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La consultoría psicológica, también conocida como counseling, es una disciplina que busca optimizar el comportamiento de los individuos en su entorno social. Se centra en facilitar el desarrollo personal, la integración del individuo en el ambiente, la aceptación de las diferencias individuales, la comprensión del desarrollo vital y la reformulación de las propias demandas y problemas.

En esencia, se trata de que el psicólogo promueva un proceso de cambio, optimizando los recursos que ya existen en el repertorio conductual del cliente. A diferencia de la psicoterapia tradicional, el counseling no se enfoca en el estado mental del individuo ni en problemas psíquicos profundos. Por lo tanto, no recurre a medicamentos ni a terapias farmacológicas.

El término inglés counseling presenta dificultades para su traducción al castellano. De hecho, se están utilizando diversos términos para denominar a esta disciplina, tales como consejo psicológico, consejería o, como hemos hecho nosotros, consultoría. En el contexto hispano no sólo presenta dificultades el término que se utiliza para designarla sino también la delimitación y definición de la consultoría como una forma de actuación diferenciada dentro de la psicología clínica.

Sin embargo, las personas que acuden a sesiones de counseling suelen sentirse acompañadas de manera similar a quienes asisten a psicoterapias.

Una sesión de consultoría psicológica puede brindar un espacio seguro para explorar tus pensamientos y emociones.

¿Qué diferencia hay entre counseling y psicólogo?

Aunque el counseling y la psicología comparten el objetivo de ayudar a las personas a mejorar su bienestar, existen diferencias clave entre ambas disciplinas. El counseling se centra en ofrecer apoyo en momentos puntuales de dificultad, crisis personales o toma de decisiones. El profesional que lo ejerce, el counselor, no necesariamente es psicólogo clínico, aunque sí está formado para escuchar activamente, empatizar y guiar al consultante hacia una mejor comprensión de sí mismo.

Por otro lado, el psicólogo tiene una formación universitaria reglada y está capacitado para evaluar, diagnosticar y tratar trastornos mentales, emocionales o del comportamiento. Su enfoque suele ser más clínico y, en muchos casos, puede apoyarse en herramientas como test psicológicos o técnicas terapéuticas específicas como la terapia cognitivo-conductual.

¿Cuál es la diferencia entre psicología y psicoterapia?

La siguiente tabla resume las diferencias clave entre counseling y psicología:

Aspecto Counseling Psicólogo
Formación Formación específica en counseling u orientación. No siempre universitaria ni clínica. Titulación universitaria en Psicología, con posibilidad de especialización clínica.
Objetivo principal Acompañamiento emocional, orientación, desarrollo personal. Diagnóstico, tratamiento y prevención de trastornos mentales y emocionales.
Ámbito de intervención Situaciones cotidianas, crisis puntuales, toma de decisiones. Trastornos psicológicos, problemas de conducta, salud mental.
Enfoque terapéutico No directivo, centrado en la persona y la escucha activa. Clínico o terapéutico, basado en corrientes psicológicas (cognitivo-conductual, psicoanálisis, etc.).
Duración del proceso Suele ser breve o de medio plazo. Puede ser a corto, medio o largo plazo, según el caso clínico.
Herramientas utilizadas Comunicación, empatía, preguntas abiertas, dinámicas de reflexión. Pruebas psicológicos, diagnósticos, técnicas terapéuticas estructuradas.
Regulación profesional No siempre regulado oficialmente según país. Regulación profesional y colegiación obligatoria en muchos países.

Un método que se basa en la persona

Como en esta metodología no se duda del estado mental del asistente, se tiene plena confianza en él. De este modo, se va a invertir tiempo de calidad en mejorar su autopercepción. Este aspecto ha de ir vinculado a un programa de actuaciones que le beneficien. Pero en ningún caso el counselor se va a convertir en un prescriptor del guion de estas acciones a realizar.

Él, simplemente, va a jugar un papel de acompañamiento. Al fin y al cabo, se trata de que sea el propio sujeto quien llegue a sus conclusiones. Y, una vez las tenga claras, es el momento de poner en marcha un proceso de cambio al que acabe llegando por él mismo. Sin embargo, no debes olvidar que la asistencia del counselor es clave en dicho proceso, al igual que en el coaching.

Ten en cuenta que su concurso ayuda a poner en valor unas nuevas decisiones basadas en sus auténticos intereses. Este profesional, por otra parte, no se va a mostrar nunca ni autoritario ni paternalista.

El objetivo no es dar consejos, sino acompañar a la persona para que encuentra sus propias respuestas.

¿En qué consiste una de estas sesiones?

En primer lugar, aunque estemos hablando de un individuo concreto, te aclaramos que los beneficiarios pueden ser diversos. Nos referimos a parejas, familias, hermanos, compañeros de trabajo, etc. En definitiva, cualquier colectivo o perfil que imagines puede hacer uso de estos servicios. Pero, en todas estas actividades, siempre hay un nexo común. Se trata del diálogo en su más amplia acepción. Es decir, un diálogo libre, abierto y en todo tipo de formatos.

El counselor, aunque acompaña en todo momento, va a dejar que hable sobre todo su interlocutor, ya que la base de este método es el autoconocimiento. En este sentido, ha de potenciar la comunicación y la extracción de conclusiones.

¿Cómo es una sesión de counseling?

Una sesión de counseling es un espacio seguro, confidencial y libre de juicios en el que un consultante puede expresar sus pensamientos, emociones y preocupaciones. Generalmente, tiene una duración de entre 45 minutos y una hora, y se basa en la escucha activa, la empatía y la confianza mutua. El objetivo no es dar consejos, sino acompañar a la persona para que encuentre sus propias respuestas.

Durante la sesión, el counselor puede utilizar preguntas abiertas, dinámicas de reflexión o herramientas de comunicación no verbal para facilitar la toma de conciencia. No se busca interpretar ni etiquetar, sino fomentar la autonomía emocional del consultante. Por eso, es frecuente que se trabaje con objetivos a corto o medio plazo, enfocados en aspectos como la toma de decisiones, la gestión del estrés o el desarrollo personal.

Las herramientas que se utilizan

El talante del counselor se materializa, por ejemplo, en la validación de las opiniones. Por supuesto, esto no significa que siempre esté de acuerdo con ellas. De hecho, se van a dar multitud de casos en los que esté radicalmente en contra de lo que le cuentan. No has de olvidar que esta validación inicial es un instrumento para aumentar la confianza y, de este modo, poder establecer un diálogo en el que se desea que el peso lo acabe llevando quien ha solicitado los servicios de counseling.

Validar las opiniones de los demás significa que las podemos entender. Por una cuestión de comprensión de sentimientos, como, por ejemplo, la ira, el enfado, la frustración, la apatía, la resignación, la empatía o el aburrimiento. A partir de este reconocimiento, se trata de que la persona confronte sus ideas. Pero no de una manera violenta ni dándole la solución. Siempre en positivo, el counselor facilita que el flujo de alternativas, sin llegar a ser extenuante, no se detenga.

Rebuscando en su mente y verbalizando todo lo que siente, quien acude a la sesión va a hallar sus propias soluciones. En este sentido, el counselor se apoya en diversas técnicas para estimular el diálogo y la locuacidad. Nos referimos a técnicas tales como la reformulación de frases, las evocaciones de citas o el storytelling. Pero también hace uso de otras, como la entrevista o el brainstorming. En cierto modo, el interlocutor se va a considerar escuchado, lo que siempre es reconfortante, aunque hablemos de temas espinosos. Frases como «¿qué sientes?» o «¿qué te parece?» van a ser útiles para generar este clima de intercambio de ideas.

¿Cuándo es adecuado recurrir a esta metodología?

Por último, hemos de señalar que cualquier motivación es válida para echar mano de este método. Pero no es ningún secreto que suele ser más solicitado para abordar situaciones de crisis. Estos contextos pueden ser muy diversos. De hecho, tanto como lo pueden ser los problemas personales. Es obvio que cada uno los experimenta de una manera. Sin embargo, hay inconvenientes que suelen pesar más que otros en estas justificaciones.

No olvidemos, en este aspecto, los problemas sentimentales de pareja, los familiares, los laborales, los generales de autorrealización personal, etc. El concepto de counseling está ganando cada vez más importancia en el mundo empresarial, como un método para lograr que los empleados superen sus barreras internas y alcancen su máximo potencial. Para entender el concepto, primero hay que acudir al significado de counseling. El objetivo del counseling es ayudar a personas que, en su vida cotidiana, pueden estar confundidas, desorientadas o que sienten algún tipo de desaliento.

Consultoría Psicológica en el Ámbito Empresarial

En el dinámico entorno empresarial actual, las organizaciones se enfrentan a desafíos que impactan directamente en su productividad y en la satisfacción de sus equipos. La consultoría psicológica empresarial se ha posicionado como una estrategia efectiva para transformar las organizaciones, abordando aspectos críticos como el estrés laboral, la rotación de personal y la necesidad de un liderazgo adaptativo.

La consultoría psicológica empresarial se ha posicionado como una estrategia efectiva para transformar las organizaciones.

Beneficios Clave de la Psicología Empresarial

Contar con un experto en psicología empresarial como miembro del equipo -ya sea como contratado o colaborador- va a redundar en una serie de aspectos:

  • Más productividad de los trabajadores
  • Refuerzo del trabajo en equipo
  • Reclutamiento y procesos de selección de personal óptimos
  • Reducción de conflictos y hallazgo de soluciones más adecuadas y rápidas

Áreas de Influencia de la Psicología Empresarial

La función de esta disciplina dista mucho del concepto clínico de la psicología. Cierto es que el comportamiento humano sigue siendo la base, pero redireccionado hacia el ámbito laboral en sí y su correcto funcionamiento a nivel individual, grupal y organizacional, con el objetivo de lograr el mayor rendimiento posible de los miembros de la compañía, pero también la máxima satisfacción de éstos durante su desarrollo.

Así, un experto en psicología empresarial puede desarrollar, entre otras, las siguientes labores:

  • Gestión de la plantilla: Desde la selección del personal, hasta la evaluación y orientación de los trabajadores.
  • Formación del personal: A través del estudio de carencias y demandas a nivel de desarrollo de habilidades, así como análisis del impacto de las acciones en los resultados empresariales, que permitan contar con un plan estratégico de mejora del capital humano.
  • Comportamiento del consumidor: Mediante la elaboración de informes, en colaboración con los departamentos de marketing y publicidad.
  • Seguridad laboral: En base al estudio por el experto sobre los errores, voluntarios o no, que pueden producirse en el ámbito de la empresa.

Adicionalmente, es necesario mencionar que las actitudes sobre el cuidado de la salud mental de los empleados han cambiado en los últimos años, y son los profesionales de la psicología los que están apoyando a las empresas a priorizar el bienestar de los empleados.