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La industria musical, aunque glamurosa y llena de éxitos, no está exenta de episodios oscuros y delictivos. A continuación, exploraremos algunos de estos casos, destacando el secuestro en la discográfica Max Music y otros incidentes notables.

El Insólito Caso de Max Music

La mini serie documental Megamix brutal nos sumerge en uno de los casos más insólitos de delincuencia en el mundo de la industria musical española. La serie, dirigida por Rafa de Los Arcos, cuenta la historia de Max Music, una discográfica creada a principios de los años 80 en Barcelona por Miquel Degà y Ricardo Campoy, dos jóvenes apasionados por la música de baile que revolucionaron la industria musical nacional con la serie de álbumes de música de baile conocidos como “megamixes”.

El enfrentamiento comercial hizo que Degà contratara a tres sicarios mexicanos -Jesús Lozano Leal, Ulises Cuéllar Pachecho y Lino Fernando Rosales Zavala- para que secuestraran y mataran a Ricardo Campoy, su hermana, el padre de ambos, y a Santiago Rusiñol, exgerente de Max Music que se había marchado a Vale Music con Campoy.

El 3 de septiembre de 1998 los sicarios secuestraron por error al dj Josep María Castells, por su parecido físico con Campoy y por tener el mismo modelo de coche que el ejecutivo discográfico y aparcar en el mismo garaje. Después de haberle agredido físicamente, cuando le desamordazaron Castells pudo demostrarles que no era su objetivo, y mientras los secuestradores decidían qué hacer con él, el dj logró escaparse en un momento de despiste y salir corriendo del pantano de La Baells, cerca de Berga, donde habían llegado con la furgoneta empleada para el secuestro.

Josep María Castells, víctima del secuestro por error.

El Relato de Castells

Según Castells, un año después coincidió que estaba en Miami. "Cuando regresé, ese día fui directo a la compañía desde el aeropuerto. Al irme a casa, cuando llego al aparcamiento y me estoy metiendo en el coche noto algo frío en la nuca y me dicen: 'No te gires'. Yo pensé: buah, parking de la compañía, siempre estamos de cachondeo, esto es una broma. Me giré y me encontré con cinco mexicanos. Me dieron una hostia en la cara, y ahí ya vi que iba en serio. Primero me desvalijaron el coche y me metieron en la caja de la furgoneta con dos. Un mexicano de copiloto, otro conduciendo y otro en otro coche aparte. Eso lo supe después. Amenazándome: 'Te vamos a cortar los huevos y te los vamos a meter en la boca…'. Barbaridades. En ese momento ya estábamos en marcha. Todo estaba oscuro mientras me daban de hostias. Estaba con las manos atadas a la espalda y amordazado, y perdí la noción del tiempo. Solo veía sus caras cuando encendían el mechero. Y empecé a hilar cuando me decían: 'Campoy, vamos a matar a tu mujer y a tus hijos…' Y yo ¿Campoy? Pero claro, estaba amordazado y no podía hablar. Tuve la suerte de que, ya bastante más tarde, con el mechero miraron mi cartera y vieron mi DNI."

Se trataba de los Mochaorejas, unos sicarios mexicanos conocidos por cortar las orejas de sus víctimas tras un secuestro, las cuales eran enviadas a los familiares de las mismas con el fin de pedir su rescate a cambio de dinero. El relato de Castells continúa: "Pararon la furgoneta, se bajaron y a mí me dejaron dentro amenazándome con que no intentase nada porque estarían vigilando. Yo los oía hablar fuera. Y tal y como salí vi que habían puesto en el suelo sobre una manta todo lo que habían sacado de la furgoneta, y vi que había una pistola. La cogí, sin ensuciarla, con un trapo que había allí, y tal y como la cogí vi que ellos estaban unos metros más abajo hablando con el del otro coche, y que ya venían corriendo hacia mí. Me puse a correr por un camino, y a punta de pistola paré un coche. El primero que vi. Dos chavales jóvenes. Me metí dentro y les dije: 'No sé donde estoy, me acaban de secuestrar, no os voy a hacer daño, pero por favor llevadme a la policía, la Guardia Civil, lo que esté mas cerca'. Me dejaron a una manzana, porque no querían rollos raros. Imagínate el numerito, yo hecho polvo, sangrando, con una pistola en la mano, caminando hacia el cuartelillo."

Tras lo del secuestro, Degà fue detenido, condenado y encarcelado, hasta que se fugó tras un permiso penitenciario. Desde entonces se encuentra en paradero desconocido.

Otros Casos Llamativos en la Industria Musical

La rocambolesca historia de Degà no es más que una anécdota en el mundillo discográfico español. Aunque siempre haya quien quiera verter todo tipo de infundios sobre las maneras mafiosas de la industria musical española, este es, en términos generales, un sector caracterizado por una delincuencia muy escasa, y los pocos casos que suceden se limitan a delitos económicos o de tráfico de drogas.

  • Carlos Vázquez, alias “Tibu”: El que fuera manager de El Canto del Loco, Hombres G, Marta Sánchez, Mägo de Oz, José Mercé o Luis Eduardo Aute, entre otros muchos artistas, cumplió condena de cuatro años, dos meses y un día -de enero de 2015 a abril de 2019-, por deslealtad societaria y apropiación indebida de 220.000 euros después de una querella presentada por El Canto del Loco.
  • Bartolomé “Tolo” Pomar y su esposa: Propietarios de Romantic Spectacles, empresa líder en contratación de espectáculos en Baleares y Canarias, condenados a once años de cárcel por delitos contables y contra Hacienda, por un valor de 1,6 millones de euros.
  • José Luis Huerta: Propietario de Waiter Music, investigado por siete delitos en la trama Púnica del Partido Popular, y que no llegó a ser condenado en firme por fallecer en el verano de 2020.

El tráfico de influencias ha sido otro de los delitos en el que encontramos a personajes de la industria de la música en vivo, como es el caso de José Luis Huerta, propietario de Waiter Music, investigado por siete delitos en la trama Púnica del Partido Popular, y que no llegó a ser condenado en firme por fallecer en el verano de 2020.

El Caso de Sean 'Diddy' Combs

El mundo del espectáculo asiste estupefacto al imparable número de acusaciones por abusos sexuales que recibe a diario Sean 'Diddy' Combs. Lo que comenzó pareciendo un caso aislado se ha convertido en una monumental sucesión de hechos delictivos cometidos presuntamente por Sean 'Diddy' Combs contra ciento veinte personas. El rapero y productor ha caído del cielo del lujo y el glamour al infierno del repudio público y la privación de libertad en un abrir y cerrar de ojos.

Sean 'Diddy' Combs enfrenta múltiples acusaciones de abusos sexuales.

Su abogado -Marc Agnifilo, famoso por su defensa al líder de la secta NXIVM- insiste en que se está cometiendo una injusticia contra su cliente, que si bien es una “persona imperfecta” no es ningún criminal. Frente a esta postura, el letrado contratado por las víctimas, Tony Buzbee, ha advertido que pronto saldrá a la luz una lista de supuestos colaboradores del cantante: “Es una lista larga -reveló-, pero debido a la naturaleza de este caso, nos aseguraremos de estar en lo cierto antes de hacerlo”. Y ha enfatizado “los nombres sorprenderán”. El abogado Tony Buzbee dejó a todos con la boca abierta al asegurar que un niño de apenas nueve años también había sufrido los excesos irracionales de 'Diddy' Combs.

Mientras crece la bola de nieve de los delitos perpetrados por el cantante, este permanece recluido en una celda del Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn. Todos cuantos, hace unos años, presumían de su amistad con 'el campeón' ahora tiemblan ante el listado con el que amenaza la defensa y con todo lo que se revelará sobre las fiestas, llenas de excesos, que organizaba 'Diddy' Combs en sus mansiones. Es importante señalar que el hecho de que se acudiera a estas fiestas -y la lista es interminable: de Jennifer Lopez a Mariah Carey pasando por Ashton Kutcher, Paris Hilton o Taylor Swift- no prueba ni mucho menos que los invitados fueran conocedores de los delitos que se acababan cometiendo en ellas.

Enigmático Pasado

Jennifer Lopez salió con el magnate de 1999 a 2001, pero terminó rompiendo una relación que calificó de “insostenible”. J.Lo había conocido al productor durante el rodaje del videoclip If You Had my Love. Él tenía carisma y poder y Jennifer Lopez, talento y hambre de éxito. Su relación fue tormentosa y breve con un escabroso capítulo que imprimió sus nombres en la crónica policial. El 28 de diciembre de 1999, asistieron a una fiesta en un club neoyorquino llamado Hot Chocolate Club, donde se celebraba el lanzamiento del primer álbum de un joven rapero, Shyne. A las dos de la madrugada comenzó el caos en el club, en forma de un tiroteo y batalla campal. 'Diddy' Combs, J.Lo y Shyne huyeron del local en una camioneta, pero fueron interceptados por la policía, que halló en el vehículo una pistola de 9 mm robada.

Algunos medios comentaron en aquella época que cuando a Mariah Carey se le rompió el corazón en mil pedazos tras el fin de su noviazgo con Luis Miguel, justo en 2001, contó con el apoyo incondicional del rapero.

Los escalofriantes datos que han visto la luz durante este último mes conducen a una misma pregunta: ¿Quién es realmente este hombre violento, nacido en Harlem, que vendió periódicos y limonada por las calles durante su infancia y que, en 2017, fue declarado por la prestigiosa revista Forbes como el hombre más rentable del mundo? Fue criado por su madre, después de que su padre, Melvin Combs, vinculado a un narcotraficante llamado Frank Lucas, fuera acribillado en el Central Park West. Desde niño, supo desenvolverse para salir adelante y prosperar. Era profundamente observador y sabía adelantarse a los deseos de los demás.

Forbes llegó a cuantificar su fortuna en más de ochocientos millones de dólares. La actual caída en desgracia de 'Diddy' Combs implica una caída estrepitosa en sus finanzas que, según los expertos, ha descendido a doscientos millones de dólares.

En cuanto a su vida familiar, Sean 'Diddy' Combs es padre de siete hijos. Al mayor de sus hijos biológicos, nacido en 1993, lo tuvo con la diseñadora Misa Hylton-Brim. Otra de sus relaciones más largas fue la que tuvo con Cassie Ventura, la abanderada de la oleada de denuncias que le han llevado a la cárcel. Entre sus romances más sonados, además del ya citado con J.Lo, cabe mencionar el que vivió en 2001 con Emma Hemming, la actual esposa de Bruce Willis; con Naomi Campbell, de 2002 y 2003, y con Cameron Díaz de 2008 a 2012.

Los días pasan, las atrocidades crecen, el horror vivido en las tristemente famosas 'fiestas blancas', llamadas así por el código de vestimenta que se exigía, ve la luz, pero 'Diddy' Combs sigue declarándose inocente de todos los cargos. Su abogado defensor, el mediático Marc Agnifilo, se ha quejado amargamente por la denegación de libertad bajo fianza para su cliente, quien califica la situación que vive en la actualidad como un “circo mediático”.

Nick Cannon, exesposo de Mariah Carey, y muy cercano durante años al rapero y empresario, se pronunció sobre las graves acusaciones de Cassie, dándole la razón: “Es alguien herida, que fue víctima”, aunque también pidió que se escuchara la versión de los hechos según Sean Combs: “¿Qué pasa con Puff?”.

Por el momento, un tribunal de Nueva York sigue recabando información para dictar sentencia. Mientras él defiende su inocencia, los abogados de las víctimas esgrimen que “participó en un patrón persistente y generalizado de abuso hacia mujeres y otras personas […] para satisfacer sus deseos sexuales, proteger su reputación y ocultar su conducta”.

En diciembre, hostigado por las denuncias, 'Diddy' Combs escribió en sus redes: “No hice ninguna de las cosas horrible que se alegan. Lucharé por mi nombre, mi familia y por la verdad”. Pero esta última no le favorece y la evidencia -como un video de 2016 en el que se le ve claramente golpeando a Cassie- parece incuestionable. Tanto es así que desde el pasado junio ha sido declarado persona “non grata”. El alcalde de Nueva York, Eric Adams, le pidió que devolviera las llaves de la ciudad que le había otorgado en 2023. Y la Universidad Howard le rescindió un título honorífico que le había concedido.

A continuación, se presenta una tabla con algunos de los casos mencionados:

Caso Descripción
Max Music Secuestro por error del DJ Josep María Castells orquestado por Miquel Degà.
Carlos Vázquez (“Tibu”) Condenado por deslealtad societaria y apropiación indebida.
Bartolomé “Tolo” Pomar y su esposa Condenados por delitos contables y contra Hacienda.
Sean “Diddy” Combs Múltiples acusaciones de abusos sexuales y tráfico sexual.

El caso de "P. Diddy" explicado en 8 minutos

EL CASO DE P. DIDDY: Completo *DOCUMENTAL*

El Caso de Britney Spears

Todo estaba preparado para que Britney Spears diera el pistoletazo de salida a su residencia en Las Vegas -el lugar donde van a morir las carreras de los más grandes del espectáculo, cuando la cantante se bajó del escenario y se negó a actuar nunca más. "Mi cliente me ha informado de que tiene miedo de su padre y que no volverá a actuar jamás si su padre sigue a cargo de su carrera", hizo público uno de los abogados de la cantante en noviembre de 2019.

La caída en barrena de Britney Spears llevaba tiempo cociéndose, pero el punto de inflexión fue aquel día en el que la estrella de pop más importante del planeta Tierra entró de noche en una peluquería y exigió que le rapasen al cero. Era 2008 y Spears había encarnado el último estereotipo femenino juvenil, un producto masivo que aunaba juventud, frescura -procedía de una familia humilde de Kentwood, Luisiana, en el sur profundo de Estados Unidos- y esa mezcla absolutamente medida de pureza y picardía. Con su pelo largo y rubio platino, sus pestañas postizas y su vestimenta de colegiala sexy, Spears había pasado de ser una 'mousketeer' -una de las presentadoras infantiles del Club Disney de los noventa- a disco de platino con el bombazo de 'Baby One More Time', himno generacional indiscutible, y musa de las revistas y de las carpetas adolescentes.

Britney Spears y su lucha por la libertad.

¿Qué pasó para que la chica más popular de la clase acabase internada en un centro psiquiátrico -centro de descanso mental, que llaman los ricos-, incapacitada y tutelada por un padre que, aunque durante toda su vida estuvo desaparecido, es ahora el único capacitado para gestionar el patrimonio de la cantante? Más allá de los vídeos de una Britney enrabietada destrozando con un paraguas el coche de un paparazzo, el caso Spears entraña lo peor de ese modelo habitual en Estados Unidos de hijo sacrificado ante el dios espectáculo y de icono exprimido por los medios de comunicación hasta la destrucción de la persona bajo el mito.

Trece años después de que un juez dictara la incapacidad de Spears para cuidar de sus dos hijos y para manejar su propia vida, 'The New York Times' ha estrenado el largo documental 'Framing Britney Spears', disponible desde la noche del lunes en el canal Odisea de Movistar+, un repaso sobre el auge y caída del fenómeno Britney y sobre la posibilidad de que una mujer de 38 años, que trabaja incansablemente y genera un negocio de millones de dólares -su patrimonio se estima en 60 millones de dólares-, no tenga acceso a sus propias cuentas ni control sobre la gente que tiene acceso a su círculo próximo y esté supeditada a las decisiones de, en este caso, Jamie Spears.