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En la sociedad, está ampliamente difundido el planteamiento de que el sector privado es innovador, dinámico y competitivo, mientras que el Estado tiene un rol más estático que corrige posibles fallos en los mercados (en el mejor de los casos) o como obstáculo de creación de riqueza (en el peor). Sin embargo, en su libro más emblemático, El Estado emprendedor, Mariana Mazzucato desmonta este falso mito para demostrar que el Estado, lejos de limitarse a intervenir en el mercado para subsanar posibles errores o abusos, es en realidad la organización más audaz del mercado, capaz de asumir las inversiones de mayor riesgo, y un facilitador clave de las innovaciones tecnológicas que impulsan el crecimiento económico.

Mazzucato (Roma, 1968) es economista experta en finanzas, innovación y desarrollo. Doctorada en Económicas por la New School for Social Research de Nueva York, ha trabajado como asesora para la Comisión Europea y el gobierno británico. En la actualidad imparte clases en la Universidad de Sussex (Gran Bretaña).

El eje central es 'El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado' (RBA), escrito por Mariana Mazzucato en 2014 y reeditado con una ampliación cinco años después.

Mariana Mazzucato, economista experta en finanzas, innovación y desarrollo.

La Tesis Central de Mazzucato

En 'El Estado emprendedor' Mazzucato intenta desmontar el «falso mito ampliamente extendido» de que el sector privado es el que realmente innova, el dinámico y competitivo, en contraposición a un Estado que desempeña un rol «más estático», interviniendo en el mercado sólo para subsanar posibles fallos en el desarrollo de sus actividades.

Ejemplos Concretos del Rol del Estado

Con numerosos ejemplos, Mazzucato explica cómo, sin el papel crucial de los fondos públicos, el iPhone no sería tan inteligente, ni habrían tenido lugar muchos de los más importantes avances farmacéuticos o en las energías renovables. Como ejemplo ilustrativo de su teoría, Mazzucato suele contar la historia de uno de los productos más paradigmáticos de la economía global. «Todas la tecnología que hace del iPhone un teléfono inteligente es deudora de la visión y el apoyo del Estado: internet, el GPS, la pantalla táctil e incluso la voz del asistente Siri del 'smartphone' recibieron dinero del Estado», explica en el libro. Buena parte de la tecnología incluida en esos dispositivos de Apple, recuerda, fue financiada por el Departamento de Defensa estadounidense o la CIA.

El iPhone: Un ejemplo del rol del Estado en la innovación tecnológica.

El Estado como Inversor de Riesgo

El sector privado solo encuentra el coraje para invertir después de que un Estado emprendedor haya realizado las inversiones de alto riesgo, y los «genios de la innovación», tan dados a las quejas por las trabas administrativas y fiscales, son en realidad beneficiarios privilegiados de las inversiones públicas en el desarrollo de nuevas tecnologías. Y añade: «La economía real, de bienes y servicios, ha experimentado un cambio similar al de la economía financiera: el riesgo se mueve cada vez más hacia el sector público y el sector privado recibe los beneficios».

El ESTADO EMPRENDEDOR y la teoría del VALOR!!!(Mariana Mazzucato)

Pero, aclara, el papel de los Estados no debe ser el de «asumir los riesgos de la parte privada», sino compartirlos, al igual que los beneficios. La economista italiana recuerdan cómo la revolución biotecnológica de los años 80 y 90 del pasado siglo no fue producto única y exclusivamente de la financiación del capital riesgo. Explica que el trabajo sucio, la financiación de los fármacos más importantes, llegó de la mano del sector público.

Mazzucato cree que el Estado debe fomentar la competitividad de la economía financiando «de una manera continua y creciente» institutos de investigación como la red Fraunhofer de Alemania, o avalando proyectos a largo plazo como la estrategia de la energía 'verde'.

Críticas al Sistema Actual

Al no admitir el verdadero papel del Estado, hemos terminado creando un «sistema de innovación» en el que el sector público socializa los riesgos mientras las recompensas se privatizan. Mazzucato propone ideas para cambiar esta dinámica disfuncional, reformulando los parámetros del tradicional debate Estado versus sector privado de manera que ambas partes resulten beneficiadas.

El Estado como Visionario y Capitalista de Riesgo

El Estado debe de ser un visionario. No debe obstinarse en proyectos en funcionamiento, sino a pensar estratégicamente en cómo las inversiones pueden contribuir a conformar las perspectivas a largo plazo de los ciudadanos. Por el contrario, los políticos y funcionarios no son considerados como emprendedores, creadores de riqueza o de mercados, sino que son considerados como los que corrigen los mercados (en el mejor de los casos) o como obstáculos de creación de riqueza (en el peor). Viene de la teoría económica convencional que cree que el estado debe limitarse a arreglar mercados en lugar de intentar crearlos o moldearlos directamente.

El estado como capitalista de riesgo. Si el Estado debe actuar como un capitalista de riesgo necesariamente cometerá muchos errores pero también éxitos superlativos. Sin embargo, como cualquier capitalista de riesgo debe recibir compensación en caso de acertar y no realizar el intento de socializar los gastos y privatizar los beneficios.

El Estado como capitalista de riesgo: Un nuevo paradigma para la innovación.

El Estado frente a las Crisis

Ante crisis tan devastadoras como la de 2008 y la que se avecina ahora, los Gobiernos no tienen más alternativa que intervenir a fondo en la economía real y los mercados para evitar el desastre total. Subvenciones directas a ciudadanos en apuros económicos, aplazamiento de pago de impuestos, exoneración del abono de cotizaciones sociales... Son muchas las formas en las que el Estado se hace presente en un momento tan delicado como el de la pandemia del coronavirus. Ahora bien, más allá de destacar su papel a la hora de arreglar ineficiencias en la actividad de los mercados, es justo destacar el rol del Estado como agente emprendedor e innovador que asume inversiones de alto riesgo.