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Saber qué es la cultura emprendedora y cuáles son sus características es muy importante si estás pensando en montar tu propio negocio. La cultura emprendedora y empresarial es el conjunto de habilidades que consiguen que se puedan crear y reinventar negocios que son necesarios para la sociedad.

La cultura emprendedora se define como los conocimientos, habilidades y valores necesarios para poder crear, implementar y desarrollar un proyecto determinado. Es una manera de definir cómo debería ser un emprendedor ideal.

Con la mentalidad y cultura emprendedora se consigue aplicar la innovación y crear nuevas estrategias y modelos de negocios que encajen mejor en la realidad actual. La cultura organizacional emprendedora es fundamental para que las personas no tengan barreras psicológicas a la hora de poner en funcionamiento una empresa para hacer realidad una idea.

Fuente: esan.edu.pe

Las ganas, ilusión, tenacidad y curiosidad son algunas de las características de la cultura emprendedora que ayudan a hacer frente a los obstáculos y a conseguir los objetivos propuestos. La cultura emprendedora consiste en identificar las oportunidades y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa.

Garantizar el éxito de una empresa no es posible. Sin embargo, si quieres emprender, algunas características de la cultura emprendedora ayudarán a aumentar las posibilidades de que el negocio funcione. Algunas de estos elementos de la cultura emprendedora son innatas, pero otras pueden aprenderse a base de formación y experiencia relacionada.

Crecer personal y profesionalmente puede contribuir a que la sociedad sea mejor, a través de nuevos negocios que aporten valor. Cada vez más, la importancia de los emprendedores en la sociedad crece. Para poder llevar a cabo este proceso de manera correcta es necesario tener ciertos conocimientos y habilidades relacionadas con el mundo empresarial.

Cultura Emprendedora

Características Clave de la Cultura Emprendedora

Si crees que cuentas con todas o la mayoría de las características que te he comentado, adelante con tu idea. Existen otras muchas cualidades del concepto de cultura emprendedora que son positivas en cualquier ámbito y especialmente en los negocios pero si cuentas con la motivación, la iniciativa y la adaptación necesaria tienes mayores posibilidades de que tu idea se convierta en todo un éxito.

Motivación e Ilusión

La clave para el emprendimiento es tener motivación para ello. A un nuevo proyecto hay que ponerle todas las ganas e ilusión para intentar por todos los medios conseguir el objetivo que te propongas. Si tu idea de negocio te motiva, tendrás un pensamiento de continuo aprendizaje y crecimiento. Además, todo el esfuerzo invertido no te supondrá ningún problema. La motivación es fundamental en cualquier aspecto de la vida, incluida la creación de una empresa.

Iniciativa y Proactividad

La iniciativa es la cualidad que tienen algunas personas para iniciar un proyecto o buscar soluciones a los problemas. Este atributo hace que la persona que la posee pueda tomar decisiones propias sin necesidad de ser persuadido por nadie. Además, ayuda mucho a tener poder de decisión. Una de sus principales características es que es innato en cada persona, es decir, no puede adquirirse con formación. La iniciativa es imprescindible en la cultura emprendedora y empresarial, ya que para poner en marcha un negocio es necesario querer iniciarlo, tratar de desarrollar la idea.

Tener cultura emprendedora significa, sí o sí, la capacidad de detectar oportunidades en el mercado y saber cómo aprovecharlas. También está muy relacionada con los conceptos de iniciativa y proactividad. En otras palabras, una persona emprendedora debe tener iniciativa para llevar a cabo sus propios proyectos, no buscar depender de una persona externa. La cultura emprendedora está estrechamente ligada a la iniciativa y la acción. Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente.

Innovación y Diferenciación

Para hacer frente a la competencia en un mercado muy competitivo es necesario diferenciarse. Esto puede conseguirse gracias a la innovación. Productos o servicios diferentes o incluso un proceso de fabricación más eficiente puede ser la diferencia que haga que la empresa sea exitosa.

¿De qué forma podemos innovar en el contexto de la cultura emprendedora? Según Gaëlle Schaefer, directora de Hexagone Language Solutions, "la innovación es un dato fundamental a la hora de emprender, es lo que nos permitirá distinguirnos del resto de nuestra competencia. Precisamente, si entendemos que la innovación real pasa por observar y anticiparse a los cambios, debemos tener claro que la innovación no puede centrarse en la creación de productos y servicios nuevos, sino también en la gestión empresarial (recursos humanos, seguimiento de la calidad…). En este sentido, los expertos consideran que la innovación debe formar parte de las competencias del emprendedor, junto con la iniciativa, la persistencia, la capacidad de asumir riesgos, etc.

La innovación, según el diccionario de la Real Academia Española, es la creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado. Para Carme Artigas, co-fundadora y Socia-Directora de Synergic Partners, en una entrevista anterior, la innovación no es una capacidad (como la creatividad) sino un proceso, una actividad que culmina en un resultado final que conduce al progreso. Es el resultado de aplicar la creatividad, pero también necesita métodos y tecnología para desarrollar nuevos productos o servicios o en la mejora de nuestro entorno.

Fuente: ceupe.mx

Oscar Fuente, Director de IEBS Business School, se muestra mucho más rotundo y niega que la innovación sea imprescindible para el éxito de un proyecto emprendedor. China es el ejemplo de que no es necesario ser innovador para triunfar en el mundo de la emprendeduría, sin embargo, considera que "si no innovas en un mundo donde las cosas van tan rápido tienes los días contados". Desde su punto de vista, las pequeñas innovaciones son las que marcan la diferencia. Así pues, podemos concluir que la innovación es una de las herramientas del emprendedor, pero no la clave del éxito; ésta pasa por ser capaz de comprometerse y tener una actitud adecuada.

Trabajo en Equipo y Liderazgo

La persona que tiene la idea y cuenta con la iniciativa necesaria para ponerla en marcha es muy importante dentro del proyecto. Sin embargo, un negocio en el que se trabaja en equipo tiene muchas más posibilidades de ser exitoso. Al contar con más personas se pueden encontrar soluciones innovadoras gracias a la suma de ideas y esfuerzo.

Responsabilidad

La responsabilidad es la cualidad que tiene una persona para valorar los riesgos ante la toma de decisiones. También puede estar enfocada en la mejora, la aportación y la creatividad y no en aspectos negativos que perjudiquen a terceros. Otra parte de la responsabilidad en un proyecto es crear un equipo, cuidarlo y escucharlo. Por último, está la responsabilidad de ser respetuoso con el medio ambiente y el resto de las personas.

Adaptabilidad

La capacidad de adaptación es una cualidad que sirve para modificar los comportamientos y estrategias en función de la situación. Para ponerla en práctica es necesario observar a la competencia, analizarla y detectar qué es lo que ofrece y cuál es el valor añadido que ofrecen. De esta forma podemos saber qué puede ofrecer tu empresa que no tengan otras. Adaptar los productos, servicios y otras cuestiones importantes en función de las conclusiones obtenidas del estudio de la competencia puede hacer que tu negocio destaque frente al resto.

Asunción de Riesgos

La cultura emprendedora también está muy relacionada con la asunción de riesgos. Cualquier iniciativa de negocio tiene una serie de riesgos asociados, lo que implica que existe la posibilidad de perder dinero. Una persona con cultura emprendedora debería saber identificar el riesgo de una iniciativa de negocio, analizar sus posibles beneficios y saber cuándo asumir riesgos y cuando no. También es muy importante conocer los mecanismos para reducir los riesgos asociados a una iniciativa, algo que únicamente es posible con una base sólida de márketing y administración de empresa.

Delegación de Tareas

Por último y posiblemente una de las características más importantes y que se considera menos relevante es la capacidad de delegar tareas. Un buen emprendedor es consciente de sus características, de sus puntos fuertes y puntos débiles. Por ejemplo, un emprendedor especializado en publicidad podrá detectar oportunidades de negocio y diseñar los canales de comunicación de la marca, así como la creación de piezas específicas. Pese a esto, necesitaría delegar todas las actividades relacionadas con el SEO, la contabilidad o la selección de intermediarios a personas externas.

Aun así, como se ha mencionado, la capacidad de delegar es imprescindible para cualquier emprendedor. Necesita saber cuales son sus habilidades y a quién puede acudir para solucionar sus carencias. A pesar de esto e incluso en estos casos, una base sólida de marketing y ADE es imprescindible para cualquier emprendedor. Aunque un experto en marketing gestione tus ventas, debes comprender qué es lo que está haciendo y cuáles son sus objetivos.

La Importancia de la Educación Emprendedora

La falta de educación emprendedora (o educación en emprendimiento) es una de las causas de que no exista cultura emprendedora. La metodología utilizada es la de crear una cooperativa educativa con el alumnado de secundaria, para enseñarles a todos los pasos que habría que ir dando para gestionar una empresa.

En Epitech hemos creado un grado que tiene como objetivo preparar a nuestros estudiantes para que sean los emprendedores del futuro. En nuestro Grado+Máster en Digital Management proporcionamos a nuestros alumnos una base sólida en márketing y ADE para que puedan gestionar empresas por su cuenta.

Reflexiones Finales

Nosotros añadimos un último consejo: fórmate, relaciónate con otros emprendedores en viveros de empresas y consulta con expertos todas las dudas. Emprender, del latín in (en) y prendere (coger) significa acometer y comenzar una obra, un negocio o un empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro. El término está relacionado con el francés entrepreneur, que aparece a principios del siglo XVI haciendo referencia a los aventureros que viajaban al Nuevo Mundo en busca de oportunidades de vida sin saber con certeza qué esperar. En sentido económico, la palabra fue usada por primera vez por Richard Cantillón en 1755 haciendo referencia al proceso de enfrentar la incertidumbre y a la vez el riesgo.

Actualmente, escuchamos hablar sobre emprendimiento educativo, fomentar espíritu emprendedor o promover la cultura emprendedora en educación. A muchos de nosotros nos aterra este tema. Sabemos que, en ocasiones, los sueños no se hacen realidad por mucho que lo intentes. Sinceramente, algo no ha ido bien, no sé si en la escuela, en la sociedad en general o en las entidades y administraciones competentes en cuanto a la creación de empleo. Puede que sea de todo un poco.

También se supone que la realidad debería ser menos hostil, que el Estado y las empresas, una vez que los jóvenes finalizasen su época de formación, tendrían sitio para todos, se ocuparían de generar empleo, que la juventud no necesitaría irse, ni viviría en la precariedad, ni desempeñaría labores de una categoría muy inferior a la suya. Suponer es gratis.

Ser emprendedor, en la escuela, no significa montar tu propia empresa, ni querer explotar a tus trabajadores para conseguir una recompensa económica, ni se asocia con el banquero, el especulador o el aprovechado. La cultura emprendedora se resume, así como una actitud ante la vida y constituye en sí misma un valor en todos los aspectos del alumnado.

Característica Descripción
Motivación Ganas e ilusión para alcanzar los objetivos propuestos.
Iniciativa Capacidad para iniciar proyectos y tomar decisiones propias.
Innovación Creación o modificación de productos y servicios para diferenciarse.
Trabajo en Equipo Colaboración para encontrar soluciones innovadoras.
Responsabilidad Valorar los riesgos y ser respetuoso con el entorno y las personas.
Adaptabilidad Modificar estrategias según la situación y la competencia.
Asunción de Riesgos Identificar y analizar los riesgos asociados a una iniciativa.
Delegación de Tareas Conocer las propias habilidades y saber a quién acudir para solucionar carencias.