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La alta dirección pública requiere profesionales capacitados para liderar con integridad y responder a los desafíos de un mundo en transformación, apoyando la consolidación de administraciones más modernas, abiertas y centradas en el bienestar colectivo.

Un programa de liderazgo para la gestión pública tiene como finalidad principal formar profesionales capaces de liderar procesos de cambio y mejora en instituciones públicas, con una visión estratégica, ética y orientada a resultados.

¿Qué es la Gestión Pública?

La Gestión Pública es el conjunto de acciones mediante las cuales las entidades tienden al logro de sus fines, objetivos y metas, enmarcados por las políticas gubernamentales establecidas por el Poder Ejecutivo. La relación entre poder y función marca la esencia de la administración pública, donde a través de ésta se pone en práctica el ejercicio del poder, mediante un gobierno en beneficio de la sociedad.

En su enfoque procedimental, la administración pública comprende todas las instituciones y organismos públicos y privados que prestan servicios públicos. La gestión pública está configurada por los espacios institucionales y los procesos a través de los cuáles el Estado diseña e implementa políticas, suministra bienes y servicios y aplica regulaciones con el objeto de dar curso a sus funciones.

La Nueva Gestión Pública (NGP) busca satisfacer las necesidades de los ciudadanos a través de una gestión pública eficiente y eficaz. Es imperativo el desarrollo de servicios de mayor calidad en un marco de sistemas de control que permitan transparencia en los procesos de elección de planes y resultados, así como en los de participación ciudadana.

La NGP es una búsqueda de lograr una mayor productividad en eficiencia colectiva, porque no sólo se espera el cumplimiento de metas por parte de la responsabilidad de liderazgo de quienes la dirigen sino y fundamentalmente es cuánto hemos comprometido al ciudadano en aquel éxito.

El Liderazgo en la Gestión Pública Moderna

En la Administración Pública Moderna, el liderazgo es uno de los principales factores de éxito, considerándose ya como la creación de un valor, en el cual se apoya en un nivel importante el desarrollo, eficacia y trascendencia del sector.

Las teorías que estudian el liderazgo, se fundamentan en los estilos de comportamientos del líder con relación a otros individuos. Es decir, la manera de cómo el líder orienta la conducta de los miembros del grupo o equipo de trabajo, hacia el logro de objetivos.

Una definición de líder sería: “Aquel que tiene la capacidad de hacer que otras personas se comporten de una manera determinada para el logro de un resultado esperado de forma espontánea; y libres de coerción”.

Tradicionalmente, los directivos en la Administración Pública han puesto en práctica un modelo de liderazgo que estaba basado en una autoridad que imparte órdenes, mando y control. Que conforma una relación de poder jerárquica con sus subalternos. Este modelo ha sido sustituido por un tipo de liderazgo que apoya a los empleados para que se involucren emocionalmente con lo que realicen.

El líder directivo debe modificar el estilo de dirección haciéndola participativa (trabajo en equipo) y delegando responsabilidades entre sus jefes y empleados, esto es promoviendo una cultura del “empowerment”.

Características de los Líderes Participativos:

  • Descentralizan la autoridad.
  • Aprovechan las aportaciones y la participación de sus seguidores.
  • Informan a los empleados acerca de las condiciones que afectan a su trabajo.
  • Alientan a que expresen sus ideas, hagan sugerencias y emprendan acciones.

Lo más importante, no es necesariamente el cumplimiento de reglas y enaltecer la autoridad, sino además involucrarse de manera comprometida en el logro exitoso de los objetivos programáticos e institucionales. Los buenos gerentes o directores o administradores no sólo reaccionan a lo que acontece dentro y fuera de la organización, sino que anticipan unos movimientos, ponen en marcha otros, ordenan y reordenan prioridades y recursos. En una palabra, mantienen el adecuado control de la situación total en un clima receptivo y estimulante para sus colaboradores, ojo no empleado sino colaborador porque todos colaboran a su gestión para el cumplimiento de los fines propuestos y trazados en la organización.

Todo ejecutivo, gerente o administrador en el servicio público necesita conocer las necesidades fundamentales del ser humano y la importancia que tienen las mismas en el hacer gerencial. El profesional, en su rol de servidor público en los niveles de supervisión y en los decisionales altos debe desarrollar la capacidad de reconocer esas necesidades fundamentales.

Abraham Maslow considera que las necesidades humanas van desde las primarias, que son las de subsistencia, hasta las más elevadas llegando a la de autorrealización como ser humano. Esas necesidades obedecen a que los seres humanos se desarrollan, se forman, se socializan, se paralizan o se superan por su relación e interrelación cotidiana con otros seres humanos y por las vivencias que ellos experimentan.

El primer nivel básico que hace al ser humano más dependiente es el de las necesidades fisiológicas y de supervivencia, que necesita satisfacer por todos los medios a su alcance. Ese nivel incluye necesidades como alimento, descanso, temperatura adecuada, vestuario y la relación sexual. Si todas esas necesidades están insatisfechas y el organismo es dominado por aquellas de orden fisiológico, las superiores serán prácticamente inexistentes. Entonces todas las capacidades estarán al servicio de la satisfacción de las necesidades de ese primer nivel. La inteligencia, la memoria y los hábitos se convierten sencillamente en medios para la satisfacción fisiológica del ente.

Los seres humanos no pueden ascender a un escalón superior de conducta si no han satisfecho sus urgencias de niveles inferiores. En ese caso la urgencia por poseer unos zapatos nuevos, por adquirir un automóvil, por escribir poemas, o el interés por la historia patria, se convierte en asuntos de importancia secundaria. Cuando no hay pan el hombre sólo vive para el pan. Pero, cuando se alimenta regular y adecuadamente, el hambre deja de ser su necesidad más apremiante. Mas como el hombre es perpetuamente un ser de deseo, en cuanto sacia una necesidad surge otra en su lugar.

En el segundo orden de necesidad están las de seguridad y protección: protegerse contra el peligro, contra la amenaza, contra la privación. Esas son las necesidades fisiológicas que se proyectan al futuro, ya que incluyen la seguridad de protección médica, de vivienda, de ingreso, etc. Sentirse protegido y seguro es una reafirmación de su subsistencia. El miedo se apodera de la gente cuando esa necesidad se ve amenazada y dado que una persona asustada no es dueña de sus actos, pierde capacidad para actuar racionalmente.

Para sentirse seguro, el ser humano necesita sentirse amado. El amor es la nutrición básica de su personalidad; el alimento que necesita para crecer y madurar. La satisfacción adecuada de la necesidad de afecto y amor hace surgir en el individuo la voluntad de incorporar valores éticos y sociales que le permiten ganar un sitio en la sociedad. Surge en él la ambición, el deseo de logro, de participación en la vida de grupo, de vivir y de dar más allá de sí mismo.

Esas necesidades superiores se convierten en estímulos que trascienden su conducta como lo son el deseo de fuerza y de dominio frente al mundo, de sentirse satisfecho consigo mismo, de sentir que tiene habilidades, capacidades o talentos para lograr ciertas cosas que él tiene en alta estima.

La no satisfacción de esas necesidades produce sentimientos de debilidad e impotencia, de inferioridad, de baja autoestima. Si las circunstancias le niegan la oportunidad de trabajo y de lograr esas aspiraciones, si sus relaciones familiares y con los miembros de su comunidad fueran limitadas, habrá de sentirse profundamente frustrado y experimentará una necesidad equivalente al hambre fisiológica.

La persona, cuyas necesidades de seguridad, asociación o status le han sido negadas, probablemente se siente tan enferma como la persona que padece de anemia y obviamente su enfermedad se reflejará en su comportamiento.

Programas Académicos para el Liderazgo en la Gestión Pública

Existen diversos programas académicos diseñados para desarrollar habilidades de liderazgo en el ámbito de la gestión pública. Estos programas ofrecen una formación integral que abarca desde la planificación estratégica hasta la gestión de recursos públicos, la innovación institucional y la ética en la función pública.

Algunos ejemplos de estos programas son:

  • Máster Oficial en Alta Dirección de la Gestión Pública: Capacita para implementar soluciones innovadoras que transformen la gestión pública, garantizando la sostenibilidad y el bienestar social.
  • Postgrado en Gestión Pública: Proporciona herramientas para analizar políticas públicas y evaluar programas con eficacia, explorando estrategias de gestión que promueven la transparencia y la rendición de cuentas.

Estos programas se imparten generalmente en modalidad online, lo que permite al estudiante acceder a una formación de calidad sin renunciar a sus compromisos personales o profesionales.

Programas de Gestión Pública del IESE: "Liderazgo para la Gestión Pública"

Temario de un Programa de Liderazgo en Gestión Pública

Un programa de liderazgo en gestión pública puede incluir módulos sobre:

  • Principios de la Administración Pública
  • Derecho Administrativo
  • Economía del Sector Público
  • Gestión de Personal Público
  • Innovación en el Sector Público
  • Participación Ciudadana y Gobernanza
  • Diseño de Políticas Públicas
  • Liderazgo Positivo

Estos módulos están diseñados para proporcionar una comprensión profunda de los desafíos y oportunidades en la gestión pública, así como para desarrollar las habilidades necesarias para liderar con eficacia en este entorno.

La Nueva Gestión Pública (NGP)

La Nueva Gestión Pública (NGP) es un enfoque teórico que busca estructurar el funcionamiento de una administración de forma eficiente y eficaz, así como crear valor, dando respuesta a las necesidades reales de los ciudadanos al menor coste posible. Además, también hay que señalar que fomenta mecanismos de participación.

De esta manera, lo que hace la NGP es poner al ciudadano al lado de la administración huyendo de esa concepción del ciudadano frente a la administración. Para lograrlo, se favorece la implementación de mecanismos de competencia que abran el abanico de opciones al alcance de un usuario y, al tiempo, que ayuden a promover el desarrollo de servicios de mayor calidad.

Este enfoque contempla también el desarrollo de sistemas de control que garanticen la transparencia de los procesos, planes y resultados con un doble objetivo: perfeccionar el sistema de elección y favorecer la participación ciudadana.

En general, se pueden resumir las características de la Nueva Gestión Pública en:

  • Búsqueda de la eficiencia y eficacia en los procesos para garantizar la gestión más adecuada de los fondos públicos.
  • Favorecer la competencia para que la ciudadanía tenga más opciones para cubrir una necesidad.
  • Aplicación de propuestas y metodologías propias del sector privado a la gestión pública.
  • Asimilación del ciudadano al cliente.
  • Foco en los resultados y en cuál es el impacto que tiene una medida en el bienestar de la población a través de su medición y control.

La NGP es la instrumentalización por medio de agencias. Estas implican la descentralización y la gestión independiente sujeta a unos objetivos propios, la cual está comprometida con la racionalidad económica, la eficacia y la eficiencia a la hora de implementar programas o servicios.

Este enfoque teórico y su implementación de distintas maneras ha suscitado críticas a varios niveles. Una parte de los académicos sostienen que la Nueva Gestión Pública es un conjunto de instrumentos y orientaciones, pero que no compone por sí mismo un modelo y que su objetivo en realidad consiste en derribar el modelo burocrático con argumentos que subrayan el papel del mercado. Aun así, coinciden en que se trata de un camino abierto y por explorar, siendo necesario ahondar en los problemas que se dan en la gestión pública y proponer soluciones que pongan el bien general en el centro.

El liderazgo en la gestión pública es un factor clave para el éxito, considerándose como la creación de un valor que apoya el desarrollo, la eficacia y la trascendencia del sector. En la Administración Pública Moderna, el liderazgo es uno de los principales factores de éxito.

Tabla de Necesidades Humanas de Maslow

La siguiente tabla resume la jerarquía de necesidades de Maslow, que es fundamental para entender la motivación humana en la gestión pública:

Nivel Necesidad Descripción
1 Fisiológicas Alimento, descanso, temperatura adecuada, vestuario y la relación sexual.
2 Seguridad Protección contra el peligro, contra la amenaza, contra la privación.
3 Afiliación Sentirse amado, afecto y amor.
4 Reconocimiento Deseo de fuerza y de dominio frente al mundo, de sentirse satisfecho consigo mismo.
5 Autorrealización Desarrollo personal, alcanzar el máximo potencial.