Ilian Tobianah, un parisino que ha cautivado al mundo por su asombroso parecido con el dios griego Zeus, no es una deidad griega de magnitudes gigantescas, ni lanza rayos desde el cielo, ni es un mito. Zeus existe; es humano, "upper" y conduce coches de altísima gama y cilindrada allá por donde pasa. Te descubrimos a uno de los influencers "silver" de moda en el panorama internacional de las redes sociales, que viene a redefinir los parámetros de las personas que triunfan en la red con un estilo pulcro y señorial.
Se llama Ilian Tobianah, pero en las redes sociales es más conocido como Zeus. Un halo de misterio recorre la figura de Zeus desde que hace un par de años comenzaran a viralizarse sus videos donde enseña una vida de rico, pero se muestra a sí mismo como un indigente: imagen desaliñada, barba y pelo largo, ropas anchas y hasta en alguna ocasión descalzo.
Ilian Tobianah, conocido como Zeus en redes sociales.
¿Quién es Ilian Tobianah?
Poco o casi nada se sabe de su vida más personal, más allá de la fachada que deja ver a través de la red. Pero sí se encuentran cosas si se rebusca en los anales de internet. Zeus se llama, en realidad, Ilian Tobianah, y no es exactamente influencer, sino un abogado inmobiliario que reside en París, Francia. Trabaja para la firma Avocats Immobilier Moet et Associés desde el año 1999. Desde su incorporación, Tobianah se ha erigido como una personalidad de influencia en el ámbito jurídico-inmobiliario de París.
En redes sociales es más conocido como Zeus. Sus barbas blancas bien podrían recordar al dios mitológico, aunque el resto de su apariencia se asemeje más a un vagabundo que al rey del Olimpo.
Con residencia en París, el ahora influencer de 54 años es un reconocido abogado parisino especializado en bienes raíces y ligado a la firma jurídica Avocats Immobilier Moet et Assocés desde 1999. Gran parte de su fortuna proviene de sus negocios en el sector de la abogacía, pero otra parte también de sus múltiples trabajos como modelo e imagen de reconocidas marcas.
De otro lado, el abogado no suele compartir datos de su vida privada, más allá de sus viajes, sus salidas a restaurantes únicos o su asistencia a ciertos acontecimientos exclusivos.
Un Estilo de Vida Lujoso
Más allá de su verdadera profesión, solo conocemos su ostentoso nivel de vida y su filia por los Lamborghini. Allí se le ha visto saliendo de un Lamborghini Aventador ante la expectación de los demás viandantes, atónitos al ver a este particular dios terrenal.
Zeus no solo es abogado: también es influencer y ejerce como modelo de marcas escandalosamente caras. Ha participado en campañas publicitarias de Messika Jewelry, una poderosa firma de joyería y lifestyle afincada en Francia. Su barba canosa, responsable de esa aura de dios griego que capitaliza su imagen pública, junto con su porte señorial, fue su principal reclamo a la hora de llamar la atención de este tipo de marcas.
Con 2,2 millones seguidores solo en Instagram es común ver a Zeus conducir coches lujosos por las calles de Montecarlo mientras llama la atención por su descuidado aspecto. No en vano, la capital de Mónaco es uno de sus lugares favoritos al estar considerada como una de las ciudades más lujosas de Europa. A pesar de su imagen, que sin duda es lo que más llama la atención ya que es una enigmática mezcla entre extravagancia y misterio, el abogado ha logrado amasar un patrimonio de 50 millones de euros. Así, es habitual su presencia en grandes eventos sociales como el Festival de Venecia, verle trabajar con grades firmas de lujo como Dior o la marca de relojes Galvarro y manejar los vehículos más caros del mercado.
Una de sus pasiones declaradas son los coche de lujo y según publica Motor16.com posee varios automóviles únicos. Por un lado, Zeus ya ha mostrado en más de una ocasión su Lamborghini Aventador, que puede rondar los 800.000 euros. Por otro lado, en sus vídeos también ha presumido de su Bentley, una de las grande firmas del sector y cuya adquisición puede elevarse hasta los 400.000 euros, según modelo.
Aunque se muestra frecuentemente en Montecarlo, la capital del Principado de Mónaco, rodeado de lujo y exclusividad, Zeus prefiere mantener en la sombra los detalles de su vida personal y profesional. No obstante, su pasado no es completamente impenetrable. En el ámbito jurídico-inmobiliario parisino, Tobianah ha ganado un estatus de referencia, pero en redes sociales su presencia es completamente diferente. En lugar de dar cuenta de su carrera, prefiere seguir una vida de lujo que fascina y desconcierta a sus seguidores a partes iguales.
Por lo que respecta a la colección de coches que posee, Zeus no escatima en lujo.
La siguiente tabla muestra algunos de los modelos de coches de lujo que se le atribuyen:
| Modelo | Precio estimado |
|---|---|
| Lamborghini Aventador | 800.000 euros |
| Bentley (varios modelos) | Hasta 400.000 euros |
Su presencia no pasa desapercibida. Cabello descuidado, ropa aparentemente desaliñada y una barba blanca que parece haber olvidado el contacto con las tijeras. A menudo, camina descalzo o calza unas simples playeras que desentonan con el lujo que lo rodea.
Lo ideal es alojarse en el bello Hotel París, inaugurado solamente un año después que el casino, pero el precio de sus habitaciones es algo prohibitivo. Por lo tanto, una buena opción puede ser visitar los lugares más imprescindibles durante el día y no pernoctar en el principado.
Con unas pocas horas es suficiente para visitar el barrio de Montecarlo, admirar el casino y demás edificios históricos, ver el Puerto Hércules, y comenzar el ascenso para conocer el Palacio del Príncipe, residencia oficial de la Familia Real de Mónaco desde finales del siglo XIII.
La gastronomía del país está claramente influenciada por la cocina francesa, aunque es posible probar, a un precio moderado, algún plato típicamente monegasco. Una buena opción puede ser el "stocafi", un guiso tradicional a base de bacalao seco, con una salsa de vino y tomate con ajo y cebolla, que se recubre con aceitunas negras. Pero la receta nacional del país es el "barbagiuan", una masa fina y crujiente, rellena de acelga suiza y queso ricotta, que se fríe en forma de rollo lentamente hasta alcanzar una tonalidad dorada y que se consume especialmente el día 19 de noviembre, fiesta nacional del país.
Sea cual sea tu presupuesto, Casino de Montecarlo puede ser tu próximo destino si quieres jugar al poker en un lugar con una gran historia y sobre todo, lujo, mucho lujo.
Zeus de Mónaco: La Historia del Príncipe Más Lujoso y Misterioso
El Casino de Montecarlo: Un Símbolo de Opulencia
De las poco más de 38.000 personas que viven en el Principado de Mónaco, más de 12.000 son consideradas millonarias. Cualquiera podría pensar que este pequeño país es el lugar perfecto para establecer un casino, pero no siempre fue así. Durante la primera mitad del siglo XIX el actual Principado de Mónaco se encontraba muy lejos de la actual situación de opulencia y atravesaba por una grave crisis económica.
La Familia Real de Mónaco, los Grimaldi, tenía importantes problemas financieros y en 1848 recibieron el golpe definitivo. Las ciudades de Menton y Roquebrune declararon su independencia y con ello dejaron de pagar a los Grimaldi los abusivos impuestos sobre la agricultura, principalmente en productos como la trufa y el aceite de oliva, que, hasta entonces, suponían gran parte de los ingresos del país.
La princesa Carolina tuvo una idea. Años atrás había visitado la pequeña ciudad balneario de Bad Homburg, en la actual Alemania, que había alcanzado un gran reconocimiento internacional desde la apertura de su casino Splielbank Bad Homburg. Y si había funcionado en esta localidad, no había motivo para no repetir el éxito en Mónaco. En 1854, Carlos III, el hijo de Carolina y futuro Príncipe de Mónaco, cogió el testigo. La situación económica era cada vez más grave y la necesidad de obtener ingresos hizo que se probaran, sin éxito, varias ubicaciones para que el casino estuviera en funcionamiento lo antes posible.
Ya en 1858 comenzó la construcción del actual Casino de Montecarlo. Ante el fracaso de Carlos III, la princesa Carolina se hizo de nuevo cargo del proyecto y reclutó a Francois Blanc, empresario de casinos francés y responsable del éxito del casino de Bad Homburg, para que dirigiera el proyecto. Tras aceptar la propuesta, no sin hacerse de rogar, cambió el nombre del área donde se situaba el complejo por Montecarlo, en honor al príncipe Carlos III, y fundó una empresa llamada Société des Bains de Mer et du Cercle des Étrangers de Mónaco (conocida como SBM), que en la actualidad sigue siendo la compañía pública que gestiona el Casino de Montecarlo, hoteles, restaurantes y otros lugares importantes de este pequeño país. Francois Blanc recibiría por sus servicios 150.000 francos al año más el 10% de las ganancias del casino.
El empresario contrató a Charles Garnier, arquitecto de la Ópera de París, para el diseño del casino y sus salas de juego, y con el encargo añadido de una ópera adjunta al mismo. El Casino de Montecarlo abrió finalmente sus puertas al público en el año 1863 con gran éxito desde sus inicios. Durante los siguientes años el flujo de visitantes era continuo, en gran parte miembros de la aristocracia y clase alta francesa, que habían visto como Francia había prohibido las casas de juego. La popularidad del casino iba en aumento de manera proporcional a los ingresos en las arcas monegascas convirtiéndose en lugar de visita obligada para la élite internacional. De esta manera, el príncipe abolió, en 1869, el impuesto sobre la renta para los residentes en Mónaco, logrando así que muchas de estas visitas se quedasen en el país atraídos por sus ventajas fiscales.
La idea de la princesa Carolina había funcionado de una manera extraordinaria y Mónaco se había convertido en el destino perfecto para que la jet set internacional acudiera en masa a dejar parte de su riqueza. Y el plan era perfecto, ya que, en 1860, el príncipe Carlos III dictó una ley por la cual los habitantes de Mónaco no podían jugar en el casino, propiciando que el dinero que entrase en el mismo siempre fuera extranjero y que los habitantes del principado no perdieran riqueza y se endeudaran más.
Han pasado muchos años pero el majestuoso edificio, de estilo Beaux Arts, del Casino de Montecarlo ha cambiado muy poco. Sus lujosas salas han servido de inspiración para multitud de películas, entre las que destacan "Ocean´s Twelve" o "Goldeneye", y ofertan una gran variedad de juegos con los que deleitar a cualquier visitante, pero una de estas salas esconde una historia mucho más oscura. “La Morgue”, actual sala para el descanso de los aparcacoches, fue el lugar utilizado para dejar los cuerpos de los jugadores que, desesperados por perder toda su fortuna en el casino, se suicidaron dentro de sus instalaciones.
En 2005 el más famoso circuito de poker del viejo continente daba sus primeros pasos y el Casino de Montecarlo fue elegido para la gran final del año. 211 jugadores aportaron los 10.000€ de entrada y elevaron el premio total del evento por encima de los 2 millones de euros, de los cuales la mayor tajada fue a parar a manos del jugador holandés Rob Hollink, que obtuvo 635.000 € por su buen hacer con las cartas. Y este idilio con el EPT se ha mantenido hasta la actualidad, casi siempre siendo la parada de la gran final que cerraba la temporada del circuito europeo.
