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Henry Ford, Steve Jobs o Jeff Bezos son algunos de los referentes para aquellas personas que tienen la intención de emprender y perseguir sus sueños. Pero, ¿qué define a un empresario innovador y cuáles son sus características clave?

En el entorno empresarial existen personas con una gran capacidad creativa para buscar soluciones innovadoras y la habilidad para convertirlas en una empresa rentable. Un emprendedor es una persona que identifica una oportunidad de negocio y decide iniciar y desarrollar un proyecto empresarial asumiendo los riesgos financieros y personales asociados con el objetivo de generar beneficios económicos y/o sociales.

En general, podría decirse que un emprendedor tiene la capacidad de detectar una necesidad o problema en el mercado, desarrollar una solución innovadora que le dé respuesta, convertir esa solución en un negocio viable y asumir la responsabilidad total sobre el éxito o fracaso de ese proyecto.

El emprendimiento o espíritu empresarial es un concepto mucho más amplio de lo que la mayoría de la gente piensa: una persona que dirige su propio negocio. El emprendimiento es el acto de crear una o varias empresas y de construirlas y ampliarlas para que generen beneficios. No obstante, esta definición es algo limitada. Podríamos añadir que se trata de transformar el mundo resolviendo grandes problemas.

El emprendimiento es lo que hace la gente para tomar su carrera y sus sueños en sus manos y llevarlos en la dirección que desean. Aunque los diferentes tipos de emprendimiento se sustentan bajo las mismas bases y principios, los distintos matices y las habilidades necesarias varían en función del tipo de negocio que se pretenda poner en marcha.

En este artículo, te explicamos las principales categorías de emprendedores, desde los más innovadores hasta los más pragmáticos, con ejemplos concretos para ayudarte a desarrollar mejor tu perfil de emprendedor o a identificar a otros.

Cómo despertar la creatividad. Angélica Sátiro, pedagoga experta en creatividad

Características Clave de un Emprendedor Innovador

Aunque las características de un emprendedor pueden variar dependiendo de la persona, el proyecto y el sector empresarial en el que quiera moverse, a grandes rasgos todas las personas que apuestan por iniciar su propio negocio presentan una serie de rasgos comunes.

  • Visión y Creatividad: Un emprendedor ve oportunidades donde otros ven desafíos.
  • Resiliencia: La capacidad de sobreponerse a los fracasos y aprender de ellos es fundamental en el camino emprendedor.
  • Pasión por su trabajo: Les gusta disfrutar con lo que hacen.
  • Enfoque a cliente: Prioriza el cliente.

Además, todos los emprendedores coinciden en presentar ciertas habilidades de liderazgo con las que ponerse al frente de equipos a los que tienen que comunicar su proyecto y su visión de manera efectiva, así como inspirar y motivar a otras personas para que crean en su proyecto.

Por principio, los emprendedores son personas que cuentan con soluciones innovadoras para problemas y oportunidades de negocio. Por eso, es importante que un emprendedor tenga acceso a los recursos necesarios para iniciar y hacer crecer su negocio.

Dentro de este punto, la determinación es una característica clave de los emprendedores, puesto que estarán obligados a enfrentar diferentes desafíos y fracasos. El desarrollo de un proyecto empresarial nunca puede contemplarse a corto plazo, sino que los emprendedores suelen tener la mirada puesta en un horizonte más lejano y se comprometen a trabajar hacia metas a largo plazo, incluso cuando los resultados inmediatos pueden no ser evidentes.

El emprendedor visionario es aquel que es capaz de ver el potencial de una oportunidad, adelantarse a su competencia y lograr desarrollarla gracias a explotar su capacidad al máximo. Este perfil suele tener una visión de negocio que, en muchos casos, ve más allá y encuentra soluciones capaces de mejorar la sociedad y el mercado.

En España, el 40% de los emprendedores decide serlo por vocación y el 39,5% lo hace tras detectar una oportunidad en el mercado. Ser emprendedor requiere sacrificio, esfuerzo y trabajo duro, y ser capaz de superar limitaciones como el miedo al fracaso. Sobreponerse a estos obstáculos forma parte inherente de la figura del emprendedor visionario y supone la clave de su éxito en muchos casos.

Cada emprendedor tiene un perfil distinto, proviene de una realidad diferente y tiene una trayectoria independiente. Además, los factores sociales y culturales influyen en la forma de afrontar la vida profesional y el mundo de los negocios. Pero existen algunas cualidades que son un denominador común de los emprendedores visionarios y que los caracterizan a todos ellos:

  1. Se anticipa al futuro. Si hay algo que caracteriza al emprendedor visionario es su capacidad para detectar el potencial de una oportunidad que otros no han visto.
  2. Más que un negocio. El emprendedor visionario piensa constantemente en el futuro y, cuando ha encontrado una oportunidad para emprender, busca crear algo más que un negocio.
  3. Foco en el largo plazo. Como suele embarcarse en proyectos de gran calado, la proyección del negocio suele estar pensada para el largo plazo. No trata de buscar la rapidez y la eficiencia inmediata, sino de estudiar todas las posibilidades para desarrollar un producto o servicio que cubra las necesidades de los consumidores y aporte algo positivo.
  4. Innovación constante. El emprendedor visionario se anticipa al futuro y, para ello, la innovación juega un papel fundamental en el desarrollo de su proyecto.
  5. Resiliencia. Un proyecto pensado para el largo plazo encontrará distintos momentos de dificultad. Una de las características más importantes de este tipo de emprendedor es su capacidad para afrontar y adaptarse a las circunstancias adversas.

Teorías sobre el Empresario

A lo largo fundamentalmente del siglo XX, aparecieron una serie de teorías que intentaban explicar la figura del empresario en ese momento y con las que podemos ver la evolución que dicha figura tuvo a lo largo de ese siglo.

  • Teoría del empresario-riesgo de Knight. Según este economista norteamericano, no se puede ser empresario sin asumir riesgos. El empresario tiene que pagar los factores productivos para poder producir bienes y servicios (salarios, de materias primas, etc.). Sin embargo, el empresario no sabe con certeza si podrá vender sus productos. Por tanto, el empresario está asumiendo un riesgo ante la posibilidad de perder parte o todo su dinero aportado.
  • Teoría del empresario innovador de Schumpeter. Schumpeter consideraba que ser empresario era un innovador y por tanto, el motor del cambio tecnológico y del crecimiento de la economía, ya que sus innovaciones, aunque posteriormente sean copiados por la competencia, produce desarrollo tecnológico. Este proceso fue bautizado por Schumpeter como “Destrucción creativa”.
  • Teoría del empresario descubridor de oportunidades de Kirzner. Según esta teoria, el empresario es una persona que descubre nuevas oportunidades en el mercado (lo que se llama "nicho de mercado").

Estas teorías justifican de alguna manera, la existencia de empresarios que además son emprendedores. Estos tienen una serie de características como la creatividad, el asumir riesgos, el buscar nichos de mercado, que supone un avance con respecto al concepto de empresario. Así pues, todo emprendedor es empresario pero hay muchos empresarios que no son emprendedores.

Tipos de Emprendedores

En el dinámico y competitivo mundo de los negocios, el emprendimiento puede manifestarse de diversas formas, cada una con sus propias características y motivaciones: desde los copycats y los spin-offs hasta el enamoramiento y las pymes.

Cada uno de estos tipos de emprendimiento tiene su espacio y puede alcanzar el éxito si se lleva a cabo de manera adecuada. A continuación, exploraremos las distintas opciones para comprender mejor sus características y cómo pueden integrarse en el panorama empresarial actual.

  • Emprendedor Clásico: Es el tipo de emprendedor más clásico. Alguien que detecta una necesidad en el mercado y monta un negocio para satisfacerla. Puede ser abrir un restaurante o una tienda de ropa, en cualquier caso, lo que lo caracteriza es que apuesta por modelos consolidados de negocio, evitando ideas demasiado radicales. Un ejemplo sería abrir una lavandería en un barrio sin este servicio.
  • Intraemprendedor: En este caso, hablamos de trabajadores dentro de una empresa que, con una mentalidad más innovadora, quieren impulsar nuevos proyectos, modernizar determinados procesos o lanzar líneas de negocio dentro de la misma compañía. Este tipo de emprendedor incorpora el espíritu innovador de una startup, pero actúa dentro de las grandes corporaciones. Su objetivo es aplicar el pensamiento disruptivo y las prácticas ágiles propias de las startups para impulsar la transformación dentro de empresas de mayor escala.
  • Emprendedor Innovador: Este tipo de emprendedor tiene un enfoque explorador, especialmente en ámbitos como la tecnología, los modelos de negocio disruptivos o los productos que resuelven problemas desde una perspectiva completamente nueva. Uno de los ejemplos más representativos es Brian Chesky, cofundador de Airbnb. Chesky y sus socios comenzaron alquilando colchones en su apartamento para financiarse y lanzaron su idea en un contexto donde compartir casa con extraños parecía inviable. Sin embargo, construyeron una visión, desarrollaron un modelo de negocio escalable y atrajeron inversores clave.
  • Emprendedor Social: Su objetivo, más allá de un beneficio económico, es generar un impacto positivo en la sociedad o en el medioambiente.
  • Emprendedor Inversionista: Este tipo de emprendedor tiene un buen olfato para detectar oportunidades con alto potencial de rentabilidad y suele contar con los recursos y el capital necesarios para invertir en proyectos en marcha o en sus fases iniciales. Su principal habilidad es la de identificar propuestas prometedoras, aportar financiación y, en muchos casos, conexiones estratégicas para acelerar su crecimiento.
  • Emprendedor Oportunista: Este perfil se caracteriza por ser versátil y adaptarse con facilidad, lo que le permite gestionar diferentes proyectos a la vez. En cuanto monta un negocio y lo hace funcionar (o fracasa), se lanza a por el siguiente. Quien se reconoce en esta categoría ve el emprendimiento como una forma de vida, no como una meta puntual. Richard Branson, fundador del Grupo Virgin, es un caso interesante en este sentido, capaz de lanzarse en sectores tan diversos como la música, las aerolíneas, la telefonía o los viajes espaciales.

Ejemplos Inspiradores de Empresarios Innovadores

Existen muchos ejemplos inspiradores de emprendedor visionario, pero si hay algo que todos tienen en común es su proyección de mejorar el mundo y la sociedad a través de la innovación.

  • Henry Ford. Creó el primer cuadriciclo a gasolina en 1896 en el que introducía grandes innovaciones respecto a otros modelos, algo que desarrollaría más adelante con su modelo "T". Fundó Ford Motor Company y consiguió introducir el vehículo de motor de combustión por primera vez entre las familias norteamericanas. A este visionario se le conoce también por su visión de la producción en cadena, un modelo que después se ha replicado en numerosas industrias.
  • Steve Jobs. Mencionar a Apple es hablar de tecnología, innovación y tendencia. Así lo entendía también Steve Jobs cuando creó la compañía en 1976, en su casa, junto con Steve Wozniak. Ejemplo de emprendedor visionario y de perseverancia, Jobs fue relegado de su propia compañía en 1985. Tras la salida, fundaría NeXT Computer y Pixar. La primera le valió para regresar a Apple a través de un acuerdo para usar su sistema operativo. La segunda, haría historia en el mundo de la animación y el cine tal como lo conocemos hoy en día.
  • Jeff Bezos. Este emprendedor visionario cambió para siempre la forma en la que los usuarios hacían compras en Internet a través de su compañía Amazon, creada en 1994. Esta empresa, que revolucionó el comercio electrónico mundial, se fundó gracias a la aportación de familiares, amigos y conocidos del emprendedor y dos años después de su creación salió a bolsa.

Los emprendedores visionarios atraen e inspiran a partes iguales, pero todos ellos han logrado alcanzar ese estatus con perseverancia, esfuerzo y socios estratégicos que les han apoyado en sus momentos más decisivos.

Tipos de Innovación Empresarial

Existen fundamentalmente dos maneras diferenciadas de acometer e implantar la innovación en una organización:

  • Innovación interna (Intraemprendimiento): Modelo de gestión de la innovación basado en el desarrollo de los recursos y capacidades propias de la organización. Este tipo de innovación se origina y se lleva a cabo dentro de los límites de la empresa y puede manifestarse como la mejora de productos ya existentes, el desarrollo de nuevos productos, la implementación de nuevas tecnologías o metodologías, optimización de procesos, etc.
  • Innovación abierta: Modelo de gestión de la innovación basado en la adquisición, integración o colaboración con fuentes externas para generar nuevas ideas, productos o servicios dentro de una organización. Este tipo de innovación requiere de la involucración de conocimientos y recursos que se encuentran fuera de los límites de la empresa.

Horizontes de Innovación Empresarial

Los horizontes de innovación son un marco conceptual en el que se posicionan los proyectos a desarrollar según el nivel de riesgo e inversión económica que requieren, así como el grado de proximidad a las actividades que suele desarrollar la empresa. Se dividen en tres bloques:

  • Horizonte 1/ innovación incremental: Relativo a las mejoras de un producto, servicio o proceso ya existente. Suele conllevar un presupuesto y riesgo bajo.
  • Horizonte 2/ innovación adyacente: Relativo a la creación y generación de nuevas oportunidades de crecimiento empresarial, así como la expansión y exploración de nuevas posibilidades de mercado. Suele conllevar un presupuesto y riesgo medio.
  • Horizonte 3/ innovación transformacional: Relativo a la creación de productos, servicios, procesos o modelos de negocio completamente nuevos que tienen que el objetivo de transformar una industria entera y/o la manera convencional de hacer las cosas. Suele conllevar un presupuesto y riesgo elevado.

Un término comúnmente utilizado en la innovación para hacer referencia a todos aquellos desafíos, obstáculos y dificultades que las empresas enfrentan al tratar de implementar y desarrollar nuevas ideas o al mejorar sus productos, servicios y procesos.

Tipos de Empresas

Existen ciertas leyes o principios económicos que son aplicables a todas las empresas, sean del tipo que sean. La variedad de empresas existente es enorme. Así mismo, se pueden utilizar una gran cantidad de criterios para clasificarlas.

Según su tamaño

Este criterio distingue empresas de tres categorías: pequeñas, medianas y grandes. No existe un acuerdo generalizado sobre los criterios para medir el tamaño de las empresas, ni sobre las dimensiones que han de tener para pertenecer a una u otra clase, debido a que depende de varias circunstancias. Por ejemplo, una pequeña empresa estadounidense podría ser una empresa mediana o grande en España. Un criterio muy utilizado por su sencillez es el del número de trabajadores.

En general, el estudio de la gestión empresarial se ha centrado en las grandes empresas aunque en la realidad, la mayoría de nuestras empresas son pequeñas y medianas (PYMES); En España, las PYMES representan el 99% de las empresas, generan más de 2/3 del PIB y concentran el 80% del empleo. Lo mismo ocurre en la mayoría de países europeos.

Según su actividad

Atendiendo a este criterio, surgen tres clases de empresas: primarias, secundarias y terciarias.

  • Empresas primarias. Son aquellas empresas cuya materia prima principal es una parte de la naturaleza, y cuyo proceso de producción consiste en fomentar el desarrollo natural de ese elemento para comercializarlo.
  • Empresas secundarias o industriales. Son aquellas empresas que aplican procesos técnicos de transformación a las materias primas para obtener productos.
  • Empresas terciarias o de servicios. Conjunto de empresa cuya función fundamental es la prestación de un servicio. Se caracterizan porque no realizan labores técnicas de transformación.

Según la propiedad del capital

  • Empresas privadas. Empresas cuyo capital es propiedad de particulares.
  • Empresas públicas. Aquellas cuyo capital es propiedad del Estado o de cualquier otro Organismo Público. Se caracteriza por la existencia de fines u objetivos por encima de los normales de mercado (la búsqueda del beneficio).
  • Empresas mixtas. Aquellas empresas cuyo capital pertenece, en parte, a Entidades Públicas, y en parte a los particulares. Dependiendo de cuál de ambas fracciones tenga el control de la empresa, se le podría incluir en uno u otro de los apartados anteriores.

Según la forma jurídica

Toda empresa debe adoptar alguna de las formas jurídicas previstas en la normativa española. Puede tratarse de un empresario individual, es decir, una sola persona física; o de un empresario social, esto es, una persona jurídica o sociedad mercantil.

La Destrucción Creativa de Schumpeter

Schumpeter es conocido por sus teorías sobre la importancia vital del empresario en los negocios, éste entiendo como un emprendedor – entrepreneur-; una figura de vital importancia dentro del sistema económico, ya que su papel es el de estimular la innovación y la inversión que determina el aumento y la disminución del éxito empresarial.

Para Schumpeter el capitalismo estable es una ficción ya que sin los emprendedores el sistema capitalista no puede funcionar. Para él, lo más importante es crear bases de crecimiento económico alrededor de los entrepreneurs porque únicamente constituyendo esos pilares se podrá paliar la crisis.

La “destrucción creativa” viene dada por los emprendedores porque, según teoriza Schumpeter, los entrepreneurs son los agentes que alteran los equilibrios en las economías basadas en la oferta y la demanda. Debido a su constante empeño por innovar y buscar nuevas necesidades para los consumidores, consiguen modificar las condiciones que rigen la economía de mercado.

Se entiende por destrucción creativa al acto de remplazar lo obsoleto por formas más avanzadas o más eficientes de producir y entender las necesidades de una sociedad abocada al hiperconsumo.