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En el mundo empresarial español, el apellido Ros resuena con fuerza gracias a las contribuciones de varios individuos destacados. En particular, exploraremos la vida y el legado de Francisco Ros Casares, un nombre que evoca tanto el éxito empresarial como la controversia.

Francisco Ros Casares, presidente y fundador del imperio siderúrgico Ros Casares.

Un Imperio Empresarial desde 1954

Francisco Ros Casares, un nombre que resuena con fuerza en el ámbito empresarial español, falleció a los 87 años en Valencia tras una larga enfermedad. Este conocido empresario, con una marcada vocación industrial desde su juventud, fue el patriarca de la Corporación Ros Casares, un imperio que comenzó con un pequeño almacén de hierro en Valencia en 1954 y que, con el tiempo, se convirtió en un conglomerado empresarial.

El imperio siderúrgico Ros Casares tuvo sus inicios en 1954, con un pequeño almacén de hierro en Valencia. La liberalización del acero en España en 1959 marcó un punto de inflexión, impulsando el crecimiento del holding hasta alcanzar los 1.000 millones de euros en 2007. Sin embargo, la crisis económica posterior condujo a su declive y posterior liquidación.

Corporación Ros Casares se constituyó en 2007 como resultado de la unión de distintas sociedades de diferentes sectores propiedad de la familia. Su hijo Francisco Juan Ros García es el actual consejero delegado.

La segunda generación familiar, que tomó las riendas de la compañía hace dos décadas, está al frente de un «holding» con una plantilla que superó las 1.400 personas. Cuenta con negocios diversificados en el ámbito siderúrgico, logístico y de medio ambiente.

Gran trabajador y empresario fue emprendedor pionero en su época y todo un referente en España. Nacido en Vinalesa, recibió numerosos premios y reconocimientos a su trayectoria entre los que destaca la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2003).

Quienes conocieron a Francisco Ros Casares destacan su «talante conciliador». Fue un personaje clave en alianzas con Aceralia y el grupo vasco Aristráin en la década de los ochenta, y con la multinacional alemana ThyssenKrupp en los noventa. Su espíritu de cambio permanente fue fundamental en el desarrollo de la compañía.

El fallecimiento del patriarca de esta saga familiar se produce cuando la mercantil atraviesa graves problemas de liquidez que podrían derivar en la entrada de la compañía en el llamado «banco malo» de las empresas, el fondo de rescate de empresas impulsado por grandes entidades financieras dentro del denominado «Proyecto Fénix». La crisis económica, como a otras grandes empresas, también ha pasado factura a Ros Casares.

Cuenta con centros distribuidos en España y Europa, aunque ha tenido que reestructurar el grupo y cerrar algunas instalaciones y disminuir su plantilla. También renunció a negocios inmobiliarios como Ciudad Ros Casares (ahora en manos de SabadellCAM), así como al proyecto de fábrica siderúrgica en Parc Sagunt e inversiones en terminales portuarias.

Ciudad Ros Casares (ahora en manos de SabadellCAM).

Legado Deportivo

A Francisco Ros Casares le gustaba poco prodigarse por Mestalla. En los últimos años, sus visitas eran ya muy esporádicas. Su legado, sin embargo, será permanente.

Durante su presidencia del Valencia CF (8 de junio de 1973 hasta el 22 de septiembre de 1975), además de tratar de aplicar su visión empresarial al club, el Valencia adquirió por 70 millones de pesetas los terrenos de Paterna y construyó la Ciudad Deportiva.

Un proyecto que chocó con las preocupaciones de algunos de sus directivos que, en ese periodo, andaban inquietos con la mala situación deportiva del equipo que entrenaba Alfredo Di Stéfano y posteriormente Milovan A. Ciric.

Ros Casares, como presidente, tomó el relevo de Julio de Miguel y cedió el cargo a José Ramos Costa. En su momento dimitió «por razones profesionales y personales»; años después confesaría que «me hicieron la vida imposible y no me dejaron trabajar».

El Valencia CF, en un comunicado, trasladó «sus condolencias y su más sincero pésame» a la familia Ros Casares por el fallecimiento del expresidente.

Francisco Ros Casares durante su presidencia del Valencia CF.

El Ros Casares Baloncesto Femenino

En la última década, Ros Casares se convirtió en el primer seguidor del equipo femenino del Ros Casares que primero presidió su hijo Francisco y luego Germán. El club se fundó en 1996, al heredar los derechos deportivos del Popular Bàsquet Godella, y desapareció el 29 de mayo de 2012 tras la ganar la Liga y la Euroliga.

Alberto Fabra recibe al Ros Casares Valencia tras conseguir el título de Liga 2012

La Colección Incautada: Un Tesoro Oculto

Tras su muerte, una descomunal colección privada de animales disecados y trofeos fue incautada por la Guardia Civil en un almacén de Bétera. Esta colección, valorada en aproximadamente 29 millones de euros, incluía 1.090 ejemplares disecados de diversas especies protegidas, algunas prácticamente extintas como el tigre de bengala. También se encontraron ejemplares de guepardo, león, lince, oso polar, leopardo, pantera de las nieves y rinoceronte blanco. Incluso había un elefante disecado al completo.

Cuando Francisco Ros Casares falleció en 2014, el conocido empresario siderúrgico valenciano no solo dejaba a sus dos hijos -Francisco Juan Ros García y Germán Ros García- una empresa con problemas de liquidez. El que fuera magnate del acero había forjado durante años, en paralelo a la expansión del holding empresarial Ros Casares, una enorme colección de animales disecados y trofeos, fruto de su afición a la caza mayor que le llevó incluso a compartir rankings con el Rey emérito.

La Guardia Civil halló excentricidades como patas de elefante convertidas en taburetes y sillones forrados con piel de cocodrilo. Además, se incautaron 198 piezas de marfil, conocido como «oro blanco» por su valor en el mercado negro. La posesión de esta colección ha sido justificada por uno de los hijos como parte de la herencia de su padre.

Estaba oculta en su mayor parte en una nave de 600 metros cuadrados ubicada en una finca de Bétera, junto a un chalet familiar. Algunos vecinos desconocían su existencia y la noticia del hallazgo ha sido toda una sorpresa, pero en los círculos empresariales se sabía del gusto de Ros Casares por guardar este tipo de piezas. La tesis del hijo de que la mayoría de ellas son heredadas no se descarta, por tanto.

Según los investigadores, el valor de esta colección privada podría rondar los 29 millones de euros.

Incautación de la colección de animales disecados.

Implicaciones Legales

Ahora, el hijo de Francisco Ros Casares deberá justificar la procedencia de las piezas, ya que la tenencia de animales contemplados en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) sin la documentación acreditativa constituye un delito.

Y es esta descomunal colección privada la que ahora ha incautado la Guardia Civil en un almacén de Bétera, y cuya posesión ha justificado uno de los hijos por ser justamente parte de la herencia de su padre.

Las fuentes consultadas apuntan a que es Francisco hijo el que ahora se habría visto envuelto en esta investigación de la Guardia Civil, que le atribuye los delitos de contrabando y otro relativo a la protección de la flora y la fauna. Él mismo era un aficionado confeso a la caza menor.

Ahora, sin embargo, deberá justificar de dónde salen las piezas, pues el hecho de que sean en su mayoría heredadas no significa que no haya delito. Lo es la sola tenencia de animales contemplados en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) sin su documentación acreditativa. En este caso, los investigadores han documentado 405 ejemplares pertenecientes al CITES, como el extinto antílope oryx dammah.

En una nave de la localidad valenciana se acumulaban hasta 1.090 ejemplares disecados de todo tipo de especies protegidas, algunas prácticamente extinguidas como el tigre de bengala. Los investigadores encontraron también ejemplares de guepardo, león, lince, oso polar, leopardo, pantera de las nieves o rinoceronte blanco. Incluso había un ejemplar de elefante disecado al completo.

En este caso, los investigadores han documentado 405 ejemplares pertenecientes al CITES, como el extinto antílope oryx dammah.

Fuentes de la Guardia Civil no han descartado que la colección de animales disecados fuera para su posterior venta.