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La historia de Ángel y Javier Escribano es la de una familia que comenzó con un pequeño taller en la localidad madrileña de Coslada y que terminó suministrando su arsenal más vasto y puntero al Ejército Español. Tras la marcha de Marc Murtra a Telefónica, Indra ha nombrado como nuevo presidente a Ángel Escribano (53) y los medios de comunicación no han parado de preguntarse en los titulares quién es este hombre que estará al frente de la multinacional española.

Es una pregunta que no se responde hablando únicamente del individuo que hay detrás del empresario. La historia de Escribano es la de una familia y, Ángel, solo otro más de los miembros de un clan que comenzó con un pequeño taller en la localidad madrileña de Coslada y que terminó suministrando su arsenal más vasto y puntero al Ejército Español.

Los hermanos Escribano en una foto reciente

Orígenes humildes y una oportunidad en la crisis

Al contrario que otros cargos que presumen de títulos en universidades internacionales y privadas, Ángel Escribano está orgulloso de venir de la FP y de sus orígenes humildes. Todo surgió con la clásica crisis que, en ocasiones, deriva en una gran oportunidad. Su padre, Ángel Escribano, era un tornero fresador que se quedó en paro a finales de los años 80 y que para mantener a los suyos, abrió un taller de reparación de frenos de disco. Lo hizo con el dinero que su mujer, Constancia, madre de Ángel y Javier, obtuvo tras vender su mercería en Coslada. Con esta liquidez, pudo comprar un torno para arrancar su pequeño negocio.

Desde adolescentes, Ángel y su hermano pequeño, Javier (51) ayudaban en el taller paterno. Ambos estudiaron una Formación Profesional en metalurgia y aprendieron a manejar la maquinaria con control numérico. Los tres hombres de la casa crearon en 1989 la empresa Mecanizados Escribano, que pronto empezó a ganar más clientes. En aquel garaje de 100 metros cuadrados, además de hacer reparaciones, empezaron a fabricar piezas mecánicas.

Una buena parte de su volumen de negocio se centraba en el sector de la construcción. Por ejemplo, arreglando y fabricando carretillas elevadoras, excavadoras o grúas. Un día, Ángel, que era un gran ciclista, se fue con su bicicleta a la empresa Construcciones Aeronáuticas (que luego fue absorbida por Airbus) para negociar convertirse en su principal taller de reparación de piezas. Fue capaz de convencerles y entrar así en el sector aeronáutico por la puerta de atrás.

Especialización en la industria de defensa y expansión internacional

Con el tiempo, los Escribano fueron adquiriendo más maquinaria, contratando a nuevo personal y desarrollando proyectos más complejos. En 2011, con su padre ya retirado, los hermanos decidieron especializar su empresa en producción de armas y material bélico. Trasladaron la producción a una nave de Alcalá de Henares e invirtieron en ingeniería y desarrollo de sistemas complejos de Defensa. Por esa razón, cambiaron el nombre de su sociedad a Escribano Mechanical & Engineering. En una década, pasaron de facturar 6 millones a 100 millones de euros. Desafortunadamente, sus padres fallecieron antes de que la empresa alcanzase tal nivel de éxito.

Hasta la fecha, el primogénito era el presidente de la compañía y el benjamín el consejero delegado. Entre 2015 y 2021 tuvieron como socio al fondo soberano de Omán, gestionado por el jeque y empresario Abdulsalam Mohammed Al-Murshidi. En 2018 ya tenían contratados a más de 300 empleados.

Esta colaboración formó parte de la estrategia de internacionalización de la compañía, que acaba de renombrarse como Grupo EM&E. Actualmente, tienen presencia en 25 países y dan trabajo a 1.300 personas. El pasado 2024, facturaron más de 300 millones de euros y esperan aumentar sus beneficios este año.

Ángel Escribano, que ya formaba parte de Indra, con un 8% de las acciones, ahora será el mayor accionista de la consultora de transporte y defensa del Ibex-35. Tras incrementar su participación, ahora cuenta con 14,3% de la sociedad multinacional. Está solo por detrás de la SEPI, ya que el holding público es el máximo socio y acumula el 28% de las acciones totales.

Casados y con hijos, Ángel y Javier han estado siempre el uno para el otro a la hora de afrontar retos. Juntos elaboraron un plan para convertirse en proveedores principales del Ministerio de Defensa. Algo que lograron, pues en los últimos cinco años han gestionado contratos del Gobierno por valor de más de 700 millones de euros. Este gasto aumentó significativamente con la guerra de Ucrania.

Con el nuevo puesto de Ángel, será Javier el nuevo presidente de la empresa, que desde 2024 tiene oficina en Bruselas.

Instalaciones de Escribano Mechanical & Engineering

Javier Martínez Suárez: Nuevo Director General de Política Económica de Aragón

El economista Javier Martínez Suárez es el elegido para esta dirección general, uno de los pilares básicos de la política económica del nuevo Ejecutivo aragonés. Un área a la que el Gobierno de Azcón quiere dar un impulso especial, con la búsqueda de inversiones para fomentar el crecimiento económico y hacer frente a los problemas económicos que aparezcan.

Javier Martínez Suárez, natural de Sabiñánigo aunque nacido en Canfranc, es diplomado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), Advanced Management Program en el Instituto Empresa de Madrid y cuenta con un programa superior de Liderazgo y Coaching Ejecutivo en ESIC Business and Marketing School. Se trata de un perfil cien por cien técnico, que previamente no había estado vinculado con ningún partido político, tampoco con el PP, que ahora toma su perfil siguiendo la misma estrategia que en otros nombramientos recientes, como el de Antonio Cobo, exresponsable de GM, o la ex de Adidas, Marta Ríos.

En septiembre de 2023, fue nombrado director general de Política Económica del Departamento de Economía, Empleo e Industria del Gobierno de Aragón.