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La adaptabilidad y flexibilidad del mid-market mundial lo sitúan en una posición adecuada para explorar el crecimiento de los negocios internacionales. Más de la mitad (52%) de las firmas del mid-market prevé expandir su presencia internacional, lo que demuestra que aún hay una actitud positiva en muchas empresas. Muchos pequeños empresarios han soñado alguna vez con convertirse en el proveedor de una multinacional. Un contrato de esas características suele traducirse en un volumen de ingresos suficiente como para olvidarse de los números rojos o de estar llamando, un día sí otro también, a la puerta de miles de pequeños futuros clientes. El reto parece complicado, pero no imposible.

Según nuestros datos, el 92% de las empresas del mid-market han afirmado sentirse preparadas para cualquier imprevisto futuro, lo que pone de relieve su empuje y su capacidad de hacer frente a los obstáculos al crecimiento internacional.

Antes de dar el paso, conviene discernir si luchar por ese contrato es tan buen negocio como puede parecer a primera vista. Lo primero que hay que saber es que solventar los requisitos para suministrar productos o servicios a una gran multinacional no es nada fácil.

Diversos factores pueden limitar o impulsar el crecimiento internacional de una PYME. A continuación, se exploran algunos de los más relevantes:

Promperú: pasos para que una pyme se pueda internacionalizar

Factores Clave para la Internacionalización

1. Restricciones Medioambientales y Recursos Naturales

La principal limitación para el crecimiento de la actividad internacional que señalan las empresas del mid-market son las restricciones medioambientales y la escasez o el coste de los recursos naturales (58%). Podría decirse que nunca se ha dado tanta importancia a que las organizaciones dispongan de un plan sólido de ESG, tanto para proteger la empresa como para hacerla crecer.

Hasta ahora, no se habían regulado las obligaciones de presentación de informes de ESG del mid-market internacional debido a su tamaño, pero ahora, los requisitos normativos que obligan a las grandes empresas a informar sobre cuestiones como las emisiones de Alcance 3 implican la obligación de que el mid-market también lo haga. Este es el motivo por el que invertir en personal puede suponer una enorme ventaja para las firmas del mid-market.

2. Incertidumbre Geopolítica

La fuerte incertidumbre geopolítica causada por los distintos conflictos actuales ha tenido efectos considerables en las cadenas de suministro mundiales, sobre todo en sectores como el energético. Por ello, es normal que el mid-market se muestre cauto ante las consecuencias negativas que puedan tener los cambios geopolíticos en los negocios internacionales (58%), especialmente en un año en el que cerca de la mitad de la población mundial acudirá a las urnas para participar en elecciones nacionales.

«Los líderes empresariales quieren entender y reducir los riesgos para llevar a cabo sus actividades en entornos estables, predecibles y sin muchos imprevistos. Estados Unidos, en particular, sigue siendo una opción atractiva para el crecimiento gracias a su sólida recuperación económica tras la pandemia de Covid-19 y a su trayectoria como mercado fiable y rentable.

«Estamos viendo un claro intento de recuperar la estabilidad y el friendshoring ofrece un punto de entrada de bajo coste, un alto grado de estabilidad y una rentabilidad potencialmente elevada. Es este equilibrio entre coste, calidad y reducción de riesgos lo que explica que se esté convirtiendo en una tendencia».

3. Calidad e Infraestructura

La calidad puede referirse a la eficacia de la infraestructura, es decir, con qué rapidez se transportan las mercancías y a qué nivel de rentabilidad. «En los últimos años hemos detectado muchos problemas en relación con la capacidad de las empresas de cumplir los plazos y las previsiones en mercados internacionales; los problemas relacionados con el transporte generaron muchos costes adicionales y situaciones complejas en las sucesivas fases de la cadena de suministro.

La prioridad que da el mercado mediano a la calidad está provocando un cambio de actitud que se centra en la estabilidad y la fiabilidad. Si desea más información sobre el papel que juega la calidad internacional en el mid-market, en nuestro nuevo informe, titulado La calidad no conoce fronteras, encontrará un análisis sobre cómo las empresas están intentando optimizar sus cadenas de suministro todavía más para mejorar su oferta a los clientes.

4. Panorama Inflacionista y Crecimiento Económico

En los últimos años, la economía mundial se ha visto afectada por un alto grado de incertidumbre: los conflictos en diferentes puntos del planeta, el aumento de los precios de las materias primas y la fluctuación del mercado energético han provocado altos niveles de inflación. En muchos casos, la reacción de los bancos centrales fue subir los tipos de interés, lo que dificultó mucho más la financiación y el servicio de la deuda, además de restringir en la práctica el acceso del mercado mediano al capital.

El reciente panorama inflacionista, unido a unas menores expectativas de crecimiento, puede explicar por qué la rentabilidad aparece como uno de los principales factores. «Las empresas afirman sentirse optimistas sobre la mejora de la economía, no solo la del Reino Unido, sino también la de otros países, y piensan que la consecuencia será que aumentará la demanda de sus productos y servicios.

Así pues, aunque los datos muestran que el mid-market con vocación internacional sigue considerando la falta de financiación como una limitación para llevar a cabo negocios internacionales (57%), los indicadores económicos muestran que podría dejar de serlo en poco tiempo.

5. Interconectividad de las Limitaciones

Está claro que hay un alto nivel de interconectividad entre cada una de estas limitaciones; por ejemplo, una alteración geopolítica repentina puede provocar problemas generalizados en la cadena de suministro, repercutir en la calidad o reducir el acceso a la financiación en todo el mundo. Sin embargo, también estamos observando que la estrategia del mercado mediano respecto a las inversiones puede ofrecer una oportunidad para reducir los efectos de estas limitaciones.

Requisitos para ser PYME

En el mundo empresarial, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) son consideradas el motor de la economía, representando una parte significativa del tejido productivo de la mayoría de los países.

Sin embargo, para acceder a las diferentes ayudas y subvenciones disponibles, es fundamental entender qué se considera exactamente una PYME desde el punto de vista legal y administrativo.

En el contexto de las subvenciones, la Unión Europea (UE) ha establecido una definición precisa de lo que se considera una PYME, recogida en la Recomendación 2003/361/CE.

Criterios clave para la definición de PYME:

  • Número de empleados (UTA): Una PYME es una empresa que tiene menos de 250 empleados.
  • Volumen de negocio o balance general anual: Además del número de empleados, otros requisitos legales para ser PYME que se deben cumplir son, al menos, una de las siguientes condiciones financieras:
    • Un volumen de negocio anual que no exceda los 50 millones de euros.
    • El volumen de negocios anual se determina calculando los ingresos recibidos por una empresa durante el año en cuestión mediante la venta de productos y la prestación de servicios en el marco de las actividades ordinarias de la empresa, previa deducción de los descuentos aplicados por esta.
  • Independencia de la empresa: La empresa debe ser independiente (empresa autónoma), es decir, no debe estar controlada por otra empresa o grupo de empresas que no sean PYMEs.

Cumplir con los requisitos para ser considerado PYME es fundamental, ya que permite acceder a ayudas y subvenciones específicas para este tipo de empresas. Además, facilita el acceso a líneas de financiación y a programas de apoyo empresarial que fomentan el crecimiento y la competitividad de las pymes en el mercado. Esta distinción es relevante porque muchas subvenciones están dirigidas específicamente a una de estas subcategorías.

Al efectuar los cálculos, debería utilizar los datos que figuren en las últimas cuentas anuales aprobadas de la empresa. El artículo 4, apartado 2, proporciona estabilidad y certidumbre a las empresas que se encuentran próximas a los umbrales definidos y corren el riesgo de superarlos temporalmente durante un ejercicio excepcional o en mercados volátiles.

Así, en el caso de que una empresa supere los niveles máximos establecidos para los efectivos o el ámbito financiero durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable.

La finalidad del artículo 4, apartado 2, de la definición de pyme es garantizar que las empresas que crezcan no resulten penalizadas con la pérdida de condición de pyme a menos que superen los umbrales pertinentes durante un período prolongado.

Se considera empresa «toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad eco­nómica». Según la categoría en la que encaje una empresa, puede ser necesario que incluya datos de una o varias empresas al efectuar el cálculo de las condiciones para ser pyme.

Que una empresa sea reconocida como PYME le garantiza una serie de ventajas significativas que pueden ser cruciales para su desarrollo y crecimiento. Es fundamental que las empresas interesadas se aseguren de cumplir con los criterios establecidos y se mantengan informadas sobre las posibles modificaciones en la normativa vigente.

Tabla resumen de criterios para PYMES

A continuación, se presenta una tabla que resume los criterios clave para la definición de PYME según la Unión Europea:

Categoría Número de empleados Volumen de negocio anual Balance general anual
Microempresa Menos de 10 No excede 2 millones de euros No excede 2 millones de euros
Pequeña empresa Menos de 50 No excede 10 millones de euros No excede 10 millones de euros
Mediana empresa Menos de 250 No excede 50 millones de euros No excede 43 millones de euros

Pasos para crear una empresa en España

Si tú también estás pensando en abrir una empresa, te explicamos los requisitos y pasos para formalizar su constitución, de forma que puedas comenzar a facturar lo más rápido posible:

  1. Elige la forma jurídica: El primer paso para abrir una empresa es decidir su forma jurídica, la cual dependerá de factores como la naturaleza de la actividad, el alcance del proyecto, el número de socios y la responsabilidad legal que estás dispuesto a asumir. De esa elección también dependerán las obligaciones fiscales y de contabilidad que asumirás, así como la inversión económica inicial para la constitución de la empresa. Si no tienes socios, puedes crear una sociedad limitada unipersonal (SLU) para restringir tu responsabilidad fiscal al capital aportado. En cambio, si vas a asociarte con otras personas, podrías crear una sociedad de responsabilidad limitada (SL). Otra posibilidad es crear una sociedad anónima (SA), cuyo capital puede ser fraccionado en acciones y repartido entre los socios, o una sociedad cooperativa, en cuyo caso necesitarás al menos tres socios y estos ejercerán al mismo tiempo como trabajadores de la empresa.
  2. Obtén la certificación negativa del nombre: Entre los requisitos para montar una empresa se encuentra obtener la certificación negativa del nombre que hayas elegido para tu negocio. Puedes pedirla en el Registro Mercantil Central acudiendo a sus oficinas físicas, rellenando el formulario web en su sede online o remitiendo una carta por correo postal. Este documento acredita que no existe otra sociedad operando con ese mismo nombre, por lo que evita duplicidades y problemas legales de cara al futuro. Si el nombre que solicitas está libre, quedará reservado durante seis meses. Transcurrido este periodo de tiempo, si no has inscrito la sociedad en el Registro Mercantil Provincial, el nombre quedará libre y otras entidades podrán reclamarlo. De hecho, la certificación negativa tiene una vigencia de tres meses, prorrogable por otros tres, el tiempo necesario para realizar el resto de los trámites legales para constituir la empresa.
  3. Redacta los estatutos sociales: Los estatutos sociales rigen el funcionamiento de la empresa y, aunque se pueden modificar posteriormente, lo ideal es dejarlos claros desde el inicio para evitar posibles controversias entre los socios. Deben reflejar la información básica de la empresa, como su denominación, domicilio social, duración prevista, objeto social y público al que se dirige. También deben recoger todo lo relacionado con el capital social inicial para constituir la empresa, así como la política de participaciones; es decir, su división entre los socios y formas y circunstancias de los traspasos. Los estatutos sociales también deben incluir la estructura organizativa de la empresa, indicando desde cómo se administrará hasta qué retribución recibirá el administrador. Señalarán, además, cómo se votan las decisiones y cómo se distribuyen los beneficios y pérdidas entre los socios, cuál será el fondo de reserva y por qué causas y cauces se puede disolver la sociedad.
  4. Abre una cuenta bancaria a nombre de la empresa: Uno de los requisitos para montar una empresa consiste en aportar un capital social mínimo. Según el tipo de sociedad que constituyas, tendrás que depositar ese dinero en una cuenta bancaria a nombre de la empresa. En el caso de una sociedad de responsabilidad limitada, el capital mínimo que establece la ley es de 3 000 euros, mientras que para las sociedades anónimas esa cifra asciende a 60 000 euros. En cambio, para las sociedades cooperativas, el capital social mínimo depende de la regulación autonómica y del sector de actividad, aunque normalmente oscila entre 1 500 y 3 000 euros.
  5. Solicita el número de identificación fiscal en la Agencia Tributaria: El Número de Identificación Fiscal (NIF) es un código alfanumérico que tendrás que usar en todos los documentos relacionados con tu negocio, tanto para la constitución de la sociedad como para la presentación de impuestos y la facturación de la actividad. Para obtener el NIF, tendrás que rellenar el modelo 036, que puedes presentar telemáticamente en la Agencia Tributaria. Recibirás un NIF provisional con el que puedes comenzar a facturar y en un plazo de seis meses te proporcionarán el definitivo, cuando presentes una copia de la escritura de constitución de la sociedad.
  6. Firma la escritura pública ante notario: Si tienes socios, tendréis que acudir ante un notario para firmar la escritura pública de constitución de la sociedad. Tendrás que presentar una serie de documentos, entre ellos los estatutos sociales, la certificación negativa del nombre de la empresa expedida por el Registro Mercantil Central, la certificación bancaria del depósito del capital social y los documentos de identificación de cada uno de los socios. Cabe aclarar que, si los socios están casados en régimen de separación de bienes, tendrán que presentar las capitulaciones matrimoniales. Si están casados en régimen de gananciales, el cónyuge tendrá que acudir a la firma de la escritura pública. Si la aportación al capital social de alguno de los socios no es dineraria, deberá presentar una relación de los bienes en la que se desglose su descripción y valoración, así como la cantidad de acciones o participaciones que se atribuyen a esa aportación. Cuando se trata de bienes inmuebles, por ejemplo, tendrá que presentar los datos registrales.
  7. Inscribe la empresa en el Registro Mercantil: El Registro Mercantil da constancia de la creación de la empresa. Al inscribir los actos de los empresarios, otorga a la sociedad plena capacidad jurídica y le permite ser reconocida por proveedores, entidades bancarias, inversores, entidades públicas y otras figuras con las que se relacionen. De hecho, todas las sociedades deben estar inscritas en el Registro Mercantil. Para ello, solo tienes que acudir a la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliado tu negocio e inscribirlo. Deberás presentar todos los documentos que acrediten la constitución de la sociedad, como la escritura pública y el NIF. Y no olvides legalizar los libros de sociedades. Para realizar este trámite tienes un plazo de dos meses desde el momento en que firmes la escritura de la constitución.
  8. Date de alta en IAE: El Impuesto de Actividades Económicas se aplica a todas las pymes y autónomos que desempeñan una actividad profesional, empresarial o artística en España. Por consiguiente, para abrir una empresa tienes que tramitar el alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas en la Agencia Tributaria, indicando la actividad empresarial que vas a desarrollar, un trámite que puedes hacer de manera presencial en las sedes físicas o directamente online. Si vas a ejercer como administrador de la sociedad, también tendrás que darte de alta en el censo de empresarios de la Agencia Tributaria y en el RETA, donde figurarás como autónomo societario. Ten en cuenta que los autónomos societarios no pueden acogerse a las bonificaciones para autónomos y que tu cuota de la Seguridad Social será más alta que la de los autónomos inscritos en el régimen general.
  9. Registra patentes y marcas: Inscribir tu empresa en el Registro Mercantil no te garantiza que tu logotipo, eslogan o cualquier producto que crees estén protegidos. Necesitas registrarlos en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Tu marca es uno de los activos intangibles de tu negocio y cuando la registras, la proteges para que otras empresas o personas no puedan usarla, lo cual aporta un valor añadido a tu actividad. Por otra parte, registrar la patente te ofrecerá la titularidad y derecho exclusivo de explotación, impidiendo que terceros puedan plagiarla o usarla sin tu consentimiento.
  10. Obtén el certificado electrónico: La Administración está apostando cada vez más por los medios electrónicos, por lo que el último paso para crear una empresa en España consiste en obtener el certificado electrónico para tu negocio, el cual te facilitará muchos trámites y te ahorrará muchísimo tiempo.

Consideraciones Finales

Convertirse en proveedor internacional significa, entre otras cosas, competir en precio. ¿Puede permitírselo sin rebajar la calidad de sus productos? El cambio constante es otro de los retos. El famoso lema de renovarse o morir es aún más necesario cuando se trata de tener contento a un gran proveedor y diferenciarse del resto de la competencia.

Finalmente, una buena negociación va a ser la clave de su éxito. La gran empresa jugará la baza de que si usted no acepta sus condiciones, pasará al siguiente de la lista. Esquive la presión y juegue a la contra. Si está negociando es porque su producto o servicio les interesa.

Por ejemplo, a cambio de un descuento excesivo en el precio puede negociar un pedido ajustado con el que su sistema de producción esté cómodo y no presione en exceso al resto de líneas de negocio. Porque algo que no debe olvidar es al resto de sus clientes.

Se minimiza el periodo de introducción en mercados internacionales y se reduce el coste en el proceso de ventas, algo de vital importancia para las pymes que no suelen contar con una red logística y de atención al cliente que llegue hasta tan lejos.

Por otro lado, cada vez son más los usuarios que conocen por primera vez un producto o servicio a través de su dispositivo móvil. En consecuencia, hoy en día para posicionar una marca es imprescindible contar con un sitio web de venta profesional y redes sociales que transmitan el mensaje y valores de la empresa, esto será su carta de presentación ante todos sus potenciales clientes.

O siendo más concretos, no sólo necesitamos una buena página web, sino un sitio web, perfectamente adaptado al formato móvil, pues es en este dispositivo donde la inmensa mayoría de nuestros potenciales clientes buscan una primera información, y donde terminan formalizando sus compras.

Es imprescindible que las pymes que quieran sobrevivir a los nuevos tiempos, independientemente de que quieran mantener una tienda física, se planteen la forma de estar presente digitalmente, para llegar a potenciales clientes, se encuentren donde se encuentren. Ya sea a la vuelta de la esquina, o en el otro punto del globo.

La internacionalización digital no sólo debe ser nuestro objetivo, tiene que convertirse en nuestra visión general. Las herramientas, el personal, los cambios necesarios en el negocio, en nuestra propia mentalidad, todo tiene a día de hoy una respuesta.