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Les saludo a todos y todas. Hoy quiero hablarles de un concepto que me parece fundamental en el mundo moderno, y en consecuencia, también en el ámbito de la educación. Se trata de la Educación emprendedora.

Definición de Emprendimiento

Para abordarlo de la mejor forma, me parece útil partir con las definiciones. En términos económicos, emprender significa iniciar la búsqueda de generación de valor a través de la creación o expansión de una actividad económica.

De esta forma, los emprendedores desarrollan nuevos negocios para satisfacer las necesidades de la población, incrementan la productividad, generan empleo y, finalmente, contribuyen a mejorar la economía de un país. La importancia del emprendimiento en la economía es clave.

Y por eso mismo, una educación que otorgue relevancia estratégica al emprendimiento tiene una vital importancia. En la actualidad existen 582 millones de emprendedores en el mundo.

Según el Índice Global de Emprendimiento, EU ocupa el primer lugar en cuanto a emprendedores y pequeñas empresas en desarrollo. En segundo lugar está Suiza, seguida de Canadá, Reino Unido y Australia. En el caso de América Latina, la misma fuente indica que los mejores países para emprender son Colombia, con un índice de 4.7; Chile con 4.5, México con 4.3, Uruguay con 4.3 y Guatemala con 3.8.

Sin embargo, ello no basta. De acuerdo con Naciones Unidas, este año 2023 Latinoamérica y el Caribe crecerán solo un 1.4%, frente al 1.9% en que lo hará el resto del mundo.

Si nos fijamos con atención, se trata de habilidades fundamentales no solo para el emprendimiento. Es decir, la mentalidad emprendedora puede ser el motor que impulse el verdadero progreso a nivel global. De ellos, casi una quinta parte (16%) opera en un campo o sector completamente distinto al que tenían cuando eran empleados.

En países como Estados Unidos, por ejemplo, el 55% de las personas adultas han creado al menos un negocio. Cualquiera de nosotros puede ser uno de ellos. Forjar el espíritu emprendedor desde la niñez puede ser una de las claves para una sociedad mejor, no solo en el ámbito económico.

Ser emprendedor es, ante todo, una actitud ante la vida.

¿Qué es la Educación Emprendedora?

El fomento del espíritu emprendedor en la educación es un enfoque pedagógico que busca desarrollar habilidades y mentalidad emprendedora en los estudiantes desde una edad temprana. El emprendimiento va ligado a una serie de competencias que repercuten en los alumnos de forma global.

La educación emprendedora se define como el enfoque educativo que posibilita el crecimiento del potencial emprendedor de los estudiantes y contribuye al crecimiento integral, principalmente de las dimensiones intelectual, societaria y moral de la persona, y no se limita al crecimiento socioeconómico y laboral.

Dimensiones Clave de la Educación Emprendedora:

  • El crecimiento de la inteligencia a través del desarrollo de la creatividad y de la innovación, anclado en el carácter irrepetible del ser humano y de su libertad.
  • El crecimiento social, que promueve la relacionalidad más allá de la reciprocidad, busca el bien común y no solo el bienestar económico, y favorece el desarrollo de virtudes sociales como la solidaridad y la cooperación.
  • El crecimiento moral, que supone el desarrollo de la libertad e implica el crecimiento de la autonomía y el liderazgo.

Beneficios de Fomentar la Cultura Emprendedora en la Educación

Fomentar la cultura emprendedora en el aula va mucho más allá de aprender a crear un negocio propio. Entre sus beneficios, señalar:

  • La creatividad.
  • La autonomía y confianza en uno mismo.
  • El trabajo en equipo y la socialización.
  • El liderazgo y la responsabilidad.
  • La empatía.
  • La capacidad para asumir riesgos y adaptarse a los cambios.
  • El espíritu crítico.
  • La responsabilidad.
  • Aprender a gestionar el fracaso y la frustración.

Impulsar el emprendimiento educativo engloba más ámbitos que el financiero; desarrollar una verdadera estrategia emprendedora en el sistema educativo repercute en la formación integral de los alumnos. Además, hay que tener en cuenta que el emprendimiento real puede ir ligado al área social, cultural, deportiva, etc.

“El sentido de iniciativa y emprendimiento” es una de las ocho competencias clave para la formación continua definidas por la Unión Europea. En 2016, La Comisión Europea desarrolló el marco de referencia EntreComp , Marco europeo de la competencia emprendedora.

Se define el emprendimiento como “una competencia transversal que se aplica a todos los ámbitos de la vida: desde promover el desarrollo personal hasta participar activamente en la sociedad, (re)acceder al mercado laboral como empleado o como autónomo y también crear empresas (de valor cultural, social o comercial)”.

En España, la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE) introdujo novedades en los currículos de las distintas materias, entre ellas, los contenidos relativos al emprendimiento, a la educación financiera y a la cultura económica en general.

El nuevo modelo de currículo que propone la LOMLOE, que comenzará a implantarse en 2022, apuesta por trabajar ocho competencias avaladas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Es decir, impulsar el emprendimiento educativo engloba más ámbitos que el financiero; desarrollar una verdadera estrategia emprendedora en el sistema educativo repercute en la formación integral de los alumnos.

La cultura emprendedora se debe incorporar a las aulas de forma transversal y desde una edad temprana. De hecho, la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su artículo 19, establece que “sin perjuicio de su tratamiento específico en algunas de las áreas de la etapa, la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el fomento de la creatividad, del espíritu científico y del emprendimiento se trabajarán en todas las áreas”.

Actividades para Trabajar el Emprendimiento en el Aula

Lógicamente, las actividades relacionadas con el emprendimiento deben adaptarse a cada edad y tipo de alumno. Es aquí donde entra en juego el rol del emprendedor educativo, el cuál lleva a cabo distintas iniciativas entre las que destacan:

  • Trabajos en equipo: Realizar trabajos en grupo implica saber colaborar con los demás, compartir ideas, aprender a dialogar y ceder, entender que cada uno tiene diferentes capacidades…
  • Concursos de ideas: Plantear un problema al que los alumnos deben ofrecer una solución valorando la creatividad y la solución a la que se ha logrado llegar.
  • Creación de empresas: Realizando todos los pasos necesarios como si fuese real, lo cual incluye un plan de negocio, acta de constitución, cargos, productos o servicios, imagen corporativa, solicitud de un crédito, etc.
  • Talleres: En los que se combine la parte práctica y la experimentación con la gestión de emociones. No solo se trata de “aprender a hacer” sino también de “aprender a pensar”.
  • Recursos digitales: En la Red existen diferentes iniciativas relacionadas con el emprendimiento en colegios e institutos, desde simuladores de empresas a programas de educación financiera.
  • Encuentros con emprendedores: Para conocer casos reales, sus dificultades, proceso… Es fundamental que estos encuentros sean con profesionales de diferentes sectores y que incluyan también iniciativas que acabaron fracasando.
  • Visitas: A escuelas de negocios, pymes, startups… para entrar en contacto directo con diferentes realidades empresariales.

Fomentar el espíritu emprendedor es mucho más que enseñar a abrir un negocio propio. También implica reforzar la inteligencia emocional, la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo y atreverse a pensar diferente. Para lograrlo, es crucial que los docentes cuenten con una formación adecuada que combine los conocimientos teóricos con los prácticos y en la que la innovación metodológica y la personalización marquen la diferencia.

El interés por la educación emprendedora se presenta como una tendencia educativa internacional que ha calado con fuerza en la institución educativa. Se promueve su desarrollo en todas las etapas educativas, desde la educación temprana a la educación superior.

Esta aportación analiza la inclusión de la educación para el emprendimiento en el currículo desde una perspectiva crítica, profundizando en la búsqueda de las claves que permitan fortalecer el valor educativo de la educación emprendedora, desde los planteamientos de la antropología humanista.

Emprendimiento - Ana emprende por primera vez

Para ello, se emplea una metodología de investigación teórica con un enfoque analítico e interpretativo, fundamentado en la literatura académica y se busca la reflexión que favorezca, con posterioridad, el desarrollo de líneas de mejora en la práctica educativa.