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Emprender es una carrera de fondo en la que no siempre se obtienen los resultados previstos. Detrás del éxito y fracaso de un proyecto empresarial hay un actor que juega un papel fundamental: el emprendedor.

Por definición, un emprendedor es alguien capaz de identificar una necesidad u oportunidad de negocio y de desarrollar una solución que les dé respuesta. Estas personas se caracterizan por tener ciertas cualidades, entre las que destacan la constancia, creatividad e innovación, y por ser capaces de asumir riesgos. La capacidad para aprovechar estos cambios es lo que marca la diferencia entre un emprendedor y un no emprendedor.

Emprender un nuevo emprendimiento, significa iniciar un proyecto propio con el objetivo de generar valor. Este valor puede ser económico, social o personal, y el proceso de emprendimiento puede darse en cualquier sector, desde pequeños negocios locales hasta iniciativas artísticas o de servicios.

El emprendimiento se asocia habitualmente a las actividades que llevan a cabo individualmente personas que crean una nueva empresa, lanzan un nuevo producto, mejoran un determinado proceso productivo, que sirven para ofrecer una mejor solución a un problema o para satisfacer una necesidad existente. Sin embargo, esas actividades pueden también llevarse a cabo dentro de empresas ya establecidas.

Carrera Corporativa vs. Emprendimiento: ¿Cuál es el Mejor Camino?

Tipos de Emprendimientos

Los emprendimientos pueden variar enormemente en función de sus objetivos, su tamaño y su enfoque:

  • Emprendimiento Tradicional: Este tipo de emprendimiento está representado por pequeños y medianos negocios, como restaurantes, tiendas, servicios locales, entre otros.
  • Emprendimiento Social: Los emprendimientos sociales buscan resolver problemas específicos en una comunidad o en el entorno.
  • Emprendimiento Individual o Autónomo «solopreneur»: También conocido como emprendimiento freelance o de autoempleo, este tipo de proyecto lo realiza una sola persona que ofrece servicios o productos de forma independiente.

Emprendimiento Individual vs. Corporativo: Un Análisis Comparativo

Recientemente, apareció un informe internacional sobre emprendimiento individual y corporativo. El Foro de Davos ha dado a conocer un informe sobre emprendimiento individual y corporativo, en el que sitúa a España a la cola de los países que contienen una red empresas que impulsen las ideas propias de sus empleados.

Esas enseñas tienen que fomentar unos valores internos y establecer una estructura organizativa y de gestión que propicie que todos sus empleados puedan dar a conocer internamente nuevas ideas, que se transformen en nuevos productos que sirvan para solucionar problemas o satisfacer necesidades. En Google, cualquier empleado tiene acceso directo al consejero delegado para proponerle una nueva idea de negocio. Las ideas son validadas internamente y, si se aprueban, se crea rápidamente un pequeño equipo para impulsarla y que pueda convertirse en un nuevo producto de éxito.

El emprendimiento y la innovación se generan desde la base misma de la empresa y permea a toda la organización y a su funcionamiento, al contrario de lo que sucede en empresas tradicionales, en las que el departamento de I+D es el responsable, casi en exclusiva, de la innovación.

Según este informe, existen dos tipo de emprendedurismo corporativo: dar poder interno a los empleados para innovar y la creación de un fondo corporativo de capital riesgo.

En España, la primera forma de emprendimiento corporativo -dar poder interno a los empleados para innovar- está muy poco desarrollada, mientras que la segunda -creación de un fondo corporativo de capital riesgo- cuenta con una historia muy reciente.

En el informe del Foro de Davos, países como Suecia o Reino Unido, que cuentan con grandes empresas industriales, aparecen en los primeros lugares de emprendimiento corporativo. Y países del este de Europa en los primeros lugares de emprendimiento individual, consecuencia de la total liberalización de los mercados que se ha llevado a cabo y que facilita notablemente la actividad emprendedora.

España figura en los puestos de cola. De los 28 países analizados, aparece en los puestos 22 y 26 para ambos tipos de emprendimiento, sólo por delante de Italia y Grecia. La distancia respecto de los países más emprendedores, es enorme. Los países líderes en emprendimiento corporativo, cuentan con cinco veces más empleados involucrados en actividades emprendedoras que España. Y en los países líderes en emprendimiento individual, esa cifra es tres veces mayor que en España.

¿A qué se deben esas diferencias tan grandes? Son varios los factores que explican la intensidad de la actividad emprendedora individual. Cuanto mayores sean las oportunidades que ofrezca el mercado, cuanto mayor la necesidad de encontrar un puesto de trabajo, cuanto mayor la tradición empresarial en un territorio, cuanto más grandes ciudades bien conectadas contenga y cuanto más favorables sean las condiciones del entorno, mayor será la proporción de población dedicada a crear su propia empresa. Las condiciones del entorno resultan claves.

Si crea una empresa, le va mal y los acreedores se quedan hasta con su vivienda, pocos emprendedores potenciales se atreverán a iniciar nada. Por el contrario, si disfruta de alguna protección legal de su patrimonio personal, será más probable que asuma el riesgo. En España, la posición tan baja en la actividad emprendedora, está muy vinculada a la actual legislación que regula las situaciones de insolvencia de los autónomos. Aunque ha mejorado, todavía es menos favorecedora del emprendimiento que los restantes países de la UE. Esto debería mejorar en la actual legislatura.

Los factores que explican la reducida actividad de emprendimiento corporativo, son de naturaleza muy distinta. En primer lugar, la mayoría de las grandes empresas españolas pertenecen al sector servicios. Resulta más difícil, en general, llevar a cabo actividades innovadoras y emprendedoras en este sector que en el industrial, cuando se trata de grandes empresas. Si observamos el Íbex, la casi totalidad de empresas son de servicios. Hay excepciones.

Recientemente, el desarrollo de tecnologías asociadas al blockchain (monedas virtuales, sistemas de pago, etc.) está impulsando actividades innovadoras en grandes bancos. BBVA cuenta ya con más de 100 empleados en San Francisco dedicados a emprendimiento corporativo en este campo.

Además, otro factor que explica el bajo nivel de España, es la casi total ausencia de grandes empresas en las que los valores corporativos y la estructura organizativa, impulsen el emprendimiento de los empleados. Con estructuras piramidales clásicas y confiando sólo en el departamento interno de I+D para desarrollar productos, no es posible impulsar el emprendimiento corporativo.

Tabla Comparativa: Emprendimiento Individual vs. Corporativo en España

Factor Emprendimiento Individual Emprendimiento Corporativo
Posición en Rankings Internacionales Puestos bajos (ej. 22 de 28) Puestos bajos (ej. 26 de 28)
Factores Clave Oportunidades de mercado, necesidad de empleo, tradición empresarial, marco legal favorable Sector de servicios predominante, falta de estructuras organizativas que impulsen la innovación
Legislación Legislación de insolvencia para autónomos menos favorable que en otros países de la UE N/A
Ejemplos Pequeños negocios, freelancers Iniciativas de innovación en grandes empresas (ej. BBVA con blockchain)

Tanto en emprendimiento individual como corporativo, España tiene un largo camino que recorrer. Emprender es una carrera de fondo en la que no siempre se obtienen los resultados previstos.

El emprendimiento personal comienza con un trabajo de introspección. Para poder cambiar la situación en la que uno se encuentra es imprescindible saber qué es lo que se quiere dejar atrás y hacia dónde se quiere avanzar.

El mundo del emprendimiento es complejo y tan diverso como las personas que lo conforman. La pasión, el deseo de aprender, crecer y enfrentarse con resiliencia a las dificultades son algunos aspectos comunes entre quien decide aventurarse en este sector. Pero, los emprendedores no son todos iguales.

Como hemos dicho al principio, todos los emprendedores tienen algo en común: ser capaces de detectar las oportunidades que ofrece el mercado y de aprovecharlas para iniciar una actividad, vendiendo un producto o servicio, o incluso un modelo de negocio.

  • Es el tipo de emprendedor más clásico. Alguien que detecta una necesidad en el mercado y monta un negocio para satisfacerla. Puede ser abrir un restaurante o una tienda de ropa, en cualquier caso, lo que lo caracteriza es que apuesta por modelos consolidados de negocio, evitando ideas demasiado radicales. Un ejemplo sería abrir una lavandería en un barrio sin este servicio.
  • En este caso, hablamos de trabajadores dentro de una empresa que, con una mentalidad más innovadora, quieren impulsar nuevos proyectos, modernizar determinados procesos o lanzar líneas de negocio dentro de la misma compañía. Este tipo de emprendedor incorpora el espíritu innovador de una startup, pero actúa dentro de las grandes corporaciones. Su objetivo es aplicar el pensamiento disruptivo y las prácticas ágiles propias de las startups para impulsar la transformación dentro de empresas de mayor escala.
  • Este tipo de emprendedor tiene un enfoque explorador, especialmente en ámbitos como la tecnología, los modelos de negocio disruptivos o los productos que resuelven problemas desde una perspectiva completamente nueva. Uno de los ejemplos más representativos es Brian Chesky, cofundador de Airbnb. Chesky y sus socios comenzaron alquilando colchones en su apartamento para financiarse y lanzaron su idea en un contexto donde compartir casa con extraños parecía inviable. Sin embargo, construyeron una visión, desarrollaron un modelo de negocio escalable y atrajeron inversores clave.
  • Su objetivo, más allá de un beneficio económico, es generar un impacto positivo en la sociedad o en el medioambiente.
  • Este tipo de emprendedor tiene un buen olfato para detectar oportunidades con alto potencial de rentabilidad y suele contar con los recursos y el capital necesarios para invertir en proyectos en marcha o en sus fases iniciales. Su principal habilidad es la de identificar propuestas prometedoras, aportar financiación y, en muchos casos, conexiones estratégicas para acelerar su crecimiento.
  • Este perfil se caracteriza por ser versátil y adaptarse con facilidad, lo que le permite gestionar diferentes proyectos a la vez. En cuanto monta un negocio y lo hace funcionar (o fracasa), se lanza a por el siguiente. Quien se reconoce en esta categoría ve el emprendimiento como una forma de vida, no como una meta puntual. Richard Branson, fundador del Grupo Virgin, es un caso interesante en este sentido, capaz de lanzarse en sectores tan diversos como la música, las aerolíneas, la telefonía o los viajes espaciales.

Curiosidad constante: lejos de conformarse con lo establecido, los emprendedores se sienten impulsados a explorar nuevas vías, hacer preguntas incómodas y descubrir lo que aún no se ha hecho. Esta curiosidad no es solo intelectual, sino estratégica: les permite detectar necesidades no cubiertas, innovar en productos o servicios y abrir caminos hacia modelos de negocio originales.

Capacidad de adaptación: uno de los mayores desafíos del emprendimiento es convivir con el cambio. Las condiciones del mercado, los hábitos de consumo y la competencia evolucionan rápidamente, y los emprendedores que se mantienen en pie son aquellos capaces de ajustar sus estrategias sin perder el rumbo.

Toma de decisiones: emprender implica asumir riesgos constantes y tomar decisiones difíciles con frecuencia. El miedo a equivocarse no puede paralizar el desarrollo de una empresa.

Construir y liderar equipos: los emprendedores con visión de crecimiento saben que no pueden hacerlo todo solos y buscan rodearse de personas con talento, ideas complementarias y ganas de crecer.

Perseverancia: emprender no es un camino recto, está lleno de obstáculos, rechazos, errores y fracasos. Lo que distingue a los emprendedores que perduran no es que nunca fallen, sino que saben levantarse tras cada caída.

Es posible que hayas oído utilizar indistintamente los términos empresa y negocio, aunque no sean lo mismo. Hablar de esta diferencia es hablar de dos conceptos que están íntimamente ligados. Ambos tienen que ver con la organización de una actividad económica, pero se centran en objetivos distintos. También hay otras diferencias en el tipo de organización, ¿quieres saber más?

Empecemos con una definición básica para establecer la diferencia entre negocio y empresa. Un negocio es una organización que se dedica a actividades comerciales, industriales o profesionales. Una empresa, por otro lado, es una entidad jurídica específica, registrada ante el gobierno. Es una entidad jurídica independiente, distinta de sus propietarios, y tiene sus propios derechos y obligaciones.

Entonces, una empresa es un negocio, pero un negocio no siempre es una empresa. ¿Lo has entendido?

El negocio tiene como objetivo la obtención de beneficios económicos, mientras que la empresa busca la obtención de beneficios sociales y/o económicos.

Ahora que sabes lo que es una empresa y un negocio, es momento de analizar la diferencia entre negocio y empresa de forma más detallada.

Negocio: puede ser menos formal y estructurado. Por ejemplo, las empresas multinacionales con centros comerciales en varios países pueden tener muchas actividades comerciales individuales bajo la misma marca.

Los accionistas son personas que poseen parte de la empresa y reciben dividendos en función de su participación.

Un negocio tiene un plan de acción más simple que el requerido por una empresa para sus operaciones.

Un negocio suele tener un impacto más limitado en la economía local o nacional.

Por eso, las empresas están sujetas a más normativas que los negocios.

Gestión de Negocios vs. Gestión de Empresas

Más allá de la diferencia entre negocio y empresa… ¿Te has preguntado alguna vez cuál es la diferencia entre gestionar un negocio y gestionar una empresa?

La gestión empresarial es el proceso de dirigir un negocio. Implica planificar, organizar y controlar los recursos de una empresa. Por otro lado, la gestión de empresas se encarga de dirigir una organización. La principal diferencia entre gestionar un negocio y gestionar una empresa radica en sus ámbitos de actuación.

El plan de negocio es un documento escrito que explica detalladamente el proyecto o idea de negocio que se quiere desarrollar. Por su parte, el plan de empresa explica cómo se gestionará la actividad de la empresa a largo plazo.

En el mundo empresarial, es común encontrarnos con términos como "empresario" y "emprendedor". Según el diccionario de la Real Academia Española, el empresario es el “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa” y el emprendedor el que “emprende, con resolución, acciones o empresas innovadoras”. Aquí comienzan las primeras diferencias.

El empresario suele moverse en las capas altas de la gerencia; puede ser el propietario pero también pertenecer al consejo de administración o a la junta de accionistas de la compañía. El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo.

En este artículo, exploraremos las diferencias entre emprendimiento individual y corporativo, así como las características de emprendedores, empresarios e intraemprendedores.

Emprendedor, Empresario e Intraemprendedor: ¿Son lo Mismo?

Antes de profundizar en las diferencias entre emprendimiento e intraemprendimiento, es fundamental comprender a qué nos referimos cuando hablamos de emprendedor, empresario e intraemprendedor.

Emprendedor: Es una persona que tiene una idea de negocio que responde a una necesidad identificada y que, asumiendo muchos riesgos e invirtiendo capital y otros recursos, pone en marcha su propio proyecto empresarial. Un emprendedor está caracterizado por su capacidad para innovar, ya sea en la oportunidad de negocio o en la forma de llevar su proyecto. Riesgo e innovación son dos palabras que generalmente caracterizan a un emprendedor.

Empresario: Es un titular de una empresa. Es decir, un propietario o directivo de un negocio. El empresario se dedica a una actividad económica organizada para la venta de productos o prestación de servicios. Tendrá el riesgo que está dispuesto a asumir más calculado, con el objetivo de desarrollar un negocio económicamente viable. No importa tanto que las ideas de negocio ya estén en el mercado, el empresario se centra en la obtención de resultados favorables y en aumentar la rentabilidad de su negocio.

Intraemprendedor: Es una persona que emprende dentro de una empresa, como parte de ella. Lo cierto es que existen dos tipos de intraemprendedores.

Por un lado, está la figura del intraemprendedor como aquel que, trabajando para una empresa, desarrolla una nueva línea de negocio o innova dentro de ella. Lo hace desde la perspectiva de adquirir responsabilidad y liderazgo de un proyecto propio, y de generar nuevos modelos de negocio que resulten beneficiosos para la empresa en cuestión.

Por otro lado, tenemos la figura del intraemprendedor como un perfil autónomo que realiza un proyecto innovador dentro de una empresa, siendo amparado en todo momento por esta, aprovechando el know-how de la misma y sus recursos.

Lo cierto es que los intraemprendedores son perfiles muy valorados por las empresas puesto que son fuente de nuevas ideas, líneas de negocio diferentes o revalorización de la compañía.

Diferencias Clave entre Emprendedor y Empresario

El empresario está al mando y esa es la función que desempeña, ayudado por su perfil de gestor. El resto de las tareas, las delega en sus empleados que deben cumplir con las metas de productividad de la compañía.

En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio.

Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio. Lo que les mueve es la pasión.

El empresario busca beneficios para cumplir con los objetivos de la compañía y satisfacer las necesidades de los accionistas, socios, empleados y clientes que conforman el entorno de la empresa.

El emprendedor también sabe adaptarse a las circunstancias y ser flexible, pero se centra más en la idea. Por eso, no es fácil que cambien de proyecto. Lo que les mueve es la pasión.

Emprendimiento e Intraemprendimiento: Diferencias y Similitudes

Ahora que ya tienes claras las diferencias entre emprendedor, empresario e intraemprendedor es momento de pasar a ver en concreto las diferencias y similitudes entre los dos conceptos clave de este artículo: emprendedor e intraemprendedor.

Ambos poseen muchas similitudes pero también diferencias sustanciales. El emprendedor empieza su actividad empresarial propia desde cero, en ocasiones sin recursos, mientras que el intraemprendedor cuenta con recursos dentro de la estructura empresarial de un negocio ajeno. La asunción de riesgos y la cantidad de recursos disponibles son por tanto las principales diferencias entre ambos.

Por otro lado, podemos decir que el nivel de presión y estrés que soportan y el grado de innovación de sus ideas, son dos cuestiones que acercan a estos dos tipos de emprendedores.

En el contexto actual cabe destacar que el intraemprendimiento se está convirtiendo en una estrategia a todos los niveles en las organizaciones. Las empresas ya no buscan empleados que se limiten a hacer su trabajo.

Buscan a personas con inquietudes, expectativas, ideas y mucha proactividad para convertir las relaciones empresariales en sinergias en las que ambas partes salen beneficiadas. Además, presenta una serie de ventajas como la posibilidad de innovar y poner en marcha nuevas líneas de negocio, revalorizando el trabajo del empleado y su talento y motivando al equipo con el desarrollo de nuevos proyectos.

En 1985, Gifford Pinchot, padre del término intraemprendedor, lo definió en su libro Intrapreneuring como "aquella persona capaz de desarrollar un comportamiento emprendedor bajo el respaldo de la empresa a través del descubrimiento, la evaluación y la explotación de nuevas oportunidades de negocio".