El mundo de la cerveza artesanal ha experimentado un auge significativo en los últimos años. En España, la cerveza se ha posicionado como una de las bebidas más consumidas, alcanzando el segundo puesto a nivel mundial con más de 3.792 millones de litros en 2017. Este auge ha dado origen a una amplia comunidad de "beer crafters", desde aficionados hasta verdaderos maestros cerveceros. A continuación, exploraremos algunos casos de éxito de emprendedores que han sabido destacar en este competitivo mercado.
Historias Inspiradoras de Emprendedores Cerveceros
Gonzalo Abia y Daniel Vara: Tyris de Valencia
La pasión de Gonzalo Abia por la cerveza nació durante un año de Erasmus en Alemania y se reforzó con una cerveza artesanal italiana en Nueva York. Decidió comprar un pequeño equipo de producción para fabricar cerveza en el garaje de sus padres en Valencia. Los amigos se quedaron tan encantados que Gonzalo, geógrafo de 33 años, se preguntó si no sería interesante convertir su hobby en una verdadera actividad.
“Hipotequé la casa y vendí el coche. Con los 300.000 euros que reuní, invertí en maquinaria”. Una aventura a la que se sumó Daniel Vara, amigo desde el instituto y también geógrafo, entonces consultor medioambiental, que se ocupa de la parte técnica. La producción se inició en marzo del 2010 con la marca core, la Tyris de Valencia, una weissbier a la española, hecha de trigo: el año pasado vendían 90.000 botellas y este año cuentan con doblar hasta las 180.000.
Pese a lo minúsculo de su producción, Gonzalo y su socio se apañan para ofertar a sus clientes (unos 120 en varias ciudades de la Comunidad) cinco tipos de cerveza distintas. “Además de la Weissbier, tenemos VIPA, una indian pale ale muy de moda en EE UU, más amarga y robusta, con 6,1 grados, y Au Yeah, también de sabor muy americano”, comenta.
Abia asegura que se están cumpliendo los objetivos del plan de negocio a tres años, que fijaba el breakeven (punto de equilibrio) en 2013. “Claro que, según vamos creciendo tenemos que invertir en nuevos equipos y contratar más gente (dos personas más entre el 2011 y el 2012), el umbral de rentabilidad se retrasa”. La idea es que los 110.000 euros del año pasado suban a 240.000 este año.
Con las labores técnicas, de embotellado y etiquetado en manos de los empleados, Gonzalo se ocupa ante todo de promocionar el producto y crear marca, lo que no es sencillo, pues la artesanal es una cerveza cara: Tyrys de Valencia sale de planta a 1,5 euro y se vende entre 3,5 y 4 euros.
“Acompaño al distribuidor para abrir el mercado se la doy a probar al hostelero y trato de convencerle que tener Rosita es un elemento distintivo para su local”, explica.
Olga Muns y Julián Valles: Companyia Cervesera del Montseny (CCM)
Pioneros entre los pioneros, Olga Muns y Julián Valles se enamoraron de la cerveza artesanal tras ir a un curso de elaboración impartido por Pablo Vijande, un maestro cervecero que trabajó en una pequeña brewery británica y tiene una firma de venta de equipos y materias primas. Tanto que los dos convencieron a su profesor para que les uniera en la fundación de una microcervecera.
Corría el año 2006 y la CCM (Companyia Cervesera del Montseny) nacía al año siguiente. “Pensamos que en el Montseny, una cordillera entre Barcelona y Gerona, era un sitio ideal dada la buena calidad del agua“, recuerda Olga. A lo que se añadía la cercanía de Barcelona (a 70 kilómetros). Compraron una maquinaria de segunda mano, inglesa, y se instalaron en una nave de 300 m2, en Seva, un pueblo de la comarca.
No fue una decisión fácil, ya que “el público no estaba habituado a pedir este tipo de cerveza. Ahora empiezan a hacerlo, pero en 2007 la gente pedía una, y punto”. Los tres se decantaron por un cerveza de tipo inglés, la Montseny Malta, una ale con mucho cuerpo y que exige una fermentación a temperatura más elevada. Con el tiempo fueron añadiendo otras variedades-marcas; la Blat, una weissbier alemana, la Negra, elaborado al estilo irlandés, una roja de tradición catalana.
Carlos García: Cervezas Sagra y Burro de Sancho
A este emprendedor le vino la pasión por la cerveza artesanal de sus viajes por Europa como ejecutivo de Marketing de Nokia. “Me daba pena ver tanto producto de ese tipo en Bélgica o Alemania y que en España sólo hubiera cerveza industrial, un refresco a fin de cuentas”. Su compromiso empezó cuando trabajaba en una editorial de revistas y creó una tienda online para cervezas especiales. Ahí se apercibió de que empezaba a haber un núcleo de consumidores interesados en las cervezas con personalidad propia. “Nos sirvió como un primer estudio de mercado”, aclara.
Parece que acertó. El lanzamiento de sus dos marcas, Sagra, para la hostelería, y Burro de Sancho, para un público más joven, el año pasado “ha sido un éxito”, asegura. Su cerveza ya está en buenos restaurantes y cervecerías (cerca de 1.000) de Castilla La Mancha, Madrid, Alicante, Murcia o Asturias. Y también en algunos centros de Alcampo y Eroski, por lo que espera doblar las ventas desde las 250.000 botellas del 2011 a 500.000 este año. “No esperábamos una respuesta tan rápida. Crecemos al 50% al mes”, dice.
En 2010, Carlos García tomada la decisión definitiva para la creación de su empresa: preparó un plan de negocio, buscó la maquinaria necesaria para su fabricación y se hizo con un maestro cervecero para perfilar el producto y a gestionar los aspectos técnicos. “Contacté con varios, les entrevisté y al final contraté a Bob Maltman, de origen escocés, que estaba trabajando en México”, señala.
Alberto Castro: La Ferrolana - Cerveza Artesanal
La pasión de Alberto Castro por la cerveza artesanal surgió de su experiencia en el sector de la alimentación internacional desde 2006. "Decidí emprender atraído por la demanda de las personas que probaban mi cerveza artesana en pequeños eventos. Lo que más me enganchó de mi hobbie fue el proceso de elaboración".
Durante 2013 y 2014, la cerveza podía probarse en fiestas privadas y eventos que se realizaban en La Espuma, tienda que regentaba su hermano. Fue en estas fiestas donde empezó a plantearse la posibilidad de dar el salto y crear la que sería la primera cerveza artesanal hecha íntegramente en Ferrol. Sus opiniones constituyeron la base de la receta de la que hoy es su buque insignia: La Ferrolana Pale Ale.
Una de las misiones de La Ferrolana es la creación de cultura cervecera. Para llevarla a cabo, se propusieron sacar al mercado una nueva variedad de cerveza cada año y así poder crear una familia de cervezas. La idea inicial está funcionando y la gente ya conoce muchos estilos de cerveza y lo que es más importante es que aprecian las diferencias entre la cerveza artesanal y la industrial.
Gracias al éxito de las tres primeras variedades de La Ferrolana, tuvieron que ampliar las instalaciones para satisfacer la creciente demanda. No sólo fue una ampliación, mejoraron sus equipos para mejorar la calidad y la estabilidad de sus cervezas.
Alberto Castro destaca que "hacer cerveza es mucho más que encerrarse en la fábrica a producir y embotellar. Tener una empresa de este tipo requiere unas altas dosis de creatividad. Trabajamos constantemente nuevas recetas, probamos diferentes procesos, diseños, namings, campañas y hasta eventos que definen quienes somos y lo que hacemos".
Para Alberto, el punto más retador de emprender es "el papeleo". Las gestiones administrativas son como un "vía crucis", en el que hay que pasar por infinidad de estamentos. La pandemia les ha dado tiempo para analizar y planificar los siguientes pasos. Actualmente ya cuentan con cinco variedades en el mercado y tienen en mente varias recetas que muy pronto verán la luz.
Luis y Laura: Emprendiendo en Vietnam
Esta es la historia de una pareja de aventureros, de dos valientes sin miedo a las fronteras y con mucho espíritu emprendedor. El primero en emigrar fue Luis, en el año 2013, y explica que todo se debió a una «casualidad». Su hermano Rubén, que es publicista, ya vivía allí y conocía al dueño de una empresa de perfumes que necesitaba a alguien para desarrollar su marca en el sudeste asitático. Luis, recién licenciado, se hizo con el empleo y de la noche a la mañana se vio trabajando en Vietnam.
Sin embargo, pasados unos meses, puso rumbo de nuevo a España, decidido a cumplir su «sueño» de dedicarse al mundo cervecero. Y todo porque, años antes, en su etapa universitaria, Laura y Rubén le regalaron un kit de fabricación casera que le hizo descubrir su vocación de productor cervecero.
El caso es que, ya en España, Luis se dio cuenta de que el negocio de la cerveza artesanal podría tener un gran futuro en Vietnam (donde por aquel entonces solo había marcas comerciales tipo lager), así que decidió volver al país asiático y poner en marcha su propia marca junto a su hermano Rubén y otros dos socios, Toby y Mike. Laura le acompaña en ese sueño desde 2017, cuando dejó su trabajo de retocadora en el equipo de Fotografía de Inditex para reunirse con Luis en Vietnam y «probar cosas nuevas».
Laura confiesa que en el futuro le gustaría deshacer el camino andado y reencontrarse con sus raíces. «Vietnam es un país muy interesante, pero también muy caótico y a largo plazo preferiría asentarme cerca de la familia. A Luis y a mí nos encanta Galicia, así que, si volvemos a España, ese sería nuestro destino ideal», apunta Laura, quien echa de menos los cafés con sus amigas y poder ver a su madre «cada día». Y Luis opina igual: «Siento mucha conexión con Galicia y sin duda sería una de mis opciones preferidas para vivir en el futuro.
Marisa Jiménez: Cervezas La Cibeles
Cervezas La Cibeles, una empresa que comenzó en 2010 de la mano de Enisa con un préstamo de 100.000 €, es un ejemplo de cómo una pasión puede convertirse en un negocio exitoso. Marisa Jiménez, fundadora de La Cibeles, provenía del sector tecnológico, pero su pasión por recuperar las raíces de sus abuelos la llevó a explorar el mundo de la cerveza artesanal.
Tras realizar un estudio de mercado, Marisa se dio cuenta de que no había fábricas de cerveza en Madrid y que la cerveza de la región era conocida por su buena calidad. Bajo esta premisa, decidió montar la fábrica y darle el nombre de La Cibeles, un símbolo representativo de Madrid.
La primera dificultad fue la burocracia. Sin embargo, la empresa logró crear diferentes variedades de cerveza, personalizándolas y adaptándolas en función a la demanda. En estos momentos producen más de veintidós variedades de recetas.
Otro logro fue la creación de la Asociación de Cerveceros Artesanos Independientes, de la que son los presidentes. Y por último la exportación. Están vendiendo cerveza en lugares tan dispares como Japón, El Salvador, Panamá, China, Estados Unidos, Suecia, Finlandia… lugares donde no se mueven por volumen, sino por la capacidad de generar y adaptarnos a los sabores de determinados sitios o clientes.
Marisa destaca que "La Cibeles es dinamismo, I+D, promoción del producto nacional". Además, enfatiza la importancia de tener claro los valores de los productos, ya que son el factor diferencial para el consumidor frente a la competencia.
La financiación de Enisa fue crucial para el inicio del proyecto. Aportó un impulso económico con unos periodos de carencia muy interesantes que les permitió ir creciendo y sacando la cabeza. A día de hoy, La Cibeles es una empresa en números negros y aspira a ser la cerveza de Madrid.
Bee Beer: Un Modelo de Negocio Familiar
Bee Beer es una tienda especializada en la venta de cerveza tradicional en el barrio de Chueca. El negocio familiar ya cuenta con dos años de trayectoria, aunque sus inicios se remontan hasta Caracas, donde su fundador Xavier Losada se formó como ingeniero químico en la Universidad Central de Venezuela.
Unos estudios que le permitirían formar parte de Empresas Polar, sumergiéndose en el mundo del control de la calidad, así como de la optimización de los procesos y del uso de las materias primas. Aunque Losada empezó su aventura como emprendedor con el apoyo de una firma que se especializa en la creación de modelos de franquicias, sus caminos no tardaron en irse separando.
“Mi familia y yo nos dimos cuenta de que no teníamos un apoyo real. Con sólo ocho meses desde el inicio de operaciones, la empresa familiar suma a la oferta de cervezas tradicionales una propia. “No soy un maestro cervecero, pero la experiencia con Empresas Polar me permite tener buenos conocimientos sobre marinaje en el mundo cervecero”, afirma Losada.
Su receptividad en el mercado les ha permitido ir un paso más lejos y ya son cuatro las cervezas que llevan la insignia Bee Beer: Dr.
“Hemos logrado crear una nueva cerveza cada seis meses, aproximadamente. Un ritmo que buscaremos seguir manteniendo para ofrecer más productos propios al mercado de España. Simultáneamente, Bee Beer incorporará la venta de sándwich de tipo artesanal, que han sido elaborados por una chef proveniente de la academia de alta cocina Le Cordon Bleu.
Un modelo de negocio similar a Bee Beer puede requerir de una inversión inicial de unos 80.000 euros, siendo muy inferior a otros establecimientos que puedan requerir de una cocina en su infraestructura. La recuperación, sin embargo, será más acelerada según los beneficios que genere el negocio.
“En nuestro caso, hemos duplicado el número de los tickets con respecto al segundo semestre, así como sumar dos empleados a la plantilla. Bee Beer ha logrado captar un público comprendido entre los 30 y 60 años, apasionados por los viajes y el conocer nuevas culturas.
“La clave del éxito está en hacerlo bien y ser siempre honesto con la calidad y el servicio”, confiesa. Optimistas con los resultados obtenidos, la tienda de cerveza artesanal prevé la apertura de un segundo local para 2019, “puede ser en Madrid, Barcelona u otra parte de España, incluso podría ser en Londres, desde donde nos han realizado alguna propuesta”.
Estrategias de Financiación para Cervecerías Artesanales
Uno de los primeros éxitos de financiación por Equity Crowdfuding ha sido la empresa Cierzo Brewing Co. Empresa aragonesa responsable de Cierzo Calanda, una cerveza artesana que vio la luz gracias a la entrada de varios inversores de la plataforma britanica CrowdCube. El equity crowdfunding es una alternativa real a los convencionales endeudamientos bancarios, poniendo el capital en manos de aquellos que creen realmente en los proyectos, en los equipos, y en las empresas cerveceras. Esto está dando un respiro y más maniobrabilidad a los emprendedores que quieren hacer realidad sus proyectos.
Dougall’s es una cervecera cántabra muy premiada con más de 30 variedades de cervezas artesanales entre sus filas, y más de 350.000 litros anuales producidos que, debido a su meteórico crecimiento, el equipo se ha visto en la necesidad de buscar financiación para poder atender a la alta demanda. Comenzando este mismo mes de mayo, Dougall’s entrará en fase de pre-campaña, donde todos aquellos interesados podréis reservar vuestras participaciones a partir de los 1.000 euros.
Crowdfunding Cerveza Artesana Palecat
Concentración del Mercado Cervecero en España
Según los datos del ‘Informe socioeconómico del sector de la cerveza en España 2022’, elaborado por Cerveceros de España, el grupo Mahou San Miguel lidera el mercado por volumen de producción (31,2%), por delante de Grupo Damm (27,6%) y Heineken (24,5%). Sin embargo, las cerveceras independientes produjeron solamente 0,14 millones de hectolitros de cerveza de los 41,1 millones que se elaboraron el pasado año en nuestro país.
Además, el segmento de las pequeñas cerveceras está muy atomizado. Así pues, las compañías que elaboran menos de 500 hectolitros al año suponen un 24% de cuota de producción del conjunto de cerveceras que elaboran menos de 50.000 hectolitros. Y si agregamos todas las que producen menos de 5.000 hectolitros, suponen un 87% del total.
El informe de la asociación sectorial también descubre que la producción de las cerveceras que elaboran menos de 50.000 hectolitros descendió un 3% respecto al ejercicio anterior.
Cuotas de Producción de Cerveza en España (2022)
| Grupo Cervecero | Volumen de Producción (%) |
|---|---|
| Mahou San Miguel | 31.2% |
| Grupo Damm | 27.6% |
| Heineken | 24.5% |
| Cerveceras Independientes | 0.34% |
Durante los últimos años, los consumidores han pasado de consumir unas pocas marcas de cerveza, sin importarnos demasiado cuál era y sin tener ni idea de qué tipo de elaboración tenía, a convertirnos en auténticos expertos. Era una oportunidad de negocio interesante en un momento en el que la crisis económica había dejado a muchas personas en el paro y había obligado a echar el cierre a muchas pymes.
