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Muchos estudiantes eligen cursar el Grado en Administración y Dirección de Empresas porque tienen en mente emprender un negocio en el futuro. Se trata, sin duda, de una excelente opción de estudios, aunque existen también otras maneras de adquirir las competencias necesarias para ser emprendedor. Ciertamente, conocer el funcionamiento de una empresa es fundamental para poder arrancar con una idea de negocio: finanzas, marketing, logística, producción… Se tratan, todas ellas, de áreas que conforman el plan de estudios de la carrera de ADE pero que, sin embargo, deben complementarse con ciertas habilidades que son igualmente importantes en el mundo de los negocios.

Sí, ser emprendedor tiene mucho de conocimiento duro, pero también requiere una combinación de habilidades técnicas, estratégicas y personales que van más allá de los estudios. Podríamos decir que es algo así como un estilo de vida y trabajo, que contempla formas muy concretas de aproximarse a la innovación, de gestionar proyectos y de relacionarse en entornos profesionales.

El liderazgo, la visión estratégica, la capacidad de comunicación o la sensibilidad intercultural son algunas de estas soft skills que también forman parte del perfil emprendedor y que, aquí en la CEU UF3, ¡puedes aprender a cultivar y desarrollar junto a tu carrera!

En los momentos actuales, de constante cambio, de mercado laboral incierto, es fácil que te plantees si sería una buena opción emprender un negocio por tu parte. Y es posible que te preguntes si tú tienes madera de emprendedor, si tienes todo lo que hay que tener para ser emprendedor o emprendedora. Lo que tenemos claro es que tampoco te vamos a hablar de grandes emprendedores como Steve Jobs o Amancio Ortega. Si yo supiese ser como ellos, no estaría escribiendo estas líneas, estaría haciendo lo que hacen ellos.

Pero pasemos a la lista, a esas cosas que te ayuden a centrarte en si te consideras con posibilidades de emprender. Un buen emprendedor o emprendedora debe ser un buen gestor. Podemos tener ideas maravillosas, pero hay que hacerlas realidad y hay que hacerlas realidad en nuestra circunstancia. No significa que una persona emprendedora sea una “cabeza loca”, una imprudente.

Pero sí debe estar dispuesta si fuese necesario a “hundir el barco”, es decir a estar preparada si el negocio no fructifica, a analizar qué ha fallado y aprender de ello, a aplicar un pensamiento crítico y aprender de los errores y salir más fuertes. O incluso a gestionar el miedo a “perder el barco”, a no subirse al barco porque dedicamos demasiado a estudios de mercado, a excesivos análisis, investigaciones comerciales, etc. y no asumimos el riesgo.

Ser emprendedor va mucho más allá de tener una idea innovadora. La iniciativa y la proactividad resultan primordiales. El riesgo es algo implícito a la hora de emprender. Pero esto no implica que las personas emprendedoras sean imprudentes. Para ser capaz de llevar una idea a la acción es imprescindible saber tomar riesgos y evaluar las contrapartidas, así como las recompensas. Es decir, creer en uno mismo, sentir seguridad y tener confianza en las propias capacidades para afrontar los retos. Estos rasgos de personalidad nos hacen vernos capaces de alcanzar nuestras metas.

Para aportar nuevas ideas y tomar las decisiones correctas son esenciales la creatividad y la innovación. Así se consigue enfocar las distintas situaciones desde varias perspectivas, ideando alternativas originales para seguir adelante. Por su parte, el pensamiento crítico supone la capacidad de analizar, argumentar y aplicar la lógica. Son básicas para organizar el trabajo propio y el del equipo. Un emprendedor de éxito debe adoptar el estilo de liderazgo más adaptado a su modelo de negocio y a su personalidad.

Habilidades Necesarias para Emprender

Como has visto, muchos de los elementos que definen al emprendedor no tienen por qué estar ligados al lanzamiento de una idea de negocio. En la mayoría de los casos, ser emprendedor sí está unido a la idea de convertirse en empresario, y ese es uno de los objetivos profesionalizantes de los estudios de Administración y Dirección de Empresas; sin embargo, también se puede emprender en un negocio ya establecido o en el propio puesto de trabajo, identificando oportunidades que permitan lanzar (e implementar) nuevas ideas con impacto.

En ese caso, si puedes ser emprendedor en prácticamente cualquier sector y nivel profesional, ¿cuáles serían las habilidades más importantes que tendrías que desarrollar? ¡Te las explicamos a continuación!

Es conveniente, por ello, que el emprendedor dedique tiempo, formación y esfuerzo a desarrollar habilidades necesarias para el negocio, tanto 'hard skills' (habilidades duras) como 'soft skills' (habilidades blandas). Las 'hard skills' o habilidades duras más demandadas en la actualidad están directamente relacionadas con la digitalización y la innovación: programación, 'blockchain', ciberseguridad o 'machine learning' son algunos ejemplos. Dentro de las 'hard skills', también son fundamentales los conocimientos financieros.

También es clave saber rodearse bien, tanto captando a un director financiero (CFO, por sus siglas en inglés) experimentado como apoyándose en otras organizaciones. Algunas 'soft skills', como la empatía, son innatas, pero existen otras, como la comunicación avanzada, que se pueden perfeccionar y aprender, como señala un informe de la consultora global McKinsey. En esta categoría de habilidades blandas se incluyen las relacionadas con capacidades como la comunicación y persuasión, el pensamiento crítico, el compromiso, la flexibilidad para saber adaptarse a las circunstancias, el trabajo en equipo o la resiliencia.

Las 'soft skills' son cada vez más demandadas, una tendencia que, se prevé, seguirá creciendo durante esta década en todos los sectores empresariales. En concreto, se pronostica un crecimiento estimado en la demanda de las habilidades sociales y emocionales de un 26% en Estados Unidos y un 22% en Europa para el 2030, según el mencionado informe.

Habilidades Esenciales para el Éxito Empresarial

  • Mentalidad de crecimiento y resiliencia: Que sin duda te ayudarán a afrontar positivamente los retos y aprendizajes que todo proceso emprendedor conlleva. Entrenar tu adaptación a los cambios, aprender a navegar en la incertidumbre e incluso, en algunos casos, optimizar tus tiempos de reacción resultarán fundamentales si tu objetivo es emprender un negocio.
  • Capacidad de resolución de problemas: Y además en todos los ámbitos. Desde las finanzas a la gestión de equipos, no son pocas las situaciones de conflicto que pueden representar un desafío para tu proyecto. Y más, si los recursos personales o materiales son limitados (como suele ser habitual en las primeras fases de cualquier proyecto de innovación).
  • Habilidades de comunicación: Tanto con el resto de miembros del equipo como con socios u otros agentes decisores. Da igual si lo que quieres es vender una idea, un modelo de trabajo o un producto o servicio, tu capacidad de comunicar de manera clara y persuasiva será clave para alcanzar el éxito.
  • Gestión del tiempo y organización: Algo muy importante para manejar tareas simultáneamente y establecer prioridades de trabajo. Ser emprendedor implica trabajar a muchos niveles al mismo tiempo, coordinando equipos, tratando con clientes o planificando próximas acciones. Mantener el foco no siempre resulta sencillo, pero sí es básico a la hora de emprender un negocio.
  • Conocimiento del mercado y visión estratégica: Una sensibilidad hacia los clientes y las tendencias del mercado que te ayudará a tomar buenas decisiones y a posicionarte mejor que tus competidores.

Como ves, muchas de estas habilidades no están estrictamente relacionadas con la acción financiera o de producción, pero sí afectan decididamente al funcionamiento de un negocio. Por eso, ser emprendedor va un paso más lejos que ser un empresario al uso: puedes tener un conocimiento extremadamente profundo de la logística empresarial, ¡pero ser un auténtico desastre a la hora de coordinar un equipo de trabajo!

Por ello, a los conocimientos técnicos que te puede aportar un título de máster o grado relacionado con la dirección de empresas, es importante no perder de vista el desarrollo de las llamadas habilidades blandas, pero también de las conocidas como hard skills: ¡una combinación de todas ellas te convertirá en un auténtico as de los negocios!

Convertirte en emprendedor te permitirá tomar el control de tu propio destino profesional, desarrollar tus ideas y construir algo que refleje tus valores y visión. Ser emprendedor supone un desafío que requiere esfuerzo, pasión y perseverancia. Pero el tesón no es suficiente para gestionar una empresa: es necesario que este perfil trabaje una serie de habilidades.

Esta última, tiene que ver con la capacidad para adaptarse a los cambios y recuperarse de las situaciones adversas en entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, por sus siglas en inglés). Esta destreza tiene que ver con la gestión y administración no solo de una empresa, sino también de las personas que forman parte de ella.

En los emprendedores de éxito, la necesidad de conseguir las propias metas se traduce en una gran capacidad de trabajo y en la tenacidad y perseverancia necesarias para mantener el rumbo marcado. Tu tenacidad y perseverancia estarán a prueba desde los primeros momentos como empresario. Lo ideal es pensar en ganar pequeñas batallas que, poco a poco, te acerquen a la victoria final.

Competencias Clave para el Emprendimiento Juvenil

Emprender no es fácil. Cuando además se es joven, puede serlo aún más. A las ganas y la ilusión en un proyecto, en la parte positiva, le pesa en contra la necesidad de inversión inicial, que no está al alcance de cualquier persona: normalmente la inversión inicial de cualquier empresa en España son unos 20 000 euros. No obstante, hay una serie de competencias clave para el emprendimiento juvenil que favorecerán mucho el éxito del emprendimiento. Todas ellas las trabajamos en nuestros proyectos, tanto en España como en el resto del mundo donde trabajamos con personas que quieren emprender. ¡Veámoslas!

La competencia emprendedora implica desarrollar un enfoque vital dirigido a actuar sobre oportunidades e ideas, utilizando los conocimientos específicos necesarios para generar resultados de valor para otras personas. Aporta estrategias que permiten adaptar la mirada para detectar necesidades y oportunidades; entrenar el pensamiento para analizar y evaluar el entorno, y crear y replantear ideas utilizando la imaginación, la creatividad, el pensamiento estratégico y la reflexión ética, crítica y constructiva dentro de los procesos creativos y de innovación; y despertar la disposición a aprender, a arriesgar y a afrontar la incertidumbre.

A continuación, se presentan algunas competencias clave para el emprendimiento juvenil:

  1. Proactividad: Emprender es un proceso de ensayo y error y muchas veces es necesario poner en marcha iniciativas con las que no habíamos contado al inicio del proyecto. Lo importante es adelantarse.
  2. Autoestima: La importancia de la confianza, en un proceso de emprendimiento juvenil, es vital. No podemos embarcarnos en una aventura como esta si no estamos bien con nosotros/as mismos/as. Es necesario trabajar la autoconfianza, y no es fácil en edades jóvenes, cuando el proceso de madurez aún no ha finalizado y las inseguridades surgen.
  3. Liderazgo: No solo es importante de cara a la gestión de equipos, sino también para la venta de cualquier emprendimiento. Pero a la hora de trabajar en equipo, la juventud y la falta de experiencia pueden jugar a veces malas pasadas. En programas que fomentan el emprendimiento juvenil es necesario trabajar esto, porque tanto el exceso de liderazgo como la falta del mismo pueden jugar en contra del proyecto.
  4. Creatividad: Sí, puede parecer un don, pero la creatividad también se entrena. En nuestro proyectos de emprendimiento juvenil fomentar la creatividad entre jóvenes emprendedores pasa también por la formación. Conocer más y mejor el entorno en el que moverse generará nuevas ideas que pueden plasmarse en los proyectos que se empiecen a desarrollar.
  5. Capacidad de análisis: Entre la juventud es necesario fomentar esta capacidad. Sin duda, es una competencia clave para emprender que calificamos como fundamental. Es necesario tener esta capacidad para dirigir el rumbo de cualquier emprendimiento: ver lo que va bien, lo que no tanto (y si fuera el caso, corregirlo).
  6. Resiliencia: Es raro que un emprendimiento vaya bien desde sus inicios. O que vaya bien todo el tiempo. Por eso, para emprender es necesario tener desarrollada nuestra capacidad de resiliencia, y eso no deja de ser también una competencia fundamental para el éxito.
  7. Comunicación: Seguro que alguna vez has visto a alguien con una idea fuera de serie que no tenía capacidad para presentarla. En los proyectos de orientación profesional que tenemos en marcha en Ayuda en Acción, por ejemplo, la comunicación es clave. Trabajamos las capacidades para saber presentarse, para vender ideas, para hablar ante el público, y también, para afrontar entrevistas de trabajo. Así lo trabajamos en proyectos como el que desarrollamos con Fundación Iberdrola en Badajoz, y cuya historia puedes leer aquí.
  8. Gestión de riesgos: Quien no arriesga no gana, se dice siempre. Y si algo caracteriza a la juventud en general es esa asunción de riesgos a la hora de emprender. Pero no hay que confundir valentía con insensatez o imprudencia. Todo riesgo debe llevar consigo un estudio para saber si compensa el hecho de tomarlos, así como un plan en caso de que el riesgo efectivamente se haga realidad. Trabajando este punto con los futuros y futuras emprendedoras podrá evitarse dejar pasar oportunidades y hacer frente al miedo ante un posible fracaso.

Como te contábamos antes, Ayuda en Acción lleva desde el comienzo de su historia apoyando a la infancia y a la juventud a construir su futuro. Lo hacemos porque pensamos que toda persona debe tener el derecho a ser autosuficiente y creemos en la fuerza de las personas para llevar a cabo los proyectos de vida con los que sueñan. Trabajar con la juventud las competencias clave para el emprendimiento juvenil puede asegurar el futuro de toda una sociedad. No nos referimos solo a lo que se obtiene en términos económicos, sino también en términos sociales. Es necesario crear una masa emprendedora dinámica, innovadora y con conciencia social para fomentar un mercado laboral que fomente la dignidad de las personas. En eso creemos y por ello trabajamos.

¿Qué estudiar si quieres emprender un negocio?

No hay un único título que sea el “mejor” para emprender, pero sí hay varias opciones que ofrecen recursos muy útiles para desarrollar un negocio propio. La elección dependerá de tus propios intereses, el tipo de negocio que quieras crear y tus aptitudes personales, pero la alternativa quizás más completa y transversal sea la del título de Administración y Dirección de Empresas.

Sin embargo, la gestión empresarial ha variado sustancialmente en los últimos años, y ya desde la Universidad CEU Fernando III, se ofrecen nuevos títulos de grado y posgrado acordes a las últimas tendencias globales y de digitalización. Así, el Grado en Inteligencia de los Negocios presenta todos los fundamentos del funcionamiento de un negocio, pero desde una perspectiva analítica y de datos; o el Grado en Marketing y Gestión Comercial, que te aporta una formación y experiencia práctica que podrás aplicar a prácticamente cualquier sector de actividad.

La independencia es una de las habilidades de un emprendedor que más valoran los expertos. Sin iniciativa, resulta imposible desarrollar un negocio sólido. Identifica qué frena tu iniciativa: ¿exceso de análisis, falta de capital, miedo al error? Establece prioridades claras, desarrolla una agenda con objetivos a corto, medio y largo plazo, y evalúa siempre la rentabilidad de tus decisiones.

Otra de las habilidades de un emprendedor imprescindibles es la capacidad de aprender y superarse constantemente. Acepta que no lo sabes todo, identifica tus errores y fomenta el espíritu crítico. La intuición y la capacidad de anticiparse son habilidades de un emprendedor que pueden marcar el rumbo de una empresa. Entrena tu pensamiento intuitivo analizando el mercado desde una perspectiva global. Aprende a simplificar información y detectar patrones.

Creer en ti mismo es una de las habilidades de un emprendedor más determinantes. Conócete mejor: analiza tus éxitos y fracasos para descubrir fortalezas y límites. El fracaso no es el final, sino una lección. La gestión emocional es otra de las habilidades de un emprendedor que marcan el éxito. Asume tus equivocaciones sin culpar a factores externos. Los emprendedores suelen asumir riesgos, pero lo importante es medirlos. Evalúa el impacto financiero, personal y familiar antes de tomar decisiones.

Consejos Finales para Emprendedores

Pero, más allá de tus certificaciones y conocimientos técnicos, ser emprendedor te demandará un proceso continuado de desarrollo, autoconocimiento y crecimiento profesional. Por ello, ¡no olvides estos últimos consejos antes de iniciar tu camino en el mundo de la dirección de empresas!

  • No te bastará con tener una buena idea, tendrás que ser capaz de aterrizarla, hacerla tangible y ejecutarla. Y, por supuesto, cambiarla si no termina de germinar.
  • Al principio, tendrás que aprender absolutamente de todo: ventas, contabilidad, redes sociales, estrategia, ¡incluso algo sobre experiencia del usuario!
  • El fracaso es una parte importante del proceso, así que no le tengas miedo. No todos los intentos van a funcionar, y eso está bien: lo importante es que aprendas de los errores y te adaptes rápidamente a ellos.

La venta es vital. Mejora tu comunicación, practica role playing en ventas y cambia el enfoque de producto a cliente. Persuadir sin manipular es otra de las grandes habilidades de un emprendedor. El liderazgo es la esencia de las habilidades de un emprendedor que busca crecer. Define criterios claros, establece plazos y evita caer en la parálisis por análisis. La creatividad no solo es innovar productos, también es resolver problemas. Un emprendedor no llega lejos solo.

El entusiasmo, la creatividad y el networking permanente nunca deben dejar de cultivarse en el mundo de los negocios.

Como hemos visto, las habilidades de un emprendedor son el verdadero motor del éxito empresarial. No basta con tener buenas ideas de negocio: necesitas desarrollar competencias en liderazgo, gestión, comunicación, creatividad y resiliencia.

El emprendimiento está muy presente en la propuesta educativa del CEU, desde los primeros años de colegio hasta la etapa universitaria y postuniversitaria. Solo así se conforma una mente emprendedora orientada al éxito, capaz de tener iniciativa, creatividad, autoconfianza y entusiasmo. Todo este planteamiento está dirigido a potenciar la creación de nuevas ideas que aporten soluciones a problemas reales, colaborando de este modo a la mejora de la sociedad.

12 Claves para desarrollar una Mentalidad Emprendedora 🧠