Este artículo explora la vida de Antonio Gomila Pons, un empresario menorquín, y la figura tradicional del arader, artesano de la madera especializado en la creación de barreras menorquinas de acebuche.
La Trayectoria de Antonio Gomila Pons
Antonio Gomila Pons, mahonés de 62 años, falleció en el Hospital de Son Espases, en Palma. Empresario hecho a sí mismo, explicaba que, con 17 años, tuvo que pedir una ayuda de 25.000 pesetas para dar un primer paso en su trayectoria profesional. Veinticinco años después, en 2004, accedió a la presidencia del Sporting Mahonés.
Persona de carácter emprendedor, intuitiva y perseverante, su holding, formado por diez empresas con participación mayoritaria de Antonio Gomila SA, está detrás de muchas de las grandes obras públicas en Menorca, así como construcciones y reformas privadas. Destacó en inversión y promoción inmobiliaria, prestación de servicios de abastecimiento de aguas en varias poblaciones de Menorca y Mallorca, limpieza y mantenimiento, incluyendo el tratamiento, depuración, aprovechamiento, transformación, recogida, almacenamiento, transporte y eliminación de aguas y residuos. Hombre centrado en sus inquietudes profesionales tuvo contadas incursiones en la vida social y pública.
El Oficio del Arader y las Barreras Menorquinas de Acebuche
Incluido en el Inventario de Patrimonio Cultural Inmaterial de Menorca, el arader originariamente se trataba de un carpintero especializado en la elaboración de todo tipo de herramientas agrícolas u objetos domésticos de trabajo para el campo como vallas, barandillas, balaustradas, taburetes o mangos de herramientas, entre otros. De hecho, el nombre proviene de su dominio en la fabricación y reparación de aradas, una pieza fundamental para labrar y sembrar que los romanos introdujeron en la isla.
Pero la figura del arader menorquín ha ido evolucionando hasta convertirse en un artesano de la madera, cuyo oficio perdura y está floreciendo estos últimos años gracias al gran interés que generan las típicas barreras menorquinas de acebuche.
¿Qué hace tan especiales a estas barreras?
montaje barrera menorquina
Hay lista de espera porque no somos capaces de satisfacer toda la demanda existente. Dentro de una barrera, y sobre todo de un acebuche, hay una tramontana que ha sido la encargada de crear todas estas figuras. Muchas veces me preguntan cómo conseguimos dar forma a la madera y yo les cuento que de ello se encarga el viento, no los araders.
Clientela variada
Los clientes son de toda clase. Ahora mismo estoy acabando unas barreras para un hotel rural y este pedido me ha supuesto un volumen de trabajo ingente que, si lo comparamos, es muy superior al que haya podido tener que hacer a lo largo de veinte años para los payeses. También se acerca a mi taller gente que pasa sus vacaciones y me hace un encargo para que se lo mande a Francia, a Italia, a Alemania….
El Proceso de Elaboración
El proceso es demasiado largo que se origina cuando me cortan la leña y me la traen hasta el taller, donde la tengo entre uno y dos años para que se seque. Después hay que seleccionar las piezas que me interesan para que un día puedan formar parte de una barrera. Para poder hacer barreras de un tamaño considerable como mínimo se destinan unas quince horas de trabajo, si no más.
Cien por cien manual ya no lo es porque la mecanización se ha producido en los últimos cincuenta años, pero yo siempre digo que nuestros antepasados araders eran mucho mejores que nosotros porque disponían de sus manos y pocas herramientas más para hacer todo el trabajo, una auténtica maravilla, sin duda.
El Origen del Acebuche
Los acebuches de la zona norte de Menorca eran más fuertes y resistentes, sobre todo porque en aquella época se hacía todo a mano, con una hacha y el uixol, la típica herramienta de los araders que se usa para ajustar, además de la raspa o la escarpa.
Usos Decorativos y Durabilidad
Realmente si eres un poco artista, el acebuche posee unas formas que te permiten dar rienda suelta a la imaginación en términos de decoración, convirtiéndolo incluso en una salida profesional como artesano. Entre mis trabajos también he construido barreras que se usan como cabezales de cama. Si la leña está cortada en buena luna, una barrera puede llegar a durar hasta veinte años.
