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Desde la romántica idea de “querer cambiar el mundo” hasta la más realista; “querer trabajar para uno mismo”, existen infinidad de razones y motivaciones que nos llevan a querer emprender. Aunque muchas veces es la combinación de varias de esas razones la fórmula que definitivamente nos lleva a ello, siempre hay una que predomina. El emprendimiento y la innovación son campos cada vez más populares en el escenario empresarial en evolución actual.

De los emprendedores noveles en España, el 42% encontró una buena oportunidad en el mercado, el 30% siempre tuvo claro que quería emprender y el 18% de ellos lo hizo al encontrar un proyecto que le inspiraba, según el informe 'Mapa del Emprendimiento 2022' de South Summit (evento líder del ecosistema innovador del sur de Europa) y el Instituto de Empresa. Otro de los motivos para emprender destacados por los innovadores a nivel global son el deseo de querer marcar una diferencia en el mundo, construir un patrimonio económico, continuar con una tradición familiar o ganarse la vida de otra manera ante una situación del mercado laboral incierta, según el último 'Global Entrepreneurship Monitor' (GEM).

A continuación, exploraremos las principales razones para estudiar emprendimiento y cómo puede transformar tu futuro profesional y personal.

1. Búsqueda de libertad e independencia

Uno de los motivos para emprender más importantes es la búsqueda de una mayor libertad. Trabajar para uno mismo, con independencia, es una de las razones más comunes y comprensibles que nos lleva a querer emprender. Como el emprendedor lleva el control del negocio, también puede elegir sus tiempos de trabajo, de descanso o de vacaciones, si bien también tiene que ser más flexible en ese camino. Tener mayor flexibilidad en cuanto a horarios y el lugar desde el cuál trabajar es especialmente atractivo para todas aquellas personas con responsabilidades familiares u otras limitaciones.

Además, la idea de que todos los beneficios que obtengamos a través de nuestro trabajo sean “íntegros” para nosotros nos llama mucho la atención. No obstante, no hay que olvidar que el tener toda esa libertad e independencia, genera a su vez muchas responsabilidades, ya que al ser emprendedores y dueños de nuestro propio negocio tendremos que afrontar tanto los beneficios como los pagos o las perdidas.

2. Perseguir tus sueños profesionales

Emprender aporta la posibilidad de perseguir los sueños profesionales que, de otra manera, serían difíciles de alcanzar. El emprendedor trabaja cada día en un proyecto que ha concebido como propio, lo que le permite contar con la energía y determinación para sacarlo adelante y esforzarse al máximo. Esta satisfacción se transmite a todas las áreas del negocio y a las personas involucradas en el proyecto que comparten sus mismos ideales.

Según Manuel de Castillo, profesional con más de 20 años de experiencia en el sector de la dirección de negocios define emprender como el “desarrollo de nuestras ideas según nuestras propias pautas”, cuando tenemos una idea innovadora que creemos que agregará valor a la sociedad y contribuirá a su desarrollo y bienestar, es muy posible que nos lancemos de cabeza a intentar materializar esa idea. Si tienes una pasión muy clara por un producto, servicio o idea, el emprendimiento es la principal vía que te permitirá compartirlo con el mundo y a resolver problemas o mejorar la vida de las personas.

3. Potencial de crecimiento y expansión

La posibilidad de hacer crecer un negocio es uno de los atractivos que, cada día, impulsa a miles de emprendedores a poner en marcha sus propios proyectos. Si una startup es capaz de evolucionar de forma positiva en el tiempo, puede llegar incluso a convertirse en una 'scaleup' (empresa en expansión con un crecimiento medio anual de un 20% en empleados o facturación) o incluso en un unicornio (startup que ha conseguido una valoración igual o superior a los 1.000 millones de dólares antes de salir a bolsa).

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4. Aprendizaje constante y desarrollo personal

Ser emprendedor significa aprender constantemente. No se trata solo de la formación o la asistencia a eventos, charlas, conferencias o cursos en los que seguir adquiriendo habilidades, sino de aprender de una experiencia propia en primera persona. Trabajar de manera rutinaria, sin motivaciones, sin metas… se convierte en todo lo contrario cuando decides emprender. Cuando eres emprendedor te transformas en un apasionado de tu idea y, por ello, no te falta ni motivación ni ganas para trabajar en sacarla adelante. Cada día es un reto y una satisfacción personal, ir superando las dificultades, demostrándose a uno mismo su valía y perseverancia. Emprender es en pocas palabras un desafío personal que te permite probar tus habilidades y superar desafíos cada día.

De este modo, experimentamos un constante y veloz crecimiento tanto personal como profesional. En este punto también entra en juego cuando queremos poner en valor los conocimientos y experiencia que poseemos en un sector determinado, en el cual estamos muy metidos y creemos que podemos aportar más valor. Los emprendedores que desarrollan ideas de negocio basadas en sus propias vivencias y sapiencias, tienen muchas más posibilidades de triunfar, ya que el conocimiento del mercado en el cual se integra tu proyecto, además del público y la competencia, agrega muchos puntos a tu favor.

5. Impacto social y contribución al desarrollo

Como se menciona al inicio del artículo, uno de los motivos para emprender que más atraen a los emprendedores es la posibilidad de tener repercusión en el mundo e impactar de forma positiva en la sociedad. En este sentido, muchas de estas iniciativas están enfocadas hacia la sostenibilidad. Además, emprender implica tener la oportunidad de crear empleo y contribuir al desarrollo económico de la sociedad.

Cada vez me atraen más los proyectos de emprendeduría social.

6. Formar un equipo de alto rendimiento

Como ya hemos comentado en artículos pasados, emprender en solitario no suele ser recomendable. Para arrancar una startup con mayores probabilidades de éxito, según nuestra experiencia, se precisa de un equipo multidisciplinar formado por al menos 2 o 3 personas con diferentes perfiles: técnicos, especialistas de producto o sector y de marketing digital. En este sentido, muchas veces a lo largo de nuestra vida y carrera profesional nos topamos con personas con las que formamos increíbles equipos y junto a las que consideramos que podemos ser capaces de realizar proyectos con mucho potencial. Aquí nace otra de esas razones que nos pueden llevar a querer emprender, si contamos con un buen equipo humano de calidad, tenemos mucho ganado para conseguir sacar adelante un proyecto emprendedor.

7. Aprendizaje continuo de los demás

A través de las startups es la mejor forma de acceder rápidamente a muchos conocimientos y experiencias, querer aprender tanto del equipo como de los clientes, puede ser otra razón importante que nos lleve a querer emprender. La típica frase que se escucha mucho en el sector emprendedor de “aprendí más trabajando un mes en una startup que trabajando cinco en una empresa” aunque suene a tópico, se cumple a la perfección.

Es importante destacar que el espíritu empresarial implica un riesgo inherente, y aunque existen estereotipos de empresarios, no se requiere un perfil demográfico específico para lanzar una empresa exitosa. Afortunadamente, estas competencias se pueden aprender y perfeccionar.

La importancia de la formación antes de emprender

Emprender no es solo una cuestión de tener una buena idea. Es un camino apasionante, pero lleno de desafíos, incertidumbre y decisiones estratégicas que marcarán el rumbo del proyecto. Muchos emprendedores comienzan impulsados por la intuición, el entusiasmo o una necesidad detectada en el mercado. Sin embargo, sin una base sólida en áreas clave como modelo de negocio, finanzas, marketing o liderazgo, esa intuición puede convertirse en un riesgo. Uno de los grandes motivos por los que tantas startups fracasan en los primeros años es la falta de conocimientos estratégicos y operativos.

Formarse antes de emprender no elimina el error, pero lo minimiza. Una buena formación no es solo teoría: es aprendizaje práctico, análisis de casos reales y contacto directo con expertos que ya han recorrido ese camino. Estudiar en un entorno emprendedor también implica tejer relaciones con otros fundadores, mentores, docentes y posibles inversores. Este ecosistema es clave no solo para aprender, sino para validar ideas, recibir feedback y encontrar aliados estratégicos.

Hoy no basta con crear una empresa rentable. Se necesita tener una visión integral, comprender el impacto social y ambiental, integrar la innovación tecnológica y desarrollar habilidades blandas como la resiliencia, la comunicación y la capacidad de adaptación. Por eso, en nuestros programas de máster -como el Máster Internacional en Creación y Aceleración Empresarial- formamos a futuros líderes para que emprendan con criterio, estrategia y confianza.

Al lanzar una empresa, validar tu idea de negocio es un primer paso vital. Fuera de tu formación, lee y habla con emprendedores con más experiencia que tú. En cualquier organización, se requiere un esfuerzo consciente para combatir el estancamiento.

Podemos decir que Xavier Verdaguer se ha convertido en un emprendedor en serie. En sus charlas habla de “la actitud emprendedora”.

¿Cómo la define? Todo el que tiene que ver con emprender es una actitud que se puede adquirir. Es método y se puede formar a la gente para potenciar este carácter. Yo defino la actitud emprendedora como la determinación para conseguir un sueño.

¿Por qué cree que es usted tan productivo creando empresas? Antes de nada habría que plantearse qué quiere decir éxito. ¿Hacer dinero? ¿O quizás trabajar de lo que te gusta? Lo que a mí me gusta es participar del proceso más inicial de creación de una empresa, es decir, generar una idea, un plan de negocio y configurar un equipo para llevarla a cabo. Una vez el negocio vuela solo yo me desvinculo un poco y voy a por un nuevo reto. Aun así, también está interesado en potenciar la creación de empresas de otros emprendedores.

Desde el 2011 organiza las competiciones Imagine Silicon Valley para emprendedores. Cubrimos la parte más inicial de un proceso emprendedor: detección de talento, configuración de equipos pluridisciplinarios y generación de ideas disruptivas. Son participantes porque son soñadores con sus ideas. Pero no sólo sueñan sino que están dispuestos a luchar para conseguir sus objetivos.

Desde el centro de creatividad Imagine habéis diseñado un método para desarrollar ideas. Básicamente se trata de un método creativo que va de la idea al negocio mediante cuatro fases: replanteamiento del problema desafiando las hipótesis, generación de ideas a través de pensamiento lateral, prototipatge y comunicación.

Independientemente de los motivos que empujen a una persona a emprender, lo importante es contar con un buen compañero durante la aventura.