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El término "empresario" evoca diversas imágenes y roles en el mundo de los negocios. Comprender su definición, funciones y evolución es crucial para entender el dinamismo de la economía. En este artículo, exploraremos a fondo el concepto de empresario, su papel en la sociedad y cómo se diferencia de otras figuras como el emprendedor y el autónomo.

Un empresario es la persona que lidera, gestiona y asume los riesgos de una empresa o negocio con el objetivo de obtener beneficios. Dicho de otra manera, un empresario es la persona que asume la responsabilidad de hacer que un negocio funcione. Su trabajo no se limita solo a dirigir la empresa, sino que también se encarga de buscar nuevas oportunidades para crecer y mejorar.

Además, los empresarios suelen asumir riesgos, ya que su objetivo es lograr que el negocio sea rentable. Un empresario actúa como representación de la sociedad y detenta su representación legal. La palabra “empresario” nace en la época medieval francesa.

La figura del empresario ha cambiado de forma notable con el paso de los años. En la actualidad para ejercer como tal no basta solo con poseer habilidades de gestión, también hace falta tener habilidades algo más sociales y de innovación. En el entorno económico, político y social se reclama un aumento y potenciación del espíritu emprendedor.

Las Claves del Emprendimiento Social | Rafa Fergom | TEDxAlcoi

Empresario vs. Emprendedor

Se suele equiparar el término de empresario con el de emprendedor, pero no siempre es así. Un emprendedor es alguien que pone en marcha su propio negocio, así que siempre será un empresario.

Empresario vs. Autónomo

También es común la confusión con el término autónomo, que se refiere a un profesional que trabaja por cuenta propia.

Funciones Principales del Empresario

El empresario desempeña tres funciones principales:

  • Dirige la empresa.
  • Asume el riesgo financiero (a cambio de una compensación).
  • Impulsa el negocio, actuando como factor de creatividad e innovación.

De estas funciones se derivan otras, como la capacidad para pronosticar, la autoridad para decidir y la habilidad para poner en práctica esas decisiones, coordinando y organizando los recursos disponibles.

El empresario debe concebir la “misión” de la empresa y diseñar las dinámicas adecuadas para alcanzarla. La mayoría de los empresarios son personas con capacidad para aceptar responsabilidades y con tendencia a asumir riesgos.

El empresario no puede tener como único objetivo ganar dinero. Además de sus cualidades en la gestión y su capacidad estratégica, las aptitudes del empresario van más allá. Un empresario ha de volcarse en la empresa y saber diseñar las dinámicas para cumplir con su misión.

Por lo que se refiere al funcionamiento interno de la corporación, el empresario lleva a cabo la organización administrativa. Al interior de la empresa, el empresario es el encargado de la organización administrativa, de la articulación entre capital y trabajo para alcanzar los objetivos de producción y de establecer qué tipo de administración de recursos y personal son los más convenientes.

Otras funciones del empresario:

  1. Dirigir la empresa para conseguir esos objetivos.
  2. Organizar y coordinar tareas dentro de la empresa.

El Empresario como Gestor de Riesgos

El empresario asume ante la sociedad la responsabilidad de producir los bienes y servicios prometidos, en condiciones satisfactorias de calidad, cantidad y precio. Las actividades que se han de desarrollar para ello están sometidas a indeterminaciones, en el sentido de que no son perfectamente controlables, de manera que una función empresarial básica es la asunción de riesgos.

No es simplemente que el empresario deba asumir eventualidades imprevistas: entre sus responsabilidades está la planificación de las actividades, la búsqueda de tecnologías y/o procedimientos más eficientes, el desarrollo de nuevos productos y servicios, la implantación de nuevos métodos de trabajo y organizativos, y de manera general la identificación de oportunidades para mejorar la eficiencia o la eficacia de las funciones productivas.

Tipos de Empresarios

Pueden distinguirse tres clases de empresarios, según la forma en que se relacionan con las operaciones de la empresa.

  1. Empresario Solista o Unipersonal: Es el típico trabajador por su cuenta. Este tipo de empresario es el trabajador por cuenta propia sin empleados a su cargo (o bien con muy pocos), que concentra el poder de la empresa, generalmente pequeña.
  2. Socio Clave: Es el empresario que asume el rol activo al momento de tomar las decisiones de la empresa, cuando el resto de los socios aporta el capital.
  3. Inventor Investigador: Aunque carecen de destreza ejecutiva tienen buenas ideas.
  4. Innovador Creativo: Este tiene ideas para fabricar mejores productos.
  5. Empresario de Alta Tecnología: Con educación superior y destreza técnica.
  6. Multiplicadores: Saben delegar y tienen sentido de organización.
  7. Adquirentes: En muchos casos es el complemento del multiplicador.

El Empresario en la Economía Social de Mercado

El empresario juega un papel decisivo, en su dimensión societaria, para garantizar la dinámica de una economía de mercado que «funcione bien», que haga factible su existencia y garantice la eficiencia económica, por un lado, y el equilibrio social, por el otro. Una economía social de mercado es un «sistema de valores» societarios que integra los «fines» de la economía en la sociedad: el desarrollo integral de la persona mediante el uso eficiente de los recursos escasos.

Eficiencia económica y equilibrio social garantizan un orden de libertades en el que puede desarrollarse el empresario si contribuye con su competencia y con el principio de subsidiaridad a su desarrollo.

El empresario es el eje del desarrollo económico, el desarrollo schumpeteriano. La gran contribución a un orden de libertad en el que la figura del empresario y “empresarialidad” se encuentra en la búsqueda de libertad y responsabilidad para la «acción» de la persona.

Principios Éticos y Sistema de Valores

Para Erhard, «la política económica fue siempre parte de la política societaria. La economía social de mercado la veía bajo la condición de valores compartidos y convencimientos, así como una determinada interpretación de la persona (Leitbild)».

Lo cual implica necesariamente un cambio muy serio del pensamiento económico, ya que se entra en el ámbito de los «valores». Müller-Armack (1977: 19) señalaba que «los valores son propiedades inherentes a la existencia humana, y la existencia de una jerarquía de valores no puede seguir siendo omitida en el análisis científico».

Lo cual implica 2 problemas básicos en los actuales planteamientos económicos:

  • En primer lugar, la fijación de los objetivos finales de la economía, de forma que la racionalidad económica permita calcular la eficiencia con respecto a los «objetivos finales» de la economía. Con lo que no se trata de la mera racionalidad de los recursos, sino del nivel del «logro» de realización de los «fines» con el menor uso de recursos escasos.
  • En segundo lugar, estos objetivos finales se encuentran en la sociedad, y desde esta se fijan estos objetivos finales que permiten, a partir de ellos, el establecimiento de los objetivos instrumentales con los que se contribuye al uso eficiente de los recursos, racionalidad económica para alcanzar los objetivos finales.

Tabla: Evolución del Concepto de Empresario a lo largo de la Historia

Época Características del Empresario
Capitalismo Mercantilista El empresario es el fundador y propietario de su empresa, asumiendo todos los riesgos de la producción.
Revolución Industrial (Siglos XVIII-XIX) El empresario es individual, un hombre de negocios que compra los medios para producir y revende a un precio incierto.
Siglo XIX Aparecen las grandes sociedades, donde diversos propietarios financian conjuntamente la empresa y se elige al empresario por su capacidad.
Siglo XX El empresario es una persona innovadora que impulsa el progreso técnico y obliga a los competidores a imitar sus descubrimientos.
Actualidad El empresario debe ser innovador, líder y estratega, no necesariamente el propietario de la empresa.

Evolución del Concepto de Empresario

Con frecuencia se entiende este término como algo propio de la era actual, pero lo cierto es que ya en la época medieval había empresarios. Luego el concepto ha ido variando. Las formas del empresariado han variado a lo largo de la historia, según se van dando los procesos de transformación económica.

Durante las etapas iniciales de la era industrial, el empresario era el fundador y propietario de su empresa, asumiendo todos los riesgos de la producción. Posteriormente, la acumulación económica permitió que varios empresarios detentaran conjuntamente el control de una empresa o bien que un propietario contrata a un empresario para administrar su empresa.

En la actualidad, lo más común es que cuando se trata de grandes negocios el empresario encargado de la gestión sea alguien ajeno a los dueños de la empresa. Se le llama así en la actualidad, de manera más específica a la persona que toma las decisiones vinculantes sobre la producción de bienes o servicios por parte de una empresa para su venta en el mercado y la consecuente obtención de beneficios.

El empresario puede consistir tanto en una persona física como en un sujeto jurídico, y puede desempeñar su tarea tanto de manera individual como colectiva. La actividad de un empresario se da tanto al interior como al exterior de la empresa, entendida ésta como una unidad económica. Al exterior, es el encargado de crear y gestionar relaciones con otras empresas, además de crear relaciones con otras organizaciones e instituciones.

La gestión empresarial ha cambiado mucho. El rol de jefe ha quedado relegado y ahora lo que buscan las organizaciones son líderes. El trabajo del empresario no está exento de estrés, ya que implica tomar decisiones importantes y asumir un alto grado de riesgo.

Actualmente la noción de empresario ha vuelto a identificarse con la de emprendedor. El origen etimológico de esta palabra es la voz latina prendere (que tiene varias acepciones centradas en torno a las ideas de poseer, coger o agarrar) pero su sentido financiero aparece claramente relacionado con el término francés entrepeneur, que empezó a utilizarse en el siglo XVI en referencia a quienes se entregaban aventuras inciertas y arriesgadas (es una época de descubrimientos y viajes en la que el mundo se ensancha repentinamente para los europeos); con el paso del tiempo pasó a describir también describir la voluntad de superación de lo desconocido (o la ruptura con lo convencional), y es aquí donde adquiere su sentido empresarial.

Una consecuencia de todo ello es que la acepción dominante de empresario tiende a enfatizar los roles relacionados con la creatividad, la innovación y la flexibilidad. Al margen de los factores ideológicos que puedan (o no) existir, esta nueva perspectiva también parece compatible con algunos cambios recientes en el entorno empresarial, en particular con las características distintivas que parecen definir a las empresas que convencionalmente denominamos "exitosas".

El Empresario Innovador

Desde la postguerra, y durante décadas, el factor esencial que determinaba la competitividad empresarial era la dimensión, de la cual se derivaban las ventajas en costes (economías de escala) y el dominio de los mercados; las grandes empresas tenían acceso a más y mejor financiación, ocupaban la mayoría del "espacio" disponible para la publicidad y lideraban el esfuerzo de innovación.

Pero en una buena parte de los sectores esta situación ha cambiado y vemos cómo pequeñas empresas no solo ocupan nichos protegidos, sino que consiguen reducir significativamente la cuota de mercado incluso en sectores protegidos por barreras de entrada teóricamente insalvables, como las telecomunicaciones o los servicios financieros.

La característica distintiva de estas empresas es la innovación, la habilidad para descbrir oportunidades y desarrollar nuevos productos de forma rápida y eficiente - consumiendo menos recursos, y en menos tiempo que una gran corporación -.