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En los últimos años, la creación de nuevas empresas se ha convertido en un instrumento fundamental para el desarrollo económico, tecnológico y social de nuestra sociedad. Del mismo modo, la preocupación por introducir la iniciativa emprendedora en el aula en todos los niveles educativos ha crecido considerablemente. Aunque nunca antes hemos tenido tantas oportunidades, condiciones y herramientas para iniciar un negocio, el miedo al fracaso frena el espíritu emprendedor e impide la generación de un ecosistema empresarial estable.

Comenzar hablando de factores de fracaso para montar un negocio podría parecer un poco agorero, pero todo lo contrario. Vamos con los aspectos críticos que a otros empresarios les ha causado problemas (derivando en muchas ocasiones en el cese del negocio), en sus empresas, para poner un cartel de ¡cuidado! ¿Y esta información de dónde lo sacas? Puede que te preguntes. La respuesta es de estudios realizados para conocer las principales causas de fracaso de otros emprendedores y empresarios.

En su obra "El libro negro del emprendedor: No digas que nunca te lo advirtieron", Fernando Trías de Bes trata de identificar posibles causas que pueden llevar al fracaso cuando arrancamos una idea de negocio. Este libro se aleja de los aspectos técnicos, legales o financieros ampliamente cubiertos en otros manuales de empresa, y pretende ser útil a todos los públicos que están interesados en emprender un negocio. No obstante, el propósito de este libro no es desalentar ni desmotivar a la persona que desee emprender, sino ayudarle a comprender las dificultades y obstáculos que suelen surgir para poder anticiparse a cualquier situación.

A este respecto, Fernando Trías establece 14 factores clave de fracaso empresarial que se agrupan en 5 áreas: la naturaleza de la persona que emprende, los socios, la propia idea de negocio, la situación familiar de la persona emprendedora y la gestión del crecimiento.

Factores Clave de Fracaso Empresarial

Conoce las causas más frecuentes del fracaso empresarial para evitarlas y que tu negocio no caiga en los mismos errores de otros emprendedores:

1. La Naturaleza de la Persona que Emprende

El simple motivo para emprender o la propia idea del negocio no es suficiente de por sí para proporcionar el éxito, ya que debe haber una motivación personal detrás de un emprendimiento. Emprender no es simplemente montar un negocio, sino una forma de hacer frente al mundo, de disfrutar de la presión, la incertidumbre e inseguridad propias del acto de iniciar un proyecto de empresa. La vida de una persona emprendedora está llena de imprevistos y contratiempos. Debemos tener capacidad de sufrimiento y reacción ante las dificultades que puedan interponerse en nuestro camino.

En numerosas ocasiones nos asociamos por miedo a iniciar una aventura empresarial en solitario, sin ser conscientes de que el acto de emprender implica soledad. Esa soledad nos permitirá tener total libertad y velocidad a la hora de tomar decisiones.

2. Los Socios

A la hora de escoger a nuestros socios debemos asegurarnos de su honradez y complementariedad con nuestro carácter. Para lograr una unión eficaz, los valores y ambiciones deben ser compartidos. Además, es fundamental que sean personas capaces de ofrecer soluciones. Antes de iniciar una relación profesional con un socio, es necesario definir el procedimiento a seguir en caso de una desvinculación del negocio o una separación entre los integrantes. Esto nos permitirá evitar futuros conflictos y sus molestas consecuencias.

Cada elemento que un socio aporta a nuestra empresa se debe valorar de manera justa. Las desavenencias y choques entre socios suelen producirse por los siguientes motivos:

  • Sensación de desequilibrio en cuanto a las aportaciones de cada integrante.
  • Distintos ritmos de trabajo entre socios.
  • Diferentes estilos profesionales y formas de actuar.
  • Falta de confianza.

3. La Propia Idea de Negocio

Una gran idea de negocio no servirá de nada si no la implementamos correctamente. Nuestra idea no tiene que ser revolucionaria, sino que debe contar con una buena ejecución. Es fundamental conocer a fondo el sector de actividad en el que deseamos emprender. Nuestra elección no puede ser casual ni improvisada. En caso de no conocer el sector, es recomendable hablar con personas que dominan ese entorno o trabajar en él por cuenta ajena durante un tiempo antes de lanzarse a la creación de un negocio. En definitiva, hemos de dedicar el tiempo necesario para descubrir los entresijos del sector.

Para garantizar que un sector de actividad sea rentable ha de ser atractivo y poco saturado. Es preferible elegir un sector en crecimiento, con poca competencia y que no requiera una alta inversión inicial. Además, puede influir notablemente encontrarnos en una situación económica favorable o en una zona geográfica en plena expansión.

Una concepción equivocada de la idea de negocio y del producto o servicio a comercializar, puede hacer que nos estrellemos de lleno con la dura realidad de que nuestro producto o servicio no satisface una necesidad real. Por ejemplo, podemos tener un producto buenísimo pero a un precio muy elevado, que no encuentra demanda que esté dispuesto a pagarlo. O si hay demanda pero no hemos enfocado correctamente las acciones comerciales a ese segmento de población. Son muchos los errores que se pueden cometer en este apartado.

4. La Situación Familiar de la Persona Emprendedora

Nuestra situación familiar y personal se tiene que adaptar a los beneficios que el negocio genere. Se recomienda diversificar las fuentes de ingresos e incluir nuestro sueldo dentro del plan de negocio. Además, hemos de ser cautos con nuestras ganancias desde el principio e intentar proteger la economía familiar.

Cuando ponemos en marcha una empresa, conciliar nuestra vida familiar y profesional se convierte en una tarea difícil. A menudo los problemas que surgen en el negocio se trasladan a nuestra vida personal. A pesar de tener sensación de libertad, el tiempo que podemos dedicar a nuestra familia se suele resentir.

5. La Gestión del Crecimiento

Para que una empresa sea sostenible, debe producir beneficios a corto plazo o, al menos, cubrir los gastos que se producen. La sostenibilidad y el equilibrio financiero a medio y largo plazo son más importantes que el crecimiento inmediato. Mientras un emprendedor se centra en el proceso creativo y la puesta en marcha del negocio, el empresario se enfoca en gestionar y hacer crecer el proyecto.

Otras Causas Comunes de Fracaso

Además de los factores mencionados, existen otras causas que pueden llevar al fracaso de un emprendimiento:

  • Falta de planificación: Un plan de negocios sólido es fundamental. Según el informe ‘Causas de éxito-fracaso de la actividad emprendedora en España‘ realizado por UATAE, en colaboración con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el 25% de los autónomos y emprendedores cesan su actividad porque no realizaron un plan de negocio.
  • Escasa gestión financiera: La falta de conocimientos financieros y una mala administración del dinero pueden llevar al fracaso.
  • Mala toma de decisiones: Tomar decisiones precipitadas o basadas en información insuficiente puede tener graves consecuencias.
  • Falta de adaptabilidad: Los mercados y las condiciones económicas cambian constantemente.
  • Timing no adecuado: Lanzar tu proyecto demasiado pronto o demasiado tarde puede ser fatal.
  • Nuevo producto o servicio que no cubre ninguna necesidad real: Es un error enamorarse de tu producto en lugar de enamorarte de tu cliente y de la necesidad que cubres.
  • Tesorería, falta de liquidez: Muchas empresas tienen que cerrar al mes 9-12 por falta de liquidez para pagar gastos, a pesar de que tengan clientes satisfechos y buenos márgenes.
  • Equipo promotor incompleto: Otra causa del fracaso puede surgir al depender de un tercero para desarrollar el producto o servicio.
  • No saber delegar: Para no asumir costes, un emprendedor tiende a ser todo; director general, departamento de marketing, administrativo, departamento de contabilidad, etc.

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Datos Estadísticos sobre el Fracaso Empresarial

Es crucial tener en cuenta las estadísticas sobre el fracaso empresarial para comprender la magnitud del desafío:

  • De las buenas oportunidades fracasan el 99%.
  • Los proyectos innovadores tipo startup fracasan el 90%.
  • Las startups financiadas por inversores privados fracasan en un 80%.
  • Nuevas empresas en negocios tradicionales fracasan el 70%.
  • De las empresas que cotizan en bolsa cada año fracasan el 10%.

Todas las empresas tienen un ciclo de vida (nacen, crecen, se estabilizan y mueren) que se ha ido acortando con el tiempo. ¡Son muy pocas las empresas de más de 100 años de vida!

Consejos para Reducir el Daño del Fracaso

Para reducir el daño del fracaso de tu empresa y evitar que te afecte también a tu vida personal y familiar:

  • No mezcles amistad y familia con negocio.
  • En la financiación evita los avales personales y las aportaciones de garantías personales.
  • Al principio crea estructuras de costes variables, evita los fijos, no inviertas hasta que hayas alcanzado ventas recurrentes.

Signos que Anticipan un Posible Fracaso

Hay signos que anticipan un posible fracaso que debes evitar:

  • No consigues tus primeras ventas.
  • Perder a clientes recurrentes.
  • Alta rotación de empleados.

La Zona Gris: ¿Éxito o Fracaso?

Crear una empresa es una de las cosas más apasionantes que alguien puede hacer en su vida… pero también una de las más complicadas. No sólo porque una gran mayoría cierran a los pocos años, sino porque, como los bebés, vienen sin manual de instrucciones… y claro, es difícil saber si el éxito está a la vuelta de la esquina o si estamos atascados en la “zona gris”.

La realidad a menudo se parece más a unas laaargas vacaciones en la “zona gris”. Algunos síntomas que te pueden ayudar a detectar que vives en la “zona gris”:

  • Siempre parece que el éxito está al girar la esquina… pero nunca acaba de llegar.
  • El mercado aún no ha “entendido” nuestra proposición de valor, estamos por delante de nuestro tiempo, habrá que “educar al mercado”…etc.
  • El éxito no llega porque al producto le faltan las funcionalidades x o y, y son absolutamente imprescindibles.

Estar en la “zona gris” no es per se un problema, es más bien la realidad para miles de emprendedores a lo largo y ancho del planeta. El problema es no ser consciente de ello y autoengañarnos, algo en lo que los fundadores somos unos maestros. La clave es ponernos como prioridad salir lo antes posible de la “zona gris”, ya sea por abajo o por arriba.

El Fracaso como Oportunidad de Aprendizaje

El fracaso es una experiencia común en el mundo del emprendimiento, pero debe entenderse como una oportunidad de aprendizaje y mejora. Identificar y comprender los factores de fracaso es fundamental para tomar medidas y evitar su repetición en el futuro. Sin embargo, es importante recordar que el fracaso no debe ser visto como un obstáculo insuperable, sino como parte del proceso de aprendizaje y crecimiento.