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La obra "Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional", representa la primera recopilación exhaustiva de los descubrimientos de Daniel Goleman en relación con el liderazgo. En este libro, Goleman explica cómo la Inteligencia Emocional (IE) impacta nuestra comprensión del liderazgo.

El libro se centra en cómo la IE influye en el comportamiento, el rendimiento laboral y el liderazgo empresarial, uniendo la teoría de la IE con años de investigación sobre las competencias que distinguen a los empleados más destacados. Además, ofrece una nueva perspectiva sobre el rol del líder y cómo este puede mejorar su IE, gracias a los recientes avances en la neuroplasticidad cerebral.

Tal y como señala Coleman: "He reunido los trabajos de más de veinte años que mejor ilustran el impacto positivo de la IE en relación con la excelencia personal y organizativa. El libro debe considerarse una "caja de herramientas". Cada capítulo representa un artefacto único y útil que ayudará a líderes, entrenadores, directivos de recursos humanos, instructores y educadores a guiar y motivar de manera efectiva".

Esta selección incluye, en un solo volumen, los escritos más solicitados de Goleman, entre los que se encuentran:

  • "Mandar con corazón"
  • "¿Qué hay que tener para ser líder?"
  • "Liderazgo que consigue resultados"
  • "El coeficiente intelectual colectivo"
  • "Liderazgo esencial"
  • "El cerebro social"
  • "Las condiciones ideales para triunfar"
  • "El desarrollo de la inteligencia emocional"

Con este material te ayudará a desarrollar tu capacidad de dirección, ejecución e innovación.

El término inteligencia emocional, o IE, ha acabado siendo omnipresente. Ha aparecido en contextos tan insólitos como las tiras cómicas Dilbert y Zippy the Pinhead, así como en los chistes de Roz Chast en The New Yorker. He visto cajas de juguetes que prometen estimular la IE de los niños, y en los anuncios por palabras de periódicos y revistas en los que se busca pareja a veces se proclama a bombo y platillo.

Quizá la mayor sorpresa que me he llevado ha sido la repercusión de la IE en el mundo empresarial. Durante los diez años posteriores a la aparición de La inteligencia emocional, en 1995, proliferaron sus aplicaciones en el entorno laboral, en especial en la criba, la selección y el desarrollo del liderazgo. Y junto a ese creciente interés surgió un pequeño sector de consultores y coaches que en algunos casos anunciaban sus servicios con afirmaciones que iban mucho más allá de los datos contrastados.

Cuando escribí La inteligencia emocional me centré principalmente en los nuevos descubrimientos sobre el cerebro y las emociones, en especial sus implicaciones en el desarrollo infantil y las escuelas, pero también incluí un capítulo sobre cómo afectaba aquel concepto, por entonces novedoso, a nuestra concepción del liderazgo: «Mandar con corazón.»

El interés de la comunidad empresarial fue tan grande que dediqué los dos libros siguientes a las implicaciones de la inteligencia emocional en el entorno laboral (La inteligencia emocional en la empresa) y en el liderazgo propiamente dicho (El líder resonante crea más: el poder de la inteligencia emocional).

«Mandar con corazón», del que se incluye un extracto en el segundo capítulo de este volumen, recoge consejos prácticos para ofrecer críticas constructivas y habla de las consecuencias de las que, por el contrario, se gestionan mal.

Modelos de Inteligencia Emocional

En la actualidad son tres los modelos principales de IE, con docenas de variaciones. Cada uno de ellos refleja una perspectiva distinta. El de Peter Salovey y John Mayer se asienta claramente en la tradición de la inteligencia perfilada por el trabajo original sobre el coeficiente intelectual de hace un siglo. El propuesto por Reuven Bar-On surge de sus investigaciones sobre el bienestar.

Como propuse en La inteligencia emocional en la empresa, las capacidades de la IE (más que el coeficiente intelectual o las habilidades técnicas) se presentan como la competencia «determinante» que mejor predice qué individuo de un grupo de personas muy inteligentes será mejor líder.

Si repasamos las competencias que han señalado independientemente empresas de todo el mundo para distinguir a sus líderes estrella, descubriremos que los indicadores del coeficiente intelectual y la habilidad técnica van bajando hacia el final de la lista cuanto más se sube en el escalafón. En los niveles superiores, los modelos de competencia para el liderazgo suelen estar compuestos entre el ochenta y el cien por cien por capacidades basadas en la inteligencia emocional.

En La inteligencia emocional en la empresa propuse también un marco que refleja cómo se traducen los principios básicos de la IE (es decir, la autoconciencia, la autogestión, la conciencia social y la capacidad de gestión de las relaciones) en éxito laboral.

La fascinación de la comunidad empresarial por la inteligencia emocional, en especial en el caso de los líderes, llamó la atención de los responsables de la revista Harvard Business Review, que me solicitaron que ahondara en el asunto. El artículo que escribí en 1998, «¿Qué hay que tener para ser líder?», ha logrado también una repercusión sorprendente. Enseguida se situó entre los más solicitados de esta publicación en toda su historia y se ha incluido en varias antologías sobre el liderazgo editadas por la propia Harvard Business Review, entre ellas una selección de sus diez artículos imprescindibles.

David McClelland, mi mentor en Harvard, estudió los motivos que impulsan a los emprendedores de éxito, un grupo en el que puede incluirse él mismo, ya que fue uno de los fundadores de una compañía de investigación y consultoría, llamada McBer, que aplicó el método de definición de competencias al mundo empresarial y que posteriormente pasó a formar parte del Hay Group, compañía de consultoría internacional.

Si bien la inteligencia emocional determina el potencial de aprendizaje de los principios básicos del autodominio. Estas competencias emocionales se adquieren: no basta con tener conciencia social o facilidad de gestión de las relaciones para que una persona supere el aprendizaje adicional necesario para tratar adecuadamente a un cliente o para resolver un conflicto.

La rentabilidad de la inteligencia emocional es una idea relativamente nueva en la empresa y puede que a algunos directivos les cueste aceptarla.

Tabla de Competencias de Liderazgo según Inteligencia Emocional

A continuación, se presenta una tabla que resume las competencias clave del liderazgo basadas en la inteligencia emocional, según el modelo propuesto por Daniel Goleman:

Competencia Descripción Beneficios
Autoconciencia Conocimiento de las propias emociones, fortalezas, debilidades, valores y metas, y su impacto en los demás. Mejor toma de decisiones, mayor confianza, y comprensión de las propias reacciones.
Autogestión Control de las emociones e impulsos, adaptación a los cambios y mantenimiento de la calma bajo presión. Mayor productividad, resiliencia y capacidad de adaptación.
Conciencia Social Comprensión de las emociones, necesidades y preocupaciones de los demás, y la capacidad de ponerse en su lugar. Mejores relaciones interpersonales, mayor empatía y capacidad de liderazgo.
Gestión de Relaciones Habilidad para inspirar, influir, desarrollar y gestionar conflictos, y trabajar en equipo. Mayor colaboración, mejor comunicación y liderazgo efectivo.

Esta tabla proporciona una visión clara de cómo la inteligencia emocional se traduce en habilidades de liderazgo concretas y cómo estas habilidades pueden mejorar el desempeño tanto individual como organizacional.

En resumen, el libro "Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional" es una herramienta valiosa para aquellos que buscan mejorar sus habilidades de liderazgo a través del desarrollo de la inteligencia emocional. Con este material te ayudará a desarrollar tu capacidad de dirección, ejecución e innovación.

Guía para Desarrollar la INTELIGENCIA EMOCIONAL en el LIDERAZGO