El caso del asesinato del empresario argentino de origen asturiano, Roberto Fernández Montes, ha conmocionado a la sociedad. Los detalles del crimen, que incluyen descuartizamiento y calcinación, han generado gran impacto. La Policía de Buenos Aires continúa investigando el brutal crimen del empresario lenense Roberto Fernández Montes, de 67 años.
Buenos Aires, Argentina.
Los Hechos del Crimen
Roberto Fernández Montes fue asesinado, descuartizado y calcinado por su yerno, Santiago Corona, con la colaboración de al menos otras tres personas. El crimen se produjo en el domicilio del empresario, al que cortaron en dos en el baño utilizando siete cuchillos. Después lo trasladaron y le prendieron fuego.
Su cuerpo fue encontrado calcinado y seccionado en la localidad bonaerense de Cañuelas, a 61 kilómetros de donde vivía. Los autores quisieron que el cadáver “desapareciera”.
El cuerpo fue encontrado en Cañuelas y además de calcinado se encontraba descuartizado. Las dos partes fueron encontradas en lugares cercanos. Al parecer, por la acción de varios perros, el tren inferior y la cadera del asesinado fueron separadas del tronco y arrastradas hasta una calle de tierra situada a unos cuantos metros. Por otro lado, la parte superior del torso fue encontrada quemada entre la hierba.
Los médicos forenses que realizaron la autopsia de los restos en la morgue de La Plata no pudieron determinar aún la causa de la muerte por el estado del cadáver. «El cuerpo está muy carbonizado. No se pudo descubrir cuál fue la causa de muerte. Habrá que esperar los estudios complementarios», declaró un investigador judicial, según se ha hecho eco el diario Crónica.
Los médicos de la Policía Científica bonaerense no pudieron esclarecer si la víctima presentaba algún tipo de herida provocada por golpes, arma blanca o arma de fuego en los pocos tejidos que quedaron aptos para analizar. Tampoco visualizaron daños óseos ni se detectaron proyectiles en las radiografías.
Móvil del Crimen
El móvil fue cobrar un seguro de vida que Corona había contratado suplantando la identidad del industrial, y evitar que su suegro le denunciase por estafa de casi un millón de pesos (unos 63.000 dólares).
Los Implicados
Por el momento el crimen de Caballito suma tres personas implicadas a las que se podría sumar el supuesto Gabriel. Los investigadores han decretado la busca y captura de uno de los cuatro presuntos participantes en el crimen, Pedro Ramón Fernández Torres, alias "el carnicero".
- Santiago Corona: Yerno de la víctima, quien aparece en la grabación de las cámaras de video extrayendo el cadáver del edificio.
- Pedro Ramón Fernández Torres: Carnicero paraguayo, quien se encuentra todavía en paradero desconocido.
- César Ricardo Arce: Conocido como el mecánico, un exempleado de la empresa de Fernández Montes que mantenía una estrecha relación con el yerno de la víctima y que podría haber contratado al carnicero paraguayo como sicario.
Investigación policial en la escena del crimen.
El Rol de las Cámaras de Seguridad
La última vez que el empresario asturiano fue visto con vida lo grabaron las cámaras del aparcamiento del edificio donde vivía con su hija pequeña, Giselle. Fernández Montes salió a las 8.42 y regresó a las 12.09 horas.
Las cámaras de seguridad del edificio grabaron el momento en que se intentaba consumar el engaño. Corona y un hombre apodado “el mecánico” son los que aparecen en la filmación. Se los ve cargando un bulto envuelto en sábanas manchadas de sangre. La cámara los sigue mientras lo arrastran y se dirigen a un auto. En la escena siguiente introducen al cadáver en el baúl del auto que estaba estacionado en la cochera del edificio, y que luego sería encontrado incendiado en otra zona de la periferia bonaerense.
Según pudieron registrar las cámaras de seguridad del edificio donde residía Roberto Fernández Montes, su cadáver fue presuntamente transportado por su yerno, Santiago Corona, y un exempleado de su empresa Mini -Vial, César Ricardo Arce, conocido como el mecánico. Según informaron fuentes del caso a diversos diarios argentinos, en la secuencia se observa que el empresario salió de su casa el sábado a las 8.42. Minutos después, a las 9.05, ingresó al edificio Ricardo Arce, que utilizó el control remoto del portón de entrada y subió con las llaves del apartamento de la víctima. Fernández Montes regresó a las 12.09 y, 45 minutos después, llegó al edificio su yerno. Llevaba colocados unos guantes y recogió las llaves que le lanzó su presunto cómplice desde el balcón. A las 13.20 ambos sospechosos bajaron al garaje con un bulto ensangrentado envuelto en una sábana. Lo guardaron dentro del Suzuki Fun de la hija menor del empresario y se fueron.
El Testimonio de la Hija
Natalia Fernández Montes desearía que todo lo que ha vivido estas últimas semanas fuera una pesadilla atroz, pero no lo ha sido. Natalia es la hija del empresario español Roberto Fernández Montes, asesinado y descuartizado en la ciudad de Buenos Aires el pasado 24 de enero a manos de su esposo, Santiago Corona. “Hasta ese momento fue un persona impecable”, dijo Natalia refiriéndose al momento en el que su marido estafó a su padre.
“Esto es una película de terror, me han arruinado la vida”, aseguró a la televisión argentina.“Lo que hicieron con mi padre es una atrocidad”, aseguró Natalia, casada con Corona desde hacía siete años y tras cinco de noviazgo. Corona era un hombre “compulsivo” y “muy obsesivo en el orden” según la hija de la víctima.
Según contó Natalia, su padre había establecido una relación particular con Corona. “Mi padre necesitaba el rol masculino en la empresa por detalles de la obra. Mi marido era como el hijo varón que no tenía. Confió demasiado en él e incluso llegó a darle el PIN de la cuenta bancaria”. El yerno del empresario sabía hasta dónde guardaba los ahorros.
El domingo, Natalia recibió una llamada de su hermana Giselle, “estás comiendo con el asesino”, le comunicó. Por entonces la policía ya había puesto en marcha su detención.
Otros Casos Similares
Hay sucesos que conmocionan especialmente. Algunas tragedias, como la que tuvo un final feliz de niños desaparecidos en una selva colombiana, dan la vuelta a todo el mundo pero, por lo general, cuando hay un crimen la cosa suele ser local. Esto es lo que ocurre ahora en Argentina, el gran país sudamericano que está en 'shock' por el macabro asesinato de un empresario e influencer.
Fernando Pérez Algaba, que tenía 41 años y era conocido como 'Lechuga', se dedicaba a la venta de coches de alta gama en Miami y fue encontrado descuartizado. Y es que el crimen está envuelto de hechos, como mínimo, impactantes.
Para empezar, por ejemplo, porque los restos del hombre, que se había hecho famoso como asesor financiero, fueron apareciendo en maletas, una de ellas encontrada por un grupo de niños que estaban jugando a fútbol en un arroyo a las afueras de Buenos Aires.
La policía ha detenido, por ahora, a una mujer que la policía ha identificado a partir de documentos que había en la maleta con sus restos, aunque parece que no tenían una relación estrecha y tampoco se ve claro que pueda tener una implicación directa en el crimen. En todo caso, fuentes de la policía han asegurado a medios argentinos que la investigación avanza rápido porque el crimen se perpetró de manera «rápida y casi alocada».
El Papel de los Animales en las Investigaciones Criminales
Los animales son parte de las investigaciones y también se cuelan en las escenas del crimen. Pueden dar pistas, mostrar un rasgo de la personalidad de los sospechosos, dejar pruebas en el lugar idóneo o, incluso, modificar la escena del crimen con su hocico y sus patas. Son uno de los elementos que el subinspector de homicidios Carlos Segarra siempre incluía en sus formaciones.
En un crimen más reciente, el de Tatiana Coinac, una mujer que se dedicaba a la prostitución y que fue asesinada en su casa, fue el gato el que avisó de que algo no iba bien en forma de maullidos. La víctima, nacida en Moldavia, vivía en su piso de Oviedo sola con el persa gris oscuro.
Los perros no pueden hablar, pero pueden morder. Eso fue lo que hizo la mascota de Alicia, con la que paseaba por los alrededores de su casa en Alicante cuando fue estrangulada una tarde de noviembre de 2020. Era una funcionaria, sin enemigos, con una vida sin sobresaltos. En la escena del crimen, una zona ajardinada de la pedanía de La Hoya, hallaron sangre. Era posiblemente del asesino y los investigadores supieron después que la derramó cuando el perro de Alicia lo mordió.
Otras veces, el amor de los criminales por sus mascotas ha sido la clave para obtener las respuestas que se resistían. En 1995 una mujer recibió una llamada de su hermano Andrés, en la que le decía que estaba secuestrado y los captores pedían un millón de dólares.
La misma reacción tuvo Leonardo Valencia, conocido como el carnicero tatuador de Valdemoro, cuando la Guardia Civil llegó a su casa en octubre de 2018. Dentro de la vivienda estaba Emilce, la chica a la que había asesinado y descuartizado en las horas previas. A pesar del horror que los agentes estaban a punto de encontrar en el chalet, la atención del asesino se fue directamente a su bulldog.
Otro asesino impasible ante cualquier acusación, pero devoto de su perra, es Ángel Ruiz, Angelillo, condenado por el atropello mortal e intencionado de una anciana en 2011 por una discusión sobre lindes de tierras en La Parte de Bureba (Burgos).
