En una época donde los avances científicos prometen alargar la vida y retrasar el envejecimiento, las élites económicas han encontrado un nuevo terreno para invertir su fortuna: su propio cuerpo. Ya no se trata solo de cirugías estéticas o tratamientos rejuvenecedores, sino de intervenciones radicales, rutinas cronometradas y tecnologías biomédicas que desafían los límites de la biología humana. Detrás de esta nueva cruzada, hay referentes del mundo del espectáculo, la tecnología y las finanzas.
Algunos optan por discretas rutinas de bienestar mientras que otros, en cambio, transforman su vida en un experimento público. En este último grupo aparece uno de los nombres más resonantes del presente, un emprendedor que ha llevado su obsesión con la longevidad a niveles extremos, convirtiéndose en un fenómeno mediático y científico por igual.
Bryan Johnson, un reconocido empresario e inversor tecnológico de Silicon Valley, ha capturado la atención mundial con su ambiciosa misión: "No morir". Su enfoque, que implica una estricta rutina diaria y una inversión considerable, ha generado tanto fascinación como controversia. Es posible que lo reconozca como el empresario tecnológico de la costa oeste que invierte millones en su bienestar, o como el hombre que busca evitar la muerte. Bryan Johnson se ha hecho famoso a nivel global después de que hace dos años un reportaje de Bloomberg revelara su estricta rutina enfocada en la longevidad, que incluye una gran cantidad de suplementos diarios, pruebas y dietas estrictas. Su aparición en el documental de Netflix "Don’t Die" ha puesto los focos de la industria médica y alimentaria sobre su cabeza.
Comenzamos el 2025 con el estreno de un documental de Netflix sobre Bryan Johnson titulado ‘Don’t Die: El Hombre Que Quiere Vivir Para Siempre’. ¿Pero por qué escogieron esa frase para resumir su vida? Pues básicamente porque está destinando todos sus recursos monetarios e intangibles para alcanzar el punto máximo de longevidad: la inmortalidad. Parece una historia de ciencia ficción, ¿cierto?
Movimiento global de longevidad - ¿Vida eterna con biohacking? | DW Documental
¿Quién es Bryan Johnson?
Se trata de un empresario estadounidense, escritor e influencer de salud mejor conocido como ‘el hombre quien quiere vivir para siempre’ (incluso antes del estreno de su documental) porque durante los últimos cuatro años ha estado trabajando en interrumpir su envejecimiento a través de su iniciativa anti-aging, el Proyecto Blueprint.
Con apenas cuarenta años, ya había logrado una fortuna propia, independencia económica y un lugar destacado en el mundo tecnológico. Pero para Johnson, ese éxito era apenas el comienzo.
Primeros Años y Formación
Bryan Johnson nació el 22 de agosto de 1977. Bryan abrió los ojos por primera vez sin saber que pese a sus orígenes humildes, obtendría una licenciatura en Estudios Internacionales por la Universidad Brigham Young en 2003 y más tarde un MBA de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago en 2007. Nació en Provo, Utah, pero se crió en Springville, un pequeño pueblo de escasos recursos en el mismo estado.
Criado en una familia mormona en Utah, Johnson tuvo una infancia marcada por dificultades económicas y conflictos personales. Esos años forjaron su carácter y su obsesión con el rendimiento y el control. En entrevistas confesó que, durante su adolescencia, enfrentó problemas de salud mental y que, más adelante, luchó contra una depresión que lo empujó a repensar su propósito.
Fue en ese contexto que surgió su interés por la biotecnología, la medicina regenerativa y la longevidad. Su inquietud lo llevó a fundar Kernel, una empresa de neurotecnología enfocada en desarrollar dispositivos para explorar el cerebro humano.
Trayectoria Empresarial
Johnson lanzó tres nuevas empresas entre 1999 y 2003. La primera, que vendía teléfonos móviles, le ayudó a pagar sus estudios en la Universidad Brigham Young. También inició otros dos negocios. Inquist, una empresa de VoIP que Johnson cofundó con otros tres socios, combina funciones de Vonage y Skype. Terminó sus operaciones en 2001. Después de eso, se unió a su hermano y a otro socio con un sueldo de 70 dólares. Proyecto inmobiliario de millones de dólares en 2001. Johnson fue el fundador, presidente y director ejecutivo de Braintree, una empresa especializada en sistemas de pago web y móviles para empresas de comercio electrónico.
A los 30 años, Bryan Johnson fundó Braintree, una empresa de procesamiento de pagos que luego adquiriría Venmo. Aunque el negocio fue un éxito, el precio fue alto: jornadas interminables, estrés, sobrepeso y una depresión que lo llevó casi al suicidio. Tras vender Braintree, Johnson se centró en el área de la longevidad y el bienestar. Con el dinero obtenido, emprendió un viaje para reinventarse, entender y optimizar su propio cuerpo.
Esta nueva obsesión por la biología y los hábitos lo llevó a fundar OS Fund, una firma de inversión en biotecnología, y Kernel, una empresa que diseña cascos capaces de analizar la actividad cerebral. Johnson fundó Kernel en 2016 e invirtió 100 millones de dólares de su propio dinero para lanzar la empresa. Posteriormente, la empresa cambió su enfoque a la construcción de hardware que mide las señales eléctricas y hemodinámicas producidas por el cerebro. En 2020, Kernel demostró un par de dispositivos similares a cascos que pueden ver y registrar la actividad cerebral. Johnson espera "poner el cerebro en línea con Kernel.
Blueprint: El Proyecto de Antienvejecimiento
Pero sería con Blueprint, su programa personal de longevidad, con el que alcanzaría notoriedad mundial. Su fascinación por la longevidad lo llevó a crear Blueprint, la startup de antienvejecimiento que hoy está en boca de muchos. A través de este proyecto, Johnson convirtió su cuerpo en un laboratorio viviente, documentando cada uno de sus pasos y reuniendo un equipo médico dedicado exclusivamente a revertir el envejecimiento de sus órganos. En este proyecto, Johnson se ha convertido en su propio conejillo de indias, autoproclamándose "el ser humano más medido del mundo".
Un equipo de médicos y expertos vigila cada detalle de su organismo, desde su colesterol hasta la longitud de sus telómeros. Toda esta información alimenta un algoritmo que le indica exactamente qué hacer para mejorar sus funciones corporales. "Hemos analizado todas las investigaciones científicas sobre longevidad y salud, unas 2.000 publicaciones en total", explica. Según Johnson, ha conseguido revertir su envejecimiento en más de cinco años y alcanzado "biomarcadores perfectos".
Blueprint no es solo una rutina de bienestar: es un sistema integral que incluye el consumo de más de 100 pastillas diarias, transfusiones de sangre (incluso de su propio hijo), dietas estrictamente calculadas y un seguimiento biomédico exhaustivo. Johnson vive bajo reglas precisas que regulan desde su hora de dormir hasta los minutos de exposición solar, y todo está registrado y evaluado en tiempo real por su equipo médico. Su objetivo es mantener el funcionamiento de sus órganos como si aún tuviera 18 años.
La Rutina Extrema de un Inmortal en Construcción
La vida de Johnson está lejos de ser convencional. Se despierta antes del amanecer, a las 4:53 de la madrugada, y consume más de 130 pastillas y suplementos a lo largo del día. Su última comida es a las 11:00 de la mañana, y duerme siempre solo. Pero esto es solo la punta del iceberg. Johnson se somete a una serie de experimentos que incluyen transfusiones de plasma sanguíneo de adolescentes, tratamientos con microagujas, exposición corporal a LED y resonancias magnéticas. Todo esto con el objetivo de ralentizar su ritmo de envejecimiento.
Cada mañana, al despertar, Bryan Johnson se sube a una báscula de alta tecnología que mide su índice de masa corporal, hidratación, grasa y "velocidad de onda de pulso". Luego, enciende una lámpara de terapia que simula la luz solar para reajustar su ritmo circadiano. No deja nada al azar: se toma la temperatura del oído interno, se aplica una crema antienvejecimiento y se coloca otra máscara de luz láser para estimular la producción de colágeno.
En la cocina, una hueste de pastillas y suplementos le espera perfectamente alineada. La rutina comienza con unas gotas para los ojos y sigue con un pequeño vibrador que presiona contra su nariz para activar un nervio que, según él, estimula la producción de lágrimas. Luego, se sumerge en una intensa sesión de gimnasio de una hora que incluye pesas, planchas y estiramientos, los siete días de la semana.
Su alimentación es igual de meticulosa, con dos de sus tres comidas diarias consistiendo en brócoli hervido, coliflor, champiñones y ajo, acompañado de un "pudín de nueces" que mezcla semillas de chía, nueces de macadamia y frutos rojos. Mantiene una estricta restricción calórica, no bebe alcohol y evita las salidas nocturnas.
Su devoción por la salud también se extiende al descanso: nada de pantallas antes de acostarse, y duerme siempre ocho horas. Viajó a Próspera, una isla en Honduras conocida por sus instalaciones médicas experimentales, para participar en una terapia génica con folistatina. También ha probado terapias de choque diseñadas para rejuvenecer sus genitales y utiliza un dispositivo para monitorear la calidad y duración de sus erecciones nocturnas. Además, dejó de tomar rapamicina debido a los efectos secundarios.
Inversión Millonaria en la Eterna Juventud
Johnson gasta aproximadamente 2 millones de dólares anuales en su cruzada hacia la inmortalidad. Lo que realmente lo ha hecho famoso en los últimos años es su enfoque radical hacia la longevidad y el envejecimiento. Johnson ha invertido una considerable cantidad de dinero en tratar de ralentizar el envejecimiento de su cuerpo, siguiendo una estricta rutina de salud que incluye el uso de suplementos, dietas extremas, y varios tratamientos médicos innovadores. Su objetivo es vivir mucho más allá de lo que se considera normal, e incluso ha declarado que su meta es convertirse en el hombre más saludable y más disciplinado de la historia.
Críticas y Controversias
El modelo de vida de Bryan Johnson genera críticas por su carácter extremo, pero también por las condiciones en las que opera su proyecto. Sus intentos han sido recibidos con críticas por parte de algunos expertos en campos relacionados con el envejecimiento. Moshe Szyf, profesor de farmacología y terapéutica en la Universidad McGill, ha expresado su escepticismo de que la ciencia sea todavía capaz de lograr los notables resultados que Johnson afirma estar alcanzando.
Según revelaciones recientes, varias personas que trabajaron con él afirmaron haber firmado acuerdos de confidencialidad con cláusulas estrictas que les prohíbe compartir información sobre el detrás de escena de Blueprint. Algunos ex colaboradores incluso lo describieron como una figura controladora, obsesionada con la perfección y con escasa tolerancia a la crítica.
A esto se suman las denuncias sobre efectos adversos de algunos de los tratamientos que promueven. Desde la caída en los niveles de testosterona de los consumidores hasta el aumento de casos de prediabetes o síntomas cómo vómitos, náuseas, acidez estomacal y alteraciones metabólicas. Aunque el magnate afirma que todos sus protocolos están supervisados por médicos y respaldados por datos, distintos especialistas advierten que el uso experimental de terapias como las transfusiones o los fármacos anti-envejecimiento podrían tener consecuencias aún desconocidas.
Más allá de lo personal, Johnson transformó su búsqueda en una causa pública. Afirma que no solo quiere extender su propia vida, sino también democratizar el acceso a los conocimientos que está generando sobre envejecimiento. Para eso, comparte abiertamente sus rutinas, resultados y fracasos en redes sociales, donde tiene una creciente comunidad que lo sigue como un gurú de la longevidad.
Sin embargo, no todos ven su cruzada como algo filantrópico. Muchos expertos advierten que sus métodos no están validados por la comunidad médica y que su forma de promover ciertos tratamientos puede inducir a errores graves. Para Johnson, los riesgos valen la pena si el premio es reescribir el destino biológico del ser humano. Para otros, su caso representa el extremo más riesgoso de una frívola tendencia.
Las Preguntas Clave
Tras vender Braintree a PayPal, Johnson podría haber elegido cualquier camino, pero decidió embarcarse en esta misión para desafiar el envejecimiento y desarrollar Blueprint. Él cree que está llevando a cabo la revolución más importante en la historia del Homo Sapiens.
Cuando se le pregunta si disfruta del tiempo extra que se supone que está ganando, responde: "Disfruto cada segundo de lo que hago... Soy un deportista profesional del rejuvenecimiento. Soy el Messi de esta industria".
Ante las críticas sobre sus tratamientos experimentales, Johnson responde que el resto de las personas también están haciendo experimentos extremos en su día a día, atiborrándose a comida rápida, fumando o no durmiendo bien.
Si volviera a ser joven, le diría a su yo del pasado que priorizara la salud por encima de todas las cosas y que dominara los principios básicos del sueño, el ejercicio y la dieta.
Johnson apoya los tratamientos antienvejecimiento obligatorios si eso significara reducir el gasto de atención médica y aumentar la productividad de la sociedad. Por eso, todo lo que hace está disponible de forma gratuita en internet, con la intención de cambiar la cultura y priorizar la salud y el bienestar.
Él cree que la IA comprenderá nuestra biología mejor que nosotros y que, con miles de millones de "científicos con un doctorado" trabajando en ello, se harán descubrimientos que harán avanzar la lucha contra el envejecimiento a una velocidad sin precedentes.
Otros Multimillonarios en la Búsqueda de la Eterna Juventud
Bryan Johnson no está solo en su obsesión por la longevidad. Larry Ellison, fundador de Oracle, también ha invertido fuertemente en la investigación sobre el envejecimiento. Otros casos incluyen a Liz Parrish, que ha experimentado con terapia génica, y Dave Pascoe, que aparenta muchos menos años de los que tiene.
Para MIT Technology Review, esta propuesta representa una tentativa singular de articular ciencia, espiritualidad y supervivencia en un mismo relato.
