En un entorno empresarial que enfrenta retos globales, los líderes se encuentran bajo una presión sin precedentes para tomar decisiones que no solo protejan sus organizaciones, sino que también aporten valor a la sociedad. El liderazgo ético es una línea de actuación propia de las organizaciones comprometidas con enfoques antifraude y anticorrupción en las corporaciones del mercado y en las Administraciones públicas de los modernos Estados de derecho del siglo XXI.
El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la palabra ética como el “conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”. Si aplicamos este concepto al mundo de los negocios, estaríamos hablando de liderazgo ético. Líderes que tienen claramente identificados los aspectos que no son negociables a la hora de manejar equipos, dirigir el trabajo y construir relaciones con los grupos de interés, y que demuestran una clara coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.
Siguiendo con lo anterior, podemos decir que esta clase de líder es el que hace crecer los negocios de manera exponencial y sostenible, y crea sociedades más justas, siendo un ejemplo de comportamiento ético, pues actúa bajo una serie de principios más allá de los puramente personales y económicos.
Así, con esa autoridad moral, logra ser un referente, no solo para los empleados, sino para todos los grupos de interés de su organización: empresas, clientes, proveedores, accionistas y sociedad.
De una manera más gráfica, y entre los valores inherentes a esta forma de liderazgo, podemos señalar que un líder ético sería aquel coherente que abandera con el ejemplo los valores de la entidad a la que representa. O aquel que no se mide solo por lo que pueda sumar a nivel individual, sino por ser capaz también de obtener e impulsar lo mejor de sus equipos.
En suma, un liderazgo humanista: más empático, con escucha activa, flexible, abierto a la innovación y al cambio, que contribuya a lograr una empresa, una sociedad y un mundo mejor.
Entre los valores que definen a un líder ético, destacan:
- Ambición ética.
- Confianza.
- Anticipación e innovación.
- Ejemplaridad. Es la conducta que puede conducir a otros a la imitación.
- Comunicación y transparencia.
- Pensamiento crítico.
- Curiosidad y creatividad. Son especialmente relevantes porque de momento no son replicables todavía al cien por cien por la Inteligencia Artificial.
- Templanza. Se trata de actuar con moderación.
En una sociedad cada vez más horizontal, las empresas deben implementar fórmulas de escucha y de cogobernanza, de decisiones compartidas con la plantilla. De este modo, se generan entornos y relaciones positivas, y un mayor compromiso y lealtad de los equipos.
En el plano externo, cada vez son más los consumidores que premian o favorecen a aquellas marcas que respetan el medioambiente, se preocupan de aspectos sociales o cuidan a sus trabajadores.
Contexto Mundial del Liderazgo Ético
En el mundo actual, fuertemente globalizado y alterado en sus instituciones y principios, se viene produciendo un frente corrector por medio de la revalorización de la ética (ética en los negocios, ética en el deporte, ética en la investigación, ética profesional).
En virtud de ello, las organizaciones empresariales y gubernamentales han comenzado a implementar una serie de estrategias dirigidas a reforzar la cultura de la prevención y control de la corrupción, como lo es un eficaz liderazgo ético de sus directivos y funcionarios.
3 estrategias Efectivas de Liderazgo para el Éxito Empresarial: 20 Habilidades del Líder Moderno 🦄
Ética Pública en la Función Pública
La ética consiste, generalmente, en examinar cuestiones acerca de lo correcto e incorrecto, de lo justo e injusto, de la virtud y el defecto, del deber, la justicia, la equidad y la responsabilidad hacia el prójimo o hacia otros objetivos, incluso hacia uno mismo (por ejemplo, la naturaleza, el medio ambiente, las generaciones futuras, la historia e identidad cultural, etc.).
Las teorías éticas como teorías del “deber ser” ofrecen desde diferentes perspectivas un sistema de reglas o principios de lo que está bien y de lo que no lo está y desde allí orientan el proceso de toma de decisiones humanas y la forma del comportamiento en escenarios colectivos e individuales.
Algunas de estas teorías, sobre las que no discutiremos en esta ocasión, son el utilitarismo (la acción individual ha de maximizar la utilidad general), la deontología (la acción individual debe cumplir estándares morales con independencia de las consecuencias) y la ética de la virtud (se ha de perfeccionar el talante propio y la disposición personal a lo moral), entre otras corrientes.
Evidentemente, según cuál sea el plan ético de una organización será el tipo de ética que se buscará imponer. Normalmente, en la práctica, las organizaciones apelan a modelos híbridos que combinan acciones utilitaristas con deontológicas, o aquellas con la ética de la virtud, buscando resultados equilibrados según los objetivos de la corporación o entidad.
Para conocer el plan de acción sobre ética pública de un Estado basta con consultar su normativa de funcionamiento interno y los códigos de comportamiento y procedimientos de asignación de responsabilidades de sus empleados y funcionarios.
En España, dentro del Sistema de Integridad de la Administración General del Estado (SIAGE), se incluyen todas las normas que determinan los procesos y conductas a seguir en materia de integridad y ética institucional.
Ejemplos de estos criterios axiológicos y conductas asociadas son: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, transparencia, austeridad, honradez, ejemplaridad, etc., que han de observar los empleados y altos cargos de la función pública en su ejercicio y desempeño laboral y profesional.
Liderazgo Ético como Freno a la Corrupción
Relacionado con la ética pública se encuentra el principio de liderazgo ético, algo que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) vino a proclamar en su Manual sobre Integridad Pública (2020), como recomendación a observar por parte de los Estados, las empresas y la sociedad civil en su conjunto.
Para la OCDE el liderazgo ético en la función pública consiste en la “demostración de una conducta apropiada en términos normativos mediante acciones personales y relaciones interpersonales, y la promoción de dicha conducta entre los seguidores mediante la comunicación bidireccional, el refuerzo y la toma de decisiones”.
Este tipo de liderazgo, por otro lado, no ha de consistir solo en un cargo de poder por cuanto el liderazgo ético es algo más que un liderazgo técnico y es algo más que saber liderar.
El liderazgo ético va asociado a un ejemplo de los modos correctos en el proceder porque en los líderes de esta naturaleza la conducta coincide con la retórica y son fuertes motivadores para sus seguidores, que buscan emularlos.
Todas las disonancias que puedan presentarse entre los líderes que predican buenas prácticas, pero no las realizan, conducen a lo largo del tiempo a que los empleados de la organización no asimilen valores y buenos ejemplos, sino, por el contrario, a que aumenten los índices de prácticas deshonestas y hechos de corrupción.
Por el contrario, cuando los altos cargos y mandos intermedios, que ejercen influencia directa en los servidores y empleados, actúan según estándares éticos y promueven desde su comportamiento su práctica en la institución, entonces, los círculos y redes de malos hábitos van neutralizándose y las responsabilidades se delimitan de forma más clara pudiendo expulsarse más rápidamente de la estructura burocrática al agente irregular.
La práctica de la ética en todos los eslabones de la jerarquía gubernamental resulta así el antídoto más eficaz contra la proliferación de la corrupción.
Ejemplos de Liderazgo Ético en Tiempos de Crisis
Los momentos de crisis, como la pandemia de COVID-19 o las crisis medioambientales actuales, plantean situaciones complejas que exigen respuestas rápidas y decisiones difíciles. En estos contextos, los líderes deben priorizar tanto la supervivencia de sus empresas como el bienestar de sus empleados y la comunidad en general.
Un ejemplo claro de liderazgo ético en tiempos de crisis es el de las empresas que han invertido en mantener la seguridad de sus empleados durante la pandemia, incluso si eso implicaba reducir temporalmente sus márgenes de ganancia.
En lugar de realizar recortes masivos de personal, algunas organizaciones optaron por buscar alternativas, como implementar políticas de trabajo remoto y proporcionar apoyos adicionales para los trabajadores afectados.
La responsabilidad social corporativa (RSC) representa el compromiso de una empresa de contribuir de manera positiva al bienestar de la sociedad y el medio ambiente, más allá de la simple búsqueda de beneficios. En tiempos de crisis, este compromiso se vuelve aún más significativo.
En este sentido, la responsabilidad social en tiempos de crisis implica que las empresas actúen de forma proactiva. Esto puede incluir desde donaciones y apoyo logístico a comunidades afectadas hasta la inversión en tecnologías verdes que reduzcan su impacto ambiental.
Además, la transparencia y la comunicación son pilares esenciales de la RSC en tiempos de crisis.
Para los futuros líderes, es esencial no solo comprender la importancia del liderazgo ético y la responsabilidad social, sino también contar con herramientas prácticas para aplicarlos eficazmente en sus organizaciones.
Un enfoque útil para comprender el impacto del liderazgo ético y la responsabilidad social es observar ejemplos de empresas que han actuado positivamente en tiempos de crisis. Por ejemplo, algunas empresas tecnológicas han destinado fondos para proveer equipos de protección personal y dispositivos médicos a hospitales, mientras que otras han habilitado plataformas gratuitas para la educación en línea durante el confinamiento.
En un mundo donde las crisis parecen multiplicarse, el liderazgo ético y la responsabilidad social son componentes críticos para el éxito empresarial a largo plazo.
Ejemplos de Liderazgo Ético en la Literatura
En la obra maestra de Ken Follett, "Los pilares de la tierra", se presenta un excepcional retrato de una época de pasiones violentas. Pero en medio de esta maraña de personajes y luchas de poder algunos de ellos son un ejemplo del liderazgo con ética.
- Tom Builder: Es un constructor que cae en la pobreza al perder su trabajo en la casa del hijo de un noble. Después de pérdidas muy dolorosas para él y pasar muchas necesidades lucha por conseguir su sueño y abrirse camino en un mundo hostil. Su tesón y su esfuerzo lograrán convencer a los poderosos para poner en su mano la realización de su tan ansiada catedral.
- Prior Philip: Castigado por la vida desde pequeño se brinda por completo a quienes le ofrecieron la oportunidad de una nueva vida. Se hace valer y hace que todos los que no cumplen en su entorno se conviertan en hombres de bien y construyan un priorato mucho más rico y digno. Lucha sin descanso hasta conseguir que Kingsbridge sea una ciudad próspera y respetable.
- Jack Jackson: Pese a ser huérfano y criado en la indigencia aprovecha su relación con Tom para aprender todo lo posible como maestro constructor. Lucha contra quienes le ignoran y apartan. Logra respetar el desamor forzado de Aliena y como un claro ejemplo de resiliencia se aparta de todo para convertirse en uno de los mejores constructores de su época.
Principios Claves del Liderazgo Ético
El liderazgo ético se sustenta en varios principios claves que ayudan a los líderes a mantener su compromiso con la ética en todas las situaciones:
- Honestidad: Ser veraz y transparente en todas las acciones y comunicaciones.
- Integridad: Actuar de manera coherente con los valores personales y organizacionales.
- Justicia: Tratar a todos los miembros del equipo de manera equitativa y sin sesgo.
- Respeto: Valorar las contribuciones de los demás y escuchar activamente sus preocupaciones.
- Integridad: Compromiso firme de ser honesto y justo, en regla con los valores éticos en cada aspecto del liderazgo.
Ejemplos de Liderazgo Ético en Empresas
El estudio de liderazgo y ética en las ciencias empresariales es fundamental para entender cómo las organizaciones pueden gestionar sus equipos de manera justa y eficiente. Este tipo de liderazgo no solo busca alcanzar objetivos empresariales, sino también fomentar un ambiente de trabajo ético y responsable.
Un ejemplo sobresaliente es la empresa Patagonia, conocida por su fuerte enfoque en la sostenibilidad. Además de implementar prácticas ambientales responsables, Patagonia dona un porcentaje de sus ingresos a causas ambientales, demostrando así un compromiso real con los principios éticos.
Importancia de la Ética y Liderazgo Empresarial
La importancia del liderazgo ético en las empresas no se puede subestimar. Este enfoque no solo crea un entorno laboral positivo, sino que también ayuda a las empresas a forjar una reputación sólida. Los beneficios del liderazgo ético incluyen:
- Mejora en la retención de empleados, ya que los trabajadores prefieren entornos respetuosos y justos.
- Aumento en la confianza del consumidor, estableciendo relaciones más fuertes con los clientes.
- Reducción en los riesgos legales, al adherirse constantemente a normas éticas y legales.
Cómo Aplicar Ética y Liderazgo en el Entorno Empresarial
Aplicar ética y liderazgo en el entono empresarial requiere acciones concretas que reflejen los valores de la organización. Para lograrlo, las empresas pueden:
- Desarrollar y comunicar un código de ética claro.
- Ofrecer capacitación regular sobre ética y liderazgo para todos los niveles de la organización.
- Establecer un sistema de recompensas para motivar comportamientos éticos.
- Implementar procesos de evaluación continua.
Un líder ético demuestra integridad, transparencia y responsabilidad en sus acciones. Respeta y valora la diversidad, fomentando un ambiente inclusivo. Toma decisiones justas considerando el bienestar colectivo y actúa con coherencia entre sus valores personales y profesionales.
Los principios éticos en el liderazgo empresarial se aplican promoviendo la transparencia, la integridad y el respeto en el entorno laboral. Los líderes deben tomar decisiones justas, considerar el impacto social y ambiental, y fomentar una cultura de responsabilidad y honestidad.
El liderazgo ético influye en la cultura organizacional promoviendo valores como integridad, justicia y respeto, lo que fomenta un ambiente de confianza y colaboración.
