En el mundo de los negocios, los términos "emprendedor" y "empresario" se utilizan frecuentemente, a veces, de manera intercambiable. Sin embargo, aunque ambos roles están relacionados con la creación y gestión de negocios, existen diferencias clave entre ellos. Si tú también tienes dudas, sigue leyendo.
A menudo se confunden las figuras del emprendedor y del empresario, por lo que es habitual utilizar ambos términos de manera indistinta. Sin embargo, hablamos de conceptos diferentes, y es importante saber cuáles son los aspectos que los distinguen.
Los emprendedores se caracterizan por tener algunas cualidades específicas, como innovación, creatividad y disposición para asumir riesgos. Un emprendedor se define por su espíritu proactivo y su capacidad para identificar y explotar nichos de mercado.
Según la Wikipedia, “un emprendedor es una persona que diseña, lanza y pone en funcionamiento un nuevo negocio”, mientras que el emprendimiento sería “la capacidad y el deseo de desarrollar, organizar y manejar un negocio junto con sus respectivos riesgos, y con el fin de obtener una ganancia”.
Un empresario, por otro lado, es el propietario de una empresa ya establecida que tiene que dirigir y administrar. Mientras que el emprendedor está más centrado en la fase inicial de creación de la empresa, el empresario se concentra en la gestión diaria y el desarrollo sostenible del negocio. Así, el empresario tiende a ser más conservador al asumir riesgos comparado con el emprendedor.
Para nosotros lo principal, suele ser la motivación… Y es que si algo mueve a un emprendedor a empezar algo normalmente en soledad y con bajos recursos es la ilusión, las ganas, esa energía que se tiene o no se tiene por algo en lo que se cree firmemente (aunque el entorno diga mil veces que está loco).
El emprendedor persiste y esa idea, por mucho que intente apartarla de su cabeza y de su vida durante un tiempo para enfocarse en algo que puede tenga más futuro, seguirá ahí. El emprendedor es pura pasión. Y por supuesto, un emprendedor es innovador. Inventa, crea y lanza cosas nuevas.
No obstante, más allá de ese matiz, la definición sigue quedándose corta a la hora de trazar una línea divisoria respecto al concepto de empresario. Una aproximación que nos puede ayudar a resolver la cuestión es la realiza el libro “Mi primer negocio”, donde se afirma que, mientras el empresario es aquel que “intenta hacer” y “hace” negocios con el objetivo casi exclusivo de obtener un retorno económico por su actividad, el emprendedor no sólo busca el premio económico sino que en un sentido más amplio, “busca satisfacer desafíos personales o sociales”. La diferencia -empezamos a intuir- radica en las motivaciones de ambos.
Dicho en otras palabras, uno toma una decisión vital mientras que el otro focaliza su energía en una actividad puramente económica, sin más dobleces. Por el contrario, el empresario tiene “metas más prácticas y menos emocionales”, porque lo que en realidad busca, según el propio Enrique Navarro, es ser administrador de una empresa en un clima de tranquilidad y seguridad.
Comenzando a desgranar las cualidades y particularidades de cada uno de estos dos roles que nos ocupan, atendamos al nivel de riesgo asumido por ambos. El empresario es más precavido por su conocimiento, experiencia o por tener las espaldas más y mejor cubiertas.
El riesgo que está dispuesto a asumir con el negocio es muchísimo menor y establece muy bien y de forma muy sólida (con poco margen de cambio), dónde quiere llegar y qué necesita o va a dedicar para ello. Por el contrario, un emprendedor asume desde el minuto inicial, muchísimo más riesgo. El emprendedor está en riesgo permanente y aprende a navegar en esas aguas en pro de su sueño, de su idea, de su proyecto.
Si bien ambos perfiles comparten el deseo de éxito empresarial, sus objetivos y aspiraciones suelen divergir significativamente. Ambos caminos, aunque diferentes, son complementarios en el tejido empresarial.
Tabla Comparativa: Emprendedor vs. Empresario
Para clarificar aún más las diferencias, veamos una tabla comparativa:
| Característica | Emprendedor | Empresario |
|---|---|---|
| Motivación Principal | Innovación, solución de problemas, independencia | Crecimiento, rentabilidad, maximización de beneficios |
| Enfoque | Creación de algo nuevo, disruptivo | Gestión y optimización de recursos existentes, escalabilidad |
| Escala | Generalmente pequeña o mediana empresa, crecimiento orgánico | Grandes empresas, crecimiento estratégico y planificado |
| Gestión | Alta implicación personal en todos los aspectos | Delegación de tareas, enfoque en la estrategia a largo plazo |
| Riesgo | Alto riesgo, alta recompensa potencial | Riesgo moderado, recompensa consistente |
| Innovación | Motor principal de la actividad | Elemento clave, pero integrado en una estrategia más amplia |
| Financiación | Autofinanciación, crowdfunding, capital riesgo | Préstamos bancarios, inversores institucionales |
La idea, sencilla, queda complementada con la siguiente cita del emprendedor Carlos Blanco: “El empresario suele enfrentarse a riesgos bastante controlados, le gustan los negocios seguros. Dicho esto, ¿qué ocurre cuando una startup crece de manera imprevista y la pasión inicial da paso a una administración menos pasional pero más profesional? Ahí la frontera entre el emprendedor y el empresario comienza a difuminarse, pues la visión de querer conquistar el mundo se pierde en favor de un perfil más técnico, más pragmático.
El emprendedor comienza su proyecto solo, y trabaja de manera independiente. Al empresario le interesa crear un negocio potente, que produzca ganancias a través de una serie de estrategias. Por su parte, al emprendedor le importa más llegar al éxito, trabajando lo necesario para ello, ya que le entusiasma su proyecto por encima de todo. Un empresario ya tiene experiencia en el negocio, por lo que sabe evitar los problemas y tiene una estrategia previa.
Ser emprendedor implica sobre todo una actitud ante la vida, porque los emprendedores son personas que saben observar a su alrededor para identificar oportunidades de negocio. A través de esa idea, el emprendedor saca adelante su proyecto mediante sus propios medios. Por lo tanto, ser emprendedor implica detectar oportunidades de negocio, conseguir y utilizar los recursos necesarios para materializar su idea, diseñar su plan de negocios y ejecutarlo, etc.
Que un emprendedor consiga el éxito depende de muchos factores. También es importante rodearse de personas de éxito, que sirvan de inspiración y de ayuda, y de las que se pueda aprender cada día.
El emprendedor es aquella persona que identifica una oportunidad de negocio y decide asumir el riesgo de convertirla en realidad. Este perfil se caracteriza por su capacidad para innovar, su energía inagotable en la búsqueda de nuevas ideas y, fundamentalmente, su disposición para enfrentar los desafíos que implica dar vida a un proyecto.
Entre las características sobresalientes de un emprendedor, encontramos su proactividad, su resiliencia frente a los fracasos y su habilidad para adaptarse a cambios. Por otro lado, el empresario es quien gestiona y lidera una empresa ya establecida.
Este perfil se centra en el crecimiento, la estabilidad y la rentabilidad del negocio, enfocando sus esfuerzos en mejorar la eficiencia y competitividad de su organización. Las habilidades de gestión, liderazgo, planificación estratégica y toma de decisiones son cruciales para cualquier empresario que desee guiar su empresa hacia el éxito a largo plazo.
En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula al milímetro, analizando hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El emprendedor, sobre todo al principio, suele estar solo o contar con un equipo muy reducido, por lo que debe hacer de todo. La incertidumbre forma parte de su día a día.
Según un estudio de Harvard Business School: “los emprendedores son menos neuróticos porque necesitan una confianza excepcional en sí mismos para asumir los riesgos de empezar un negocio”. Suelen poner en juego dinero, esfuerzo y tiempo para sacar adelante su negocio. Lo que les mueve es la pasión. El empresario busca beneficios para cumplir con los objetivos de la compañía y satisfacer las necesidades de los accionistas, socios, empleados y clientes que conforman el entorno de la empresa.
Es importante destacar que tanto el emprendedor como el empresario contribuyen al crecimiento económico y la innovación.
La distinción entre emprendedor y empresario no representa una jerarquía de valor o importancia, sino una diferencia de enfoque, aspiraciones y etapas en el ciclo de vida de un negocio. Identificar con cuál de estos perfiles te identificas más puede ayudarte a clarificar tu dirección profesional y los pasos a seguir.
Sea cual sea tu elección, emprendedor o empresario, el camino está lleno de aprendizaje y oportunidades.
