La palabra líder ha sido introducida en nuestra lengua a través del verbo inglés “lead” cuyo significado es dirigir, guiar, conducir. Dicho término posee raíces en el antiguo sajón y lo define como “sendero”, “camino” o “rumbo marino”. El líder sería pues aquel que sirve de guía, de conductor, de cabeza pensante dentro de un grupo. O’Roark (2002) identifica el término con las funciones de buscador de caminos (pathfinder) y creador de mapas (mapmaker).
Definiciones de Liderazgo
La vaguedad del término ha dado origen a un sin fin de definiciones más o menos explícitas de lo que es liderar. Por ejemplo y siguiendo a Etzioni (1961), el liderazgo es la habilidad personal de un individuo para lograr el cumplimiento voluntario de sus seguidores en una amplia variedad de tareas. Otras definiciones mencionan el proceso de liderazgo en relación con el ejercicio de una posición de autoridad, o una relación de poderes (véase French y Raven, 1959), la toma de decisiones riesgosa, la capacidad de influir en los demás (Cartwright, 1965; Brown, 1983) o persuadirles (Koontz y O’Donnell, 1955), la habilidad para generar altos resultados grupales (valor instrumental), la capacidad de unir a un grupo, el desempeño de un rol (Sherif y Sherif, 1969), o de un proceso grupal, etc.
La distinción más tradicional entre líderes es la referida a los líderes formales e informales. Los líderes formales son individuos influyentes que ocupan puestos o posiciones sociales de prestigio o autoridad, forman parte de las estructuras jerarquizadas de las instituciones y cuentan con mecanismos formales para asegurarse en cumplimiento de sus directrices por parte de sus seguidores (sistemas de recompensas y sanciones). De esta forma, un alcalde ejerce una posición de autoridad y a la vez puede ser un líder formal de su localidad. Como veremos en este capítulo, un líder formal cuenta con un poder formal e informal.
Pero no todos los directivos o supervisores son líderes; más aún, capacidad y habilidad para liderar no suelen ir a la par. Así, los líderes informales describen miembros grupales que potencialmente son capaces de influir en el resto del grupo.
Las primeras investigaciones en torno al liderazgo se centraron en averiguar qué rasgos o características personales hacían a una persona líder de un grupo. Por entonces se admitía la idea de que un líder nace no se hace. Este enfoque determinista y personalista, denominado enfoque de rasgos por Yukl y Van Flete (1991), generó una lista de cualidades más o menos innatas supuestamente relacionadas con la eficacia en la dirección de grupos.
Características Asociadas al Liderazgo Eficaz
- Inteligencia: Los estudios indicaron que efectivamente los líderes poseían una capacidad intelectual por encima de la media pero que esta cualidad era eficaz dentro de un grupo siempre y cuando las diferencias con respecto al resto no fueran excesivas.
- Personalidad: El ingenio, la originalidad, la integridad personal, la autoconfianza, entre otros, son rasgos asociados al liderazgo eficaz. Covey (1996) destaca otra serie de características significativas y referidas al sentido de misión en la vida, apertura al cambio, aprendizaje continuo, vocación por servir, optimismo, conocimiento ajeno y equilibrio personal.
- Características físicas: Variables tales como la edad, el sexo, la altura o la constitución física mostraron relaciones contradictorias en relación con la capacidad de liderar. En el estudio de Goktepe y Schneier (1989) los líderes emergentes de grupos mixtos fueron En relación con el sexo, es preciso mencionar un conjunto de efectos psicosociales que sí determinan en la práctica la eficacia de liderar de hombres y mujeres.
Desde esta consideración, se sabe que los miembros grupales favorecen antes la elección de un líder hombre que mujer independientemente del contexto grupal (Forsyth, Heiney y Wright, 1997). Otro estudio constató que en grupos mixtos los hombres emergen antes de líderes que las mujeres sobre todo en tareas que no precisan interacciones sociales complejas (Eagly y Karau, 1991). Desde las teorías de categorización social del liderazgo (Lord y Maher, 1991) y de la teoría del rol social (Eagly, 1987), se sugiere que existen discrepancias cognitivas entre el estereotipo individual sobre las mujeres y el prototipo de la figura del líder. Como indicara Powell y Butterfield (1988), el “buen directivo” (líder) se percibe aun como masculino.
Estos condicionantes psicosociales limitan directa e indirectamente el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo extendiendo la errónea idea de que no están capacitadas para tal función y, por efecto de la profecía autocumplida, transformándola en cierta. Efectivamente, las mujeres fueron más eficaces en el desempeño de roles de liderazgo cuando estos venían definidos en términos menos masculinos (Eagly, Karau y Makhijani, 1995). La expectativa de genero-estereotípico permite afirmar que las mujeres lideran con un estilo orientado hacia las relaciones interpersonales y los hombres hacia las tareas grupales adoptando aquellas actitudes más democráticas y participativas (Eagly y Johnson, 1990).
Habilidad supervisora: a pesar de ser una variable directamente relacionada con la posición jerárquica del sujeto, ésta no determina la eficacia en la tarea de liderar. Así se demostró recientemente en la investigación experimental de Riggio, Riggio, Salinas y Cole (2003) en la que los miembros de un grupo eligieron como líderes a aquellos más habladores y extrovertidos. Si bien generaron más satisfacción grupal, las habilidades de comunicación y sociales de los líderes no se relacionaron con una mayor eficacia grupal.
Valores morales y éticos: son pocos los estudios referidos a estas cualidades socio morales de los líderes pero parece ser que aquellos que poseen un razonamiento moral alto contribuyen con mayor eficacia al desarrollo de los miembros del grupo (Pearce y Sims, 2002). Las frecuentes contradicciones en torno los resultados obtenidos desde esta perspectiva contribuyó a que se abandonara como marco de referencia investigador.
Capacidades Clave del Liderazgo
Los líderes ejercen su acción a través de dos grandes capacidades; la capacidad comunicativa - influencia, negociación, persuasión, unión,...)- y la decisional -creatividad, optimismo, toma de decisiones, asunción del riesgo,...).
Estilos de Liderazgo
Comentar los efectos psicosociales sobre los miembros que estos estilos generan a corto-medio-largo plazo.
Clasificación Clásica (Lewin et al.)
Tiene por objeto determinar el grado en que los subordinados deben participar en la toma de decisiones.
Enfoque Interactivo Transaccional (Hollander, 1978)
Entiende el liderazgo como el resultado de la interacción y transacción entre los actores (líder y seguidores). Énfasis en el proceso de influencia mutua, que lleva consigo un intercambio social, por el cual se ofrecen y obtienen beneficios. Recompensas contingentes. Dirección por excepción. Se interviene si no se consiguen los resultados.
El liderazgo personal no debe confundirse con el liderazgo formal. En familia, los grupos sociales, en los colegios, siempre resalta un líder. La vida misma es un constante ejercicio que nos enseña que podemos ser líderes. Se puede poner el ejemplo de un hogar: ¿Quién decide qué abarrotes se compran?, ¿Quién qué automóvil se prefiere?, ¿Quién qué programas se van a ver en la televisión? , etc .
En un mundo saturado de problemas, el clamor universal que se oye en gobiernos, negocios y profesiones expresa la necesidad de un liderazgo personal. Quien es capaz de afrontar y resolver los problemas puede poner sus propias condiciones, ante esta escasez, se podría suponer que se requeriría de un especial optimismo para afirmar que cada hombre o cada mujer es un líder, y sin embargo así es:
Todos son líderes sin importar edad, inteligencia, clase social, educación, experiencia o personalidad. Cada persona tiene la capacidad de ser líder y de ejercer esa capacidad más de lo que cree.
El liderazgo personal es un proceso que se aprende, la persona nació para ser un líder: es su naturaleza. Esto quiere decir que nació con todos los talentos, capacidades y atributos necesarios para desarrollar el liderazgo, y que nació con un deseo muy íntimo de dirigir, de construir y de superar los problemas de la vida. El liderazgo personal es una cualidad común a todas las personas. Cada una tiene en sí el potencial para su liderazgo personal.
Aquellos que descubren las riquezas que la vida les ofrece, aquellos que perciben las oportunidades que les rodean, son quienes han osado utilizar su potencial del liderazgo personal. El liderazgo personal no es creado por las situaciones, sino por la respuesta de la persona a las situaciones.
Desarrollar el liderazgo personal es avanzar por el camino del éxito. Es una motivación personal para emplear mejor las capacidades que Dios ha dado. El ser humano en sus propias búsquedas encuentra una alegría de vivir, en trabajar, en relacionarse con las personas cuando siente que su vida vale por algo. Esto es liderazgo personal. Quien no desarrolla su liderazgo en la vida, en cierta forma fracasa.
El liderazgo personal es una cualidad de la persona, entretejida por la trama del vivir cotidiano, sin importar profesión, vocación, o campo de trabajo, por ello se ha podido de alguna manera definir lo que es el liderazgo personal.
Esta voluntad está íntimamente relacionada con las metas y valores distintivos de cada persona. Muchas personas mueren en la vida porque no tienen voluntad de significación. Por ello el liderazgo personal, los talentos y habilidades que cada uno tiene. Así una persona se prepara para el liderazgo personal mediante:
Entenderse y desarrollar una buena opinión de sí mismo y aprender a generar un amplio suministro de auto motivación.
El hombre vive en un mundo generoso y rico que le ofrece más oportunidades de las que aprovechar. Es libre para hacer de sí mismo lo que quiera. Parece increíble que hay tantos que hacen tan poco.
El hombre debe encontrar la finalidad y un significado, cuando no se encuentra esto, se siente insatisfecho, sin embargo, aunque busque no estará satisfecho. La ciencia y la filosofía están de acuerdo en que pocos son quienes usan más del 20% de sus capacidades, sabemos que el hombre tiene infinitamente más talentos y habilidades de los que jamás usa. Las mayores limitaciones del hombre son las que él mismo se impone.
La razón principal de que no haya personas con grandes ideales en la vida estriba en que buscan las metas en comparación con otros y la única comparación válida es con nosotros mismos, por ello el que quiere ser líder, debe resolverse a desarrollar su capacidad inexplorada y medir su éxito en la realización progresiva de sus metas.
Desarrollando una Buena Opinión de Sí Mismo
Un segundo paso en la preparación para el liderazgo personal es el desarrollo de una buena opinión de sí mismo. Una buena opinión de sí mismo no es igual a orgullo o vanidad, es un genuino respeto propio, una auto imagen positiva, una muestra de respeto hacia la obra de Dios en cada uno. Sin esta imagen positiva las posibilidades de éxito en el liderazgo personal se verán afectadas.
Si se tiene una opinión negativa de sí mismo cada decisión que se tome se filtrará a través de una red de temores y dudas inconscientes. Irónicamente el mundo está lleno de personas que, teniendo todos los atributos para el liderazgo personal, carecen de confianza en sí mismos, son su peor enemigo, se valúan muy bajo, se juzgan muy severamente.
Si una persona tiene confianza en sí mismo, tendrá confianza en lo que hace. Su éxito estará en proporción directa con la auto evaluación de sus fuerzas y debilidades. Un ser humano actúa como la persona que cree ser. El que se considera a sí mismo un fracaso, fracasará sin remedio.
Para mejorar la imagen de sí mismo hay que rectificar la dirección del propio pensamiento, debemos aprender a apreciarnos y a respetarnos. El hombre es la máquina más elaborada que jamás se ha diseñado, su potencial es ilimitado. No hemos sido creados para pasarnos la vida teniendo autocompasión y empequeñecimiento. Cada quien es único en toda la creación.
Un hombre puede aprovechar las oportunidades o sentarse plácidamente a verlas pasar. El hombre tiene libertad por lo que quiere SER o HACER . Elegir es un talento que debe desarrollarse, no se puede vivir una vida renunciando a tomar decisiones.
No hay que tener miedo a fracasar y a equivocarse. Hay que estar dispuestos siempre a afrontar las consecuencias de nuestras elecciones.
El hombre a lo largo de la vida se ve condicionado por la presión o la influencia de la familia, los amigos, de la sociedad, etc. El condicionamiento se convierte en un obstáculo sólo en la medida que impide cualquier nueva contribución, algunos seres humanos se encuentran detenidos por una barrera artificial. No utilizan su fuerza potencial porque se les ha condicionado para pensar que son débiles. Estos condicionamientos pueden ser los siguientes:
La Influencia de Nuestra Familia
Este tipo de condicionamiento puede ser negativo o positivo, en general se tiene un amor natural hacia la propia familia que nos conduce a ser leales a sus enseñanzas, buenas o malas. Se ha aprendido a apreciar el patrimonio cultural y la tradición familiar, sin embargo, en muchos casos la familia puede restringir la imagen propia y la confianza en sí mismo que, al llegar a la madurez, existe una serie de bloques para el liderazgo.
Si la personalidad de un adolescente ha sido conformada por la influencia diaria del negativismo, difícilmente se podrá contar con esa confianza natural para enfrentar la vida.
¿Un líder nace o se hace? Claves para reinventarse descubriendo tu potencial | Mario Alonso Puig
El Ambiente Social
Ningún hombre es una isla, el adulto como el niño está sujeto al condicionamiento de las influencias exteriores, es decir del entorno. En la medida que le hombre entrega su individualidad al entorno y se ve absorbido por el mismo, se vuelve mediocre. Hay que ser sociables pero no perder su propia identidad. Conformarse al modo de ser de las personas que nos rodean, es cortar infinitas posibilidades de hacer algo valioso en la vida.
Errores y Fracasos
Todos los seres humanos están sujetos a su propia experiencia. No se nace con un conocimiento del mundo, y por ello es natural que en su proceso de aprendizaje cometa errores y experimente fracasos. La secuencia natural sería: intentar, fracasar, adaptarse e intentar de nuevo.
Un fracaso puede ser muy destructivo para su yo, sobre todo, si el ambiente en el que creció era muy perfeccionista. El fracaso paraliza el miedo a cometer otro error. A su vez éste produce timidez.
Lo que está en juego no es el fracaso en sí mismo. Es una cuestión de actitud. La actitud de un hombre puede fortalecerlo o destruirlo, si considera los errores un paso atrás será un fracasado. Si los considera ladrillos de construcción, sus fracasos servirán para darle más fuerza. A nadie le gustan los fracasos, pero ellos señalan el progreso de la humanidad.
Por eso debemos tener más miedo a no cometer errores que a cometerlos. Para que un hombre logre una actitud saludable hacia los errores y fracasos, debe considerarlos como oportunidades de desarrollar su liderazgo personal, debe aprender que las condiciones sólo se convierten en problemas si las acepta como tales y que, donde no hay lucha, no hay progreso.
Algunos creen que la tarea de ayudar a las personas a desarrollarse y convertirse en líderes es un caso perdido “Se nace o no se nace con ello” dicen… y la mayoría de la gente al parecer no ha nacido con ello. Si podemos contribuir a desarrollar dicho liderazgo, contaremos con una buena proporción de personas para dirigir con mayor efectividad nuestro mundo.
Aprendizaje Continuo
El desarrollo del potencial del liderazgo no se da en un curso de dos semanas, ni siquiera en un programa universitario de cuatro años. La mayor parte de la complejidad de las habilidades se da a lo largo de nuestra vida, motivo por el cual, cada vez más hablamos de “APRENDER DURANTE TODA LA VIDA”.
Aprender en el Trabajo
Como la mayoría de nosotros dedicamos mucho tiempo en nuestro trabajo, gran parte de nuestro desarrollo tiene lugar en nuestro empleo. Si el trabajo nos estimula y contribuye a desarrollar aptitudes de liderazgo, con el tiempo pondremos en práctica el potencial que tengamos. Si por el contrario no nos estimula a desarrollar dichas habilidades, es probable que nunca llevemos a la práctica dicho potencial.
Las organizaciones muy controladoras con frecuencia destruyen el liderazgo al no permitir que los individuos florezcan, se pongan a prueba y crezcan. En este tipo de burocracias es característico que los jóvenes no se vean estimulados para dirigir, e incluso sean castigados. Esta clase de organizaciones tienden a rechazar a personas con potencial de liderazgo.
El desperdicio de talento resultará cada vez más costoso en un mundo en el que prevalece el cambio rápido. Por eso es importante estimular a la gente para que trate de dirigir, primero en pequeña escala, tanto para contribuir a que la organización se adapte a las circunstancias cambiantes, como para ayudarlo a sí mismo a crecer, motivando, informando, capacitando, impulsamos el desarrollo de las personas.
Hay que contribuir a asumir la responsabilidad de un liderazgo personal, para luego pasar a otro nivel: EL LIDERAZGO INTERPERSONAL… Y ASÍ A OTRO NIVEL MÁS ALTO: LIDERAZGO ORGANIZACIONAL.
Aquellas personas que quieren desarrollarse, crecer y mejorar ellas mismas, para luego mejorar sus entornos (familiares, laborales, sociales, etc.) encuentran en el liderazgo una forma de hacerlo realidad.
Es muy importante, para quien quiera ser líder cristalizar su pensamiento hasta saber realmente lo que se quiere. Hay que tener planes por escrito y plazos para lograrlos. Escribir cristaliza el pensamiento, y esto motiva a la acción. El solo hecho de poner las metas por escrito compromete a lograrlas y ayudan a establecer a donde se va, a evitar las distracciones, a medir el progreso, a superar la desidia, el estancamiento, el temor, etc.
Hay que descubrir la vitalidad, el optimismo y el entusiasmo de darle a la vida un verdadero sentido. El deseo de liderazgo es una forma de servicio a los demás.
La confianza en sí mismo viene del saber como realizar las propias metas y de la certeza de que las puedo realizar. El líder es una persona decidida, no le importan las críticas, las opiniones, los juicios de los demás cuando se trata de llevar a cabo lo que su conciencia le dicta.
Estableciendo Metas en la Vida
Para lograr el éxito en la vida es fundamental tener metas que lograr, una persona que no tenga claras las metas, nunca llegará al camino deseado en su vida. No debe confundirse la fijación de metas con los sueños o dejarse llevar por la fantasía. Las metas son un camino que tenemos que recorrer para llegar al objetivo fundamental de nuestras vidas. Para fijar las metas hay que definirlas de la siguiente manera:
- Metas personales y concretas: Hay que fijarse metas en las que uno realmente crea y al mismo tiempo sean concretísimas cundo más concretas sean las metas son más fácil de analizar y de conseguir.
- Metas positivas: Una meta expresada negativamente, quita a un liderazgo cierta eficacia. Emocional y mentalmente ayuda más una idea positiva, aunque exija esfuerzo y lucha, que una idea negativa.
- Metas realistas: Realista significa que son metas alcanzables, que se pueden lograr y que una persona es capaz de trabajar en ella gustosamente. Hay en la vida metas muy altas, pero al mismo tiempo son realistas.
- Metas profundas: Se puede perder el tiempo en la vida luchando por metas intrascendentes, una vez logradas uno se da cuenta de que no ha logrado nada, es por ello que se deben buscar metas con profundidad, las cuales te ayuden a solucionar tus problemas.
Hay que establecer metas en relación al tiempo.
- Metas a corto plazo: Éstas ayudan mucho a adquirir confianza en sí mismo, mientras más corto sea el plazo, más motivación se suele tener, y si se alcanza una meta, el liderazgo aumentará.
- Metas a largo plazo: Éstas exigen un trabajo detallado, previsor, paciente, que se cristalizan a largo plazo en metas grandes.
La motivación es indispensable para el desarrollo del liderazgo personal. En éste tema, al hablar de motivación, nos vamos a referir a la motivación para desarrollar la capacidad potencial de una persona para el liderazgo personal y para tener éxito en la vida.
Por ello examinaremos las definiciones de éxito y de motivación. El éxito es una realización progresiva de sus propias metas predeterminadas y valiosas. La motivación es un deseo mantenido como esperanza firme, con la creencia de que se llevará a cabo. La motivación incluye deseos y necesidades.
Antes de que una persona pueda auto motivarse, debe conocer y entender sus necesidades y deseos básicos y también saber como estimular esos deseos. En el caso del liderazgo personal es necesario descubrir los propios deseos, necesidades e impulsos y descubrir también una esperanza o una creencia que conviertan esos deseos en acción, sin ello el liderazgo personal es imposible.
Las necesidades parecen ser los motivadores universales del comportamiento humano. Estas pueden ser:
- Necesidades físicas: Son necesidades fuertes pero que satisfacen rápidamente la carencia de éstas necesidades, impulsa fuertemente al hombre a actuar.
- Necesidades de seguridad: El hombre necesita seguridad y lo manifiesta con el deseo de tener un trabajo estable, de protección laboral, de justicia, pero la única seguridad r...
