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El emprendimiento social se trata de romper con los moldes convencionales y buscar formas innovadoras de generar cambios. Es la fusión perfecta entre habilidades empresariales y responsabilidad social, donde el éxito se mide no solo por las ganancias económicas, sino por el impacto positivo que se logra en la sociedad. ¡Sean bienvenidos al apasionante mundo del emprendimiento social!

El emprendimiento social es el acto de utilizar prácticas comerciales innovadoras y sostenibles para abordar problemas sociales y medioambientales. En el emprendimiento social se combinan la pasión y los principios del espíritu empresarial con el compromiso de crear un impacto social positivo y duradero. A lo largo de la historia ha habido grandes emprendedores que tuvieron ideas revolucionarias, pero no fue hasta 1972 cuando Bill Drayton acuñó el término de "emprendimiento social" (en inglés "social entrepreneurship") y lo promovió a través de su fundación Ashoka. Las posibilidades de marcar la diferencia a través del emprendimiento social son infinitas, es como un puzzle interminable en el que siempre van a caber más piezas. Es un viaje lleno de emoción, desafíos y, lo más importante, con un sentido de propósito.

Hoy exploraremos la historia de un emprendimiento social que ha dejado una huella significativa en España: L'Olivera.

La Fundación Universidad Europea presenta el primer documental sobre emprendimiento social en España

Tipos de Emprendimiento Social

Existen varios tipos de emprendimiento social, cada uno con sus características y con distintas áreas de enfoque. Veamos los 4 tipos más comunes de emprendimiento social y cómo contribuyen a hacer de este mundo un lugar mejor:

  • Emprendimiento social sin fines de lucro: Este tipo de emprendimiento social se enfoca en crear soluciones sostenibles a problemas sociales, medioambientales o culturales. Es posible que estas organizaciones no generen ganancias, sino que reinviertan los fondos para promover su causa social.
  • Emprendimiento social transformacional: Los emprendedores sociales transformacionales son aquellos que apuntan a crear un cambio sistémico y alterar el status quo. Abordan cuestiones sociales a gran escala y trabajan para transformar sistemas y estructuras.
  • Emprendimiento social comunitario: Este ejemplo de emprendimiento social se caracteriza por identificar y abordar problemas sociales dentro de una comunidad o localidad específica. Está enfocado en crear cambios positivos y mejorar el bienestar de su comunidad a través de soluciones innovadoras.
  • Emprendimiento social global: Este tipo de emprendimiento social consiste en abordar problemas sociales a escala global. A menudo traspasan fronteras y trabajan en varios países y comunidades, utilizando sus soluciones innovadoras para abordar problemas sociales a mayor escala.

En resumen, la principal diferencia entre los tipos de emprendedores sociales radica en el alcance y escala de su trabajo.

Características del Emprendimiento Social

El emprendimiento social, que combina el espíritu empresarial con el compromiso social, cuenta con una serie de características. Conozcamos cuáles son y sus principales rasgos:

  • Negocios con propósito: el emprendimiento social se centra en abordar un problema social o ambiental específico. Su objetivo principal es el de crear un cambio positivo y tener un impacto duradero en la sociedad.
  • Soluciones innovadoras: en el emprendimiento social se aboga por encontrar soluciones creativas e innovadoras a problemas sociales. Estas soluciones suelen ser complejas, y precisan de modelos de formación específicos que aporten los conocimientos necesarios para conseguir que sean efectivas.
  • Sostenible: a diferencia de la caridad o la filantropía tradicionales, el emprendimiento social tiene como objetivo crear soluciones sostenibles que puedan continuar generando un impacto medioambiental positivo incluso después de haberse realizado los esfuerzos iniciales.
  • Colaborativo: el emprendimiento social a menudo implica la colaboración con diferentes partes interesadas, como organizaciones gubernamentales o del sector público, asociaciones sin ánimo de lucro y empresas privadas, para crear un impacto más significativo.
  • Empoderamiento: en el emprendimiento social se empodera a individuos y comunidades brindándoles los recursos, habilidades y apoyo necesarios para poder afrontar los problemas que les rodean.
  • Impacto: el éxito de un proyecto de emprendimiento social se mide por su impacto en la sociedad más que por las ganancias financieras.
  • Escalable: otra de las características del emprendimiento social es procurar que las soluciones creadas puedan replicarse y expandirse para abordar problemas sociales más extensos y llegar a una audiencia más amplia.

¿Qué es el Emprendedor Social?

Ahora bien, sin personas que utilizan el liderazgo empresarial, las habilidades financieras y la creatividad para encontrar soluciones que tengan un impacto positivo en el mundo, el emprendimiento social no existiría. Aquí es donde entra la figura del emprendedor social.

Los emprendedores sociales son los que hacen el cambio, los que toman riesgos y los que utilizan los negocios como una fuerza para el bien, haciendo del emprendimiento social un movimiento verdaderamente inspirador e impactante.

Bill Drayton, el “padre” del emprendimiento social, definió la figura del emprendedor social de esta forma: El emprendedor social aboga por identificar y comprender la problemática social a fin de crear un futuro más equitativo y sostenible para todos.

Podemos decir que los emprendedores sociales son como un equipo de superhéroes que en lugar de luchar contra villanos, luchan contra cuestiones sociales y medioambientales.

Características del Emprendedor Social

Los emprendedores sociales poseen una combinación única de habilidades, cualidades y características que les permiten crear un cambio duradero y significativo en la sociedad. Estos son algunos de los ejemplos de características del emprendedor social:

  • Apasionado por el cambio social: un emprendedor social está impulsado por una profunda pasión por generar un impacto positivo y crear un cambio social en su comunidad o en el mundo.
  • Fuertes habilidades de liderazgo: el emprendedor social posee sólidas aptitudes y habilidades personales para inspirar y movilizar a otros con el fin de que se unan a su causa y trabajen hacia un objetivo común.
  • Ingeniosos y adaptables: los emprendedores sociales a menudo trabajan con recursos limitados y deben poder adaptarse a las circunstancias cambiantes. Son ingeniosos y encuentran formas creativas de aprovechar al máximo los recursos que tienen.
  • Un pensador sistémico: otra característica del emprendedor social es que entiende que las cuestiones sociales son complejas y que están interconectadas. Utiliza un enfoque de pensamiento sistémico para abordar los problemas y para crear cambios positivos para el medioambiente.
  • Aprendizaje constante: el emprendimiento social es un viaje de aprendizaje continuo, por eso los emprendedores sociales exitosos siempre están buscando nuevos conocimientos, habilidades y experiencias para alcanzar logros profesionales a través de las buenas prácticas.

L'Olivera: Un Ejemplo de Emprendimiento Social en España

La cooperativa nació en 1974, en Vallbona de les Monges (Lérida). El nombre de L'Olivera (el olivo) hace referencia a un árbol de crecimiento lento, que acaba enraizando profundo y puede llegar a ser centenario. Hace casi 40 años, un grupo de tres jóvenes con un padre escolapio de ideas avanzadas, se instaló en este pequeño pueblo rural para crear una experiencia alternativa, socializadora, cargada de utopía.

Fundada en 1974 en Vallbona de les Monges (Lleida), L’Olivera nació como un proyecto social vinculado al cultivo de la tierra en una zona marcada por la despoblación. Medio siglo después, sigue en pie, con actividades que combinan agricultura ecológica, producción de vino y aceite, e iniciativas turísticas que acercan su filosofía al público.

En sus inicios, L’Olivera adquirió una finca de cuatro hectáreas, donde se plantaron viñas y olivos. Ahora, la cooperativa dispone de una superficie de 20 hectáreas de los dos cultivos bajo la modalidad de producción ecológica. El año pasado comercializó 180.000 botellas de vino y produjo 23.000 kilogramos de aceitunas. El área agroalimentaria de la cooperativa representa aproximadamente la mitad de la facturación de L’Olivera, que supera los 3,3 millones de euros anuales.

Además de la sede de Vallbona de les Monges, desde hace más de una década, L’Olivera gestiona la viña y los olivos de la masía de Can Calopa, ubicada en Collserola, gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona. Paralelamente, lo hace con el parque agrícola de Can Gambús de Sabadell.

De Ahumada recuerda que en el ADN de L’Olivera siempre ha estado presente “la filosofía de vivir en familia, acoger gente y eliminar los estigmas que pesan sobre las personas con discapacidad, los más vulnerables, los migrantes o los afectados por enfermedades mentales”.

Los centros de trabajo de Vallbona y Can Calopa agrupan a más de 70 trabajadores, además de los 14 que forman parte de una empresa asociada de inserción laboral. El gerente de la cooperativa subraya que la idea que hay detrás de L’Olivera se basa “en hacer un proyecto sostenible económicamente, centrándose en un producto de calidad vinculado a la tierra y la agricultura, reivindicando el componente social”. La vinculación a la tierra se concreta con iniciativas como la recuperación de fincas mediante la producción de alimentos.

Hace pocas semanas, la apuesta recibió un aval en forma de reconocimiento. El Aceite Finques, que desde hace más de 20 años se elabora en L’Olivera, fue reconocido con el premio al Mejor Aceite de Oliva Virgen Extra de Catalunya en la primera edición de la Nit de l’Oli, unos premios que otorga el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya.

En un contexto de incremento de los costes de producción por la falta de agua, la sequía y el encarecimiento energético derivado de la Covid-19, L’Olivera planteó un enfoque para intentar mejorar y optimizar la producción y la comercialización. Aquí apareció el apoyo financiero del Institut Català de Finances (ICF). A través de la línea ICF Economía Social, la cooperativa ha recibido un préstamo de 300.000 euros, que han servido como ayudas de garantía para la financiación.

De Ahumada detalla que estas mejoras formuladas con el crédito del ICF han servido para abrir nuevos mercados y reforzar la red comercial. Actualmente, L’Olivera comercializa sus productos en Catalunya, las Islas Baleares, Valencia, Andorra y está extendiendo las ventas a Italia, Francia, Alemania, Hungría, Corea del Sur o a los países nórdicos.

Respecto a la relación con el ICF, De Ahumada valora “el refuerzo que ha supuesto para nuestra tesorería un préstamo a cinco años con unas condiciones financieras mejores que las de un banco tradicional, con tipos de interés bajos y una gestión muy ágil”.

Proyectándose hacia el futuro inmediato, L’Olivera quiere continuar potenciando el eje social, un concepto que está en el núcleo de su proyecto productivo. Su reto ha sido siempre hacer alimentos que partan de la herencia agraria y que sean el reflejo de su tierra y de su gente.

La cooperativa gestiona hoy 40 hectáreas. Sus productos se elaboran en dos polos: Vallbona, en pleno interior rural, y la finca de Can Calopa, en la sierra de Collserola (Barcelona).

Allí también desarrollan la parte turística del proyecto, con visitas, catas, recorridos por los viñedos e incluso propuestas para los más pequeños. Además, la cooperativa integra laboralmente a personas con discapacidades varias, abriendo puertas en un mercado que suele cerrárselas.

Para la cooperativa, sostenibilidad es un concepto integral, «no solo de forma ambiental, sino también social, generando oportunidades laborales, intentando retribuir nuestro trabajo de forma digna; y también sostenibilidad económica, que no es fácil en los tiempos que corren y en los sectores en los que hemos decidido llevar a cabo nuestro proyecto», explica Monfort.

Y añade: «No vamos a competir a precio en las actividades turísticas, porque no se puede sostener y porque queremos promover actividades de calidad, experienciales, donde la gente pueda aprender cosas, vivir cosas y descubrir otras realidades de manera lenta, tranquila, organizada y en pequeños grupos.

La imagen a continuación representa los valores fundamentales de L'Olivera:

Ejemplos de emprendimiento social en España

Algunos de los impulsores clave del emprendimiento social en España son el alto nivel de desempleo y el periodo de incertidumbre e inestabilidad económica. Estas circunstancias han llevado a que un número creciente de empresarios y organizaciones busquen formas alternativas de crear empleos y contribuir al desarrollo social, medioambiental y económico de España.

Descubre de qué forma está presente el emprendimiento social en España gracias a estos ejemplos de emprendedores sociales:

  • Ecoalf: esta empresa social española se dedica a promover la economía circular a través de la creación de productos de moda sostenible utilizando materiales reciclados.
  • La Fageda: es un proyecto social que ofrece oportunidades laborales a personas en situación de vulnerabilidad en España. También tienen un fuerte enfoque en la sostenibilidad y las prácticas éticas.
  • Huertos de Soria: esta empresa social promueve prácticas agrícolas y sostenibles en zonas rurales de España, ayudando a personas en riesgo de exclusión del mercado laboral.
  • Bioo: este ejemplo de empresa social española destaca por convertir la fotosíntesis de las plantas en electricidad. Su objetivo es proporcionar soluciones energéticas sostenibles y al mismo tiempo promover la sostenibilidad ambiental.
  • Fundación Social Nest: es una organización que apoya a emprendedores sociales y startups con un impacto social y medioambiental positivo. Proporcionan capacitación, tutoría y financiación inicial para ayudar a que estas empresas crezcan y marquen una diferencia en la sociedad.
  • Ecooo: este es un ejemplo de emprendimiento social que promueve las energías renovables y la eficiencia energética gracias a que ofrecen soluciones energéticas sostenibles para hogares, empresas y comunidades, mientras abogan por el uso de fuentes de energía limpias y prácticas sostenibles.
  • Escuelab: nació en 2013 con el objetivo de despertar la vocación científica en los más pequeños y ayudarles a desarrollar las habilidades necesarias para llevarla a cabo en su edad adulta.
  • Nobleza Obliga modifica el tradicional servicio de crowdfunding, transfiriendo la cantidad recaudada a la causa correspondiente aunque no se alcance el objetivo total.
  • La Exclusiva está pensada “para las personas que residen en pequeños pueblos de la provincia de Soria, que tienen dificultades a la hora de conseguir ciertos productos.
  • L’Olivera, cooperativa situada en Vallbona de les Monges (Lleida) que nació en 1974, promueve el empleo de personas con discapacidad psíquica y en riesgo de exclusión.
  • Ecodeme. Una empresa especializada en el diseño y la construcción de hogares ecológicos con cobertura en toda España.

Diferencias entre Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa

"Emprendimiento social" y "Responsabilidad Social Corporativa" suelen usarse indistintamente, pero no son lo mismo. Ambas, "Empresa Social" y "Responsabilidad Social Empresarial" implican un impacto social, pero difieren en términos de compromiso, alcance, motivación e implementación.

Estas son las principales diferencias entre emprendimiento social y responsabilidad social corporativa:

  • Una de las principales diferencias entre emprendimiento social y responsabilidad social, es el nivel de compromiso con el impacto social. Los emprendedores sociales están totalmente dedicados a crear cambios positivos y, a menudo, lo convierten en el foco central de su negocio u organización. Por el contrario, las iniciativas de RSC a menudo se consideran complementos de las operaciones principales de una empresa.
  • Otra diferencia entre empresa social y responsabilidad social empresarial es el alcance del impacto. El emprendimiento social se centra en la creación de soluciones innovadoras a problemas sociales o ambientales específicos, a menudo a nivel local o comunitario. La responsabilidad social corporativa, por otro lado, apunta a abordar cuestiones sociales y ambientales más amplias y puede tener un impacto global.
  • A su vez, la motivación detrás de cada concepto también es diferente. A los emprendedores sociales los impulsa el compromiso por resolver un problema.

Conclusión

L’Olivera es un claro ejemplo de cómo un emprendimiento social puede transformar una comunidad, promover la inclusión y sostenibilidad, y ofrecer productos de alta calidad que reflejan la herencia y el trabajo de su gente. Su historia es una inspiración para aquellos que buscan generar un impacto positivo en el mundo a través del emprendimiento social.