El liderazgo en la iglesia local es una responsabilidad primordialmente encomendada a los ancianos o pastores. Este liderazgo se manifiesta en una pluralidad de hombres calificados bíblicamente que, en conjunto, guían a la iglesia local.
El Modelo Neotestamentario de Liderazgo
El patrón constante que se observa a través del Nuevo Testamento es que cada congregación local de creyentes estaba pastoreada por una pluralidad de ancianos establecidos por Dios. Es decir, este es el único modelo para el liderazgo de la iglesia dado en el Nuevo Testamento. En ningún lugar de las Escrituras se encuentra una asamblea local regida por la opinión de la mayoría al estilo de la democracia, ó por un solo pastor, al estilo de las dictaduras.
El Apóstol Pablo dejó a Tito en Creta y le dio instrucciones de “establecer ancianos en cada ciudad” (Tito 1:5). Santiago dio instrucciones a sus lectores de “llamar a los ancianos de la iglesia” para orar por aquellos que estuvieran enfermos (Santiago 5:14). Cuando Pablo y Bernabé estaban en Derbe, Listra, Iconio y Antioquía, “constituyeron ancianos en cada iglesia” (Hechos 14:23). Cuando Pablo escribe a Timoteo hace referencia a “los ancianos que gobiernan bien” en la iglesia (1 Timoteo 5:17; ver también Hechos 20:17, donde Pablo se dirige a “los ancianos de la iglesia”). El libro de los Hechos indica que había “ancianos” en la iglesia de Jerusalén (Hechos 11:30; 15:2, 4; 21:18).
Una y otra vez, se hace referencia a una pluralidad de ancianos en cada una de las iglesias. De hecho, en cada lugar del Nuevo Testamento donde se usa el término presbiteros (“anciano”) se hace en plural, excepto donde el apóstol Juan lo usa en referencia a sí mismo en 2 y 3 de Juan y donde Pedro lo usa en referencia a si mismo en 1 Pedro 5:1. En ningún lugar del Nuevo Testamento hay una referencia a una congregación dirigida por un solo pastor.
Puede ser que cada anciano en la ciudad tuviera un grupo específico al que supervisaba de una manera especial, pero la iglesia era vista como una, y las decisiones se tomaban a través de un proceso colectivo y en referencia al grupo, y no a las partes individuales. En otros pasajes, se hace referencia a una pluralidad de ancianos, incluso cuando la palabra presbiteros no se usa.
En la salutación de la epístola a los Filipenses, Pablo se refiere a los “obispos (plural de episkopos) y diáconos” en la iglesia de Filipos (Fil. 1:2). En Hechos 20:28, Pablo advirtió a los ancianos de la iglesia de Éfeso, “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (plural de episkopos)”. El escritor de Hebreos llamó a sus lectores a obedecer y someterse a los “pastores” que tienen cuidado de sus almas (Hebreos 13:17). Pablo exhorta a sus lectores en Tesalónica a “reconocer a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan” (1 Tes 5:12); una referencia clara a los obispos en la asamblea de Tesalónica.
Se puede decir mucho de los beneficios de un liderazgo compuesto por una pluralidad de hombres piadosos. Su consejo y sabiduría en conjunto ayudan a asegurar que las decisiones no son de la voluntad ó están al servicio de un sólo individuo (cf. Proverbios 11:14). Si hay división entre los ancianos a la hora de tomar decisiones, todos los ancianos deberían estudiar, orar y buscar la voluntad de Dios conjuntamente hasta que se alcance el consenso. De esta forma, la unidad y armonía que el Señor desea para la iglesia comenzará con aquellos que ha escogido para pastorear Su rebaño.
El liderazgo de ancianos y la iglesia
Obispo, Anciano y Pastor: Términos Intercambiables
Las cualificaciones para un obispo (episkopos) que se encuentran en 1 Timoteo 3:1-7, y las de un anciano (presbiteros) en Tito 1:6-9 son paralelas. De hecho, en Tito 1, Pablo usa ambos términos para referirse al mismo hombre (presbuteros en el v. 5 y episkopos en el v. 7). Estos términos se usan de manera intercambiable en Hechos 20. En el versículo 17, Pablo reúne a los ancianos (presbiteros) de la iglesia de Éfeso para darles un mensaje de despedida. En el versículo 28 dice: “mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (episkopos), para apacentar (poimaino) la iglesia del Señor”. 1ª Ped. 5:1-2 también usa los tres términos en el mismo contexto. Pedro escribe: “Ruego a los ancianos (presbiteros) que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad (poimaino) la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando (episkopeo) de ella, no por fuerza, sino voluntariamente”.
Es fundamental comprender que la identidad y eficacia de cualquier iglesia están directamente relacionadas a la calidad de su liderazgo. Esto es por lo que las Escrituras remarcan la importancia de un liderazgo de la iglesia cualificado y marca modelos de conducta específicos para evaluar a aquellos que van a instalarse en este oficio y posición.
El liderazgo de ancianos y la iglesia
Requisitos Bíblicos para los Ancianos
La Escritura enfatiza la importancia del liderazgo calificado de la iglesia y delinea estándares específicos (el estándar divino) para evaluar a aquellos que servirán en ese oficio. Los requisitos para los ancianos se encuentran en 1 Timoteo 3:2-7 y en Tito 1:6-8.
De acuerdo con estos pasajes, un anciano debe ser:
- Irreprensible
- Marido de una sola mujer
- Sobrio
- Prudente
- Decoroso
- Hospedador
- Apto para enseñar
- No dado al vino
- No pendenciero
- No codicioso de ganancias deshonestas
- Amable
- Apacible
- No avaro
- Que gobierne bien su casa
- Que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad
- No un neófito
- Que tenga buen testimonio de los de afuera de la iglesia
- Dueño de sí mismo
- Sensible
- Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada para que también pueda enseñar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen
- Irreprensible como administrador de Dios
- No soberbio
- No iracundo
- Amante de lo bueno
- Justo
- Santo
- Sincero
El requisito global que es apoyado por el resto es que sea “irreprensible”. Es decir, debe de ser un líder que no pueda ser acusado de una conducta reprochable, ya que debe tener una reputación sin mancha. El anciano debe ser irreprensible en su vida matrimonial, su vida social, su trabajo y su vida espiritual. De esta manera, tiene que ser un modelo de piedad, para que así pueda legítimamente llamar a la congregación a seguir su ejemplo (Filipenses 3:17). Además, la posición de anciano está limitada a los hombres. 1ª Timoteo 2:11-12 dice, “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” En la iglesia, las mujeres deben estar bajo la autoridad de los ancianos, excluidas de enseñar a los hombres o de tener posiciones de autoridad sobre ellos.
Funciones Esenciales de los Ancianos
Cuando la época apostólica llego a su fin, la posición de anciano emergió como el máximo cargo dentro del liderazgo de la iglesia local, por lo que conllevaba una gran responsabilidad. No había un tribunal de apelación superior, ni mejor recurso para conocer la mente y el corazón de Dios con respecto a los asuntos de la iglesia. La responsabilidad principal de un anciano es la de servir en la administración y el cuidado de la iglesia (1 Timoteo 3:5). Esto conlleva un gran número de obligaciones específicas.
La función principal de los ancianos es guiar y alimentar al rebaño (la iglesia local). Como sobreveedor se dedica a guiar y cuidar la iglesia (1Tim.3:5), protegiendo, dando dirección, sirviendo humildemente a sus hermanos en Cristo (1Ped.5:1-3), buscando la sabiduría de Dios, enfrentando las dificultades y tomando decisiones. Como aquel que alimenta, se dedica a la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios (1Tim.5:17), confortando, advirtiendo, aconsejando, animando y exhortando a los santos con la verdad de Dios (Tito 1:9). Esto también implica orar por la congregación intercediendo por otros, siguiendo el ejemplo de Cristo.
Como supervisores espirituales del rebaño, los ancianos tienen que:
- Determinar la dirección de la iglesia (Hechos 15:22).
- Supervisar la iglesia (Hechos 20:28).
- Ordenar a otros (1 Timoteo 4:14).
- Gobernar, enseñar y predicar (1 Timoteo 5:17; cf. 1 Tesalonicenses 5:12; 1 Timoteo 3:2).
- Exhortar y refutar (Tito 1:9).
