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El liderazgo empresarial es una de las virtudes más valoradas en la gestión de equipos. Descubre los principales estilos de liderazgo, su importancia y qué caracteriza a los líderes de éxito. Aunque en el imaginario colectivo el liderazgo empresarial se proyecta como la imagen de la autoridad, va mucho más allá. Además, no existe una sola forma de dirigir a la plantilla, y es que hay varios tipos de liderazgo en las empresas, con sus respectivos pros y contras sobre la gestión de equipos.

El liderazgo empresarial es la capacidad de dirigir, influir y motivar a las personas en su desempeño laboral, promoviendo su productividad y, con ello, el crecimiento de las empresas. Si indagamos en las definiciones que han compartido especialistas en liderazgo, vemos cómo la motivación se relaciona directamente con la habilidad de ser un buen líder. La dirección o gestión organizacional engloba la administración del trabajo y garantiza la ejecución de labores.

El liderazgo va más allá que la dirección y requiere de una visión estratégica. Según expone el estudio Tendencias Globales de Capital Humano para 2024 de Deloitte, los líderes tienen la oportunidad y también la responsabilidad de promover nuevas vías de desempeño humano que contribuyan a sus organizaciones. Como hemos visto, liderar significa guiar y movilizar a las personas empleadas hacia el cumplimiento de los objetivos establecidos, pero se pueden tomar diferentes caminos para alcanzar esta cima.

Un buen liderazgo empresarial mejora los resultados de la empresa, crea un ambiente laboral favorable e incrementa la participación de los empleados y mejora la confianza y fiabilidad en la organización. No obstante, cada grupo de trabajo y cada situación económica responderán mejor ante un tipo de liderazgo. Los responsables de la corporación deben ajustar el modo de gestión de sus directivos para dar con el más adecuado en cada momento.

En efecto, no todos los líderes utilizan las mismas técnicas para llevar adelante sus tareas. Elon Musk no es Mark Zuckerberg, al igual que Jeff Bezos no es Amancio Ortega o Sam Altman. Al menos, a la hora de mostrarse como líderes de los respectivos proyectos empresariales que los han llevado a lo más alto. Cada uno de ellos ejerce su rol de un modo distinto, si bien es cierto que todos han alcanzado las cotas más elevadas de éxito.

Los 6 ESTILOS de LIDERAZGO de Daniel Goleman ⭐ | Economía de la empresa 155#

Tipos de liderazgo empresarial

Existen muchos tipos de liderazgo en las diferentes fuentes que hemos consultado. El liderazgo es fundamental en cualquier empresa que se precie, porque de este depende la capacidad de transformación y el futuro de una organización. Sin un liderazgo claro y determinante, la empresa puede hacer aguas fácilmente y despistarse de sus objetivos a corto y largo plazo. Dentro de una organización, un líder es una persona capacitada para transmitir valores, actitudes y comportamientos, con los que transmitirá una filosofía determinada y marcará un estilo de trabajo muy concreto.

Los diferentes tipos de liderazgo reflejan que no existe un único camino hacia el éxito en la gestión de equipos. Su eficacia depende en gran medida del contexto y las necesidades del equipo y la organización. Aunque el liderazgo correcto puede variar según el entorno y los desafíos, lo esencial es desarrollar habilidades de liderazgo que fomenten la claridad en los roles, el compromiso y un nivel superior de moral y motivación. En última instancia, cuenta la opinión de los miembros del grupo y su percepción del líder como fuente de inspiración. Al adoptar el estilo de liderazgo más efectivo para cada situación, se pueden crear equipos cohesionados que no solo cumplan con los objetivos, sino que también crezcan profesionalmente.

1. Liderazgo autocrático

Es el liderazgo empresarial donde una sola figura ostenta el poder sobre la toma de decisiones y la distribución de funciones. En el liderazgo autocrático, observamos un estilo de dirección centralizada en el cual el líder asume la responsabilidad exclusiva de la toma de decisiones, prescindiendo de la participación de los miembros del equipo. Bajo esta perspectiva, el líder ejerce un control total sobre sus subordinados, esperando que sigan sus directrices sin cuestionarlas.

Este estilo de liderar puede ser efectivo ante la necesidad de tomar decisiones ágiles, pero como solo la figura del líder decide qué y cómo desarrollar el trabajo, el modelo autoritario hace estragos en la motivación, la creatividad y el trabajo en equipo. Es positivo a la hora de tomar decisiones, ya que la responsabilidad recae únicamente en una persona. Sin embargo, este estilo de liderazgo puede presentar algunos problemas. A largo plazo, puede generar un clima laboral poco recomendable, con desmotivación entre los colaboradores y falta de cohesión en el equipo.

2. Liderazgo democrático

Este tipo de liderazgo también es conocido como liderazgo participativo y destaca por fomentar la colaboración y la comunicación interna. En este escenario, el líder busca activamente la participación de todos los miembros del equipo en el proceso de toma de decisiones. En otras palabras, prioriza el consenso, aunque, al final, asume la responsabilidad final. Este enfoque de liderazgo fomenta un alto nivel de participación y satisfacción entre los empleados, siendo altamente beneficioso para el desarrollo de habilidades individuales y colectivas.

Si el equipo se siente escuchado, aumenta su motivación y compromiso laboral y, en consecuencia, su implicación en los proyectos. Para aplicar de forma efectiva el modelo democrático, los líderes pueden apoyarse en soluciones tecnológicas para potenciar el feedback en la plantilla mediante soluciones como un portal de la persona empleada, por ejemplo, poniendo la tecnología al servicio del conocimiento. Sin embargo, contar con gran variedad de opiniones puede frenar la toma de decisiones, por lo que el jefe democrático es más lento para alcanzar objetivos.

3. Liderazgo afiliativo

Aquí el líder del equipo actúa como una figura conciliadora, ya que entre sus cualidades principales destacan la voluntad de diálogo y de construir puentes entre los diferentes miembros del equipo y áreas de la empresa. Con el liderazgo afiliativo se impulsan buenas relaciones entre los diferentes trabajadores, generando así un clima positivo y colaborativo. Este líder destaca por su carisma y es ideal para el comienzo de un nuevo equipo o en momentos de crisis para apaciguar el ambiente.

Cabe apuntar que uno de los puntos débiles del liderazgo afiliativo es perder el foco y no centrarse en los objetivos que el equipo debe cumplir. No obstante, este tipo de liderazgo puede ser perjudicial; ya que en ocasiones el líder antepone esas buenas relaciones, olvidándose de los objetivos y de la productividad de la empresa.

4. Liderazgo directivo

Dentro de estos principales estilos de liderazgo empresarial más comunes, tampoco podía faltar el liderazgo directivo. Su cometido es generar estructura en la empresa; de hecho, se suele emplear cuando el resto de miembros no cuentan con experiencia previa. En este modelo, el líder marca unos objetivos claros y una cadena de competencias y jerarquía igual de cristalinas. Busca construir una base estructural y, por ello, se aplica especialmente en equipos con poca experiencia.

5. Liderazgo capacitador

Por su parte, el liderazgo capacitador o formador es aquel que establece unas metas en el equipo, fomentando el desarrollo profesional entre los distintos miembros. En este caso, el líder actúa como un coach que busca potenciar las fortalezas y mejorar las debilidades en los profesionales. El liderazgo coach se orienta hacia el crecimiento individual de los miembros del equipo, siendo los líderes coaches guías comprometidos con brindar orientación, apoyo y retroalimentación constante. Su enfoque se fundamenta en la confianza, el respeto y el empoderamiento, creando así un entorno propicio para el aprendizaje continuo.

6. Liderazgo laissez-faire

Este, junto con el democrático y el autocrático, es uno de los tipos de liderazgo más conocido de Kurt Lewin, uno de los psicólogos referentes en liderazgo del s. XX. Concretamente, el laissez faire es un tipo de liderazgo que potencia la autonomía del personal empleado. Por su parte, en 1939, Lewin también presentó su propia teoría sobre el estilo del liderazgo empresarial. En otras palabras, se trata de este estilo de liderazgo en el que el líder confía plenamente en los trabajadores, dejando que estos trabajen motu proprio.

El líder laissez faire confía en sus empleados y les deja cumplir con su puesto con una mínima intervención. Se basa en la idea de que los trabajadores experimentados incrementan su productividad con menor supervisión. Por ello, para los empleados supone más autonomía, y eso les hace sentirse valorados y motivados. Sin embargo, este estilo de liderazgo extemo solo muestra resultados positivos en circunstancias muy específicas, ya que requiere que los trabajadores cumplan con estándares excepcionalmente altos. No obstante, no todos los trabajadores son igualmente productivos sin supervisión. Tampoco es una forma útil de liderar a empleados con poca experiencia. En este caso, es indispensable conocer los rasgos de la plantilla para determinar si el laissez faire es el tipo de liderazgo más adecuado.

7. Liderazgo burocrático

Esta forma de liderar pone el foco en la rigurosa aplicación de normas y procedimientos establecidos, garantizando la disciplina y la seguridad. Asimismo, el estilo del liderazgo burocrático despunta por la rigidez, la precisión y la concreción de las normas impuestas para la organización empresarial.

8. Liderazgo transaccional

El liderazgo transaccional se basa en transacciones, es decir, en procesos de intercambio entre los líderes y sus seguidores. Los seguidores reciben premios por su desempeño laboral y el líder se beneficia porque ellos cumplen con las tareas. Este tipo de liderazgo se basa en transacciones entre los altos cargos y el resto de la plantilla. Los trabajadores reciben algún tipo de premio como compensación por alcanzar un objetivo. En este caso, las recompensas o incentivos que reciben los trabajadores se traducen en mayor motivación.

Así, tanto empleados como directivos se benefician de que los empleados realicen sus tareas correctamente. El líder transaccional es racional y útil para dirigir una compañía en momentos de estabilidad. Sin embargo, supone mayores costes en incentivos económicos.

9. Liderazgo transformacional

El líder transformacional inspira y confía, a la vez, en sus personas empleadas para conseguir los éxitos de la organización. El líder transformacional se centra en el capital humano. Para él, la transformación de una empresa solo puede llegar a través de los empleados. Por ello, mantiene una comunicación constante con su grupo para contrastar ideas y definir estrategias compartidas. Este tipo de jefes sabe motivar a su equipo e inspirarlo.

Un buen líder motiva a su equipo mediante metas ambiciosas pero alcanzables. También promueve el compromiso laboral y traslada su entusiasmo al equipo. Y por encima de todo, potencia y valora el talento de su equipo. Los líderes transformacionales no solo son modelos a seguir, sino que también crean un entorno que empodera a los empleados y los respalda en su crecimiento y desarrollo. Este estilo de liderazgo promueve la innovación, la creatividad y el pensamiento independiente, buscando establecer una visión compartida que motive a todos a colaborar hacia un objetivo común. No obstante, este tipo de liderazgo se centra en cualidades intangibles (ideas, valores…); en definitiva, incide sobre todo en el ambiente laboral.

10. Liderazgo estratégico

El liderazgo estratégico se basa en la planificación de acciones y procesos para materializar las metas deseadas. Se conoce como liderazgo estratégico al proceso de elaborar una serie de pautas eficaces que ayudan a una organización a conseguir un objetivo preestablecido. En este tipo de liderazgo es muy importante que los equipos expresen las necesidades de la organización en el contexto de sus propias labores. El líder no solo alienta al resto de las personas de su organización, sino que también recibe la inspiración necesaria para crear e implementar una visión compartida.

11. Liderazgo situacional

Es un estilo de liderazgo flexible, ya que se ajusta a las circunstancias y capacidades de la empresa y de las personas que la integran. El liderazgo situacional es una poderosa herramienta para la gestión de personas y se trata de un tipo de liderazgo que consiste en conocer las necesidades, la preparación y las capacidades de cada miembro del equipo con la finalidad de saber adaptar el estilo de liderazgo a cada situación. Es decir, en función de las necesidades y los objetivos que primen en cada situación, se aplica un estilo de liderar u otro.

¿Cómo ser un buen líder?

Un líder empresarial no solo debe poseer conocimientos técnicos, sino también habilidades blandas o soft skills que le permitan gestionar equipos de manera efectiva. No todos los líderes son iguales ni todos los estilos funcionan en cualquier organización.

Se dice pronto, pero ¿cómo ejercer un liderazgo efectivo?

  • Entusiasmo: transmitir pasión a la par que confianza a las personas empleadas genera un clima laboral favorable y, en consecuencia, más productivo.
  • Disciplina: la constancia es la fuerza que el líder debe transmitir a su equipo para alcanzar la consecución de las metas.
  • Honestidad: la claridad y la transparencia son cualidades esenciales para ejercer un buen liderazgo.
  • Potenciar el talento del equipo: poner a las personas que integran las organizaciones en el centro es clave para garantizar su evolución y proyección en el mercado.
  • Mantener una actitud positiva: orientada a potenciar las fortalezas a nivel individual y colectivo de las personas que forman el equipo.
  • Practicar el autoconocimiento: un buen líder debe conocer su potencial y también sus limitaciones.
  • No dejar de aprender: capacitarse continuamente teniendo en cuenta las constantes nuevas tendencias, la evolución de la tecnología y las continuas adaptaciones de cada sector.
  • Aprender a gestionar el estrés: saber gestionar las emociones y manejarse en situaciones estresantes es fundamental para evitar el burnout laboral tanto en los propios líderes como en el resto del equipo.
  • Enseñar más con acciones que con palabras: dar ejemplo siendo líderes que inspiren a trabajar con entusiasmo, confianza, visión y determinación.

La otra buena noticia es que el liderazgo es una habilidad que se estudia y se entrena. Dicho de un modo más simple, el liderazgo empresarial es un factor humano que fomenta la unión del grupo y motiva a cada uno de sus integrantes a superar sus metas.

Responsable. Tiene la capacidad para tomar decisiones y la ejerce cuando es necesario.

Ejemplo para seguir. Un buen líder se convierte en un ejemplo para los demás. Para ello, ha de ser una persona honesta, íntegra y transparente.

Buen comunicador. Lo es porque sabe escuchar de forma activa y transmitir sus ideas y su visión. No solo se hace entender, sino que también convence a quienes le siguen para que las pongan en práctica. Además, un buen líder se muestra comprometido con el proyecto, lo que no es fácil en los tiempos que corren. También es optimista ante la adversidad, trata de aprender de forma continua y sabe adaptarse a los cambios.

Lo cierto es que antes de ajustar la estrategia de liderazgo empresarial es indispensable conocer el equipo y evaluar sus necesidades, así como sus contribuciones. Analizamos la evolución del personal empleado para desarrollar las competencias y habilidades que tu empresa necesita potenciar.

Igualmente, dentro de la jerarquía empresarial pueden convivir distintos tipos de liderazgo. La combinación de varias formas de dirigir una empresa puede ser la clave para maximizar la productividad.

Nuestro presente está marcado por la digitalización y en este contexto las organizaciones necesitan líderes VUCA. En la segunda mitad del siglo XX, el ejercito estadounidense acuñó este acrónimo (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad) para reflejar un escenario caracterizado por la inestabilidad. Y ese es el escenario, un entorno complejo marcado por una oleada de cambios surgidos de la revolución digital y la irrupción de los millennials, en el que hoy se mueven las empresas. La figura del líder en la historia ha evolucionado desde los líderes que basaban su poder en la fuerza hasta las formas más racionales de liderazgo actuales, como el mencionado VUCA. El liderazgo, por tanto, ha ido adaptándose a las necesidades de la época. Ahora, la figura del líder es la de un gestor que ocupa su puesto gracias a su carisma o experiencia, que promueve una comunicación horizontal, que tiene en cuenta la opinión de su equipo y se preocupa por su bienestar y que, al tiempo, trata de minimizar el impacto de sus decisiones sobre el planeta.