Seleccionar página

Juan Carlos González es un nombre que resuena en diversos ámbitos, desde el empresarial hasta el cultural y social. Su trayectoria, marcada por el emprendimiento, la innovación y un profundo compromiso con su entorno, lo convierte en una figura digna de análisis. A continuación, exploraremos los aspectos más destacados de su vida y carrera.

Inicios como Emprendedor

Desde temprana edad, Juan Carlos González demostró un espíritu emprendedor innato. Con tan solo siete años, incursionó en su primer negocio, vendiendo dulces y otros productos a los trabajadores de su vecindario. Posteriormente, desarrolló diversas iniciativas, como el boleado de zapatos, el alquiler de películas y la venta de árboles bonsáis.

A los 12 años, fundó VCS Software Company, una empresa de desarrollo de software que le permitió vender su primer programa a una fábrica de ropa a los quince años. Durante esta época, Juan Carlos González compaginó sus actividades empresariales con estudios técnicos en administración de sistemas y desarrollo de software. A los 18 años, descubrió que destacar en el mundo laboral era sencillo al estar dispuesto a hacer un poco más de lo mínimo indispensable.

Trayectoria Profesional

Tras una breve experiencia en el Servicio Postal Mexicano, Juan Carlos González se incorporó a CEDEM, una empresa de consultoría empresarial. Allí, tuvo la oportunidad de presenciar importantes adquisiciones, fusiones y decisiones que marcaron el rumbo de grandes empresas. Esta experiencia le brindó valiosos conocimientos sobre el proceso de ventas y el mundo empresarial en general.

Posteriormente, vivió y estudió un semestre en Canadá, donde trabajó como soporte técnico en los laboratorios de biología de una universidad. A su regreso a México, colaboró en Cartodata, una empresa que le enseñó la emoción de desarrollar software a gran escala y la rentabilidad que esto podía generar. En 2003, junto a sus socios, fundó su primera empresa, una fábrica de software especializada en aplicaciones de negocio sobre plataforma web utilizando tecnología de código abierto. Durante diez años, esta empresa enfrentó diversos desafíos, pero logró superarlos gracias al esfuerzo de sus socios y a un exceso de ingenuidad. En 2013, la operación fue vendida a otra empresa llamada Jaguar.

En 2013, Juan Carlos González decidió dar un giro a su carrera y abrió una agencia dedicada a colocar financiamiento a pequeñas empresas. Tras un inicio difícil, logró consolidar su agencia y, posteriormente, se asoció con Roberto para crear una SAAS enfocada en automatizar la integración de expedientes.

Actualmente, Juan Carlos González participa en Talem, una financiera que coloca créditos flexibles a micro empresas con capital inteligente. Su pasión es transmitir su entusiasmo mientras provee capital intelectual y financiero a empresarios con mentalidad en abundancia.

Historia de un emprendedor | Carlos Bremer | TEDxYouth@ASFM

Ávoris Corporación Empresarial

Ávoris Corporación Empresarial ha nombrado a Juan Carlos González nuevo director general del grupo. González se incorporó a Ávoris en 2013, y desde entonces siempre ha estado ligado a puestos de responsabilidad. Cuenta con una dilatada experiencia, es miembro del consejo de GEBTA desde 2015 y presidente de esta asociación entre 2017 y 2021.

Con motivo de este nombramiento, el presidente y consejero delegado de Ávoris Corporación Empresarial, Vicente Fenollar, se ha mostrado “muy ilusionado por contar con Juan Carlos para liderar esta nueva fase del desarrollo de Ávoris”. Por su parte, Juan Carlos González ha expresado su confianza en que “una vez finalizado la primera fase de la fusión, tengo el firme propósito de llevar más lejos el liderazgo de Ávoris, apoyándome en las personas que componen el grupo y potenciando todo su talento.

En el Foro Hosteltur, Juan Carlos González, director general de Ávoris Corporación Empresarial, señaló que la actividad de la intermediación viene registrando cambios importantes en los últimos años, tanto en la gestión empresarial como en la tipología de negocio, lo que implica que “desaparecerán unos y vendrán otros”. En opinión de Juan Carlos González, "las marcas surgen porque hay clientes que buscan determinadas propuestas de valor y hay que tener las marcas suficientes para llegar al cliente de la forma que tiene que llegar".

Compromiso con la Cultura y Malasaña

Pese a desplegar su curiosidad sobre todo lo que afecte a Madrid, la vinculación de Juan Carlos y de Carpetania con Malasaña es más que evidente y mantienen activos cinco paseos culturales por el barrio: 'De Maravillas a Malasaña', 'Los años de la Movida', 'Mujeres de Malasaña', 'Cuentos y Leyendas de la calle del Pez' y 'Crónica del Rey Pasmado'.

Desde que lo entrevistamos hace ya siete años Juan Carlos es colaborador de Somos Malasaña y asesor de este periódico, desde donde continúa descubriéndonos cientos de curiosidades sobre el barrio a través de Gatos Curiosos, “una sección que ni tiene ni tendrá fondo -asegura- pues se nutre de más de 400 años de pasado y de un presente más que interesante que enseguida se convierte en historia”.

“Malasaña tiene mucho que contar. Es un barrio tan cultural como el de Las Letras, pero del que no se ha potenciado ni esa parte ni su parte social, por lo que actualmente su gancho para el turismo proviene sólo del sector terciario: bares, terrazas y lugares en los que alojarse.

Desde su experiencia de 'paseador' de una ingente cantidad de visitantes, González asegura que el turista cultural de Malasaña es un turista nacional, “forasteros del mismo Madrid y de otras provincias. Extranjeros casi no llegan, más que algún francés atraído por Almodóvar. Ni tan sólo latinos. De los paseos que Carpetania realiza por Malasaña, asegura Juan Carlos que al que nunca le faltan asistentes es al de La Movida.

“Malasaña no se acaba nunca y es una pena que los extranjeros que vienen, que cada vez son más, sólo vengan porque hay mucho alojamiento y sale en las guías turísticas como sitio donde ir de copas y también de tiendas, pero no se quedan en el barrio a conocerlo más porque no saben todo lo que puede ofrecer y lo que podría llegar a ofrecer si se apostara por potenciar culturalmente la zona: en el convento de San Plácido, por ejemplo, se podrían organizar conciertos de música clásica para 100 personas, lo mismo que en las iglesias. En las corralas del barrio, títeres y cuentacuentos, que también tendrían cabida en las desaprovechadas plazas, tan sólo ocupadas por terrazas. Calles como Pez, que siempre fueron ejes comerciales de primer orden, se podrían cortar al tráfico una vez al mes y promover mercadillos como el de Las Ranas en Letras.

Problemas con la Justicia

El septuagenario Juan Carlos González Martín, "Culebra", afrontaba con tranquilidad la última etapa de una agitada vida en la que se le señalaba como uno de los grandes del hachís que había conseguido burlar a las fuerzas antidroga.

Pero los casi 6 millones de euros en metálico que depositó en el Banco Santander Totta en Viana do Castelo (Portugal) a nombre de su mujer y sus tres hijos, tal vez para garantizarles el futuro, marcaron el principio del fin de una fortuna que ha resultado ser ilegal, según la Audiencia de Pontevedra.

González Martín, en el ojo de las fuerzas antidroga en las tres últimas décadas solo había sido condenado en una ocasión por un alijo de hachís de casi mil kilos en 1997. Cumplió 4 años de cárcel. Pese a varias detenciones e investigaciones posteriores, ninguna fructificó como para llevarlo otra vez al banquillo y condenarle.

Casi veinte años después, aquel alijo acaba de pasarle factura como origen de una fortuna ilegal que llevara aparejada una condena de 6 años de prisión y 56 millones de multa por un delito de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

Coches, bienes, empresas y un amplio patrimonio inmobiliario, a nombre de su mujer, sus tres hijos y siete testaferros entre familiares y empresarios, valorado en más de 15 millones de euros -además de numerosas propiedades inmobiliarias- pasarán al Fondo del Plan de Drogas.

Cuando el 2 de febrero de 2008, tras una compleja investigación secreta, estalló la denominada Operación Malpolón -una víbora muy venenosa- , los funcionarios de Vigilancia Aduanera comprobaron que la trama económica era más amplia de lo que pensaban.

En el registro del chalé de "Culebra" en Monteferro se llevaron una sorpresa. El histórico narco disponía de su propio "banco" para disponer de dinero, pues guardaba casi 400.000 euros en billetes y dólares en una caja de zapatos.

En las paredes colgaban cuadros de reconocidos artistas gallegos, entre ellos varios Laxeiros y obras de Antonio Fernández, Caballero o Xaime Quesada entre otros. También se embargaron cuadros en otras vivienda de la familia, como en el chalé de Donas y en un piso de la calle Pérez Bellas de Vigo. En total se intervinieron 79 pinturas valoradas en 235.150 euros.

En el entramado empresarial que manejaba figuraban una treintena de empresas, los Astilleros Moa de Moaña y varias constructoras. El solar más emblemático era el de las antiguas Bodegas Bandeira, donde con el también condenado Carlos Rocha iban a construir un centro comercial en O Calvario. El Banco de Galicia, que había concedido un crédito millonario, acabó quedándose con el solar donde otra empresa ajena a la trama de blanqueo acomete el proyecto.

Apenas una semana después de los arrestos y del embargo preventivo de bienes y propiedades, el Servicio de Vigilancia Aduanera incautaba un Porsche Cayenne que también pertenecía a "Culebra" y que estaba aparcado en un garaje. En su interior volvió a saltar la sorpresa: había 20.000 euros y varias piedras preciosas en la guantera entre. ¿Preparado para una marcha repentina o algo habitual? , se preguntaron entonces los investigadores.

La Sección Quinta de la Audiencia de Pontevedra lo tiene claro y condena no sólo a González Martín, sino a otros 11 procesados, incluida su mujer, sus hijos, dos sobrinas, una expareja sentimental y tres empresarios. El tribunal atribuye el origen ilícito del millonario patrimonio a la propia declaración de "Culebra", que aunque se negó a contestar al fiscal contestó a su abogado defensor.