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Liderar puede significar tantas cosas que corremos el riesgo de que no signifique nada. Sin embargo, existen factores fundamentales que potencian el valor de un líder. A continuación, exploraremos los pilares esenciales que definen un liderazgo efectivo y cómo desarrollarlos.

Los Cinco Pilares del Liderazgo

Según explica Gonzalo Martínez de Miguel, CEO y Director del «Acelerador del Talento Directivo» de INFOVA, la función de liderar se apoya básicamente en 5 pilares:

  1. Dar dirección
  2. Desarrollar personas
  3. Ser un referente y dar ejemplo
  4. Servir, creando las condiciones para el desarrollo
  5. Inspirar

1. Dar Dirección

Este pilar implica que todo el equipo sepa hacia dónde camina, conozca cuáles son los objetivos, los valores y las prioridades. De esta forma hay más posibilidades de que todos los que integran un proyecto, estén enfocados en el mismo sentido. Un buen líder debe compartir toda la información con su equipo, ya que vivimos en la era de los datos, y no hacerlo sería un error.

El líder debe asumir su responsabilidad, pero a la vez compartirla con su equipo. La responsabilidad compartida permite que el equipo sea autónomo y convierta su área de trabajo en algo de su propiedad.

2. Desarrollar Personas

Significa aprovechar las oportunidades que da el día a día para formar al equipo. Los colaboradores se desarrollan principalmente en su trabajo diario, bien dirigidos. Esto supone además de que se les dé la oportunidad de asistir a cursos de formación, que se les permita asistir a reuniones con clientes difíciles o incluirles en proyectos fuera de su área, darles feedback sobre su desempeño, consejo y acompañamiento.

Un líder sin equipo no es nada, es este el que puede hacer crecer el alcance del proyecto. Determina a qué partes del equipo apoyar u ofrecer más soporte o recursos para que evolucione. En un equipo, como en cualquier otro ámbito, podemos aplicar la regla de Pareto del 80/20. Un 20% de los esfuerzos del equipo originarán el 80% de los resultados.

3. Ser Referente

Los empleados necesitan tener un profesional que esté al mando y en el que fijarse en aspectos como el compromiso, el respeto a los valores, la excelencia, el cuidado del cliente, la responsabilidad, la madurez, la eficacia, etc., en conclusión, los colaboradores necesitan una persona que sea un referente de todo. “Esto puede parecer demasiado, pero ahí está la dificultad de liderar” añade el CEO de INFOVA, e insiste en que cada vez que un directivo toma una decisión, el equipo está observando y está sacando conclusiones.

4. Servir

En el sentido de ser útil y de crear las condiciones para que el equipo pueda hacer su trabajo. En este aspecto el experto advierte que es imposible liderar sin tener vocación de servicio, puesto que esta es la esencia del liderazgo. Peter Drucker insistía en que el rango acarrea obligaciones, no privilegios. Gonzalo Martínez de Miguel afirma que “si no lideras para servir, no sirves para liderar.

5. Inspirar

Este es sin duda el gran reto al que se enfrentan los directivos y el que marcará la diferencia. Un líder debe ser capaz de conseguir que sus colaboradores acudan a sus empleos cada día a poner el corazón en lo que hacen y con la motivación suficiente para dar su mejor versión. Para ello deben conocer por qué es importante enfocarse hacia la excelencia y, para ello, lo primero que deben entender es cuál es el sentido profundo de lo que hacen.

Martínez de Miguel afirma que “es muy difícil poner el corazón en lo que haces si no entiendes el sentido profundo y digno de tu trabajo. Inspirar consiste en transmitir que trabajamos para contribuir a hacer un mundo mejor de alguna manera.

Tres Pilares Imprescindibles para el Liderazgo

Si el liderazgo y el desarrollo personal para convertirse en un líder excepcional son temas que te fascinan, este artículo promete aclarar tus dudas. Ser un buen líder no es un camino fácil; es un proceso continuo que nunca llega a su fin. Sin embargo, existen tres factores fundamentales que delinean y potencian tu valía como líder.

1. Conocimientos y Habilidades

Aspirar a liderar en departamentos o empresas requiere una sólida base de conocimientos y habilidades. Este pilar se fortalece mediante diversas vías, como la participación en cursos y formaciones, la lectura, la escucha de podcasts especializados, y la búsqueda de mentores y coaches. La inversión en el propio crecimiento profesional es esencial.

2. Humildad

La humildad emerge como la característica más crucial para un líder destacado. Los líderes efectivos reconocen que siempre hay espacio para aprender y mejorarse, trabajando en constante evolución. La humildad no se traduce en menospreciarse, sino en hablar menos de uno mismo y más de los demás. Este enfoque altruista marca la diferencia entre un líder verdadero y uno que simplemente ocupa un puesto.

3. Valentía o Coraje

Los líderes excepcionales se distinguen por su valentía para pasar a la acción. Son agentes de cambio que no se limitan al ámbito teórico. Mientras que algunos pueden desviar la mirada ante conflictos o problemas en el equipo, los buenos líderes actúan con responsabilidad y enfrentan los desafíos. Su motivación fundamental no radica en las recompensas materiales, sino en un deseo altruista de ayudar a los demás, lo que los convierte en líderes serviciales.

Es común tener ciertas cualidades más desarrolladas que otras, pero la combinación adecuada es crucial. Carecer de coraje, a pesar de tener humildad y conocimientos, limita la efectividad. La valentía y la humildad sin conocimientos pueden resultar en acciones poco impactantes. Sin embargo, la combinación más peligrosa es tener valentía y conocimientos sin humildad, lo que conduce a una actuación egoísta y perjudicial.

Otras Características Esenciales de un Líder

Para llegar al éxito, o mantenerlo, debemos considerar determinados aspectos. Son muchos los que van a ser líderes de su organización o negocio. Hay líderes que nacen como tales, pero otros que pueden formarse para ello. Independientemente de cuál sea nuestro caso, existen varios pilares que debemos tener en cuenta para alcanzar el éxito.

  • Capacidad: Todo líder debe tener esta característica, la cual es fundamental. La misma, además, nos permite dar resultados medibles a partir del liderazgo. Un líder que tiene capacidad siempre puede hacer lo que dice y, por supuesto, hacer todo tipo de trabajos de manera eficaz. Es una virtud que se tiene o se puede adquirir con el paso del tiempo, a medida que la experiencia laboral se va incrementando.
  • Responsabilidad: Debemos ser responsables con lo prometido y ser congruentes con lo que se predica y también con lo que practica. Para que puedan confiar en nosotros, no traicionar o mentir es clave.
  • Valentía: También podríamos llamarlo valentía. Un líder debe apoyar las decisiones complicadas y enfrentarse a otras, pero también tener capacidad de decisión, aprender o admitir los errores y, sobre todo, modificar las conductas que suponen malos hábitos o prácticas. Asimismo, en este apartado, el líder debe transmitir a la dirección de una empresa cualquier duda o sugerencia, sin mentir.
  • Consideración: Ser considerado es otro pilar fundamental, sobre todo con el resto de los empleados y compañeros. Para poder desarrollar este pilar, debemos desarrollar la capacidad de escuchar activamente para tener en consideración a todas las personas. Para poder llegar a ser considerado hay que dedicar tiempo a los demás, además de ser accesible; eso sí, sin imposiciones por el cargo que ocupamos.
  • Compromiso: Debemos mostrar un compromiso completamente sincero y preocuparnos por el crecimiento de todos los trabajadores, más allá del laboral de uno mismo, sin tratar al resto como si fueran unos competidores. Un buen líder debe preocuparse por el legado que va dejando. Si no existe este legado, debe crearse, teniendo en cuenta que no solo debemos alcanzar el máximo potencial, sino que también tendremos que ayudar al resto.
  • Estabilidad emocional: Todo líder debe expresar sus emociones de forma serena, reaccionando ante cualquier contratiempo de la mejor forma posible, siempre de una manera y rango aceptable. La paciencia y estabilidad, cuando todo funciona mal o es mejorable, son claves. Un líder que se encuentra todo el rato estresado, irritado, cansado o enfadado, entre otros sentimientos negativos, pierde la credibilidad rápidamente.
  • Convicción: ¿Qué entendemos por convicción? Puede ser la pasión por lo que se está haciendo. Si no creemos en nuestro trabajo, en todo lo que hacemos, nuestra credibilidad fallará, sobre todo ante los demás. Debemos tener confianza en nosotros mismos. Hay que estar convencidos, estar comprometidos, tener confianza y entrega por los demás.
  • Estratega: Todo jefe o líder debe ser un gran estratega. Adaptación y visión estratégica. Para que podamos liderar, a veces, debes codearte con los mejores. ¿Por qué no invertir en talento? Ejecución responsable. La manera en la que debemos dirigir el proyecto debe ser muy responsable y disciplinada. Para ello, debemos tener en cuenta nuestro propio desarrollo profesional y el de los empleados de la organización.
  • Motivación: En la actualidad, en la mayoría de las empresas se buscan líderes proactivos, que estén motivados para dirigir proyectos o grandes equipos. No podemos dejar de lado la motivación si queremos alcanzar el éxito empresarial o profesional. Podríamos considerar que, sin la motivación, los pilares resumidos anteriormente no sirven para nada. Por ello, esta debe ser tan importante al inicio como a la hora de ejecutar las tareas. La tarea de la dirección de la empresa será la de preocuparse por mantener dicha motivación a los trabajadores de la organización.

Rasgos Adicionales de un Buen Líder Empresarial

¿Qué define a un buen líder empresarial? Su papel condiciona aspectos como el clima laboral, la productividad y, en definitiva, el futuro de la corporación. Para ello no existe un único camino ni un modelo ideal, pero en nuestros días sí que predominan algunos rasgos que cualquier responsable interesado en conducir su equipo hacia el éxito debería tener en cuenta:

  • Escucha activa: Ayuda al interlocutor se sienta valorado, ya que las conversaciones se desarrollan desde el compromiso afectivo para comprender tanto el contenido del discurso como los sentimientos de quien habla.
  • Fomenta la participación: La toma de decisiones no debe realizar de forma unilateral, sino de manera colectiva para motivar el sentido de pertenencia con los objetivos del proyecto.
  • Delega funciones: Un buen líder delega funciones y confía en la profesionalidad de su equipo para centrarse en su verdadera función: ejercer de guía.
  • Promueve la cohesión: También es importante tratar a todas las personas por igual, sin generar discriminaciones que puedan generar jerarquías que puedan provocar tensiones.
  • Es resolutivo: En el caso de existir un conflicto, este se debe solucionar lo antes posible y basándose en valores como el consenso y la empatía con las partes afectadas.

Como se puede comprobar, son valores que apuestan más por la convergencia de opiniones y la colaboración que por la tradicional dirección basada en la jerarquía, que ha quedado desfasada con el paso del tiempo.

La Inteligencia Colectiva y la Democratización de las Opiniones

El motor para un buen líder empresarial es, en definitiva, la inteligencia colectiva. Esta se define como una forma de colaboración a partir de diversos individuos, concepto muy alineado la sociedad del conocimiento en la que ahora nos encontramos inmersos. Los empleados que se sienten escuchados tienen casi cinco veces más probabilidades de mejorar el desempeño de su trabajo, según datos publicados por Forbes.

Por eso, es importante contar con canales de comunicación interna que garanticen que la conversación entre el líder empresarial y las personas a su cargo se realice de forma adecuada, sin obstáculos que puedan suponer barreras a la retroalimentación entre ambas partes. Porque, tal y como se apunta en el artículo de la revista financiera citada, "los empleados desvinculados cuestan a las empresas estadounidenses hasta 550.000 millones de dólares al año".

En este contexto están surgiendo puestos de GeFes o, lo que es lo mismo: gestores de felicidad. María Graciani, autora de este término lo define en un artículo de la siguiente manera: "Se trata de un ganador y nace de una necesidad humana y empresarial acentuada en los últimos años: es vital mantener la moral alta para crecer y crear algo con valor".

Habilidades de Liderazgo a Través del Tiempo

"Liderazgo y gestión" se conciben como habilidades en alza que se sitúan entre las que mayor crecimiento de demanda tendrán para el año 2025, según el informe Future of Jobs Survey del Foro Económico Mundial. A pesar de su relevancia de cara al futuro, el liderazgo no es una característica exclusiva de nuestros días. Para hallar su origen tenemos que remontarnos al inicio de los tiempos, donde ya encontramos figuras que sirven como muestra de esta cualidad. Los ejemplos más remotos nos llevan a la Antigua Grecia, cuna de la civilización moderna.

Sin embargo, la conceptualización más clásica del liderazgo ha evolucionado. Ya no se concibe como una única figura con supuestas capacidades innatas, tal y como establece la teoría del rasgo, sino como una habilidad de comportamiento que se puede desarrollar de diferentes formas. No existe una fórmula mágica del liderazgo empresarial, ya que cada compañía tiene particularidades que condicionan cuál podría ser el modelo ideal. Sin embargo, sí que existen indicadores que muestran un cambio de tendencia hacia un modelo más democrático, horizontal y, en definitiva, humano.

El Liderazgo se Gana

El liderazgo no es un título. Nunca puedes ser nombrado “líder”, diga lo que diga tu tarjeta de presentación. El liderazgo hay que ganárselo. Ciertos personas tienen la capacidad de impactar las vidas de otros con sus acciones, ideas y palabras. Un líder posee cuatro características innatas. Mientras que algunas personas nacen con estas características, otras se toman el tiempo para aprenderlas y aplicarlas.

Los verdaderos líderes toman posesión de sus vidas. Los líderes también se apropian de las personas y del entorno en el que se encuentran. Pero eso no significa que los líderes hagan todo por sí mismos. Los buenos líderes dominan el arte de delegar. Cuando relegas, abandonas tu responsabilidad. Cuando delegas, tu ayuda da forma al resultado, aunque alguien más implemente la tarea real. Todavía eres responsable del resultado.

Un líder no se mide por cuánto ha avanzado él mismo, sino por lo bien que ha hecho avanzar la vida de los demás. Un líder se define por un propósito que es más grande que él mismo. Cuando tienes un propósito que va mas allá de ti, la gente lo verá y se identificará con él. Ser impulsado por un propósito define la nobleza del carácter de uno, inspira a otros. En esencia, tu propósito de liderazgo surge de tu identidad, la esencia de quién eres.

La marca distintiva de un gran líder es su cuidado y preocupación por su gente. Mostrar compasión hacia los demás es una característica inherente que los demás pueden sentir y escuchar cuando están contigo. Los líderes solidarios se interesan genuinamente por los demás. Se esfuerzan por conocer mejor a las personas que trabajan con ellos. Esto no es solo para hacer consultas simbólicas de vez en cuando, sino porque realmente quieren conocer a su gente y alentarlos a ser lo mejor que puedan ser.

Estos son los pilares fundamentales de un líder. Si los seguimos, potenciaremos nuestro liderazgo. En el caso de que estemos en camino de buscarlo, tenerlos en cuenta nos ayudará.

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