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En el corazón de la vida cristiana, la oración emerge como un pilar fundamental, un diálogo constante con lo divino que sustenta nuestra fe y guía nuestras acciones. Dentro de la comunidad eclesial, la oración por el liderazgo adquiere una relevancia aún mayor, pues son los líderes quienes tienen la responsabilidad de guiar, inspirar y proteger al rebaño de Cristo. Este artículo explora la importancia de la oración en el liderazgo de la iglesia, ofreciendo ejemplos y reflexiones para inspirar y fortalecer a aquellos llamados a servir en roles de dirigencia e influencia.

La Importancia de la Oración en el Liderazgo

La oración es necesaria para tener vida espiritual, y debemos entender que sin ella no podemos vivir. El velar supone orar sin cesar. Estar pendientes de los impulsos interiores para comunicarnos con el Señor. Los creyentes conocemos y practicamos la oración. De ella se ha escrito, predicado y enseñado mucho; sin embargo, se practica menos de lo que se ¡escribe, se predica y se enseña! Se convoca a orar y pocos responden al llamado.

En las iglesias grandes y en las pequeñas, se observa que menos del 10 % de las personas asisten a los servicios de oración. ¿Cómo estamos haciendo que la Palabra de Dios sea para nosotros algo vivo y actual? Los que reciben un llamado por parte del Señor deben proclamar su Palabra.

El Llamado a la Proclamación

¿Qué significa recibir un llamado? ¿Será que el Señor mismo o un ángel se nos mostrarán en visión para indicarnos tal cometido? En el caso del profeta Elías, no se nos revela cómo fue su llamado a ser profeta del Señor. El llamado a la proclamación de la Palabra de Dios no es algo medible. No se puede seguir un mismo patrón para todos. Dios trabaja con las diferencias de cada persona. Elías no se para a hablar de eso, él da testimonio.

Como siervos del Señor, nuestra predicación debe estar basada en la Palabra, y toda línea de pensamiento debe estar relacionada con textos y promesas bíblicos. Aferrarse a la Palabra no es signo de estar antiguado. La Palabra, al ser predicada, tiene poder y da fruto. Es una tarea ardua alimentar espiritualmente a la congregación, pero es la función principal de un líder cristiano. Cuidado con las ideas innovadoras si no provienen de la propia Escritura y no resaltan la Palabra de Dios.

Es necesario desarrollar la parte social para estar seguros de dar consejos prácticos. El visitar la casa de la viuda de Sarepta que tenía un poco de harina para hacer un pan para su hijo, nos indica el tercer punto, el de interés por las almas. Allí se cumple una necesidad real y actual: el hambre que castigaba esa región. Seamos, como el profeta Elías, transmisores de las buenas nuevas bíblicas de una manera natural.

Elías y la viuda de Sarepta

El Ciclo Litúrgico y la Madurez Espiritual

Una vida orante forja paso a paso una vida orante con los ritmos del día y la semana. El año repite ese mismo ciclo, con mayor extensión y profundidad. Cada año la naturaleza renace en primavera y alcanza su madurez en verano, pero, como naturaleza caída, declina en otoño y muere en invierno. Son estas, también, las etapas de la vida humana en la tierra: nacimiento y juventud, madurez, ancianidad y muerte.

Cada ciclo litúrgico contiene esos mismos pasos. El nacimiento a la vida nueva viene anunciado por el Adviento y la Navidad; el peso del pecado y la muerte, por la Cuaresma. Pero el ciclo litúrgico rompe las cadenas del mal en el Triduo Pascual, que celebra la pasión, muerte y resurrección de Jesús, quien rompe las cadenas del pecado y de la muerte y nos introduce en una vida nueva.

La vivencia del año litúrgico nos permite madurar en el encuentro con el Cristo vivo que caminó entre nosotros. Con Él, año tras año, redescubrimos y recorremos, una vez más, paso a paso, la historia de la salvación.

Un Líder como Jesús: El Modelo de Liderazgo

Les propongo orar este texto a todos los que hemos sido llamados a ocupar roles de dirigencia e influencia:

Padre nuestro, que estás en los cielos. Bendecimos tu gran Nombre. Te damos gracias por tu bondad eterna y tu perfecta voluntad. Pedimos tu visión, para ver la realidad natural y espiritual como Tú la ves. Ver y entender lo trascendente, nos ayudará a ser mas precisos en nuestra influencia. Sobre todas las cosas, guarda nuestro corazón, de toda actitud de orgullo. No nos permitas sentirnos dueños de tu pueblo. Que tengamos siempre corazón de siervos. Tomamos la decisión de dedicar nuestras vidas, todo lo que somos, lo que sabemos y lo que tenemos para la extensión de tu Reino.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

En este contexto, la Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con el lema «Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo». El Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión fe y constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias elaboran conjuntamente unos materiales para ayudar a la reflexión y para preparar las celebraciones del Octavario.

A continuación, presentamos oraciones específicas para cada día de la semana, enfocadas en la guía divina, la humildad y la unidad:

  • Primer día: Señor Dios, ilumina nuestro camino con la luz de Cristo que va delante de nosotros y nos guía. Ilumínanos y habita dentro de nosotros. Guíanos para que podamos descubrir el pequeño pesebre que hay en nuestro corazón, donde aún duerme la luz. Creador de la luz, te damos gracias por el don de esa Estrella perpetua, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Que sea un faro en nuestra peregrinación. Sana nuestras divisiones y haz que nos acerquemos a la luz de Cristo en quien encontraremos la unidad.
  • Segundo día: Dios, nuestro único refugio y fortaleza, te glorificamos porque eres recto y justo. Ante ti confesamos que muchas veces codiciamos modelos mundanos de liderazgo. Ayúdanos a buscar a nuestro Señor Jesucristo no en los palacios de los poderosos, sino en el humilde pesebre y a imitarlo en su mansedumbre. Aliéntanos para que nos vaciemos de nosotros mismos y nos sirvamos unos a otros siendo obedientes a tu voluntad. Te lo pedimos en nombre de Cristo, que contigo y el Espíritu Santo reina para siempre en la gloria.
  • Tercer día: Buen Pastor, la fragmentación del pequeño rebaño entristece al Espíritu Santo. Perdona nuestra fragilidad y la tardanza en nuestra respuesta a tu voluntad. Concédenos pastores sabios según tu corazón, que reconozcan el pecado de la división, y que conduzcan a nuestras Iglesias con rectitud y santidad hasta la unidad en ti. Te lo pedimos, Señor, escucha nuestra oración.
  • Cuarto día: Oh, Señor, Dios Padre nuestro, que enviaste la estrella para guiar a los Reyes Magos al encuentro de tu Unigénito; aumenta en nosotros la esperanza en ti y haznos tomar conciencia de que tú caminas siempre a nuestro lado, cuidando de nosotros. Enséñanos a ser fieles al rumbo que nos marca el Espíritu Santo, por extraño que pueda parecernos, para que así podamos alcanzar la unidad en Jesucristo, luz del mundo. Haz que nuestros ojos se abran a tu Espíritu, y reaviva nuestra fe, para que confesemos que Jesús es Señor, y así lo adoremos y nos llenemos de una inmensa alegría, como los Magos en Belén. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
  • Quinto día: Oh, Señor, nos has sacado de las tinieblas y nos has guiado hasta Jesús. Has hecho brillar en nuestras vidas la estrella de la esperanza. Ayúdanos a estar unidos en nuestro compromiso de hacer presente tu reino de amor, de justicia y de paz, y así ser antorcha de esperanza para quienes viven en la oscuridad de la desesperación y el desencanto. Toma nuestra mano, Señor, para que podamos verte en todos los momentos de nuestra vida. Haz que te sigamos sin miedo y sin angustia. Ilumina tu luz sobre nosotros y enciende nuestros corazones para que vivamos envueltos en el calor de tu amor. Álzanos hacia ti, que te has despojado de todo por nuestro bien, para que nuestra vida te glorifique a ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Sabiduría y Liderazgo: Claves para una Guía Divina

La sabiduría es una de nuestras mayores necesidades. Como seres finitos y caídos, navegando, girando, y dando vueltas en un mundo complejo y caótico, a menudo nos encontramos confundidos sin saber qué hacer. Tal vez es aún más significativa la sabiduría que ejercemos intuitivamente en todas las pequeñas decisiones de la vida, aquellas decisiones que no nos detenemos para pensarlas bien. La gran mayoría de nuestras acciones no son meditadas, sino decididas instintivamente, sin ningún tipo de reflexión.

Santiago 3:13-18 traza un claro contraste entre dos tipos de sabiduría: la sabiduría terrenal y “la sabiduría que viene de lo alto” (Stg. 3:15). Existe un tipo de sabiduría ejercida por los seres humanos y de origen humano, y también existe la verdadera sabiduría, ejercida por los seres humanos, pero de origen divino. Una es celestial, espiritual, y piadosa. La otra es “terrenal, natural, diabólica” (Stg.

Afortunadamente, nuestro Padre es un dador muy generoso, y ama responder con benevolencia cuando le pedimos sabiduría humildemente (Stg. 1:5).

Oraciones Específicas por el Liderazgo

Primero, ore por la pureza de sus líderes. Ore para que sean puros en su conducta e irreprensibles, es decir: “irreprochables” (1 Ti. 3:2, Tit. 1:6-7). Ore para que sus motivos sean puros y no estén mezclados con otras cosas (2 Co. 7:11). Ore para que sus mentes sean puras y no distraídas (Fil. 4:8). Ore para que las palabras de sus enseñanzas sean puras y no engañosas (2 Co. 2:17). “Hermanos míos, que no se hagan maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibiremos un juicio más severo” (Stg.

Ore para que sus consejos sean puros y no lleven a otros al pecado, y para que sean sabios al decidir sobre a quiénes permitir representar la iglesia en el liderazgo (1 Ti. 5:22). Ore para que dejen de lado todo peso y pecado que los envuelva, y sean libres para correr con perseverancia la carrera que tengan por delante (He.

Amor por la Paz y la Corrección

Ore para que sus líderes amen la paz. Los líderes de la iglesia no deben ser pendencieros (1 Ti. Los pastores no deben ser “pendencieros” es decir, rápidos para discutir y pelear. Más bien, deberían ser ese tipo de hombres que rechazan “los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen altercados” (2 Ti. 2:23; vea también 1 Ti. Esto significa que es esencial que los líderes de la iglesia corrijan a otros. Genuinamente amar la paz significa amar la paz suficientemente como para moverse hacia el conflicto y la controversia con el fin de ver que brote la paz de ello.

Ore para que sus pastores retengan “la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen” (Tit. 1:9). Tal reprensión no es pelear, sino buscar la paz, limpiar a la iglesia de evangelios distorsionados, y dar paso a la paz que disfrutamos cuando compartimos la verdad. “Y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por aquéllos que hacen la paz” (Stg.

Amabilidad y Sabiduría Práctica

La sabiduría que viene de lo alto es amable. La sabiduría divina corre en una dirección diferente en un mundo que dice que debemos imponernos y agarrar el toro por los cuernos para marcar una diferencia. Saber que nuestro Señor es soberano, que está comprometido con nosotros, y que está edificando su iglesia, permite que el siervo del Señor no sea “rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen” (2 Ti.

Los buenos líderes son buenos oyentes. Los líderes de la iglesia son maestros (He. 13:7; 1 Ti. 3:2; 2 Ti. 2:24, Tit. 1:9), así que deben hacer más que escuchar. Deben hablar. Pero es esencial que sean muy buenos oyentes. Como dice Santiago 1:19, “Cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira”. La verdadera sabiduría es inevitablemente práctica. Va en acción. “Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (Stg. 3:13).

Misericordia, Imparcialidad y Sinceridad

Los líderes que son solamente justos, y no misericordiosos, no tienen lugar en la iglesia. La iglesia es el lugar más misericordioso del planeta. Sus líderes deben conocer la misericordia de Dios hacia ellos y mostrar esa misma misericordia de Dios a los demás. Esto es verdad para todo cristiano, pero sobre todo para todos los líderes: “Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio” (Stg.

La imparcialidad es una virtud especialmente importante para los líderes. Es una grave situación cuando alguien tiene favoritos y trata a otros injustamente, pero cuando esta situación aparece entre los líderes, los efectos se multiplican. La sinceridad cierra el círculo que comenzó con la pureza al principio de esta lista. El término literalmente significa: “sin hipocresía”.

Ore para que tengan el espíritu de los apóstoles: “Pues no somos como muchos, que comercian la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, hablamos en Cristo delante de Dios” (2 Co. 2:17). Ore para que los líderes de la iglesia de Cristo renuncien “a lo oculto y vergonzoso” y no anden “con astucia, ni adulterando la palabra de Dios”, sino que en un mundo lleno de giros, posturas diferentes, y engaños, lideren “mediante la manifestación de la verdad” (2 Co.

El Liderazgo Cristiano en la Comunidad

El liderazgo cristiano en las comunidades implica la predicación del evangelio desde los púlpitos y en los grupos pequeños o de Escuela Sabática. Como organización formativa, ProMETA se prepara para su segundo año consecutivo de oración por el liderazgo cristiano.

En resumen, la oración por el liderazgo de la iglesia es una práctica esencial que fortalece la fe, promueve la unidad y capacita a los líderes para servir con sabiduría, humildad y amor. Al orar por nuestros líderes, contribuimos a la edificación de una iglesia vibrante y comprometida con el evangelio.

EL PODER DE LA ORACIÓN EL LIDER