este mandato del patriarcado propicia que muchos hombres no encuentren espacios seguros para expresar sus emociones.

El llanto está asociado a la feminidad. Por esto se nos exige que reprimamos nuestras emociones, especialmente la tristeza y el llanto. Frases como «los hombres no lloran» refuerzan la idea de que mostrar tristeza o fragilidad es un signo de inferioridad. Esta presión para reprimir el llanto afecta nuestra salud mental y emocional.

Algunos Mandatos del Patriarcado

  1. Debes ser fuerte (física y emocionalmente), no muestres debilidad.
  2. No debemos llorar ni mostrar debilidad.
  3. No debemos tener amigos con los que podamos hablar de nuestras emociones.
  4. Debes ser el proveedor económico.
  5. Muéstrate dominante y líder.
  6. Legitima el uso de la violencia como medio para solventar diferencias o problemas.
  7. Debes ser heterosexual y demostrarlo constantemente.
  8. Debes ser sexualmente activo y conquistar mujeres.
  9. No debes realizar tareas domésticas o de cuidado.
  10. Debes competir con otros hombres y evitar la cooperación.