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Polémico personaje, Steve Jobs es referencia obligada para los empresarios y emprendedores que quieren ser grandes. ¿Qué debemos entender de Jobs para saber cuál fue el secreto de su éxito? Quizás, muchas cosas. Según algunos él podría ser un ejemplo de que los grandes empresarios no siempre son buenas personas, y que en general una cosa no tiene que ver con la otra.

Empresario americano, Steve Jobs fue conocido por su papel en el desarrollo de nuevas tecnologías al frente de compañías como Apple o Next, además de participar en la industria del entretenimiento gracias a su posición de gran accionista en Walt Disney o Pixar. A Jobs se le considera motor de la concepción empresarial de Apple, que ha dado sus frutos asentándola como una de las grandes compañías mundiales, líder en innovación y diseño con productos tan conocidos como su gama de ordenadores Mac, los smartphones iPhone o los reproductores de música iPod.

Hay quien dice que Jobs es el Leonardo da Vinci de nuestra época y es probable que la comparación sea, por ahora, una exageración. No lo es ponerle al nivel de emprendedores visionarios como Henry Ford o Thomas Edison, que alumbraron industrias al calor de su genio.

El fundador de Apple no sólo tenía la capacidad de acertar el momento justo para poner el futuro a la venta. También convirtió a su compañía en la segunda con mayor capitalización bursátil del mundo, con más de 50.000 millones de dólares en caja. Desde que en 1976, junto a Steve Wozniak y Ronald Wayne, fundase Apple, Jobs se dedicó a crear, sobre todo, ilusiones. Desde el primer Macintosh hasta el iPad van más de 25 años de novedades e inventos que cambiaron la forma de entender el ocio a través de la ilusión de tocar el futuro.

Steven Paul 'Steve' Jobs murió con las botas puestas. Fue fan de The Beatles, protagonista de películas y documentales, uno de los hombres más influyentes de su tiempo e incluso fue parodiado sin piedad por Matt Groening en los Simpsons.

Al conocer la gravedad del cáncer que padecía, el propio Jobs, encargó al autor la redacción de sus memorias, con la promesa de facilitarle todos los datos necesarios, tanto los de índole personal y familiar como los relativos a su actividad de profesional y empresario en el ámbito de la informática. En los últimos años (2009-2011) consciente de la proximidad de la muerte, Jobs entregó al autor documentos sobre su vida, completados gracias a los testimonios prestados por sus más íntimos colaboradores.

Queda así bien delimitada la compleja personalidad de un genio, capaz de las más grandes invenciones pero sometido a unos cambios de humor que le provocaban accesos de ira, celos y represalias contra los que se enfrentaban a sus proyectos. Carácter irregular que se expresa en sus extrañas creencias religiosas (budismo, Zen) y en su vida familiar, como el abandono de una amante y una hija.

El prestigioso periodista americano Walter Isaacson (fue presidente de la CNN TV) realiza un excelente trabajo, con estilo ágil y brillante exposición, sin ocultar los defectos del personaje ni omitir los aspectos negativos de su biografía. Steve Jobs, dejó un legado innegable, no sólo por ser una de las caras más famosas del mundo tecnológico, sino también, por todo lo que ha aportado al mundo del emprendimiento.

Steve Paul Jobs, más conocido como Steve Jobs, fue un informático y empresario estadounidense. Nació en San Francisco el 24 de febrero de 1955. Steve Jobs nació de la relación de dos jóvenes universitarios: el sirio Abdulfattah Jandali y la estadounidense de origen alemán y suizo Joanne Carole Schieble.

Efectivamente, Steve Jobs era hijo biológico de un emigrante sirio y una estudiante estadounidense. La madre biológica de Jobs decidió que entregaría a su hijo. Pero sólo a unos padres que tuviesen estudios universitarios. Sin embargo, la familia a la que estaba destinado el bebé decidió, en el último momento, que quería una niña.

Así que el pequeño Steven fue a recalar en otra donde su madre no tenía titulación y su padre ni siquiera el bachillerato. Sus padres adoptivos, una pareja de clase media de California, le proporcionaron un hogar estable y la oportunidad de estudiar. El hombre que pondría rostro a la manzana más famosa y cara del mundo nació en San Francisco, pero tras su adopción por Paul y Clara Jobs creció en Mountain View, junto a Silicon Valley.

La familia se mudó a Mountain View en 1961, al sur de Palo Alto. Pronto mostró curiosidad por la informática. Desde temprana edad comenzó a asistir a charlas y talleres organizados por Hewlett-Packard. Tal era el interés que tenía que le dieron una beca de verano. Era un niño difícil, solitario y que solía ser objeto de burlas por parte de sus compañeros.

Desde joven se interesó por la tecnología y no tardó en conocer a Steve Wozniak, figura clave para la puesta en marcha de Apple. Jobs no estudió en una gran universidad, sino que cursó un año en Redd, Portland -tras saltarse un año de instituto por su alto cociente intelectual-, pero lo dejó y sólo acudió a algunas clases sueltas. Es la época en la que aparece en las fotos con barba y pelo largo. De hecho, la educación de Steve Jobs consistió en cursar un solo semestre en Reed College, antes de abandonar la universidad.

Después de esa temporada en la Universidad, regresó a su casa en Palo Alto. No obstante, no se quedó por mucho tiempo pues se fue a hacer un retiro espiritual a la India. De hecho, muchos años después, en el famoso discurso de Stanford, Steve Jobs reveló que esa breve clase fue esencial para crear las fuentes tipográficas de los ordenadores de Apple.

Poco después de abandonar la universidad, en 1974, Jobs consiguió un primer trabajo en Atari, pionera compañía de videojuegos de la década de los 70. Allí empieza a dar muestra de su gran inteligencia y visión para los negocios, aunque carecía de suficientes conocimientos técnicos.

En esa época, el ingeniero Stephen Wozniak y Steve Jobs se unieron para fabricar y comercializar su primer ordenador. Fueron un equipo que lideró las tres primeras versiones del ordenador del mismo nombre de la empresa y después el Macintosh -junto al mítico anuncio 1984-, el primer ordenador con interfaz gráfica y escritorio al que pronto llegó el ratón, una versión portátil y muchas otras mejoras.

A partir de ese momento, comenzaron a recibir una enorme cantidad de pedidos y se convirtió en una de las empresas con mayor crecimiento en Estados Unidos. Debido a ese éxito, en torno a 1979 Apple salió a bolsa con un coste de 22 dólares cada acción. Poco tiempo después surgieron los primeros competidores. El principal fue IBM, que también sacó al mercado un ordenador personal. En 1984 Apple lanzó el primer Macintosh, lo que supuso una auténtica revolución en aquella época. Fabricaron un ordenador intuitivo, apto para todos.

Pero para entonces Jobs había dejado su empresa. Ocurrió en 1984 y fue despedido por John Sculley, ex CEO de Pepsi-Cola a quien el propio fundador de la compañía de la manzana había reclutado un año antes para el mismo puesto con una cita para la posteridad: «¿Quieres vender agua con azúcar el resto de tu vida o quieres venir a cambiar el mundo conmigo?». Por este motivo, el nuevo CEO de Apple propuso apartar a Jobs del desarrollo de los Macs, para asignarlo a otro departamento de menor relevancia.

Los doce años que Jobs tardó en regresar a Apple estuvieron lejos de ser una sequía, mucho menos un problema para alguien que no llegaba a los 30 años y tenía dinero de sobra para gastar. El espíritu creativo y emprendedor de Steve Jobs pronto encontró otros derroteros para seguir avanzando. Tras abandonar Apple, Steve Jobs se centró en nuevos proyectos. Al mismo tiempo, el californiano fundó la compañía NeXT Computer.

NeXT fue la segunda aventura empresarial de Jobs. Una empresa que con el objetivo de hacer un producto excelente se ahogó antes de llegar a las masas. Allí desarrollaría unas avanzadas estaciones de trabajo destinadas al sector educativo. Para este nuevo proyecto contrató a siete antiguos empleados de Apple. En 1993 cambió su nombre a NeXT Software y se centró en el desarrollo de sistemas operativos. Queda para la galería de las anécdotas que Tim Berners-Lee diseñó Internet en uno de sus equipos.

A partir de entonces, Jobs comenzó a producir películas para The Walt Disney Company bajo el sello de Pixar. En 1995, se estrenó la primera película de este binomio Toy Story. Pronto le sucedieron más largometrajes como Monstruos S.A. Como es habitual en él, el fundador de Apple se rodeó de estrellas como Tom Hanks o Tim Allen, puso al frente de la producción a John Lasseter y el resultado fue 'Toy Story' (1995). Aunque en un primer momento Jobs trató de hacer lo que mejor sabía -vender ordenadores- se dio finalmente por vencido y cerró un contrato con Disney para cofinanciar y distribuir una serie de películas.

Finalmente, Disney adquirió Pixar en 2006, por 7.400 millones de dólares. De este modo, Jobs se convirtió en accionista de Disney, con un 7% del capital.

Con nuevos éxitos en el bolsillo y con su primera compañía en una situación delicada, Jobs movió sus fichas y regresó a Apple con la venta de NeXT en 1996. La vuelta de Jobs a la compañía de Cupertino se produjo en un momento de crisis. Cuando Microsoft, la empresa de Bill Gates, sacó al mercado sus PC con el sistema operativo Windows, mucha gente se dio cuenta de que era tan sencillo de usar como un Macintosh, pero más barato. Envueltos en pleitos con Microsoft, el entonces presidente de Apple dimitió. Este cargo fue ocupado por Steve Jobs en 1997.

Un año después ejercía como primer ejecutivo al módico precio de un dólar e hizo lo prometido: dar por ganada la batalla del ordenador personal a Microsoft y centrarse en «el próximo gran invento». Finalmente, Apple adquirió NeXT en 1997, lo que supuso la vuelta de Steve Jobs a la empresa de la manzana. Aunque son de sobra conocidos, durante estos años surgen el iMac, el iPod, iTunes, el revolucionario iPhone, el iPad, etc.

La primera, en 2001, con el iPod, que suma más de 300 millones de unidades vendidas y al que se agregó en 2003 la tienda de música iTunes, que revolucionó los precios y el catálogo de música en Internet. La segunda, en 2007, con el iPhone: «De vez en cuando aparece un producto revolucionario que lo cambia todo», advirtió entonces, con razón, Jobs. La última, en 2010, con el iPad, que copa el 75% del mercado de las tabletas. Éxitos que además impulsaron un crecimiento del 23% en los ordenadores con manzana durante 2010. Logros basados, sobre todo, en el lema de Apple: «Piensa diferente» (Think Different).

Durante esta segunda etapa de Jobs en Apple, volvió a revolucionar el mercado como lo hizo años atrás. A lo largo de esta etapa de enfermedad, continuó trabajando en Apple con la máxima pasión y compromiso.

Enfermedad y Fallecimiento

En 2004, se le diagnosticó un cáncer de páncreas. La enfermedad de Jobs no se hizo pública y continuó trabajando con total normalidad. En 2009 se sometió a un trasplante de hígado, aunque poco después reapareció. Una máxima inconformista que Jobs ha seguido también en su vida personal y que le ha llevado a trabajar como máximo responsable de la empresa hasta agosto de 2011, dos meses antes de su fallecimiento.

Steve Paul 'Steve' Jobs murió con las botas puestas. Steven Paul Jobs falleció en su casa de California a las 14:00 del 5 de octubre de 2011, a los 56 años. Estaba rodeado de su esposa, hijos y su hermana. Su fallecimiento se debió a un paro respiratorio derivado de las metástasis del cáncer neuroendocrino de páncreas que le fue descubierto en 2004 (y por el que en 2009 había recibido un trasplante de hígado). El día anterior había perdido la conciencia.

Claves del Éxito de Steve Jobs

Si algo llevó al éxito a Jobs, fue este punto. No hay que tener miedo al fracaso, él mismo lo decía. Fracasar, nos llevará a cometer errores y al mismo tiempo, evitará que vuelvan a sucederse. No busques más excusas, sea lo que sea la idea de negocio que quieres iniciar, nunca te parecerá 100% favorable, para ser lanzada. Por ello, el mejor momento para desarrollarla es ahora.

Un buen emprendedor, dedica su esfuerzo y dedicación a trabajar y desarrollar ideas sobre un negocio que tenga que ver con aquello que realmente le gusta y le hace feliz. Muchos consideran que seguir su intuición no siempre puede traducirse en un acierto empresarial. Un buen emprendedor tiene que tener claro estos tres aspectos. Si vas a trabajar con más gente, por ejemplo otros socios, es mejor que te rodees de un buen equipo de trabajo, capaz de desarrollar todas las tareas necesarias. No sólo porque te hará diferente al resto de la competencia, sino porque te motivará en tu día a día. Steve Jobs dijo sobre esto: “Ser el hombre más rico del cementerio no es lo importante.

Creatividad: no podríamos entender la carrera de Steve Jobs sin esa imaginación y creatividad que le permitieron concebir productos innovadores y ver más allá de los límites de la tecnología de su tiempo. Vena artística: los productos de Apple no solo debían ser buenos, sino también bonitos. Perfeccionismo: es sabido que a Jobs no le importaba desechar meses o años de trabajo en un producto, si había algo que no le satisfacía al 100%. Pasión: Steve Jobs era un hombre apasionado, seguro de sí mismo y convencido de su visión de las cosas. Además, sabía transmitir ese entusiasmo a quienes trabajaban con él para alcanzar éxitos que desbordaban toda expectativa.

Agresividad y baja empatía: el reverso de esta pasión de Jobs era un carácter explosivo, que podía resultar agresivo en muchas ocasiones. Visión comercial: la desbordante creatividad de Steve Jobs estaba acompañada de una excelente visión comercial. Liderazgo: desde luego, Jobs sabía sacar lo mejor de las personas que trabajaban con él. Era enormemente hábil para inspirar a sus colaboradores y, si era necesario, presionarlos hasta la extenuación para conseguir sus objetivos.

Rechazo a las convenciones: Steve Jobs nunca quiso someterse a las convenciones sociales de su entorno, no le interesaba encajar. Esto se manifestaba desde algo tan mundano como su vestimenta y alimentación, hasta el extremo de rechazar los tratamientos que le ofrecían para su enfermedad. De algún modo, esto también puede inspirarnos para no dejarnos llevar sin más por las inversiones de moda, ni caer en posibles burbujas.

Tabla de Características Clave

CaracterísticaDescripción
CreatividadImaginación para concebir productos innovadores.
Vena ArtísticaEnfoque en la estética y belleza de los productos.
PerfeccionismoDeseo de alcanzar la máxima calidad en cada detalle.
PasiónEntusiasmo y compromiso con su visión.
Visión ComercialHabilidad para identificar oportunidades de mercado.
LiderazgoCapacidad para inspirar y motivar a su equipo.

Lecciones de Emprendimiento de Steve Jobs

El perfeccionismo bien entendido siempre acaba dando sus frutos: por regla general, Jobs se obsesionaba con diseñar el producto perfecto, en lugar de centrarse en los beneficios. Sin embargo, estos terminaban llegando como una consecuencia inevitable. Lo mismo puede aplicarse a la inversión.

Debemos tomar riesgos calculados: sin arriesgarse, es imposible conseguir nada realmente valioso. De hecho, esto marcó la diferencia entre el éxito fulgurante de Jobs (con todas sus carencias técnicas) y el estancamiento de Wozniak (mucho más brillante en la parte técnica, pero sin un don de liderazgo y una gran aversión al riesgo).

Priorizar la simplicidad: el minimalismo y sencillez que Steve Jobs quería imprimir a sus productos, también pueden orientar nuestra forma de invertir. Un buen emprendedor, dedica su esfuerzo y dedicación a trabajar y desarrollar ideas sobre un negocio que tenga que ver con aquello que realmente le gusta y le hace feliz. Muchos consideran que seguir su intuición no siempre puede traducirse en un acierto empresarial.

Steve Jobs, un genio Visionario | El documental

Un buen emprendedor tiene que tener claro estos tres aspectos. Si vas a trabajar con más gente, por ejemplo otros socios, es mejor que te rodees de un buen equipo de trabajo, capaz de desarrollar todas las tareas necesarias. No sólo porque te hará diferente al resto de la competencia, sino porque te motivará en tu día a día.

Steve Jobs dijo sobre esto: “Ser el hombre más rico del cementerio no es lo importante. No hay que tener miedo al fracaso, él mismo lo decía. Fracasar, nos llevará a cometer errores y al mismo tiempo, evitará que vuelvan a sucederse. No busques más excusas, sea lo que sea la idea de negocio que quieres iniciar, nunca te parecerá 100% favorable, para ser lanzada. Por ello, el mejor momento para desarrollarla es ahora.

Saber emprender y conocer las claves para ello, es muy importante en estos momentos. Si tienes una idea de negocio tienes que saber cómo poder desarrollarla. Iniciativas como Emprendeland, un campus creado por y para emprendedores, te otorgarán las capacidades necesarias para poder realizarlo.