A menudo se confunden las figuras del emprendedor y del empresario, por lo que es habitual utilizar ambos términos de manera indistinta. Sin embargo, hablamos de conceptos diferentes, y es importante saber cuáles son los aspectos que los distinguen. ¿Te han preguntado alguna vez si eres una persona emprendedora? ¿Existen diferencias entre este término de moda y ser trabajador/a autónomo/a? ¿O te consideras empresario/a? Lo cierto es que son términos que no hacen alusión a lo mismo.
Te explicamos las diferencias entre emprendedor/a, autónomo/a y empresario/a.
¿Qué Significa Ser Emprendedor/a?
Emprendedor/a es la persona que emprende. Más allá de esta obviedad, un emprendedor/a es una persona que lleva a cabo una idea y en el intento asume un riesgo. Es un emprendedor/a el panadero/a que abre su establecimiento y, al hacerlo, está poniendo en riesgo su capital económico. También es emprendedora la persona que trabaja por cuenta ajena y decide poner en marcha un proyecto novedoso dentro de la misma empresa, por ejemplo: desarrollar una aplicación que mejora la comunicación entre empleados.
Por último, también existe una estrecha relación entre emprendimiento y avances tecnológicos. Los creadores de importantes redes sociales o tecnologías como Bitcoin, Blockchain eran personas emprendedoras que todavía no habían creado una empresa.
¿Qué Es Ser Trabajador Autónomo/a?
El trabajador autónomo/a es una persona que no tiene jefe, sino que trabaja para sí mismo. El término autónomo/a designa a aquellas personas que trabajan por cuenta propia, para lo cual se hallan inscritos en un régimen especial de la Seguridad Social. El autónomo/a realiza de forma habitual, personal y directa, una actividad económica a título lucrativo y sin sujeción a contrato de trabajo alguno.
El trabajador/a autónomo/a es un emprendedor/a siempre porque asume un riesgo para llevar a cabo una idea. Ahora bien, un emprendedor/a puede serlo sin ser trabajador/a autónomo/a. Una persona que lleva a cabo una idea en la empresa en la que está contratado como trabajador por cuenta ajena es un emprendedor/a, pero no un trabajador/a autónomo/a.
Del mismo modo, los creadores de tecnologías que emprendieron sin convertir en un primer momento esa tecnología en el fruto de su actividad también eran emprendedores/as, aunque no autónomos/as.
¿Y Empresario/a? ¿Es un Término Distinto?
La diferencia entre trabajador/a autónomo/a y empresario/a es que este último crea una estructura empresarial para desarrollar su actividad. De este modo, el emprendedor/a puede no ser un empresario/a, pero el empresario/a siempre es un emprendedor/a, por las mismas razones que en el caso de trabajador/a autónomo/a. El diccionario de la Real Academia Española define al empresario como el “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa” y al emprendedor como el que “emprende, con resolución, acciones o empresas innovadoras”. Aquí comienzan las primeras diferencias.
Un empresario, por otro lado, es el propietario de una empresa ya establecida que tiene que dirigir y administrar. Mientras que el emprendedor está más centrado en la fase inicial de creación de la empresa, el empresario se concentra en la gestión diaria y el desarrollo sostenible del negocio.
¿Y tú, te consideras emprendedor/a? ¿Tienes una idea que quieres llevar a cabo? Ser emprendedor implica sobre todo una actitud ante la vida, porque los emprendedores son personas que saben observar a su alrededor para identificar oportunidades de negocio. A través de esa idea, el emprendedor saca adelante su proyecto mediante sus propios medios.
Por lo tanto, ser emprendedor implica detectar oportunidades de negocio, conseguir y utilizar los recursos necesarios para materializar su idea, diseñar su plan de negocios y ejecutarlo, etc. Que un emprendedor consiga el éxito depende de muchos factores. También es importante rodearse de personas de éxito, que sirvan de inspiración y de ayuda, y de las que se pueda aprender cada día.
Un emprendedor se define por su espíritu proactivo y su capacidad para identificar y explotar nichos de mercado. Así, el empresario tiende a ser más conservador al asumir riesgos comparado con el emprendedor.
En resumen, aunque existen semejanzas entre emprendedor y empresario, se trata de roles distintos en el mundo de los negocios. Un emprendedor es un creador y un innovador, dispuesto a asumir grandes riesgos para transformar ideas en realidades. Un empresario, por otro lado, se enfoca en la gestión y crecimiento de empresas ya establecidas, optimizando recursos y asegurando la estabilidad del negocio.
Ambos roles son esenciales para el desarrollo económico y la creación de valor en el mercado y, de hecho, la colaboración y coexistencia de emprendedores y empresarios es lo que fomenta un ecosistema empresarial dinámico y resiliente.
Puedes perder mucho dinero si estás pensando en emprender y no conoces la diferencia entre un empresario y un emprendedor. Eso le ocurrió a algunos profesionales brillantes, con buenas ideas y excelente capacidad de desarrollo, que se lanzaron al mundo del emprendimiento. Crearon fantásticas start-up pero las gestionaron como si fueran empresas. Y descubrieron por las malas la diferencia entre empresarios y emprendedores.
En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo. La incertidumbre forma parte de su día a día.
Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio. Lo que les mueve es la pasión. El empresario busca beneficios para cumplir con los objetivos de la compañía y satisfacer las necesidades de los accionistas, socios, empleados y clientes que conforman el entorno de la empresa.
El empresario está al mando y esa es la función que desempeña, ayudado por su perfil de gestor. El resto de las tareas, las delega en sus empleados que deben cumplir con las metas de productividad de la compañía. El empresario suele moverse en las capas altas de la gerencia; puede ser el propietario pero también pertenecer al consejo de administración o a la junta de accionistas de la compañía.
El emprendedor comienza su proyecto solo, y trabaja de manera independiente. Al empresario le interesa crear un negocio potente, que produzca ganancias a través de una serie de estrategias. Por su parte, al emprendedor le importa más llegar al éxito, trabajando lo necesario para ello, ya que le entusiasma su proyecto por encima de todo. Un empresario ya tiene experiencia en el negocio, por lo que sabe evitar los problemas y tiene una estrategia previa. A menudo se dice que el empresario es el resultado del emprendedor, y puede llegar a ser así.
Si bien ambos perfiles comparten el deseo de éxito empresarial, sus objetivos y aspiraciones suelen divergir significativamente. Ambos caminos, aunque diferentes, son complementarios en el tejido empresarial.
La distinción entre emprendedor y empresario no representa una jerarquía de valor o importancia, sino una diferencia de enfoque, aspiraciones y etapas en el ciclo de vida de un negocio. Identificar con cuál de estos perfiles te identificas más puede ayudarte a clarificar tu dirección profesional y los pasos a seguir.
Similitudes entre emprendedor y empresario
- Objetivo de negocio: tanto el emprendedor como el empresario buscan el éxito de sus negocios.
- Habilidades de gestión: a pesar de sus diferentes enfoques, tanto el emprendedor como el empresario necesitan tener habilidades de gestión.
- Conocimiento del mercado: ambos roles demandan un conocimiento profundo del mercado y de las necesidades de los clientes.
- Adaptabilidad: Ambos necesitan estar preparados para adaptarse, aprender continuamente y ser resilientes ante los reveses.
- Valores importantes: Más allá de ser una cualidad humana prácticamente obligatoria, la empatía es la forma que nos permite ponernos en la piel de otras personas. Saber pedir ayuda y delegar es esencial para que cualquier proyecto no se estanque o se arruine. Ya sabemos que la vida son curvas y, por supuesto, en los negocios también. Precisamente son los empresarios y los emprendedores quienes más baches tienen que afrontar. No te equivoques, evitar la mentira no te hace honesto. La honestidad empieza a existir cuando la practicamos con nosotros mismos.
Diferencias entre emprendedor y empresario
Para el empresario el éxito está ligado a la rentabilidad del negocio, al empleo creado, etc. Para el emprendedor, el camino del éxito es mucho más difuso. Empieza por cumplir su sueño empresarial.
El empresario tiene muy calculado el riesgo que está dispuesto a asumir y hasta dónde quiere y puede llegar. Un emprendedor puede llegar a vivir en un riesgo permanente porque lo más importante para él es llevar a cabo su sueño empresarial. En eso pone todo su esfuerzo, tiempo y energía.
Un empresario es un gestor y un jefe que contrata trabajadores que le puedan ayudar a hacer crecer su negocio. Un emprendedor, en cambio, asume más un papel de compañero líder que de jefe propiamente dicho. Un empresario considera que sus clientes son su principal fuente de ventas y beneficios. A un emprendedor el dinero le importa menos. A un empresario no le gusta perder el tiempo. Un emprendedor no tiene horario. Para él no existen los días festivos o las vacaciones. El empresario ve el mundo como una oportunidad. La oportunidad de ganar dinero e incluso de disfrutar con lo que hace.
Emprendedor: se centra en la creación de nuevas ideas y empresas. Empresario: tiende a ser más conservador en la toma de riesgos. Emprendedor: la innovación es su motor principal. Emprendedor: está más dispuesto a asumir riesgos significativos.
Una forma de diferenciarlos suele ser argumentando que un empresario está trabajando en un entorno conocido en el que ya hay un mercado definido y una competencia y un emprendedor es aquel que abre un nuevo camino, en el que no hay competencia y trabaja contra la incertidumbre. Otra de las diferencias que se marcan habitualmente es la innovación pero ¿Podemos decir que ningún empresario innova cuando monta una empresa? A veces lo que se tiene en cuenta es el tiempo. Emprendedor sería alguien que monta un negocio que antes no existía y empresario es el que tiene un negocio desde hace años, pero ¿Cuándo pasaría un emprendedor a ser empresario? ¿Cuándo hubiesen pasado 2 ó 3 años? ¿Cuándo el negocio esté consolidado?
Quizás la definición más aproximada que he encontrado propone que el empresario trabaja para conseguir beneficios, mientras que el emprendedor busca la transformación de la sociedad, ‘dejar huella en el universo’. Los empresarios buscan beneficios, los emprendedores buscan financiación.
Para un empresario, el éxito es la cuenta de resultados, PyG, EBITDA, bottom line, o como quieras llamar a los beneficios. Punto. Apuesta su capital y crea una organización con el único propósito de ganar dinero año tras año. Sin embargo, para un emprendedor, el éxito es cuánto dinero ha conseguido de los inversores. Punto. Le da igual el volumen de negocio, el margen bruto, los beneficios o el número de usuarios.
Los empresarios invierten su dinero, los emprendedores el de otros. Si creas una start-up nunca la financies ni con tu tiempo ni con tu dinero. Si lo haces, lo estás tirando a la basura en el 99% de los casos. Eso no es riesgo, eso es certeza. Si tienes una buena idea, busca financiación en el mercado de capital riesgo. Si no lo consigues, o bien no eres un buen vendedor, o bien la idea no era tan buena. En ambos casos, has ahorrado un montón de tiempo, dinero y energía que estarán mejor empleados en tu familia y en tu hipoteca.
Los empresarios buscan el break-even, los emprendedores la venta de su start-up. El break-even es ese momento mágico en que los ingresos superan a los costes, y comienzan a generarse beneficios. Pero recuerda, los beneficios son el coto privado de los empresarios. Los emprendedores no buscan beneficios, buscan inversores. Cuando recibas la oferta adecuada, vende todas tus acciones y monetiza tu esfuerzo. Si rechazas la oportunidad porque quieres transformar tu start-up en una empresa, lo perderás todo en el 99% de los casos.
EL EXITO con mayúsculas es levantar tres o cuatro rondas de financiación y luego vender tu start-up a un gigante empresarial.
Para ganar dinero en el mundo del emprendimiento solo hay dos caminos. El primero es el que ya hemos comentado. Ten una idea. Encuentra financiación. Ponte un salario. Trabaja duro. Busca más financiación. Vende tu start-up. Si las cosas salen mal, alguien está pagando tu nómina. Si salen bien, das la campanada. El riesgo es de otros, el dinero tuyo. El segundo es invertir en un centenar de start-ups. Por pura estadística una de ellas triunfará. Aparecerá una gran empresa dispuesta a comprar tus acciones. Las plusvalías cubrirán las pérdidas de los noventa y nueve fracasos y todavía quedará un buen pellizco para ti.
El emprendedor también sabe adaptarse a las circunstancias y ser flexible, pero se centra más en la idea. Por eso, no es fácil que cambien de proyecto. “Es necesario estar muy seguro de la idea que quieres defender como emprendedor. Tiene que enamorarte desde el minuto uno”, cuenta María Dolores Enrique, presidenta de Cadena de Valor, empresa española participante en la edición de 2017.
En definitiva y aunque sí podemos establecer deferencias entre lo que consideramos emprendedor y empresario, ambos se necesitan el uno al otro. Son, de alguna manera, el camino hacia un fin y, como os comentábamos, pueden coexistir en el tiempo y hasta en la misma mente.
Pensadlo así: ¿y si un empresario de éxito da con la chispa de un nuevo proyecto mientras hace networking en las zonas comunes de su espacio de trabajo flex Lexington y se convierte, en ese momento, en un businessman con alma de emprendedor?
El emprendedor solía relacionarse siempre con el conocido coworking, mientras que el empresario se localizaba en una oficina convencional, como las de toda la vida. Pero ¿y si os dijéramos que los espacios de trabajo flexibles son capaces de cumplir con los requerimientos de ambos?
Sin importar el tamaño de vuestra compañía ni si os identificáis más con el full-emprendedor o con el full-empresario, ¡tenemos vuestro próximo espacio de trabajo! Contamos con las fórmulas más flexibles en Madrid y Barcelona para aquellos empresarios o emprendedores que busquen un workplace más nómada con una domiciliación de empresas en puntos estratégicos.
