En el mundo del marketing, donde la competencia es feroz y la atención del consumidor es un recurso escaso, destacar se convierte en una necesidad imperante. Para lograrlo, es crucial comprender y aplicar las leyes que rigen este campo. Una de estas leyes fundamentales es la ley de la concentración.
Esta ley sostiene que el concepto más importante en marketing es apropiarse de una palabra en la mente de los prospectos. En otras palabras, si una compañía logra que los consumidores asocien una palabra clave con su marca, habrá logrado un efecto increíble que impulsará sus ventas. Al Ries y Jack Trout aseguran que ocupar la primera posición en el mercado es una de las claves para triunfar.
Para poder tener presencia en la mente de los consumidores, los negocios deben trabajar el concepto de la imagen de marca. Esta ley se basa en el principio de que, para tener presencia en la mente de los consumidores, los negocios deben trabajar el concepto de la imagen de marca.
La palabra o concepto a decidir, no sólo debe ser simple y clara, también necesita tener implícitamente toda la esencia del producto que se desea vender. Es vital que tu público objetivo piense en tu marca a la hora de realizar una compra. Sobre todo porque en el entorno digital la competencia es mayor.
Lo ideal es apostar por la diferenciación, y más concretamente, por la exclusividad en la mente de los clientes. Según esta ley, no necesitas ser el primero en llegar al mercado; no tienes por qué ser la primera persona en vender refrescos de Cola.
Cómo AUMENTAR tu CONCENTRACIÓN | Dr. La Rosa
¿En qué consiste la Ley de la Concentración?
La ley de la concentración se basa en el siguiente principio: Las personas pueden llegar a relacionar elementos abstractos como palabras, imágenes o colores con tu marca. Para poder tener presencia en la mente de los consumidores, los negocios deben trabajar el concepto de la imagen de marca.
Cuando una compañía logra adoptar una palabra como su seña de identidad, el gran público conoce la marca y la relacionará con todos los beneficios que dicha palabra trae consigo, por ello hoy más que nunca, multitud de marcas intentan que el concepto barato o calidad estén estrechamente unidos a sus productos o servicios. Una y otra vez los departamentos de marketing de las diferentes compañías del mundo, intentan lograr que sus productos o servicios sean los que se sitúen en las primeras posiciones en las listas de ventas.
Este hecho sumado a que la mayoría de los consumidores, presentes y futuros, son de carácter “cómodos”, nos hace ver como la Ley de la Concentración puede ser muy eficaz en varias ocasiones, ¿cómo?
Una concentración del mercado o del nicho en el que queremos entrar, nos puede ayudar para poder encontrar y reconocer las necesidades de dicho mercado, las cuales serán satisfechas a través de la empresa. La claridad a la hora de descubrir las cualidades del mercado, será extraordinariamente importante para poder decidir que palabra será la encargada de representar a nuestra empresa en el mercado.
Ejemplos de la Ley de la Concentración
Existen numerosos ejemplos de marcas que han aplicado con éxito la ley de la concentración. Estos son algunos de los más destacados:
- Ferrari: Velocidad
- Rolex: Lujo
- Nokia: Sencillez
- El Corte Inglés: Servicio
- Lidl: Barato
- Volvo: Seguridad
- Coca-Cola: Felicidad
- Duracell: Larga duración
Estos ejemplos demuestran cómo una marca puede asociarse con un concepto específico en la mente del consumidor, lo que le permite diferenciarse de la competencia y construir una identidad sólida.
Un buen ejemplo de esta ley de marketing lo encontramos en Nike. Esta empresa ha conseguido que los consumidores que ven su logo (una simple línea) lo asocien con su marca y sus valores.
El logo de Nike es un claro ejemplo de la ley de la concentración.
Diferencia entre la Ley de la Percepción y la Ley de la Concentración
La gran diferencia entre la ley de la percepción y la ley de la concentración, radica en que la primera, se basa en obtener la percepción de que el nombre comercial es el nombre genérico y la ley de concentración consigue asociar el nombre comercial con una palabra en concreto, palabra que en la mayoría de las veces, responde a una cualidad o concepto que le interesa a la compañía.
¿Cómo Aplicar la Ley de la Concentración en tu Estrategia de Marketing?
Para aplicar la ley de la concentración en tu estrategia de marketing, es fundamental seguir estos pasos:
- Identifica tu propuesta de valor única: ¿Qué te diferencia de la competencia? ¿Qué valor específico ofreces a tus clientes?
- Elige una palabra clave o concepto: Selecciona una palabra o concepto que represente tu propuesta de valor única y que sea fácil de recordar para los consumidores.
- Comunica tu palabra clave de forma consistente: Utiliza tu palabra clave en todos tus materiales de marketing, desde tu logotipo y eslogan hasta tus anuncios y contenido en redes sociales.
- Sé persistente: La ley de la concentración requiere tiempo y esfuerzo. No te desanimes si no ves resultados inmediatos. Sigue comunicando tu palabra clave de forma consistente y, con el tiempo, los consumidores comenzarán a asociarla con tu marca.
Es muy importante analizar el papel de los especialistas, ya que cuando el mercado es demasiado competitivo, este comienza a segmentarse y los especialistas son los que mostrarán hacia qué direcciones se está dividiendo.
La Importancia de la Diferenciación
En un mercado saturado de información y opciones, la diferenciación es clave para destacar. La ley de la concentración te permite diferenciarte al asociar tu marca con una palabra clave o concepto específico que te haga único en la mente del consumidor.
Al ocupar una posición clara y definida en la mente del consumidor, aumentas las posibilidades de que te elijan cuando necesiten un producto o servicio relacionado con tu palabra clave.
La Relación con Otras Leyes del Marketing
La ley de la concentración está estrechamente relacionada con otras leyes del marketing, como la ley del liderazgo y la ley de la percepción. La ley del liderazgo establece que es mejor ser el primero en la mente del consumidor que el primero en el punto de venta. La ley de la percepción, por su parte, sostiene que el marketing no es una batalla de productos, sino una batalla de percepciones.
En conjunto, estas leyes demuestran la importancia de construir una imagen de marca sólida y diferenciada que resuene con los consumidores y te permita ocupar un lugar privilegiado en su mente.
En la actualidad, los modelos de negocio están enfocados en el cliente. En la práctica quiere decir que se ha dejado atrás la idea de que las empresas deben de basarse en la fabricación de productos. El marketing empresarial ha pasado de buscar competir vía precios o mayor calidad de producto y ha evolucionado.
Según la ley de lo opuesto, nuestro producto no puede ser igual al del líder del mercado; tiene que ser distinto. Según esta ley, lo más adecuado es descubrir el punto fuerte de la marca líder, analizarlo en profundidad y trazar una estrategia totalmente opuesta.
Si trasladamos estas ideas al mundo del marketing digital, comprenderemos rápidamente que copiar la estrategia de posicionamiento SEO de la competencia no es una buena idea. Actualmente, la mayoría de los negocios se dedican a copiar las acciones de la competencia, lo que supone la receta perfecta para un segundo puesto.
En este sentido, la especialización y personalización se vuelve algo fundamental.
Esta ley nos recuerda que lo primero que queda en la mente de alguien, es eso justamente, el primero, nadie recuerda al segundo ni al tercero, y si se acuerdan, son muy pocos. Una razón por la que la primera marca tiende a mantener su liderazgo es porque, con mucha frecuencia, se convierte en nombre genérico.
Es vital que tu público objetivo piense en tu marca a la hora de realizar una compra. Sobre todo porque en el entorno digital la competencia es mayor.
En marketing cada consumidor es capaz de percibir algo de mil maneras diferentes. Y, probablemente, ésta sea la razón por la que cada día se trabajan más aspectos como la segmentación y la personalización. Es importante ponerse en la piel del cliente.
La estrategia que vayas a utilizar depende del escalón que ocupes en la escalera. Todo producto tiene una categoría asignada.
«Si no puedes ser el primero, crea una nueva categoría donde puedas ser el primero«. Esta es una de las leyes del marketing que surge en caso de que la primera ley no se cumpla. Todas las categorías de mercado tienen un líder. Y, por eso mismo, las leyes del marketing te avisan de que debes buscar una nueva donde puedas ser el número uno.
«Es mejor ser el primero en la mente que ser el primero en el punto de venta«.
Si hablo del mejor refresco de Cola, ya se en qué estás pensando.
Si trasladamos estas ideas al mundo del marketing digital, comprenderemos rápidamente que copiar la estrategia de posicionamiento SEO de la competencia no es una buena idea.
Es decir, no por ser el primero en lanzar un producto o servicio quiere decir que tengas que lanzarlo a medias. Todo lo contrario, ser el primero implica también ser el mejor.
Que la marca sea la primera que recuerda el consumidor es una gran ventaja, ya que los consumidores preferimos lo conocido a lo desconocido. Además, la primera marca en la mente del cliente suele convertirse en líder en ventas.
La claridad a la hora de descubrir las cualidades del mercado, será extraordinariamente importante para poder decidir que palabra será la encargada de representar a nuestra empresa en el mercado. Una concentración del mercado o del nicho en el que queremos entrar, nos puede ayudar para poder encontrar y reconocer las necesidades de dicho mercado, las cuales serán satisfechas a través de la empresa.
La palabra o concepto a decidir, no sólo debe ser simple y clara, también necesita tener implícitamente toda la esencia del producto que se desea vender.
Tabla de Ejemplos de la Ley de Concentración
| Marca | Concepto Asociado |
|---|---|
| Ferrari | Velocidad |
| Rolex | Lujo |
| Nokia | Sencillez |
| El Corte Inglés | Servicio |
| Lidl | Barato |
| Volvo | Seguridad |
| Coca-Cola | Felicidad |
| Duracell | Larga duración |
