En el corazón de Barcelona, el Mercado de la Boquería se destaca como un vibrante centro de comercio y como un símbolo cultural y culinario de la ciudad. Este mercado, con su rica historia y diversidad de productos, ofrece una ventana única a la tradición y la innovación gastronómica catalana. Desde frutas y verduras frescas hasta mariscos recién capturados y exquisitas delicias artesanales, este lugar es uno de los más representativos del ambiente de la ciudad.
Historia y evolución del Mercado de la Boquería
La historia del Mercado de la Boquería se remonta a principios del siglo XII, cuando campesinos y comerciantes ya montaban puestos ambulantes y vendían productos a los transeúntes que entraban o salían de la ciudad por aquel punto, justo delante de donde se ubica el actual mercado -un espacio que en aquel tiempo quedaba fuera de las murallas-.
A medida que la ciudad crecía y La Rambla perdía importancia como paseo, los puestos ambulantes se fueron desplazando hacia el oeste hasta que quedaron a los pies del desaparecido convento de Sant Josep (del que el mercado adoptó el nombre). En 1586, la Orden de los Carmelitas Descalzos levantó un convento en ese lugar, de modo que el mercado quedó situado entre los muros de ese edificio y la Puerta de Santa Eulàlia. Juntos, pero no revueltos, la vida monástica contrastaba con el trajín de la calle. Una convivencia entre lo espiritual y lo mundano que se truncó abruptamente en 1835.
En el año 1835, durante la noche de Santiago la noche conocida como la Quema de Conventos, grupos de exaltados prendieron fuego al templo. Después, el solar pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Barcelona. En ese punto se construyó la plaza con porche que se puede ver hoy en día, y el mercado quedó definitivamente ubicado en el interior, aunque todavía no existía el recinto actual.
Fue el arquitecto municipal Josep Mas quien se encargó de diseñar un edificio alto y moderno, de hierro, para situar los puestos. El 19 de marzo de 1840, se colocó la primera piedra del mercado, construído según proyecto del arquitecto Josep Mas i Vila que reservaba el espacio central de la plaza para los puestos e instalaba la pescadería en un espacio separado, en la actual plaza de Sant Galdric, donde permanecería hasta el otoño de 1911.
Con el paso del tiempo, el mercado se fue consolidando como un punto crucial para el abastecimiento local y comenzó a formar parte integral del tejido urbano con la construcción de estructuras permanentes en el siglo XIX. En el siglo XX, se realizaron importantes renovaciones que modernizaron su infraestructura sin sacrificar su encanto histórico. En 1914, respondiendo a las demandas de vendedores y compradores, se cerró el mercado con una cubierta de metal y vidrio, siguiendo los criterios de la arquitectura del hierro.
En 1913, el mercado se embelleció con el arco modernista de la entrada desde la Rambla, proyectado por Antoni de Falguera, y un año después se cubrió con el tejado metálico que conserva actualmente. Después de esto, pocas novedades vivió el mercado hasta 1975, cuando se renodeló y se construyó la zona de carga y descarga. Trece años después empezó la remodelación del espacio de venta, según proyecto de los arquitectos Lluís Clotet e Ignacio Paricio que duró hasta el 2001.
Esta actuación implicó la recuperación del conjunto de columans jónicas, la rehabilitación de la cubierta, la construcción de una marquesina de cristal alrededor del mercado y la remodelación de la isla del pescado, entre otras. A continuación vendrían la construcción del Aula Boqueria (2002), el inicio de las obras del parquing subterráneo y la zona logística (2010) y la inauguración de la fachada posterior, incluída en el proyecto de urbanización de la plaza de la Gardunya (2015).
Actualmente la tercera y cuarta generación de vendedores muestra con orgullo el mercado de alimentación más antiguo y completo de Barcelona, ofreciendo verdura, carne, pescado y miles de productos con una imaginativa presentación en paradas llenas de encanto.
¿Qué comer en el Mercado de la Boquería?
En el mercado hay de todo: fruta y verdura, pescado y marisco, carne, conservas, legumbres, quesos. Se encuentran productos de proximidad y comida de importación, especialidades catalanas y cocinas del mundo, tradicionales y contemporáneas. Entre los imperdibles que puedes comprar en el Mercado de la Boquería destacan los puestos de jamón ibérico, donde se puede probar este manjar en sus distintas variedades, desde el más suave hasta el de bellota, de sabor intenso y profundo.
Además, no puedes dejar de probar las tapas y pinchos que ofrecen los bares y pequeños restaurantes dentro del mercado; desde clásicos como patatas bravas y gambas al ajillo hasta innovaciones culinarias que fusionan lo tradicional con lo moderno. Otra delicia que no debe faltar en tu recorrido es el queso Manchego, acompañado de una selección de frutas frescas del mercado, como los higos o las cerezas, dependiendo de la temporada.
Para los amantes de los dulces, los puestos de pastelería y chocolate ofrecen creaciones artesanales que se convierten en una gran opción para desayunar en la Boquería. Y para refrescarse, nada mejor que un zumo natural recién exprimido, disponible en múltiples combinaciones de frutas y verduras. Si te preguntas cuánto cuesta comer en la Boquería, los precios medios rondan los 20 o 25 euros por persona.
Horarios del Mercado de la Boquería
El Mercado de la Boquería es accesible casi todos los días del año, pero conocer sus horarios te ayudará a planificar mejor tu visita. Generalmente, el mercado abre de lunes a sábado, desde las 8:00 de la mañana hasta las 20:30 horas. Sin embargo, recuerda que si buscas algún puesto especifico, puede que cierre algún día de la semana en concreto.
Tienes también a disposición un punto de información en el interior del mercado, con un horario de lunes a sábado de 9:00 a 15:00 horas. Además, es interesante saber que en la web oficial del mercado puedes consultar todos los puestos e incluso comprar productos en línea.
Cómo llegar al Mercado de la Boquería
Ubicado en el corazón de Barcelona, llegar al Mercado de la Boquería es una experiencia en sí misma. Este emblemático mercado se encuentra en Las Ramblas, una de las avenidas más famosas y transitadas de la ciudad.
- Metro: la forma más sencilla es tomar la línea L3 (verde) del metro y bajarte en la estación Liceu. Al salir, estarás a pocos pasos de la entrada principal del mercado.
- Autobús: diversas líneas de autobús tienen paradas cerca de Las Ramblas, incluyendo las líneas 59, V13 y N9. Cualquiera de estas opciones te dejará a una corta distancia a pie.
- A pie: si te encuentras en el centro de Barcelona, caminar puede ser una excelente opción. Disfrutarás del ambiente urbano y llegarás al mercado inmerso en la cultura local.
- Coche: si prefieres conducir, hay varios estacionamientos públicos cerca, aunque debes tener en cuenta que el área suele ser muy concurrida y los estacionamientos, caros.
Curiosidades del Mercado de la Boquería
El Mercado de la Boquería no solo es un lugar para hacer compras; es un espacio lleno de historias y datos fascinantes. Aquí se presentan algunas curiosidades que quizás no conocías.
- Orígenes medievales: aunque el mercado se formalizó en el siglo XIX, sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando ya se realizaban transacciones comerciales en el mismo lugar.
- Arquitectura con historia: la estructura metálica fue inaugurada en 1914, pero el mercado ha pasado por muchas transformaciones desde sus días como mercado al aire libre.
- Un mosaico de Joan Miró: justo en la entrada del mercado, en el suelo, hay un mosaico circular creado por el famoso artista catalán Joan Miró, colocado allí en 1976.
- Diversidad gastronómica: En la Boquería no solo encontrarás productos locales, sino también una amplia variedad de alimentos de todo el mundo.
- ¿Qué significa Boquería?: si te preguntas por qué se llama Mercado de la Boquería, la palabra signfica 'mesa de cortar' carne, y viene de la palabra catalana en desuso 'boc' (cabra).
La Boqueria se ha convertido en un espacio para saborearlo con los cinco sentidos: pasear entre compradores y curiosos, disfrutando de los colores y los aromas que regala, supone un verdadero placer.
