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Los conceptos de incubadora y aceleradora en ocasiones se usan erróneamente como sinónimos. En este artículo, te explicamos qué es una incubadora, cómo se diferencia de una aceleradora y cómo se encuentra el ecosistema de las incubadoras en España.

Una incubadora es un ámbito donde se reúnen las condiciones para hacer la vida posible y sostenible, proporcionando un entorno propicio. Trasladando el concepto a las startups o empresas emergentes, las incubadoras de startups son empresas que proveen un ámbito en el que se promueve y facilita el desarrollo de nuevas ideas y la formación de equipos de emprendedores que las puedan llevar a la realidad. Las incubadoras de empresas juegan un papel crucial en el ecosistema emprendedor al ofrecer apoyo integral a startups en sus primeras etapas. Estas organizaciones son una guía fundamental para quienes desean convertir una idea en un negocio sostenible, proporcionando recursos, formación y conexión con inversores.

Una incubadora de empresas es una organización que apoya a emprendedores y startups en sus etapas iniciales de desarrollo. Su objetivo principal es ayudar a estructurar modelos de negocio viables y sostenibles, reduciendo los riesgos asociados a los primeros pasos de una empresa. El proceso de una incubadora se enfoca en la transformación de una idea en un negocio funcional y escalable.

Mobile World Capital define una incubadora como una empresa u organización que busca futuras startups en fase “semilla” o en etapas muy iniciales. Ofrecen programas especialmente diseñados para ayudar a los emprendedores que se encuentran en fases muy iniciales a innovar y crecer. Suelen ofrecer espacios de trabajo, tutorías personalizadas, servicios profesionales como ayuda contable o jurídica, formación y acceso a inversores para las startups o emprendedores. Con estos recursos, permiten que las empresas y las ideas tomen una forma mientras operan a un menor coste durante las primeras fases de incubación de las empresas.

Básicamente, una incubadora de startups no es solo un lugar donde nacen proyectos: es un punto de encuentro entre talento, mentores, financiación y empresas. En un mercado donde los equipos crecen rápido y los modelos de trabajo evolucionan constantemente, el espacio se convierte en un factor estratégico. Ese enfoque exige un espacio que responda a realidades muy cambiantes. Las startups entran y salen, los equipos se amplían en semanas y las dinámicas de trabajo alternan momentos de concentración con sesiones intensivas de colaboración.

Las startups han cambiado las reglas de juego de los negocios. A través de estas empresas emergentes, llegan al mercado propuestas innovadoras que nos permiten acceder a nuevos productos o servicios. Pero detrás de una startup siempre hay una idea brillante, mucho trabajo, un equipo de emprendedores e inversores. Pero, si fallan los medios, entran en juego las incubadoras de startups. Este tipo de organizaciones ayudan a hacer realidad los proyectos de los emprendedores a través de una amplia gama de recursos a los que normalmente no tienen acceso.

Diferencia entre Incubadora y Aceleradora: ¿dónde puedes encontrarlas?

¿Qué tipo de servicios ofrecen las incubadoras?

Las incubadoras suelen estar patrocinadas y dirigidas por empresas privadas, entidades públicas o universidades. Su labor es ayudar a lanzar empresas jóvenes proporcionando el apoyo necesario a nivel técnico, financiero y legal. La ayuda que prestan es variada, desde servicios jurídicos a asesoramiento profesional. En general, los recursos que las incubadoras ponen a disposición de las startups son los siguientes:

  • Inversión y búsqueda de financiación.
  • Definición del modelo de negocio.
  • Procesos de investigación de mercados.
  • Desarrollo del plan de empresa con objetivos a corto, medio y largo plazo.
  • Asesoramiento jurídico.
  • Servicios técnicos.
  • Cesión de infraestructuras, establecimientos y espacios de coworking.
  • Formación intensiva y acceso al know-how de otros profesionales del sector.
  • Contactos con otros agentes profesionales del sector y expertos.
  • Estudio de viabilidad económica del proyecto.
  • Estrategia de marketing y comunicación.
  • Acceso a bolsas de trabajo para contratar a personal especializado.
  • Búsqueda de subvenciones y ayudas para emprendedores.
  • Apoyo en el proceso de digitalización.
  • Búsqueda de nuevas oportunidades.
  • Servicios de coaching.

¿Qué tipos de incubadoras de startups existen?

Las incubadoras de startups pueden ser entidades privadas, universitarias y gubernamentales. Algunas incubadoras son agnósticas en cuanto a sector y, en cambio, encontramos algunas que se especializan en un sector en concreto, como el turismo o las finanzas.

Las incubadoras se pueden clasificar en 3 categorías según su nivel de especialización:

  • Tradicionales: Dirigidas a negocios de servicios o comercios
  • De tecnología intermedia: Apoyan a empresas tecnológicas.
  • De alta tecnología: Se enfocan a empresas tecnológicas, pero le dan preferencia a la tecnología de la información u otras tecnologías innovadoras.

¿Cuáles son las fases de un proceso de incubación?

En un proceso de incubación suelen haber 4 fases:

  1. Selección: Un grupo de emprendedores o una startup presenta una idea de negocio a una incubadora. Esta idea o innovación entra en un proceso de selección, donde los asesores y especialistas de la incubadora analizan al equipo y el potencial de la idea. La misma incubadora decide qué proyectos seleccionar y empezar a trabajar.
  2. Pre-incubación: En esta fase se analiza la idea de negocio y se empieza definiendo cuál será el modelo de negocio. Se planifica estratégicamente el negocio, tomando decisiones claves e investigando el mercado para poder obtener una visión estratégica para la posterior puesta en marcha de acciones. La incubadora proporciona a las startups los servicios de orientación, asesoría y tutorías. Tiene una duración de aproximadamente de 6 meses.
  3. Incubación: Es la etapa en que se pone en marcha el proyecto y se ejecuta el plan de negocio establecido en la fase anterior. Es la fase más larga, que suele durar entre uno y dos años aproximadamente. Cuando se lanza el proyecto, la incubadora supervisa y provee apoyo en áreas que complementen los conocimientos y necesidades de los emprendedores, como por ejemplo recursos humanos, marketing, producción o logística. También los emprendedores reciben formación para estar capacitados en la administración y gestión de su empresa.
  4. Post-incubación o seguimiento: La startup ya está formada y en funcionamiento, aunque la incubadora le sigue brindando apoyo y servicios de orientación o guía. Se realiza un seguimiento de la empresa para analizar las expectativas de crecimiento. Esta fase tiene una duración de entre 6 meses y un año.

¿En qué se diferencian una incubadora de startups y una aceleradora?

Una aceleradora de startups es una organización que ofrece tutorías, capital y conexiones con inversores y socios comerciales. Está pensada para startups seleccionadas con un Minimum Viable Product (MVP) y con fundadores prometedoras, para poder escalar rápidamente.

Thomas van Huijgevoort (2012), un profesor en la Universidad de Utrecht, en su tesis afirma que las aceleradoras son una fenómeno diferente y más simple que las incubadoras. Tienen dos rasgos diferentes: un período de desarrollo más corto y otros criterios de selección y admisión.

Las incubadoras de startups y las aceleradoras de startups son dos tipos de programas creados para impulsar el crecimiento de las empresas que acaban de empezar. Sin embargo, no significan lo mismo, ya que tienen propósitos diferentes. Una incubadora de startups es un programa diseñado para ayudar a las empresas que están dando sus primeros pasos, especialmente si todavía no tienen un producto terminado ni un modelo de negocio definido. Las incubadoras de startups se caracterizan por ser programas de larga duración, lo más habitual es de un periodo que va de 6 meses hasta 2 años.

Por otro lado, una aceleradora de startups está enfocada en startups que ya tienen un producto o servicio desarrollado y buscan escalar su negocio rápidamente. Las aceleradoras de startups se caracterizan por ofrecer programas de corta duración, generalmente entre 3 y 6 meses. En este tiempo, empresa y aceleradora trabajarán conjuntamente de forma intensiva, para impulsar el crecimiento de la empresa y su expansión. Un aspecto clave de estos programas es la mentoría especializada. Aquí las startups tienen la oportunidad de trabajar con mentores y expertos en áreas muy diversas, como marketing, ventas, tecnología y finanzas. En España, Wayra, impulsada por Telefónica, destaca como una de las aceleradoras más relevantes.

Las incubadoras se centran en ayudar a desarrollar ideas de negocio desde sus primeras etapas, proporcionando apoyo para estructurar el plan de negocio, crear prototipos y realizar estudios de mercado. Su trabajo es acompañar a las startups desde el momento inicial, o etapa semilla, hasta que estén listas para lanzarse al mercado. En este proceso, el apoyo es continuo y adaptado a las necesidades de cada proyecto, con un acompañamiento cercano y personalizado.

Por su parte, las aceleradoras se orientan a proyectos que ya han alcanzado una fase de desarrollo y que necesitan apoyo para crecer rápidamente. Su objetivo es "acelerar" el crecimiento de la startup, ayudándola a lograr rentabilidad en un corto período de tiempo. Las aceleradoras ofrecen mentorías y recursos más especializados para optimizar procesos y estrategias, enfocados en alcanzar las tasas de crecimiento previstas para asegurar la supervivencia de la empresa en sus primeros años.

Si has llegado hasta aquí no deberías tener ya dudas sobre qué diferencia una incubadora y una aceleradora de startups. Lo más importante es ser consciente de la etapa de desarrollo de tu empresa y de tus objetivos de crecimiento.

Ventajas y Desventajas de las Incubadoras de Startups

Las startups han supuesto un cambio radical del paradigma del emprendedor clásico. Este tipo de empresas aportan ideas rompedoras y propuestas revolucionarias que generan un impacto real, ofreciendo nuevos productos y servicios que mejoran nuestra vida.

Pero no basta con tener una idea mágica para que los engranajes del mundo de los negocios se empiecen a mover por sí solos. Para que la idea se convierta en realidad hace falta dinero, experiencia y conocimientos, ya que muchas veces acudir a un inversor no es suficiente para lanzar una startup. Ahí es donde surgen las incubadoras, que ayudan a hacer realidad un proyecto suministrando dinero, recursos y asesoramiento profesional.

Pero, claro, nadie regala nada. Y por eso acudir a una incubadora para desarrollar un negocio tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Ventajas de las incubadoras

Una incubadora de startups puede ser la diferencia entre la creación de un negocio y una idea perdida. Para ello, ofrecen diversas herramientas que aportan numerosos beneficios para las startups:

  • Asesoramiento económico. Las organizaciones pueden aportar financiación o buscar las entidades bancarias más adecuadas a las que los emprendedores pueden acudir.
  • Gestión personalizada. Para alcanzar el éxito, las incubadoras tienen que adaptarse a las necesidades y características de cada proyecto. Cada startup requiere trato, asesoramiento y formación personalizados.
  • Optimización de recursos. Uno de los principales peligros de las nuevas empresas es el despilfarro de dinero y recursos. Las incubadoras ayudan a las startups a aprovechar al máximo sus activos y a reducir gastos.
  • Apoyo logístico. Un problema habitual de las empresas principiantes es que no tienen una oficina o un establecimiento para desarrollar sus funciones profesionales. Este tipo de organizaciones pueden ayudar poniendo a disposición de los emprendedores instalaciones y espacios físicos.
  • Formación. También ofrecen mentores, consejos y formación personalizada e intensiva para que los emprendedores puedan aprender desde lo más básico (como organización y creación de empresas desde cero) hasta cuestiones especializadas y técnicas de su sector.
  • Limitación de riesgos. Montar un negocio siempre supone un riesgo. Sin embargo, uno de los servicios de las incubadoras es ofrecer su experiencia y conocimientos para minimizar los riesgos a través de la toma de decisiones más adecuada. Así se reducen las probabilidades de fracaso y se potencian las posibilidades de éxito.

Desventajas de las incubadoras

Ya hemos visto que este tipo de organizaciones presentan grandes ventajas. ¿Pero qué hay de sus desventajas?

  • Para empezar, las incubadoras limitan la libertad de los emprendedores, así como su independencia, ya que tienen que someterse a cierta supervisión.
  • Por otro lado, estas organizaciones ofrecen experiencia y conocimientos especializados, por lo que la startup tiene que buscar una dedicada a su sector, si es que existe.
  • Asimismo, las incubadoras tienen un papel limitado, ya que su objetivo es ayudar en el desarrollo y lanzamiento de un proyecto nuevo. Una vez que la startup ya se ha hecho un hueco en el mercado, si necesita ayuda para seguir creciendo y consolidarse, necesitará recurrir a una aceleradora.
  • Otro factor a tener en cuenta es que no todas las ideas de los emprendedores pueden pasar por una incubadora, ya que el proyecto tiene que reunir ciertos requisitos para poder solicitar la ayuda. Entre otras cosas, se valora la innovación, los posibles beneficios sociales que genere el proyecto a medio plazo, el potencial de crecimiento del negocio o la capacidad de generar empleo.

¿Cuáles son las mejores incubadoras en España?

El objetivo de todas las incubadoras es el mismo, pero cada una ofrece unos servicios diferentes en cuanto a ayuda inicial, formación, gestión, financiación, experiencia y recursos. España cuenta con más de 200 aceleradoras e incubadoras de startups que juegan un papel fundamental en el emprendimiento del país. Algunas de las incubadoras españolas más importantes son las siguientes:

  • Wayra. El organismo de Telefónica que apoya el emprendimiento tecnológico con financiación, mentores, establecimientos y visibilidad.
  • Lanzadera. Es la apuesta de Juan Roig, el fundador de Mercadona. Tiene un capital privado y aporta financiación, instalaciones, asesoramiento y formación.
  • BIC Euronova. Pertenece al Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI) de Málaga, una empresa formada por capital público y privado por iniciativa de la Comisión de las Comunidades Europeas para apoyar la creación de pymes innovadoras.
  • Explorer. Apoya el talento joven para transformar las iniciativas en una solución que contribuya a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.
  • Conteneo. Incubadora y aceleradora especializada en proyectos tecnológicos y culturales.
  • Mentor Day. Formada por un equipo de empresarios voluntarios, se especializa en su semana de aceleración intensa y gratuita.
  • CIEM Zaragoza. Incubadora del Ayuntamiento de Zaragoza con la misión de acelerar startups que generen un impacto social basado en los ODS.
  • Porcinnova. Una de las incubadoras de alta tecnología a cargo de la Fundación INCYDE (Instituto Cameral para la Creación y Desarrollo de la Empresa).
  • tQuity. Busca acompañar a los emprendedores sénior combinando capital, tecnología y apoyo en iniciativas B2B y B2C.
  • Ufounders. La primera incubadora y aceleradora de startups tecnológicas que conecta a todos los agentes del ecosistema emprendedor a través de su marketplace.

¿Cómo empezar un negocio en una incubadora de startups?

Las startups que desean contar con los servicios de una incubadora tienen que apuntarse como candidatas cuando se realice la apertura de la convocatoria, en la que se establecen una serie de requisitos. A continuación, la incubadora realiza un proceso de selección que depende de cada organización.

Una vez seleccionadas las empresas, comienza el proceso de incubación. Esta etapa suele tener una duración de varios meses, aunque depende de la organización y del tipo de negocio. Durante esta fase se realizan pruebas de concepto, se firman contratos de exclusividad y se dan los primeros pasos.

Después se desarrolla el prototipo y la incubadora decide si se queda con el producto o servicio de la startup. A partir de este punto, ambas entidades pueden negociar y establecer todo tipo de pactos: acuerdos de comercialización, compra del proyecto, contrato de inversión…

No obstante, todos los pasos dependen tanto de la propia incubadora como de la startup. Las necesidades de una B2B (de empresas a empresas) y de una B2C (de empresas a consumidores) varían mucho, y también los medios que proporcionan las incubadoras a estos emprendedores.

Conclusión

Las incubadoras de startups se configuran como una plataforma de ayuda para establecer nuevas empresas con el potencial de crear un impacto positivo en la sociedad. Sin la colaboración de estas organizaciones, muchas ideas prometedoras se quedarían en la fase de desarrollo y nunca llegarían al mercado. Todos los emprendimientos nacen de una buena idea, pero no todas las nuevas ideas acaban convirtiéndose en nuevas empresas. Además de la creatividad, para poder materializar una idea de negocio es imprescindible conseguir financiación, visibilidad e inversores.