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El tema del liderazgo es uno de los más analizados en la evolución de las políticas de Gestión de Recursos Humanos. Y es que los líderes lo son dadas unas condiciones previas, muchas de las cuales están fuera del control de la persona que lidera grupos o departamentos.

El liderazgo no es un concepto único ni universal. No se trata solo de dar órdenes, sino de guiar, motivar e inspirar a un equipo hacia una meta compartida. Dentro de las organizaciones, se distingue entre liderazgo formal y liderazgo informal. El primero corresponde a aquellas personas que, por su puesto o jerarquía, asumen la dirección de un equipo de manera oficial.

Es importante entender que el estilo o tipo de liderazgo que ejercen los supervisores o los altos cargos en la empresa siempre tendrá consecuencias en los trabajadores, aunque no nos demos cuenta o confundamos estos efectos con la personalidad intrínseca de cada persona. Un tipo de liderazgo positivo puede mejorar el rendimiento de los empleados, su bienestar o aumentar los benéficos de la empresa.

A lo largo del tiempo se han identificado diferentes estilos que responden a formas distintas de dirigir y motivar a las personas. Es normal que tu personalidad y experiencia influyan en tu estilo de liderazgo. Si bien no existe una única forma correcta de liderar, identificar tu estilo te ayudará a desarrollar tus habilidades y empoderar al equipo.

A pesar de la variedad de enfoques, parece bastante aceptado que el liderazgo se refiere a procesos de influencia que ejerce alguien un líder “que tienen como consecuencia comportamientos de participación entusiasta por parte de las personas a las que lidera” (Yukl, 1989), y no solo a un “sí” automático y al cumplimiento pasivo de las directrices de la organización.

Todas las organizaciones necesitan a alguien con la capacidad de acompañar, motivar y gestionar equipos de forma eficaz. En el entorno corporativo, el líder guía a sus colaboradores, asegurándose de que los procesos se ejecuten de manera adecuada y de que se logren los resultados esperados dentro de los plazos definidos.

Aunque hoy en día se defiende cada vez más que los estilos de liderazgo deben combinarse, y que la eficacia de los líderes depende de su capacidad para usar el estilo más adecuado según cada situación, ya están identificados los tipos de liderazgo más comunes en las organizaciones.

Tipos de Liderazgo

En el mundo de las organizaciones raramente existen recetas que sirvan para todos los trabajos, las empresas y los equipos por igual, dado que lo que funciona y lo que no depende en gran parte del contexto. La cultura de la empresa, los objetivos que se persiguen o la personalidad de los empleados, entre otros factores, determinan qué estilo de liderazgo encaja mejor con la compañía.

No existe un estilo único, sino que se ajusta el nivel de dirección y apoyo en función de la madurez, experiencia o motivación de las personas que forman el grupo. No existe un estilo de liderazgo que pueda considerarse “ideal” en todos los casos. La clave está en que los líderes sean capaces de adaptar su estilo a cada momento y circunstancia, combinando distintas estrategias según lo que el equipo y la organización necesiten.

La completación exitosa de un proyecto o de cualquier otro tipo de trabajo depende de muchas cosas. Una de ellas es la presencia de un líder en el equipo y los tipos de liderazgo que se aplican. Los estilos de liderazgo son los métodos que usa el líder para guiar y dirigir un equipo. Un líder es la persona que ayuda a la organización a conseguir sus objetivos. De ahí, la persona que lidera un equipo debe escoger un tipo de liderazgo que sea más que nada compatible con los objetivos de la organización.

Veamos entonces cuáles son esos tipos “clásicos” y qué impacto tienen en los equipos.

1. Liderazgo Laissez-faire (Delegativo)

El tipo de liderazgo laissez-faire, también conocido como liderazgo delegativo, es un estilo de no intervención y falta de feedback regular. El líder laissez-faire interviene solo cuando es necesario y con la menor cantidad de control posible. Es un estilo no autoritario que se basa en la teoría de que los empleados con mucha experiencia, entrenamiento y motivación, necesitan menos supervisión para ser productivos.

Para algunos empleados, la autonomía es liberadora, mejora la creatividad y ayuda a sentirse más satisfecho con el trabajo que se realiza. Hay que tener en cuenta que no todos los empleados poseen esas características. Este estilo no es apropiado cuando se trabaja con empleados que no poseen las competencias arriba mencionadas.

Muchas personas no son buenas a la hora de asignarse sus propios plazos de entrega, gestionarse sus propias tareas y resolver los problemas que puedan ir surgiendo. El estilo de liderazgo liberal se basa en la libertad del equipo para tomar las decisiones y asumir las responsabilidad. El líder es como un guía.

2. Liderazgo Autocrático

El liderazgo autocrático permite que los supervisores tomen decisiones y fijen las directrices sin la participación del grupo. El líder concentra todo el poder y nadie desafía sus decisiones. Puede ser efectivo en ambientes de trabajo en los que las decisiones necesitan tomarse rápidamente y en los que existe un percepción de elevada hostilidad o de alto riesgo proveniente del exterior, por lo que no resulta sorprendente que sea muy usada en organizaciones de carácter militar.

Las desventajas del líder autocrático son evidentes. El liderazgo autocrático se caracteriza por la autoridad centralizada y la toma de decisiones unilaterales. La persona líder define objetivos, normas y métodos, asigna tareas y supervisa de cerca la ejecución. Lo que distingue a un líder autocrático, es la forma de tomar decisiones. Usualmente, al definir los objetivos y los métodos de cómo se van a alcanzar, igual que sus plazos, no toma en cuenta las opiniones del equipo.

Este estilo de liderazgo es bastante rígido. Se crea un entorno en el que por un lado hay órdenes, y por el otro ejecución de órdenes. Esto no es bueno ni para el ambiente laboral, ni para la innovación. El estilo de liderazgo autocrático se basa en órdenes y cumplimiento con estas órdenes. El líder es como un comandante.

Es, probablemente, uno de los estilos más debatidos y más fácil de reconocer en las organizaciones. El liderazgo autoritario suele enfocarse en ejecutar tareas, siguiendo de forma estricta reglas ya establecidas. Es un liderazgo autocrático porque la opinión del líder pesa por encima de todo: toma decisiones sin promover la participación de los demás.

Este tipo de liderazgo puede llevar a altos niveles de desmotivación y a resultados flojos en los equipos. El líder autocrático suele ser dominante y, por eso, el grupo le tiene “respeto” (o miedo) y solo rinde cuando él está presente. Por eso se le ve más como un jefe que como un líder.

Liderazgo Autocratico

3. Liderazgo Democrático (Participativo)

Habitualmente llamado liderazgo participativo, este tipo de liderazgo se caracteriza por crear entusiasmo entre los trabajadores al priorizar la participación de todo el grupo y, además, no se asume de antemano que los miembros del equipo se comportarán de manera egoísta, sino que se promueve la idea de que todos reman en la misma dirección. Este tipo de líder se gana al equipo porque los empleados contribuyen en el proceso de decisión.

Por tanto, los empleados suelen sentirse como parte de la compañía y de los cambios que puedan producirse en la organización, mejorando su afiliación y compromiso con la empresa, del mismo modo que su productividad y capacidad de innovación. Pese a que existe cierto consenso a la hora de afirmar que este tipo de liderazgo tiene muchas ventajas, algunos investigadores piensan que también tiene sus desventajas.

Por ejemplo, muchas veces no se pueden superar los desacuerdos entre dos o más partes del grupo o el camino se hace más lento a la hora de alcanzar una meta, en comparación con otros estilos de liderazgo. Además, este tipo de liderazgo requiere que el líder posea gran habilidad para mantener la motivación y la colaboración de quienes le siguen, así como plena confianza en sí mismo.

Este tipo de liderazgo también es conocido como liderazgo participativo y destaca por fomentar la colaboración y la comunicación interna. Si el equipo se siente escuchado, aumenta su motivación y compromiso laboral y, en consecuencia, su implicación en los proyectos. Para aplicar de forma efectiva el modelo democrático, los/as líderes pueden apoyarse en soluciones tecnológicas para potenciar el feedback en la plantilla mediante soluciones como un portal de la persona empleada, por ejemplo, poniendo la tecnología al servicio del conocimiento.

Este tipo de líder se gana al equipo porque los empleados contribuyen en el proceso de decisión. Por tanto, los empleados suelen sentirse como parte de la compañía y de los cambios que puedan producirse en la organización, mejorando su afiliación y compromiso con la empresa, del mismo modo que su productividad y capacidad de innovación.

El liderazgo democrático es el que permite que el equipo participe en decisiones importantes, tomando en cuenta ideas, sugerencias y críticas, e identificando oportunidades para mejorar tareas y también la organización en general. Aquí el líder impulsa la participación de todos y se preocupa tanto por el trabajo como por el grupo.

Este estilo abre espacio para una comunicación interna mucho más efectiva y crea vínculos que, con un liderazgo autocrático, por ejemplo, sería difícil construir. El líder (jefe) toma las decisiones a base de su punto de vista, pero los miembros del equipo pueden hacer sugerencias que se evalúan y se consideran en común. Es decir, todos participan en la toma de decisiones, todos están involucrados en el proceso y pueden expresar sus ideas.

Al mismo tiempo hay que tener en cuenta, que si se necesita una decisión rápida, el estilo democrático puede complicar el proceso. También, requiere ciertas capacidades y ‘soft skills’ del líder, para asegurar que siga habiendo orden y disciplina. El estilo de liderazgo democratico involucra a todos los miembros del equipo en el proceso, permite expresión de ideas y opiniones, y genera decisiones tomadas en común.

4. Liderazgo Transaccional

El liderazgo transaccional se basa en transacciones, es decir, en procesos de intercambio entre los líderes y sus seguidores. Los seguidores reciben premios por su desempeño laboral y el líder se beneficia porque ellos cumplen con las tareas. Es un tipo de liderazgo orientado a los objetivos y, por tanto, los seguidores son motivados con recompensas por los resultados conseguidos.

El líder transaccional crea estructuras claras, donde queda bien definido lo que requiere de sus subordinados y las recompensas que van a percibir. El perfil de seguidor del líder transaccional es un individuo racional, motivado por el dinero y otros beneficios o recompensas, cuyo comportamiento es bastante predecible. Los líderes transaccionales se centran en el presente y son muy buenos para conseguir que la organización funcione sin problemas y con eficiencia.

5. Liderazgo Transformacional

Los líderes transformadores emplean niveles altos de comunicación para conseguir los objetivos y aportan una visión de cambio que consiguen transmitir a los empleados. Este es uno de los tipos de liderazgo que aportan mayor flexibilidad al funcionamiento de las empresas. De esta manera, los líderes que trabajan a partir de esta filosofía motivan y aumentan la productividad y la eficiencia del grupo.

Cuando estos líderes y sus seguidores trabajan juntos, llegan a un nivel superior de moral y motivación. Sin embargo, a la vez, no hay muchos contextos en los que sea mejor sacrificar la prosperidad a largo plazo por la obtención de resultados a corto plazo.

Otros Estilos de Liderazgo

Además de los estilos de liderazgo más conocidos, existen enfoques complementarios que aportan herramientas útiles para adaptarse a diferentes contextos.

* Liderazgo Coaching: Pone el foco en el desarrollo del talento individual. El líder "Coach" aparece cuando el liderazgo se apoya en principios de "Coaching", ayudando a que el equipo identifique qué acciones puede hacer para alcanzar objetivos y superar retos. El “mote” del líder "Coach" es impulsar el desarrollo de nuevas habilidades y fortalecer poco a poco capacidades y competencias de cada persona (comunicación, enfoque, liderazgo), para mejorar resultados.* Liderazgo Emocional: Se centra en la gestión de las emociones, tanto propias como del equipo. El líder motivador siempre está buscando alcanzar objetivos trabajando la parte emocional del equipo. Al motivar, suele sacar un potencial que muchas veces estaba ahí, pero nadie lo había visto (ni la persona misma). En momentos de crisis, este líder suele ser clave, porque puede unir personas, propósito y objetivos con sus palabras y su ejemplo. Al contagiar confianza y optimismo, impulsa al grupo a seguir con los procesos y a alcanzar los resultados planificados.* Liderazgo Situacional: Es un estilo de liderazgo flexible, ya que se ajusta a las circunstancias y capacidades de la empresa y de las personas que la integran. Es decir, en función de las necesidades y los objetivos que primen en cada situación, se aplica un estilo de liderar u otro.* Liderazgo Carismático: El líder influye a través de su personalidad, su energía y su capacidad de inspirar. Este tipo de liderazgo es habitual en emprendedores o figuras públicas con gran capacidad de comunicación.* Liderazgo Visionario: Los tipos de liderazgo pueden ser muy variados, porque cada persona actúa distinto. Pero si tú tienes olfato para ver oportunidades, eres optimista con lo que haces, tienes mentalidad emprendedora y te animas a asumir riesgos, es muy probable que estés ejerciendo un liderazgo visionario. Esa capacidad de anticiparte a cómo se mueve el mercado suele apoyarse en investigación y análisis del comportamiento de las personas frente a productos o servicios. Este tipo de liderazgo entiende el valor del equipo para lograr buenos resultados y busca motivarlo de forma constante.* Liderazgo Técnico: En este tipo de liderazgo, el líder es respetado porque es quien más sabe y tiene gran capacidad técnica en temas específicos. Como tiene más dominio, sus decisiones se siguen y eso transmite mucha seguridad al equipo. Es importante que este líder entienda el rol que tiene y la admiración que puede generar, sin dejar que eso lo convierta en alguien autoritario.* Liderazgo Afiliativo: Aquí el/la líder del equipo actúa como una figura conciliadora, ya que entre sus cualidades principales destacan la voluntad de diálogo y de construir puentes entre los diferentes miembros del equipo y áreas de la empresa. Cabe apuntar que uno de los puntos débiles del liderazgo afiliativo es perder el foco y no centrarse en los objetivos que el equipo debe cumplir.* Liderazgo Estratégico: El liderazgo estratégico se basa en la planificación de acciones y procesos para materializar las metas deseadas.

Tabla Resumen de Estilos de Liderazgo

Estilo de LiderazgoCaracterísticas PrincipalesVentajasDesventajas
AutocráticoAutoridad centralizada, decisiones unilateralesRápido en crisis, útil cuando el líder es el más expertoDesmotiva al equipo, limita la creatividad
DemocráticoParticipación del equipo en la toma de decisionesMejora el clima laboral, fomenta el compromisoPuede ralentizar procesos, requiere habilidades de motivación
Laissez-faireLibertad total al equipo para tomar decisionesFomenta la autonomía y la creatividadPuede derivar en desorganización, falta de responsabilidades claras
TransformacionalInspira y motiva a través de una visión compartidaGenera compromiso y entusiasmoExige mucha implicación emocional y tiempo
TransaccionalBasado en recompensas y sancionesÚtil para tareas repetitivas y objetivos concretosPuede ser mecánico y poco motivador
SituacionalAdapta el estilo según el contexto y la madurez del equipoGran flexibilidad y eficaciaRequiere autoconocimiento y análisis constante
CarismáticoInfluye a través de la personalidad e inspiraciónMoviliza a los equipos con entusiasmoPuede generar dependencia del líder

¿Cómo aplicar los tipos de liderazgo?

Para aplicar eficazmente los distintos estilos de liderazgo, ten en cuenta los siguientes pasos:

  • Conoce a tu equipo: identifica las competencias, el nivel de experiencia, la motivación y las necesidades individuales de cada miembro. Un liderazgo efectivo parte del conocimiento de las personas.
  • Evalúa el contexto: analiza la situación en la que te encuentras. No es lo mismo liderar en un momento de crisis que en una etapa de crecimiento o innovación.
  • Adapta tu estilo: no todos los contextos requieren el mismo enfoque. Puedes comenzar con un liderazgo más estructurado y evolucionar hacia un estilo más participativo o inspirador.
  • Escucha y observa: presta atención a las reacciones del equipo y a los resultados. La adaptabilidad es una habilidad esencial para liderar con eficacia.

El Liderazgo es una Competencia Desarrollable

El liderazgo no es una habilidad innata que solo algunas personas poseen, sino una competencia que puede aprenderse y entrenarse. Algunos pasos prácticos para avanzar en este camino incluyen: trabajar la comunicación asertiva, aprender a dar y recibir feedback constructivo, practicar la gestión emocional, fomentar la escucha activa y adquirir técnicas de motivación y acompañamiento. La formación juega un papel fundamental en este proceso.